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Y nosotros, ¿Qué debemos hacer?

Vie, 10/12/2021 - 14:58 editorCEC1

Tags: Plan de Predicación Liturgia evangelio bautismo de juan Iglesia

TERCER DOMINGO DE ADVIENTO "Gaudete" 

Diciembre 12 de 2021 

 

  • Primera lectura:   Sofonías 3, 14-18a 
  • Salmo:                  Isaías 12, 2-3.4bcd.5-6 (R. cf. 6) 
  • Segunda lectura: Filipenses 4, 4-7 
  • Evangelio:            Lucas 3, 10-18 

 

  1. Orientaciones para la Predicación

Introducción

Este tercer domingo de adviento, que prepara al acontecimiento central del Verbo de Dios que se hace carne para nuestra salvación, se nos manifiesta en su Palabra a través de tres ideas centrales:

  • La alegría del Evangelio que se encarna.
  • Las diversas manifestaciones de la forma cómo Dios se va revelando al Pueblo en la historia.
  • La distinción del bautismo de Juan con respecto al de Jesús genera en las personas unos compromisos misionales.

 

  1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?

La primera lectura del profeta Sofonías manifiesta el júbilo y el gozo que sucede en el pueblo de Israel, que canta con alegría todos los atributos del Dios que es el Rey de Israel, que reina en ti, expulsa los enemigos, está en medio de ti, que salva, que es feliz, hace sentir su amor y comparte la alegría. Sin duda, alguna es un lenguaje de fiesta que disipa todo temor, calamidad, miedo; porque Dios reina en su pueblo, es la expresión máxima de la alianza sellada entre Dios y su pueblo.

Tanto el salmo tomado del profeta Isaías, como la segunda lectura de la carta del apóstol san Pablo a los filipenses, continúan describiendo las manifestaciones de esta alegría, con los atributos propios de Dios: salvación, confianza, sin temor, fuerza, proezas, grandeza y hazañas. El motivo de la alegría es Dios que se hace presente en medio de su pueblo, Él es la fuente de la salvación, Él es el motivo de júbilo. La carta a los filipenses va a manifestar esta alegría en el Señor por su cercanía, amabilidad, acción de gracias, oraciones, súplicas que les concede el don de la paz.

El Evangelio según San Lucas manifiesta este gozo con la figura central de este tercer domingo de adviento: Juan el Bautista, quien predica un bautismo de conversión, y enlaza en una misma pregunta proclamada de manera diversa, lo que se debe hacer, cómo se debe actuar una vez que se haya recibido el bautismo;, y esto lo hace, agrupando tres estilos de vida de personas que no son cercanos al culto judío: la gente del común, los soldados y los publicanos, en donde cada servicio corresponde la caridad, desechando todo aprovechamiento del hermano a quien se sirve. Estos consejos que Juan Bautista brinda a quien se bautizan se convierten en norma de vida de una conducta ejemplar que caracteriza el ser cristiano bautizado.

  1. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad?

La Palabra de Dios escuchada y meditada en este tercer domingo de adviento, interroga de manera personal para responder sobre los motivos de gozo y júbilo que alegran la vida de las personas; por otra parte, suscita en el corazón de cada creyente, de cada bautizado, el interrogante: ¿qué debo hacer? ¿Para vivir plenamente la alegría? ¿Qué debo hacer para alcanzar la plenitud de la vida?, qué debo hacer para alcanzar la salvación?

La comunidad conformada por cada una de las personas, una vez que resuelva su interrogante personal, deben fijarse en las respuestas que brinda el bautista: compartir con el que no tiene con que vestirse, ser solidarios con los que tienen de más. Estos días que preparan a vivir el espíritu de la Navidad, donde se multiplican las luces, festejos y canciones; parecen llenar de alegría el ambiente. Sin embargo, se debe trascender un estilo de vida fiestero en el sentido comercial, y vivir una alegría en medio de la austeridad, buscando comprar invirtiendo en lo necesario, alegrarse con el sustento laboral, no engañar con trampas para sacar mejor provecho y no reducir la fiesta a los objetos materiales que se puedan comprar con dinero. Hay un gozo, una alegría y una fiesta que trasciende todos estos bienes materiales, y es la encarnación de Dios, que se hace presente en medio de su pueblo y reina con la paz. Los bautizados, soldados, publicanos, hombres y mujeres de buena voluntad deben procurar la alegría que no se compra con el dinero, pues, cuando se tiene a Dios en medio de su corazones, familia y comunidad allí no hace falta nada.

La Palabra también manifiesta dos formas de vivir el compromiso bautismal, unos que se parecen al grano y otros que se aparecen a la paja. El bautismo que hemos recibido para la conversión, tiene el sello del Espíritu Santo que nos debe hacer actuar en coherencia con la caridad y la fraternidad universal. No se trata de juzgar quienes son de aquí o de allá, pero las obras de misericordia revelan los frutos del grano sembrado o lo que son paja para desechar al fuego.

  1. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?

La carta de San Pablo a los Filipenses revela que un fruto de la alegría es la amabilidad. El papa Francisco, en la encíclica Fratelli tutti invita a recuperar el don de la amabilidad, identificando a las personas que son amables como estrellas que iluminan la oscuridad. La amabilidad es fruto del Espíritu Santo (Ga 5,22) y manifiesta que la persona que tiene esta cualidad ayuda a los demás a que su existencia sea más soportable, sobre todo cuando cargan con el peso de sus problemas, urgencias y angustias. Es una manera de tratar a otros que se manifiesta de diversas formas: como amabilidad en el trato, con un cuidado para no herir con las palabras o gestos, como un intento de aliviar el peso de los demás. Implica «decir palabras de aliento, que reconfortan, que fortalecen, que consuelan, que estimulan», en lugar de «palabras que humillan, que entristecen, que irritan, que desprecian»

Continúa el Papa: “La amabilidad es una liberación de la crueldad que a veces penetra las relaciones humanas, de la ansiedad que no nos deja pensar en los demás, de la urgencia distraída que ignora que los otros también tienen derecho a ser felices. Hoy no suele haber ni tiempo ni energías disponibles para detenerse a tratar bien a los demás, a decir “permiso”, “perdón”, “gracias”. El cultivo de la amabilidad no es un detalle menor ni una actitud superficial o burguesa. Puesto que supone valoración y respeto, cuando se hace cultura en una sociedad transfigura profundamente el estilo de vida, las relaciones sociales, el modo de debatir y de confrontar ideas. Facilita la búsqueda de consensos y abre caminos donde la exasperación destruye todos los puentes”.

