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Dios envió a su Hijo al mundo para que se salve
Tags: Predicación Orante de la Palabra lectio dominical predicación orante 4 de junio de 2023 Liturgia iglesia católica iglesia colombiana
LA SANTÍSIMA TRINIDAD
4 de junio de 2023
Primera lectura: Éxodo 34,4b-6.8-9
Salmo: Daniel 3, 52ac.53a y 54a.55a y 56a (R. 52b)
Segunda lectura: 2Corintios 13,11-13
Evangelio: Juan 3,16-18
I. Orientaciones para la Predicación
Introducción
La celebración de esta solemnidad ofrece una ocasión inigualable para realizar una catequesis sobre el Misterio de la Santísima Trinidad y sus resonancias en la vida cristiana. La Palabra de Dios, escrita y transmitida, revela lo que el mismo Dios ha querido darnos a conocer sobre esta verdad de fe. El predicador debería aprovechar la ocasión para repasar los numerales 232 a 267 del Catecismo de la Iglesia Católica y, así, tener mayor claridad al respecto.
En primer lugar, la Sagrada Escritura, particularmente los textos que en este domingo se exponen, presentan el Misterio sirviéndose de lo que en teología se llama “Economía de la salvación”, es decir, el modo particular como Dios obra para realizar la salvación. En segundo lugar, la Sagrada Tradición nos ayuda a entender que la economía de la salvación, esto es, lo que hemos visto y oído de este Misterio, corresponde al ser íntimo de Dios que no podemos ver y conocer con nuestra débil y reducida inteligencia; sin embargo, la Santísima Trinidad como Misterio se vuelve vida cristiana gracias a la comunión con cada una de las divinas personas en la unidad de su único ser: “El que da gloria al Padre lo hace por el Hijo en el Espíritu Santo; el que sigue a Cristo, lo hace porque el Padre lo atrae (cf. Jn 6,44) y el Espíritu lo mueve (cf. Rm 8,14)” (Catecismo, 259).
1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?
El Evangelio de este domingo concentra su atención en el modo como Dios nos salva; de allí parte el conocimiento limitado que tenemos del misterio de la Santísima Trinidad puesto que este se asimila de una manera más fácil a través de las obras que Dios realiza para nuestro bien; por ello, el evangelista parte de la consideración de una cantidad, un sentimiento, un destinatario y un protagonista. Si empezamos por esto último, el papel protagónico lo tiene el Padre a través del Hijo único; allí ya se comienza a ver una unidad en la distinción de las personas divinas. El Padre es quien ama y, para amar al mundo - que es el destinatario -, ama primero al Hijo único, dirá San Agustín. Así pues, el Padre ama al Hijo, primero; luego, ama al mundo por el Hijo, pues por medio de Él fueron creadas todas las cosas; es el mundo del Hijo, a Él le pertenece.
La cantidad del amor, es decir, aquel “tanto” que expresa san Juan respecto del amor de Dios al mundo, corresponde a la grandeza del que es enviado a salvar; es decir, es grande el Hijo en cuanto es Hijo eterno del Padre y existía con Él desde siempre; así mismo, es grande el amor, inconmensurable, con el cual el Padre y el Hijo se aman entre sí y aman al mundo. No es un amor pequeño y limitado, es el amor como fuerza de unidad: quiere decir que el Padre ama, el Hijo es amado, el Espíritu Santo es el amor.
Por ello la “economía” de la salvación es una historia del amor de Dios por la humanidad a través del amor al Hijo. El Padre ama al mundo en el Hijo. El Hijo ama al mundo y se entrega hasta el final; de allí que el objetivo de ser enviado no sea realizar un juicio sino salvar la naturaleza humana caída y elevarla a sobrenaturaleza, es decir, realizar el proceso de “divinización”, como lo llamaron los Padres de la Iglesia.
2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad?
La economía o plan salvífico es progresiva: la revelación de la unicidad de Dios en el Antiguo Testamento se aclara y entiende de una manera más específica cuando en el Nuevo Testamento el Padre es revelado por el Hijo; y el Padre y el Hijo son revelados por el Espíritu Santo. Por ello, entre la revelación de Dios a Moisés en la montaña del Sinaí, como Dios único y verdadero, y la confesión trinitaria que hace san Pablo en su segunda carta a los corintios, hay un punto de inflexión determinante: la venida de Cristo, verdadero Dios (uno en su naturaleza divina con el Padre y el Espíritu Santo) y verdadero hombre (consubstancial a la humanidad por su naturaleza humana).
