La misericordia es el nombre de Dios

¿Toda nuestra confianza está puesta en Dios? O no será que, seducidos por las riquezas de este mundo, estamos llevando una vida fácil y cómoda que no conduce a la verdadera felicidad? Escuchemos con devoción y atención la Palabra de Dios que se nos propone para esta celebración dominical.


Lecturas

Primera lectura: Amós 6,1a.4-7
Salmo de respuesta: 146(145),6c-7.8-9a.9bc-10
Segunda lectura: 1Timoteo 6,11-16
Evangelio: Lucas 16,19-31


  CONTEXTO BÍBLICO

Cuan estrecha es la mirada de las personas que lo tienen todo. Esto no es un impedimento para encontrar al Señor, pero sí se absolutiza, se convierte en el mayor de los obstáculos para encontrarlo. No solo porque se olvide a Dios, sino porque se olvida al hermano, e incluso se olvida uno de sí mismo. Pensamos en la verdad de ser cristiano, lo cual consiste no solo creer en el Dios que no vemos, sino amar al hermano a quien sí vemos.

Estamos ante dos cuadros bien distintos: en el primero están aquellos hombres ( el rico del evangelio y los notables de Israel en Amós) que están ciegos y pierden la noción del encuentro que en el hermano se tiene con Dios, se olvidan que en esa persona se puede estar recibiendo al mismo Señor, que se ha acercado. Esta ceguera voluntaria impide ver al hombre la invitación que Dios le hace a la salvación y le hace perder dicha oportunidad.

En el segundo cuadro se nos manifiesta la misericordia venida de Dios, a la que se acudirá durante la celebración del día de hoy, pues ante nuestros pecados, la misericordia de Dios se manifiesta como remedio y seguridad de los que han caído por el pecado. Sí, es la misericordia la forma como Dios muestra que sale de sí mismo para darse a los hombres, es por misericordia que se acuerda de los pobres, los huérfanos, las viudas, es la misericordia lo más propio de Dios. O como diría el papa Francisco: la misericordia es el nombre de Dios. Ante la ceguera de los hombres del tiempo de Amós el salmo responde con la misericordia divina. Y ante la ceguera del rico del evangelio, Dios responde acordándose del pobre Lázaro. Con razón ante esta manera de obrar de Dios la respuesta del hombre es elevar el alma para que alabe al Señor por sus grandes obras, “porque es eterna su misericordia”.

Este es el testimonio que necesitan los hombres para convertirse. No es tan necesaria la resurrección de un muerto, sino creer en la misericordia de Dios que se revela en Moisés, los profetas y, de una manera admirable, en Jesús. Queda clara la invitación que se nos hace de aprender a mirar como mira el Señor: con misericordia, para reconocer la necesidad del otro y allí conocerse a sí mismo.

  CONTEXTO SITUACIONAL

La gran crisis del mundo actual es la falta de misericordia. Cada vez más los hombres nos encerramos en nosotros mismos y nos limitamos ante las posibilidades que tenemos en frente. Quien sale de sí mismo para darse a quien lo necesita no solo consigue calmar el hambre y la sed de aquellos que sufren, sino que también logra abrirse a la gran posibilidad del protagonista en la construcción de un mundo distinto, más justo, más humano, más servicial, más misericordioso.

Si cada corazón humano dejara de contemplarse, encerrado en el egoísmo, y saliera a contemplar el rostro del hermano que sufre, palpitaría más fuerte y buscaría por todos los medios transformar esta realidad.

Cuando uno escucha o ve en los medios de comunicación los efectos tan horribles de la persecución que se está dando en Medio Oriente y en África, la forma como la gente tiene que emigrar en búsqueda de paz a lugares en los cuales no siempre encuentran acogida ni misericordia; entonces es posible que se muevan los corazones de aquellos a los cuales toque la Palabra para emprender acciones concretas en favor de los desamparados, desplazados, violentados que tienen que vivir a la puerta de aquellos que lo tienen todo, deseando hartarse de las migajas que caen de sus mesas.

Si fuéramos más misericordiosos, no sólo alcanzaríamos la verdadera santidad personal, sino que se calmaría el hambre, cesarían las guerras, finalizarían las muertes violentas, porque un corazón misericordioso ve el dolor humano y lo ilumina desde la luz de Jesús, actúa y no se queda esperando que otros hagan, sino que se sabe responsable de todo lo que sucede y capaz de solucionarlo.

 

  CONTEXTO CELEBRATIVO

La liturgia de hoy nos pone en sintonía con uno de los más grandes atributos de Dios en la Sagrada Escritura: su misericordia. Todas las lecturas y las oraciones de la Misa nos encaminan en esta celebración a sentir a Dios que sale de sí mismo para darse.

De este modo, al momento de contemplar el Pan de la Vida y el Cáliz de la Salvación levantado en el altar, el creyente comprenderá que lo que allí sucede no es una invitación a quedarse quieto, sino a continuar la obra que el mismo Dios está haciendo ahí: entregarse por completo. De igual forma, el discípulo que celebra la Eucaristía ha de salir a darse completamente, para que todos vean en esto el signo de la presencia de Dios, incluso que hable con amor y misericordia a los corazones más duros y alejados.

La invitación es pues clara: nuestro mayor testimonio debe ser la misericordia: vivida, celebrada y compartida. Este es el testimonio que necesitan los hombres para convertirse.


 Recomendaciones prácticas

  • Invitar a los fieles para que este día traigan una ofrenda de mercado para compartirlo con los pobres. Invitarlos a ofrecerla en el momento de la procesión de los dones
  • Se podría seguir la Plegaria Eucarística para Diversas Circunstancias IV: “Jesús que pasó haciendo el bien”.
  • Se puede realizar al final de la Misa la fórmula de Bendición Solemne: 18. En el Tiempo Ordinario IX, p. 478 del Misal.
  • En este domingo se celebra el día mundial del turismo.
  • Jubileo de los catequistas.
  • Tener presente que:
    • El jueves 29, es la fiesta de los santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael.
    • El viernes 30, Memoria obligatoria de San Jerónimo, concluye el mes de la Biblia. Conviene preparar un homenaje para cerrar este mes.
    • Pronto estaremos iniciando el mes de octubre, dedicado especialmente al Rosario y el mes de las misiones.

Foto CC0 Public Domain

Posted by Admin9834