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Recomendaciones prácticas:                    

  • Motivar a las familias a instalar el Pesebre para rezar en familia la Novena de Navidad.
  • Motivar el rezo de la Novena de Navidad por familias, sectores parroquiales, Movimientos Eclesiales y Nuevas Comunidades, Comunidades Religiosas, etc. Este año por el componente sinodal hace que sea un momento fascinante y hermoso. Lo ideal sería tener el texto preparado por el Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano (SPEC) que se ha inspirado, justamente, en el tema de la familia y el proceso sinodal.
  • Motivar la instalación del Árbol de Navidad precedido de una catequesis sobre su sentido litúrgico.
  • Hoy se permiten los instrumentos musicales y las flores para adornar el altar.
  1. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles

Monición introductoria de la Misa

La Eucaristía es la Acción de Gracias por excelencia, donde como bautizados nos comprometemos a renovar los compromisos bautismales compartiendo con alegría el gozo de que Dios está vivo en medio de nosotros. Bienvenidos a esta celebración en que de manera personal y comunitaria nos comprometemos con nuestras acciones a que Dios en Jesucristo siga encarnándose en su pueblo para vivir el don la paz y la fraternidad.

Monición a la Liturgia de la Palabra

La liturgia de la Palabra, en este tercer domingo de Adviento manifiesta el gozo que prepara el corazón de todos los bautizados al júbilo que el Dios con nosotros está cercano y su presencia transforma nuestro comportamiento en obras de caridad al servicio de los más necesitados. ¡Escuchemos con atención!

Oración Universal o de los Fieles

Presidente: Dirijamos a Dios Padre, que en Jesucristo se encarna en la historia para nuestra salvación, y digámosle todos:

R. Escucha Padre misericordioso nuestra oración.

  1. Por la Iglesia peregrina en la tierra para que, a través de sus ministros, el Papa Francisco, obispos, sacerdotes, diáconos y todos los bautizados; manifestemos con alegría el gozo de su Encarnación a través de las obras de caridad. Roguemos al señor.
  2. Por los gobernantes de las naciones, especialmente de nuestro país, y comunidades locales: presidentes, gobernadores, alcaldes y fuerza pública, para en el gozo de Cristo ya próximo, puedan servir a los hermanos más necesitados en fraternidad, amabilidad favoreciendo una convivencia en paz entre todos. Roguemos al Señor.
  3. Por todas las personas de buena voluntad: familias, profesionales, empresarios, para que en el ejercicio y desempeño laboral de sus funciones favorezcan a las personas más necesitadas de la sociedad. Roguemos al Señor.
  4. Por quienes tiene la misión de administrar los recursos económicos, comerciantes y miembros de las fuerzas militare y públicas, para que sirvan amablemente a todos, cuidando y protegiendo la dignidad de las personas a su cargo. Roguemos al Señor.
  5. Por quienes en este tiempo de adviento han perdido la alegría y sufren en su cuerpo o en su alma, enfermos, habitantes de la calle, los que han perdido la libertad, los que se han equivocado en el camino de sus vidas; para que la esperanza y la alegría de la salvación que tare la encarnación de Jesús, los ayude en su proceso de conversión. Roguemos al señor.

Oración conclusiva

Todas estas intenciones Padre,
te las presentamos por intercesión de
Tu Hijo Jesucristo,
quien vive y reina por los siglos de los siglos.

R. Amén.

 