San Beda lo expresó de una manera magistral: “El mismo redentor y creador nuestro, que es el Hijo de Dios que existe antes de los siglos, en los últimos tiempos se hizo Hijo del hombre, para que, quien nos había creado con el poder de su divinidad para gozar de la bienaventuranza de la vida eterna, fuera él quien con la fragilidad de nuestra naturaleza nos restaurara, para recibir la vida que habíamos perdido (Homilías sobre los Evangelios, 2, 18).
Así pues, aunque a veces nos cueste trabajo asimilar con las limitadas luces de nuestra razón aquel gran misterio que es la Santísima Trinidad, sin embargo, siempre queda el recurso de contemplar el modo como Dios nos ha salvado; esa contemplación conlleva al cristiano a asimilar una verdad de fe y a traducirla en hechos concretos de amor y renovación espiritual.
3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?
En sus Homilías sobre el Evangelio de Juan (27, 2-3), san Juan Crisóstomo escribió una página que ayuda a volver concreto el mensaje de esta solemnidad. Dice el santo que la expresión “Tanto amó Dios al mundo, pone de relieve la grandeza y la intensidad de ese amor […]. Entregó a su Hijo Unigénito; no a un siervo, a un ángel o un arcángel. Ningún padre ha sentido tanto amor por sus propios hijos como Dios por sus siervos ingratos […]. Dio su vida por nosotros, por nosotros derramó su preciosa sangre. Por nosotros, que ni éramos buenos ni se lo íbamos a agradecer […]”. San Francisco de Asís repetía, lamentándose, que “el Amor no es amado”, ¡triste paradoja que nos cuestiona!; no obstante, el Crisóstomo nos da a entender que el amor de Dios es generoso y su misericordia no tiene medida aun cuando reciba la ingratitud del ser humano.
Es más, el Padre de la Iglesia continúa, para señalar de qué manera nuestra indiferencia con las necesidades del prójimo son indiferencia a Dios mismo: “Hasta tal punto llega nuestra ingratitud que somos capaces de revestir con finos ropajes y mantos de oro a nuestros criados, a nuestros mulos y caballos, y despreciamos a nuestro Señor desnudo y vagabundo, cuando mendiga de puerta en puerta… Él, por el contrario, quiso someterse a sufrir tanto por nosotros. Voluntariamente padece hambre para que tú puedas alimentarte. Va desnudo para otorgarte el derecho a que te revistas de incorruptibilidad. Y, sin embargo, jamás le ofreces nada de lo que posees”.
De allí que vivir y celebrar la solemnidad de la Santísima Trinidad tenga una resonancia especial en el amor al prójimo, reflejo del amor que debemos profesar a Dios, pálido espejo del amor del Padre al Hijo en el Espíritu Santo.
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Recomendaciones prácticas:
• En este domingo se concluye la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos que ha tenido como lema “Haz el bien, busca la justicia” (Cf. Is. 1, 17). Podría hacerse una mención acerca de la importancia de que los cristianos busquen la unidad a semejanza de Dios, uno y trino.
• La fiesta del 31 de mayo, Visitación de la Bienaventurada Virgen María, y la memoria obligatoria de la Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia, el 29 de mayo, ilustran, concretamente, que es posible amar la intimidad de la esencia divina y reflejarla en el servicio a los demás.
• Día del Campesino
II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles
Monición introductoria de la Misa
En este domingo, solemnidad de la Santísima Trinidad, alegrémonos por el misterio de la salvación, ya que el Padre Eterno ha enviado a su Hijo único para que conozcamos su amor y lo hagamos vida, impulsados por el Espíritu Santo, a través del servicio a nuestros hermanos. Seamos conscientes de este misterio de amor y celebremos comunitaria y activamente el gozo de la redención.
Monición a la Liturgia de la Palabra
Dios Padre viene a nuestro encuentro a través de su Hijo Jesucristo, y el Espíritu Santo confirma esta misión. La Palabra de Dios nos prepara para recibir la gracia, experimentar el amor y vivir la comunión a semejanza de las divinas personas. Escuchemos con atención.