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Jue 1 Sep 2022

Aquel que no renuncie a todos sus bienes no puede ser discípulo mío

VIGÉSIMOTERCER DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Septiembre 4 de 2022 Primera Lectura: Sb 9, 13-18 Salmo: Sal 90(89), 3-4.5-6.12-13. 14 y 17 (R. cf. 12b) Segunda Lectura: Flm 9b-10.12-17 Evangelio: Lc 14, 25-33 I. Orientaciones para la Predicación Introducción: La liturgia de la Palabra en este Domingo nos invita a descubrir la verdadera sabiduría, que permite descubrir la voluntad de Dios. En la segunda lectura, Pablo escribe una nota a Filemón para que reciba a su esclavo fugitivo, Onésimo, no ya como un esclavo sino como un hermano, y con esta exhortación nos invita a todos los creyentes a vivir verdaderas relaciones de fraternidad. En el Evangelio, Jesús, que sube a Jerusalén, continúa enseñando sobre el valor de la cruz para el creyente y sobre la necesidad de renunciar a los bienes para ser verdaderamente discípulo suyo. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? La primera lectura es la conclusión de una hermosa oración que trae el capítulo 9 del libro de la Sabiduría pedir a Dios la verdadera sabiduría, que consiste en conocer y en poner en práctica la voluntad de Dios. La sabiduría es un don de Dios y a la vez, fruto del discernimiento constante del creyente, que debe superar la mezquindad de la condición humana para comprometerse a hacer visible y real en esta tierra el proyecto amoroso de Dios para el mundo. En la segunda lectura, la nueva relación de fraternidad que propone Pablo para Filemón y Onésimo, enmarca de modo maravilloso la semana por la Paz que hoy se inicia, y concreta de modo admirable el proyecto de Dios al que hacía referencia la primera lectura: el cristiano debe ser un artesano de la paz y un promotor incansable de la fraternidad y de la justicia social. Y esta vocación del creyente la concreta Jesús en el texto del Evangelio, cuando recuerda que todo discípulo debe llevar la cruz, símbolo del amor verdadero, y debe considerar secundarias todas las demás cosas, particularmente los bienes materiales, que están llamados a ser un medio para la construcción de una sociedad más justa y fraterna. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? Saber discernir. La vida es un constante ejercicio de discernimiento, un permanente esfuerzo de ponderación sobre lo que debemos hacer o no hacer, decir o no decir, sentir, pensar o evitar. Pero más allá de las decisiones cotidianas, la Palabra de este domingo nos invita a discernir el verdadero sentido de nuestra vida. ¿Para qué estamos en este mundo? ¿Cuál es el propósito de nuestra vida sobre la tierra? ¿Dónde encuentro la plenitud de la existencia? Más allá de una opción profesional o académica, estamos invitados a pedir y a encarnar la verdadera sabiduría, que, en últimas, consiste en descubrir el querer de Dios para nosotros y para el mundo. Todos podemos constatar lo efímeros que son los bienes materiales, los triunfos y los éxitos, las alegrías y los placeres. Y también, a medida que avanzamos por la vida descubrimos cómo el tiempo es corto y pasa cada vez más rápido. Y como no podemos dejar pasar la existencia sin pena ni gloria, Dios nos ofrece la verdadera sabiduría para que oriente y dé sentido a nuestra existencia. Pero se exige un esfuerzo de discernimiento constante de parte del creyente para ir descubriendo qué es lo que Dios quiere de nosotros y cómo podemos comprometernos en Su proyecto de salvación. Amar y servir. Para poder entender en profundidad el texto del Evangelio es necesario decir que el término “odiar” en la lengua de Jesús no significa ese mal sentimiento al que se refiere el verbo castellano, sino sobre todo “amar menos”, o “poner en segundo plano”. Cuando Jesús habla de “odio” se refiere a las rupturas que es necesario hacer cuando se trata de vivir con coherencia los valores del Evangelio, a renunciar a todo lo que nos impide seguirlo con fidelidad. Por eso el Señor pone como condición para el verdadero discípulo el llevar la propia cruz. No se refiere a soportar con paciencia las contrariedades, los pequeños o grandes sufrimientos de la vida, ni a hacer mortificaciones y sacrificios constantes. Se refiere a lo que la Cruz significó en su propia pasión, es decir, la mayor manifestación de amor de un Dios que entrega su vida por los pecadores. Es este amor que el discípulo debe cargar y encarnar, manifestándolo en una constante actitud de servicio. Amar y servir como Jesús es lo único que puede dar verdadero sentido a nuestra vida. Renunciar a los bienes. Las dos breves parábolas introducen un tercer elemento del discipulado. No se trata de dar unas monedas a un habitante de la calle o una limosna en el templo, sino de entregar todo lo que somos y tenemos para que se realice el proyecto amoroso de Dios para el mundo. Pero tampoco se trata de una exhortación a vivir en la miseria o a volvernos mendigos viviendo de la caridad ajena. ¡Ojalá todos los creyentes tuvieran dinero, y mucho, no para “botar para lo alto”, sino para servir! ¡Ojalá todos los creyentes tuvieran poder y cargos importantes, no para llenarse de soberbia, sino para construir un mundo más justo! Ese es el sentido de la renuncia: asumir que todo lo que somos y tenemos es para servir a los demás y para construir la civilización del amor. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? Semana por la paz. Desde hace más de treinta años se realiza en Colombia la Semana por la paz, en la semana que enmarca la fiesta de san Pedro Claver (9 de septiembre). Son muchas las actividades que se realizan y las iniciativas que proponen colectivos y organizaciones que trabajan por hacer realidad la paz que ha sido tan esquiva a nuestra nación colombiana. Pero lo más importante es que cada creyente se comprometa a ser constructor e instrumento de paz en su propio contexto, en el medio en el que se mueve. Y esto se logra disminuyendo la agresividad, eliminando la violencia, favoreciendo procesos de perdón y reconciliación. ¿Cómo puedo ser yo constructor de paz en mi familia, en mis espacios laborales o académicos? Fratelli Tutti. La reciente encíclica del Papa Francisco desarrolla más ampliamente la reflexión que los textos de la Palabra presentan en esta eucaristía. Sería una buena ocasión para leerla y meditarla, pero, sobre todo, para hacer un examen de conciencia sobre el nivel y la calidad de mis relaciones interpersonales. El caso de Onésimo en la segunda lectura es significativo porque Pablo nos invita a tratarnos como verdaderos hermanos, y aunque la esclavitud ya acabó hace mucho tiempo, todavía podemos seguir tratando a otros como esclavos y queriendo que los que nos rodean sean nuestros siervos. ‘¿Cómo puedo ser más fraterno para hacer más visible el amor de Dios por medio de mis palabras, sentimientos y acciones? _________________________ Recomendaciones prácticas: • Difundir el material y las actividades de la Semana por la Paz. • Orar y en lo posible entregar la “Oración por la paz” atribuida a san Francisco de Asís. • El viernes 9 de septiembre se celebra el Día de los Derechos humanos (en Colombia), memoria de San Pedro Claver. II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Hoy nos reunimos para celebrar el Día del Señor y el inicio de la Semana por la Paz. Dispongámonos a dejarnos alimentar por la Palabra y por la Eucaristía, que nos recuerdan nuestra vocación de amar y servir. Participemos con fe y con alegría. Monición a la Liturgia de la Palabra En este Domingo la Iglesia nos propone la necesidad de buscar la verdadera sabiduría; nos recuerda que debemos vivir verdaderamente como hermanos; y se nos invita a tomar la cruz como el Señor Jesús, para amar más y servir mejor a los más necesitados. Escuchemos con atención. Oración Universal o de los Fieles Presidente: Queridos hermanos, elevemos nuestras súplicas al Padre celestial, confiados en su infinita misericordia, porque estamos seguros de que Él hace posible lo que para nosotros es imposible. R. Padre misericordioso, escucha nuestra oración 1. Por la Iglesia y por todas las comunidades eclesiales, para que en medio de las dificultades siga haciendo presente el mensaje de Salvación de Cristo Jesús y siga siendo luz que oriente el caminar de toda la humanidad. 2. Por nuestros gobernantes, para que puedan conducir a nuestros pueblos hacia el desarrollo y la construcción de una sociedad cada vez más justa y fraterna. 3. Por los enfermos, por los que pasan hambre y necesidad, por los que están solos y desconsolados, para que encuentren en la fe la fuerza necesaria para superar sus dificultades y en sus hermanos los medios necesarios para lograrlo. 4. Por todos los cristianos, para que con esfuerzo constante implantemos la fraternidad en el mundo y esta produzca alegría y paz en los hombres. 5. Por esta comunidad, para que todos nos comprometamos en la construcción de la paz y en la práctica de la justicia, que hagan cada día más visible el proyecto amoroso de Dios para el mundo y para nuestra nación. Oración conclusiva Atiende Padre bueno las súplicas que te presentamos con la confianza de los hijos y con la sinceridad de un corazón que te busca y te necesita. Por Jesucristo nuestro Señor. R. Amén.

Vie 26 Ago 2022

El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido

VIGÉSIMOSEGUNDO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Agosto 28 de 2022 Primera Lectura: Sir 3,17-19.28-29 Salmo: Sal 68(67), 4-5ac. 6-7ab.10-11 (R. cf. 11b) Segunda Lectura: Hb 12, 18-19. 22-24a Evangelio: Lc 14, 1.7-14 I. Orientaciones para la Predicación Introducción La liturgia de la Palabra en este domingo encuentra en la segunda lectura la enseñanza fundamental: El comportamiento del creyente se deriva, surge y se alimenta de la nueva Alianza sellada por Dios en Jesucristo. Es en la experiencia de la gratuidad de ese pacto amoroso, que el cristiano debe encontrar la motivación para vivir la humildad y la modestia a la que exhorta el libro de Sirácida en la primera lectura, así como el ejemplo del mismo Jesús, que se hizo servidor de todos, especialmente de los más pobres y necesitados y que en el texto del evangelio nos exhorta a la humildad y al desinterés en nuestras acciones. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? La primera lectura está tomada del libro de Sirácida. Se llama así porque en su conclusión está firmado por “Jesús, hijo de Sirá”. En el prólogo de la obra, el autor cuenta que es la traducción al griego de la obra escrita en hebreo por su abuelo “sobre cuestiones de instrucción y sabiduría”, para que, especialmente los que viven fuera de Israel, progresen y lleven una vida más acorde con la Ley. El texto que se proclama en la liturgia toma algunos versículos del final del capítulo tercero, que exhortan a actuar con dulzura y humildad y a vencer el orgullo y la soberbia. La segunda lectura está tomada del final de la Carta a los Hebreos y compara la Alianza del Antiguo Testamento, rodeada de fuego, oscuridad, tinieblas y huracanes que llenaron de miedo al pueblo que tuvo que pedir la intercesión de Moisés, con la Nueva Alianza del Nuevo Testamento en la que el nuevo pueblo de Dios encuentra en Cristo el rostro del Dios amigo de la humanidad, que puede dirigirse directamente a Dios sin miedo ni temor. En el Evangelio, san Lucas narra la enseñanza de Jesús, invitado a comer en la casa de uno de los jefes de los fariseos, que aprovecha la oportunidad para enseñar que en su comunidad no puede haber discriminaciones, sino que los discípulos deben caracterizarse por vivir y testimoniar con los demás el amor gratuito y misericordioso del Padre. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? Debemos estar atentos para que la fe no se convierta en un motivo de soberbia, que nos lleve a creernos superiores a los demás. Ese fue el pecado de Israel en el Antiguo Testamento y de los fariseos y escribas en la época de Jesús. Es lo que el Papa Francisco reiteradamente advierte al hablar de la tentación del “pelagianismo”, una doctrina herética que lleva a pensar que son nuestras buenas obras las que nos llevan a la salvación. Por el contrario, la fe cristiana es fundamentalmente la experiencia de la misericordia de Dios, que nos conduce a ser testigos de la misericordia con los que nos rodean. Servir a los más necesitados. El lavatorio de los pies por el que renovamos el Jueves Santo el gesto de Jesús en la Última Cena, nos invita a redescubrir el sentido de nuestra existencia en el mundo: todo lo que somos y tenemos se orienta al servicio, particularmente al servicio de los más necesitados. Dios nos ha puesto en este mundo para ser sacramento y signo de su amor. Finalmente, uno se muere y nada se lleva. Ayudar a quien pasa necesidad, respetar la dignidad de las personas más humildes, promover la construcción de una sociedad más justa y fraterna, es la misión del cristiano en el mundo. Es una buena oportunidad para recordar las obras de misericordia espirituales y materiales, como un camino concreto para vivir nuestra fe. Vivir con humildad y modestia. Viviendo en una sociedad capitalista que promueve el consumo de bienes muchas veces superfluos, la primera lectura nos recuerda que mientras más grandes seamos, más necesitamos ser humildes. No se trata de rechazar el éxito o de no aspirar a triunfar en la vida. Ojalá todos los creyentes fueran grandes líderes en todos los campos, pero recordando siempre que el poder y la riqueza no son un fin en sí mismo sino una oportunidad para poder servir más y mejor a los más necesitados. Eso exige estar siempre atentos, porque muchas veces la vida nos va llevando a crear necesidades, a llenarnos de soberbia, a creernos superiores a los demás. El modelo para el creyente debe ser siempre el Señor Jesús, que siendo Dios se hizo servidor de todos. Vivir la Nueva Alianza. El texto de la segunda lectura nos recuerda el sentido y la misión de la Iglesia como el pueblo de la Nueva Alianza y de cada uno de los que conformamos esta nueva comunidad, no basada en las leyes del Decálogo sino en el mandamiento del amor. La participación en la Eucaristía, la celebración de los mandamientos, la vida de oración del cristiano debe alimentar de manera constante la misericordia en el corazón del creyente. Misericordia que se manifiesta en el perdón, en el amor desinteresado, en la comprensión de la debilidad ajena, en la conciencia de la propia fragilidad. Y misericordia que se basa en la propia experiencia del amor misericordioso de Dios con nosotros. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? Vivir conscientemente. “No hay peor ciego que el que no quiere ver y no hay peor sordo que el que no quiere oír”. Podemos escuchar la Palabra que la Iglesia nos propone para este domingo pensando en los otros, viendo la paja en el ojo ajeno, pero no la viga en el propio. Podemos visualizar personas a nuestro alrededor que discriminan a los que les rodean, que gastan su dinero en cosas innecesarias, que miran por encima del hombro a los demás y se llenan de orgullo y de soberbia. Pero la Palabra se dirige a cada uno de nosotros para que examinemos nuestra propia vida, nuestras propias actitudes, para que nos dejemos interpelar y para que acojamos el llamado de Dios a la conversión. Pidamos hoy al Señor la gracia de contemplar críticamente nuestra vida y nuestras propias actitudes para poder ser más y mejores sacramentos de su misericordia en el mundo. Saber escuchar. Una última reflexión podría surgir de las últimas palabras de la primera lectura: “un oído atento es el anhelo de sabio”. En realidad, a medida que vamos avanzando en la vida, tenemos la tentación de hablar más y de escuchar menos, olvidando que Dios nos dio dos oídos y sólo una boca. Los mayores problemas que surgen en las relaciones interpersonales se dan porque no sabemos escuchar. Y no se trata de escuchar sólo con los oídos. Se trata de una actitud que debe alimentarse para estar atento a lo que nos dice Dios (en su Palabra, en nuestra conciencia, en la historia, por medio de los demás), a lo que nos dicen “los signos de los tiempos”, los acontecimientos de la vida, a lo que nos dicen los demás no sólo con palabras. El creyente atento sabe escudriñar el corazón de sus semejantes. El que ama verdaderamente, intuye las necesidades y no necesita esperar a que le pidan favores. ¿Cómo estoy escuchando? ¿Qué me está diciendo Dios en este momento de la vida? ¿Cómo podría mejorar mi capacidad para escuchar a los que me rodean? _____________ Recomendaciones prácticas: • Jornada Dona Nobis, para la obra evangelizadora de Conferencia Episcopal de Colombia. • Mañana se celebra la Jornada de Oración por los Cristianos Perseguidos. II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Bienvenidos todos a esta celebración de acción de gracias en la que experimentamos la misericordia de Jesús, que nos invita a ser misericordiosos con los hermanos, a vencer el orgullo y la soberbia y a ser testigos del amor desinteresado. Dispongámonos a celebrar nuestra fe y a experimentar la presencia constante y misericordiosa de Dios en nuestra vida, en nuestra familia y en nuestra comunidad. Que esta celebración renueve nuestro espíritu de amor y servicio a los más pobres y necesitados de nuestra sociedad. Monición a la Liturgia de la Palabra La Palabra de Dios nos invita a comportarnos sabiamente, a actuar con sabiduría, venciendo el orgullo y creciendo en humildad. Escuchemos con atención a ese Dios que quiere renovar en esta celebración la Nueva Alianza que tiene su fundamento en el mandamiento del amor. Oración Universal o de los Fieles Presidente: Dirijamos nuestras súplicas y peticiones al Padre misericordioso con la confianza de los hijos, con la certeza de que Él hace posible lo que para nosotros es imposible y que con su sabiduría nos concede siempre lo que más nos conviene. R. ¡Escucha, Padre, nuestra oración! 1. Por la Iglesia universal, por nuestra Iglesia diocesana y por nuestra propia comunidad eclesial, porque también aquí reinan muchas veces las divisiones y las discriminaciones, para que todos seamos capaces de vencer el orgullo para vivir la verdadera fraternidad. 2. Por los pastores de la Iglesia, para que siempre den testimonio de fe y de fortaleza, para que puedan dar siempre ejemplo de humildad y de ternura, siendo, a ejemplo de Jesús, servidores de los más necesitados. 3. Por los cristianos perseguidos, que han experimentado la marginación y la violencia, y de modo especial por los que han perdido las fuerzas y la esperanza, para que encuentren en los que los rodean un testimonio eficaz de tu misericordia. 4. Por todas las personas que trabajan en el gobierno y en las organizaciones de servicio a los más necesitados y por todos los que arriesgan su vida por ayudar a los que más sufren, para que encuentren en la fe en Cristo la fuerza necesaria para ser incansables testigos de tu amor. 5. Por quienes comparten con alegría desde su pobreza, en esta Jornada Dona Nobis, promovida desde la Conferencia Episcopal de Colombia, para apoyar su acción evangelizadora. Oración conclusiva Escucha, Padre bondadoso, las plegarias que te dirigimos con la confianza de los hijos, porque sabemos que siempre nos concedes lo que más nos conviene. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén. R. Amén.