Oración Universal o de los Fieles
Presidente: Oremos al Padre Eterno que, con su infinita misericordia, nos sostiene para que lleguemos al conocimiento pleno de la verdad y nos alienta a ser testigos de la unidad y de la paz. Digamos juntos:
R. Muéstranos tu rostro, Señor.
1. Por el santo pueblo fiel de Dios para que camine en la unidad a ejemplo de la Santísima Trinidad, escuchando el consejo de los pastores y viviendo la concordia de los corazones. Oremos.
2. Por los gobernantes y la sociedad civil para que promuevan el progreso de los pueblos y generen el desarrollo integral de las personas que se les confía a su cuidado. Oremos.
3. Por esta comunidad eclesial para que, con alegría en el seguimiento de Jesucristo, busque la perfección y sus miembros tengan un mismo sentir y vivan en paz. Oremos.
4. Por nuestros agricultores y campesinos, para que vean recompensados sus trabajos con abundantes cosechas y precios justos para sus productos. Oremos.
5. Por todos los que padecen alguna tribulación para que descubran en nuestra cercanía y ayuda un reflejo del amor del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Oremos.
Oración conclusiva
Atiende oh, Padre,
nuestras humildes súplicas,
presentadas con fe a través de
tu Hijo Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
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Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios
VIGÉSIMONOVENO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO18 octubre 2026Primera lectura: Is 45,1.4-6Salmo: Sal 96(95),1 y 3.4-5.7-8.9-10a y c (R. 7b)Segunda lectura: 1Ts 1,1-5b / Evangelio: Mt 22,15-21.I.Orientaciones para la PredicaciónEn este Domingo Mundial de las Misiones – DOMUND –, la Iglesia acoge con gratitud el lema que el Santo Padre propone para orientar nuestro camino evangelizador en este mes de Octubre: “Uno en Cristo, unidos en la misión”.La misión aparece hoy ante nosotros como don, llamada y envío, realidad que sostiene y dinamiza la vida de la Iglesia en todos los pueblos. Unidos en Cristo, formamos un solo Cuerpo que anuncia un único Evangelio, impulsados por la fuerza del Espíritu hacia los ámbitos donde el corazón humano se siente más frágil.Las lecturas de este domingo nos recuerdan que Dios actúa en la historia, reúne a su pueblo para la alabanza universal y envía a cada creyente a ser testigo de su amor, para que el mundo crea y descubra en Cristo la fuente de la verdadera unidad.1. LECTIO: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Primera lectura – Isaías 45,1.4-6Dios unge a Ciro, un rey extranjero, para cumplir su designio. Al proclamar que “no hay otro Dios fuera de mí”, Isaías muestra que el Señor actúa más allá de las fronteras visibles del pueblo. Él dirige la historia y llama incluso a quienes no lo conocen explícitamente. Su acción une, convoca y abre caminos inesperados.Salmo 95(96)Es un canto misionero por excelencia: “Cuenten su gloria a las naciones; anuncien su salvación día tras día”. La liturgia nos invita a reconocer que la misión es alabanza, anuncio y apertura universal a todos los pueblos.Segunda lectura – 1 Tesalonicenses 1,1-5bPablo recuerda que el Evangelio llegó a los tesalonicenses “no sólo de palabra, sino también con poder y con el Espíritu Santo”. La comunidad vive unida en la fe, el amor y la esperanza. Esa unidad es fuente de misión: donde los discípulos permanecen en Cristo, el anuncio se vuelve fecundo.Evangelio – Mateo 22,15-21Los fariseos y herodianos tienden una trampa a Jesús. Él responde con sabiduría:“Den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. Jesús enseña a no absolutizar los poderes terrenales y a reconocer que nuestra vida pertenece a Dios. Esta libertad interior es condición para una misión auténtica y confiada.2. MEDITATIO: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad?UNO EN CRISTO, UNIDOS EN LA MISIÓNLas lecturas de este domingo revelan un hilo profundo: Dios es quien une, convoca y envía. A la luz del lema para la Jornada Mundial de las Misiones del Santo Padre: «Uno en Cristo, unidos en la misión», comprendemos que la misión nace de la unión con Cristo y se expresa como comunión entre los creyentes.Dios actúa en la historia para reunir a los pueblosEn Isaías, el Señor obra a través de Ciro, un rey extranjero, mostrando que su plan de salvación