Mié 17 Ago 2022

21 de agosto | Vendrán de oriente y occidente, y se sentarán a la mesa en el Reino de Dios

VIGÉSIMOPRIMER DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Agosto 21 de 2022 Primera Lectura: Is 66, 18-21 Salmo: Sal 117(116), 1.2 (R. cf. Rm 15,16) Segunda Lectura: Hb 12, 5-7.11-13 Evangelio: Lc 13, 22-30 I. Orientaciones para la Predicación Introducción • La liturgia de la Palabra insiste hoy en la salvación universal, una llamada de Dios a todos los hombres de todas las naciones y de todas las razas a participar del Reino de Dios. • La escena del Evangelio de hoy nos ofrece una intervención de Jesús en la que nos señala el camino de la salvación, con la exigencia de entrar por la puerta estrecha. • Hacer la voluntad del Padre del cielo tiene una cuota de sacrificio, el buen manejo de la libertad que Dios nos otorga; cuando abusamos de esa libertad Dios nos corrige y reprende como un Padre amoroso que nos invita a fortalecer nuestras manos en la caridad y nuestras rodillas vacilantes para caminar con otros hacia la vida eterna. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? El profeta Isaías en el capítulo 66 expresa con claridad como Dios quiere la salvación de todos, es decir, como Dios ofrece una salvación universal. La división entre los hombres en lenguas, naciones y razas fue consecuencia del pecado, ahora un signo del poder de Dios y de la salvación que actúa en el mundo es la reunión de todos los hombres. Isaías anuncia que Dios se hará presente “para reunir a las naciones de toda lengua: vendrán para ver mi Gloria” de todos los países traerán ofrendas al “monte santo de Jerusalén” traerán ofrendas “al templo del Señor”. De entre todos los presentes Dios escogerá “sacerdotes y levitas” ningún hombre se quedará excluido y Dios será el punto de convergencia de todos los pueblos y naciones, garantizando que no haya ninguna división. El libro de Isaías concluye con la llamada universal de Dios a todas las naciones, es así como el salmista hace resonar su plegaria en una invitación universal a alabar a Dios y a predicar su Evangelio. Este canto de alabanza que reúne a todos los pueblos de la tierra en uno solo, es el “pueblo de Dios” escogido y enviado como lo repetimos hoy en la aclamación inspirada en el mandato del Señor Jesús “Id al mundo entero y predicad el Evangelio”. La carta a los Hebreos 12, 4-7.11-13 tiene como intención animar a los cristianos que han encontrado dificultades en su camino de fe, Dios actúa como un padre que corrige a su hijo, no por capricho, sino por su bien, para conducirlo por el buen camino, el camino de la santidad. Dios permite que sus hijos actúen con libertad, que en ocasiones es mal utilizada, es en estas circunstancias que Dios actúa como un padre de familia reprendiendo y castigando a los hijos que ama y prefiere. El autor de la carta a los Hebreos nos ofrece la imagen de un Dios que corrige a quien ama, esta corrección luego produce justicia, salud, paz. Comprender la acción de Dios que actúa como un Padre amoroso, exige del cristiano un esfuerzo particular en la carrera hacia la vida eterna “fortaleced las manos débiles, robusteced las rodillas vacilantes”. San Lucas en el capítulo 13, 22-30 presenta al Señor Jesús ante la pregunta casual de un oyente ¿serán pocos los que se salven? A lo que el Señor va a decir que muchos que no son judíos, procedentes de los cuatro puntos cardinales, vendrán a la mesa del Reino. Sin embargo, la salvación requiere un esfuerzo especial “entrar por la puerta estrecha” y añade que “muchos intentarán entrar y no podrán”. El entrar en la presencia de Dios, sentarse en la mesa del Reino, ganar la salvación no es privilegio solo del pueblo escogido; Jesús hace un giro en el modo de pensar de los judíos, para salvarse hay que vivir coherentemente como pueblo de Dios, con un estilo de vida acorde a la voluntad de Dios, quien no viva de esta manera se expone a una angustiosa sentencia “No sé quiénes sois”. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? La Palabra de Dios de este Domingo tiene una especial insistencia en la voluntad de Dios de querer salvar a todos. La pregunta casual que le hacen a Jesús en el Evangelio, sigue siendo actual, ¿son pocos los que se salvan? Esta pregunta nos abre a muchas reflexiones que hoy nos hacemos sobre la vida eterna, el más allá, la propia salvación y la salvación de todos los hombres. Seguramente el que hizo la pregunta tenía en su entendimiento que sólo se iban a salvar los judíos. Ahora bien, también nosotros podemos pensar del mismo modo, que solo se salvan los que creen en Cristo, o simplemente porque vamos a misa o rezamos el rosario. Por una parte, la respuesta de Jesús es consoladora al descubrirnos que la salvación es para todos los hombres que creen en el único y verdadero Dios, como lo expresa el profeta Isaías y nos lo recuerda hoy san Lucas en el Evangelio, toda la humanidad está destinada a sentarse en la mesa del Reino de Dios, a entrar en su presencia. Este privilegio tiene también una obligación hacer que todas las naciones de la tierra conozcan y sigan a Dios. La puerta estrecha se convierte en la condición que ha de asumir el creyente para participar del banquete de la eternidad, Dios quiere salvarnos y esa salvación tiene un precio, que el cristiano tenga una fe viva, madura, clara, fuerte, capaz de acoger la verdad del Evangelio y encontrar en ella el camino estrecho de una vida austera, humilde y sencilla, de bondad y misericordia, de servicio y entrega generosa a los demás. El creyente sabe que lo que vale la pena cuesta, que el camino a la vida eterna tiene cruz y que el primero que recorrió ese camino fue el Señor Jesús. Evitar encontrar la puerta cerrada y oír el angustioso mensaje de no los conozco, implica estar siempre abiertos al Evangelio, anunciarlo con la vida, sentirnos siempre necesitados de la ayuda de Dios, abajarnos y servir a la causa de Jesús, estas actitudes evangélicas no nos deben hacer sentir seguros de la salvación, ni son fórmulas para tener vida eterna, son simplemente algunas pistas evangélicas que el cristiano debe asumir con radicalidad, sabemos que esto exige una fuerte cuota de humildad y sacrificio que en ocasiones no es fácil asumir, cuando estamos en un mundo que quiere la vía fácil, para deshacerse de los problemas y conflictos humanos en los que nos sumergimos hoy. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? El Señor Jesús nos ha sorprendido hoy al decirle al pueblo de la Alianza que no basta con pertenecer a ese pueblo para ganar la vida eterna, para salvarse, hay otros que, viniendo de otras latitudes del mundo, si tienen fe y viven conforme a la Buena Noticia predicada en el Evangelio, son llamados al banquete del Reino. A nosotros los que creemos en Cristo, también se nos puede aplicar el mismo mensaje, no basta con decir que pertenecemos a la Iglesia; la salvación además de implicar esa pertenencia, nos exige vivir y asumir con radicalidad, los valores del Evangelio. El seguimiento de Cristo, hacer la voluntad del Padre, servir a los hermanos, es exigente, es decir que este camino tiene cruz, es el camino estrecho del que nos habla el Evangelio por el que debe pasar todo creyente. El camino que el mundo no ofrece pareciera fácil, ligero, deshacernos de una vida, engañar, ser deshonesto, la guerra, etc., este es el camino ancho, la puerta amplia por la que pasan muchas personas, pero detrás de esas facilidades hay dolor, angustia, temor, vergüenza, humillación y pecado. Con este modo de ser se oscurece la mente, el corazón, la vida de las personas y de la sociedad. Este camino hace que perdamos identidad delante de Dios hasta el punto de escuchar “no los conozco” este no es el camino del Evangelio. La carta a los Hebreos nos ofrece una opción clara frente a las pruebas de la vida, esos momentos que nos confrontan y nos hacen cambiar la manera de pensar, que debemos entender como correcciones de Dios, pruebas del amor que Él nos tiene, así como un padre corrige a sus hijos. Ante las dificultades el Señor nos exhorta a “fortalecer las manos débiles” en la práctica de la caridad y el servicio a los hermanos, especialmente los más necesitados y también, “robusteced las rodillas vacilantes” para caminar con los otros, para ir con otros al encuentro de Dios, para transitar por el camino estrecho, llevando la Buena Noticia al corazón y la vida de muchos, a las distintas latitudes del mundo. _______________________ Recomendaciones prácticas: • Promover Colecta para la Jornada Dona Nobis para la obra evangelizadora de Conferencia Episcopal de Colombia, que se celebrará el próximo Domingo 28 de agosto. II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Nos hemos reunido este domingo, veintiuno del tiempo ordinario para escuchar la Palabra de Dios y participar de la fracción del pan. En esta Eucaristía estamos llamados a reconocer como la Iglesia nos acoge a todos por igual, nos convoca a celebrar un banquete universal en el que Cristo se ofrece como alimento que da vida eterna. Con alegría y dispuestos a orar por las necesidades de todos los hombres de toda raza y cultura, participemos con fe y esperanza en esta celebración. Monición a la Liturgia de la Palabra El profeta Isaías, el salmista y san Lucas en el Evangelio, insisten en que la salvación es una oferta universal, desde luego esta salvación tiene sus exigencias, el esfuerzo por vivir según la voluntad de Dios. Atentos, escuchemos este mensaje e integremos a nuestra vida los valores de esta Buena Noticia. Oración Universal o de los Fieles Presidente: Pidamos al Señor que venga en nuestro auxilio y con su gracia encontremos el modo de llegar a Él. A cada intención nos unimos diciendo: R. Señor, ayúdanos a conocerte. 1. Por la Iglesia, para que continúe su misión de llevar la “Buena Nueva” de la salvación a todos los rincones de la tierra. Oremos. 2. Por el Papa Francisco, nuestro Obispo Monseñor N.N. presbíteros, diáconos y consagrados, para que anuncien con valentía la Palabra de Dios a todos los pueblos de la tierra. Oremos. 3. Por nuestros gobernantes, para que siembren esperanza en nuestros pueblos e impulsen proyectos que ayuden a superar la pobreza y la injusticia. Oremos. 4. Por los más necesitados, para que se encuentren con nuestras manos generosas y les ayudemos a transitar por el camino estrecho de la salvación. Oremos. 5. Por nosotros aquí reunidos, para que la semilla sembrada hoy en nuestros corazones nos lleve a la verdadera conversión y al servicio de todos los hermanos, sin importar raza y condición social. Oremos. Oración conclusiva Señor, tú que nos invitas a entrar por la puerta estrecha al gozo del banquete de tu Reino, escucha nuestras oraciones y concédenos la fuerza de tu Espíritu en el seguimiento del camino que nos señalas. Por Jesucristo nuestro Señor. R. Amén.

Vie 12 Ago 2022

El poderoso ha hecho obras grandes por mí; enaltece a los humildes

ASUNCIÓN DE SANTA MARÍA VIRGEN Agosto 15 de 2022 Primera Lectura: Ap 11, 19a; 12,1-6a.10ab Salmo: Sal 45(44), 7a y 10bc.11-12a.14-15 (R. cf. 10b) Segunda Lectura: 1Co 15,20-27ª Evangelio: Lc 1,39-56 I. Orientaciones para la Predicación Introducción • La Iglesia da a luz, en medio de un mundo que está lleno de hostilidades y persecución hacia Cristo. • Cristo viene a derrotar al mal, al pecado y a la muerte definitivamente. • En el Magnificat la Bienaventurada Virgen María nos da la lección práctica de humildad, diciéndonos con esto que todo lo que hay en Ella es de Dios. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? En la primera lectura podemos observar dos imágenes: La mujer y el dragón. La mujer está adornada con un cúmulo de rasgos vistosos: el primero de ellos su vestido de sol que indica la predilección con que Dios la envuelve; segundo, un vestido hecho de celestial hermosura; y tercero es perpetuamente joven y hermosa como la amada del cantar (Cfr. Cantar 6, 10). Hay que destacar que cuenta con una corona de 12 estrellas que alude al premio: la corona de la gloria celestial, que significa poder compartir una condición gloriosa, y que también alude a las 12 tribus y el número de los Apóstoles. Básicamente esta mujer representa la Iglesia en la feliz plenitud de su realización anclada en la eternidad de Dios, partícipe de la misma vida de unión y de la coronación ideal del pueblo de Dios. Por otra parte, junto a esa imagen gloriosa de la mujer, aparece también otro aspecto, más terreno y doloroso: La mujer es madre anunciada, es decir, que se queja por el parto que se avecina y suplica a Dios que la socorra, ella se debate entre los dolores del alumbramiento. Pero estos no son sino el preludio de la era mesiánica, ambas facetas de gloria y sufrimiento deben complementarse, ya que se refieren a la Iglesia contemplada, ya sea en una escatología realizada o en su devenir histórico. Por otro lado, se presenta la otra señal, un gran dragón, este posee un poder inhumano, pero no absoluto, y tiene un gesto inaudito pues barre con su cola la tercera parte de las estrellas observando una manía obsesiva en ser como un dios. La otra ambición consiste en perseguir con saña a la mujer, pero ella a pesar del asedio y amenaza, consigue dar a luz a un hijo varón cuyo oficio es “pastorear”. Este hijo, se refiere a Jesucristo, en esta parte se observa principalmente el Nacimiento Pascual de Jesús, contemplado en sí en su Misterio de muerte y Resurrección, ya que, a través de la resurrección, Jesús escapó de las garras de la muerte del dragón y fue llevado junto al trono de Dios. En la segunda Lectura se nos muestra lo que constituye la esperanza cristiana. Pablo contempla la humanidad como un gran acontecimiento solidario, tanto para la desgracia como para la salvación. Por otra parte, la contraposición entre Adán y Cristo, que tiene para él un valor histórico, antropológico y salvífico, ya que la humanidad bajo el pecado y la muerte se simboliza en Adán, y es sustituida por la humanidad bajo la gracia y la vida que nos da Cristo. La primera fue causada por la desobediencia de uno, la segunda por la obediencia del otro. El dolor y la muerte son lo opuesto al Plan de Dios. En el evangelio de Lucas se nos narra un acontecimiento simple y sencillo, resaltando las obras de los grandes y poderosos de la tierra. Él ha querido mostrar los detalles simples de una realidad que aparentemente no tienen ningún puesto en el desarrollo histórico de una sociedad que sólo considera importante lo que hacen los grandes, los de renombre, los que se creen a sí mismos los únicos protagonistas de la historia. Aquí el protagonismo, es de un par de mujeres, personajes ya de por sí devaluados, en una sociedad machista patriarcal; de dos niños que, aún sin nacer, ya están llamando la atención del autor (Dios) y el Espíritu Santo que llena de gozo a Isabel para bendecir a su pariente María y al fruto de su vientre, y para cantar las grandezas del Señor. Finalmente, Lucas, revela una enseñanza sobre la manera cómo Dios actúa en la historia humana y, a través de qué tipo de persona actúa. Eso es, en el fondo, lo que proclama Isabel en las palabras que dirige a María, y en donde la Bienaventurada lo explica mejor en su cántico, que la tradición consagró como el Magníficat. En él, Lucas, constata cómo, mientras los grandes y poderosos se esfuerzan por conducir la historia bajo los criterios del poder del tener y del dominio, dejando de lado una estela de empobrecidos, de marginados y excluidos, Dios va realizando su acción en el mundo justamente a través de estas obras que deja la sociedad estructuralmente injusta. Por esto, precisamente, el cántico de María es revolucionario porque al reflejar las convicciones de un alma libre y liberada invita también a una auténtica liberación de unas estructuras injustas que por y en nombre de Dios mantiene al pueblo sumido en la discriminación, el hambre y el abandono. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? Primero el Magnificat en un cantico que se pone en los labios de María, y que se espera que todo creyente de corazón sencillo no solamente deba proclamar con sus labios, sino realizar también a través de su esfuerzo y su lucha de cada día, es una invitación a no continuar creyendo que en una sociedad tan injusta sea reflejo de algún designio o querer de Dios y lo que es más revolucionario todavía el Magníficat revela una imagen de Dios contento, completa y absolutamente diferente a la imagen del dios que domina este mundo. Segundo, María, es una mujer sinodal que hace el camino con nosotros, que no estuvo aislada, muda, sola, sin relacionarse con nadie o solo con Dios. Ella se presentó como una mujer disponible que perseveró unánime en oración, que era humilde, cercana, como mujer y madre. Ella es la mujer que tiene el sentido de Dios, que discernió y busco en su vida el plan de Dios, expresándolo en el Magníficat, en el canto que eleva a Dios (Cfr. Lucas 1, 46-56). Ella nos muestra cómo debemos escuchar, y acoger la Palabra, siendo dóciles. Aunque a veces no entendamos los caminos de Dios, y como ella debemos conservar todas estas cosas en el corazón, así no lo veamos con claridad. Así lo tenemos que hacer nosotros: abramos los ojos y los oídos del corazón a las distintas situaciones por las que pasa la sociedad y por las que nos habla el Espíritu Santo, no mirar para otro lado, y actuar. María, es la mujer que ofrece al mundo lo mejor que tiene, su Hijo. Por último, la Solemnidad de hoy nos llena de confianza, ya que ella alienta continuamente nuestra esperanza pues “somos aún peregrinos, pero Nuestra Madre nos ha precedido y nos señala ya el término del sendero: nos repite que es posible llegar y que, si somos fieles, llegaremos. Porque la Bienaventurada Virgen no sólo es nuestro ejemplo: es auxilio de los cristianos. Y ante nuestra petición —Monstra te esse Matrem-, no sabe ni quiere negarse a cuidar de sus hijos con solicitud maternal. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? La solemnidad de la Asunción es muy importante en la Iglesia, porque en la figura de María, que es llevada en cuerpo y alma al cielo, la Iglesia ve lo que es y lo que espera ser. En efecto, el prefacio propio de esta solemnidad resume muy bien esta relación entre María y la Iglesia: La Virgen Madre de Dios fue asunta hoy en la gloria del cielo, para ser primicia e imagen de lo que alcanzará a tu Iglesia; para ser esperanza cierta y motivo de consuelo del pueblo peregrinante . María, nos ayude a proclamar las grandezas del Señor y nos permita como ella llegar a reconocer nuestra pequeñez frente a la grandeza e inmensidad de Dios. Que en esta solemnidad veamos con gran esperanza y claridad las promesas de Dios, para que al igual que la Bienaventurada Virgen se vean cumplidas también en nosotros, y sea un motivo de alegría para todos y cada uno de nosotros. _______________________ Recomendaciones prácticas: • Misa vespertina y Misa del día. El formulario de la Misa es propio. • Puede emplearse la fórmula de bendición solemne: Santa María Virgen, Misal p, 479. II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Queridos hermanos, el Señor nos convoca para escuchar su voz y prepara la mesa del sacrificio para darnos su cuerpo y sangre que es salvación. Hoy celebramos la solemnidad de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María, que nos enseña que la sencillez y humildad de corazón, dan paso a un gran premio: la vida eterna. Que, a ejemplo de la Virgen María, logremos alcanzar la sencillez y humildad necesaria para crecer como cristianos. Participemos activa, plena y conscientemente de esta celebración. Monición a la Liturgia de la Palabra La liturgia de la Palabra de la Solemnidad nos debe llenar el corazón de esperanza y alegría, ya que en María vemos contemplada la participación en la gloria futura, en donde Dios nos librará, como a Ella, de la corrupción de la muerte. Que nosotros, aun peregrinos en este mundo, cantemos las maravillas que Dios hace en nuestro diario vivir. Escuchemos con atención la Palabra de Dios. Oración Universal o de los Fieles Presidente: Proclamemos las grandezas de Dios, Padre Todopoderoso, que quiso que todas las generaciones felicitaran a María, la Madre de Jesús, y supliquémosle diciendo: R. Dios de amor, escúchanos. 1. Señor, que, en la Bienaventurada Virgen María, nos das un ejemplo de humildad y firmeza, te pedimos que, como ella, el Papa Francisco, Obispos, sacerdotes, diáconos y todo el pueblo de Dios, sepan cultivar la humildad en sus vidas y merezcan alcanzar la vida eterna. Oremos al Señor. 2. Señor, que, en la Bienaventurada Virgen María nos das un ejemplo de verdad y justicia, te pedimos por los gobernantes de las naciones para que, ayudados de tu gracia, participen con sinceridad y buena disposición en la lucha contra el mal y la corrupción, cooperando en la edificación de un mundo mejor y cada vez más humano. Oremos al Señor. 3. Señor, que, en la Bienaventurada Virgen María, nos das la esperanza de la vida futura, te pedimos por los enfermos y agonizantes, para que sean fortalecidos en su cuerpo y alma, que por tu gracia puedan gozar de la vida futura. Oremos al Señor. 4. Señor, que, en la Bienaventurada Virgen María, nos das un ejemplo de escucha y acción, te pedimos por el camino sinodal que hemos estado viviendo en cada parte de nuestro país, para que, escuchando las nociones del Espíritu, pongamos en acción lo discernido. Oremos al Señor. 5. Señor, que, en la Bienaventurada Virgen María, nos das un ejemplo de entrega incondicional, te pedimos que como ella en nosotros se avive el deseo de siempre escuchar tu voluntad y ponerla en marcha, para que podamos merecer la vida eterna. Oremos al Señor. Oración conclusiva Padre misericordioso, que, en la Asunción de la Bienaventurada Virgen María, nos ha dado un precioso anticipo de nuestra resurrección, que se fundamenta en la resurrección de Cristo, te suplicamos escuches estas suplicas, que te presentamos con fe y esperanza. Por Cristo nuestro Señor. R. Amén.