trasciende toda frontera.La misión consiste en reconocer y abrazar esta acción universal de Dios. Somos enviados a sumarnos a una obra que ya está en marcha, guiados por un Dios que llama a todos hacia la unidad.La comunidad apostólica vive unida en Cristo y, por eso, es misioneraLa Iglesia de Tesalónica recibió el Evangelio gracias a la acción del Espíritu y vivió la fe con obras concretas de amor y perseverancia.Solo una comunidad unida en Cristo puede ser una comunidad enviada por Cristo.La unidad no es un accesorio espiritual: es la primera forma de evangelización.Jesús unifica el corazón para enviarlo con libertad“Den a Dios lo que es de Dios […]”. Estas palabras revelan la raíz de la libertad cristiana: solo quien pertenece a Dios puede entregarse plenamente a la misión.La unidad interior, la alineación del corazón con Cristo, hace al discípulo transparente, auténtico y disponible.La misión fluye de la unidad con Cristo y construye unidad entre los pueblosLa misión comienza con la unión a Cristo y culmina en la creación de comunión entre las personas.Anunciar el Evangelio es tejer vínculos, curar divisiones y ofrecer esperanza.En un mundo fracturado, la misión es un acto de reconstrucción espiritual y social.El DOMUND 2026 nos llama a renovar la unidad misioneraCelebrar 100 años del DOMUND nos invita a redescubrir que la misión es tarea de todo bautizado y camino de fraternidad universal.Unidos a Cristo, la Iglesia se convierte en signo y sacramento de unidad para toda la humanidad.3. ORATIO Y CONTEMPLATIO : ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Oración por las MisionesDios y Señor nuestro, que quieres que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad, mira la abundante mies de tu Iglesia y envíale obreros que anuncien el Evangelio a todas las naciones. Que tu pueblo, convocado por la Palabra de Vida y sostenido por la gracia sacramental, avance unido hacia la salvación por el camino de la caridad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.Haznos, Señor, “uno en Cristo, unidos en la misión”.Haznos peregrinos del Evangelio, capaces de cruzar fronteras, de acercarnos a los alejados y de anunciar con alegría tu amor que une a todos los pueblos.Recomendaciones prácticas:•El penúltimo domingo de octubre, DOMUND, la Iglesia autoriza y recomienda el uso del formulario litúrgico “Por la Evangelización de los Pueblos”, para subrayar el carácter misionero de esta jornada y orientar la oración de toda la comunidad hacia la misión universal.•La Iglesia nos pide hoy orar por LA MISIÓN y los Misioneros, y destinar la ofrenda económica que los fieles aportan en las Misas para la Colecta Universal de las Misiones. Esta colecta, el Santo Padre la destina, a través de las Obras Misionales Pontificias, a sostener las Iglesias jóvenes o las llamadas “Iglesias en territorios de Misión”, a apoyar sacerdotes, religiosos y religiosas en situaciones especiales de misión, a apoyar la formación del clero y de los agentes de pastoral, a impulsar la educación y la promoción humana. En Colombia, se benefician especialmente los 10 Vicariatos Apostólicos.•Aprovechar la oración por las misiones, el afiche y demás materiales ofrecidos por las Obras Misionales Pontificias para esta Jornada Mundial de las Misiones, DOMUND.•Promover las iniciativas a favor de las misiones: hora santa misionera, jornada de animación misionera, retiro misionero, congreso diocesano misionero, festival misionero, etc. II MONICIÓN INTRODUCTORIA DE LA MISA Y ORACIÓN DE LOS FIELESMonición inicial a la MisaHermanos y hermanas: Hoy celebramos con gozo la Jornada Mundial de las Misiones, día en que la Iglesia universal eleva su oración y su compromiso por el anuncio del Evangelio en todos los pueblos.El Señor nos recuerda que la misión no es tarea de unos pocos, sino vocación de todo bautizado. Abramos el corazón para dejarnos enviar por el Espíritu y celebrar la Eucaristía como discípulos misioneros.Monición a la Liturgia de la PalabraEn la Palabra de hoy veremos cómo Dios actúa en la historia, cómo su Espíritu transforma a los creyentes y cómo Jesús nos invita a vivir con libertad interior, dando a Dios lo que es de Dios.Escuchemos con fe: el Señor nos habla para renovar en nosotros la pasión por la misión.Oración de los fielesPresidente:Confiados en el Dios que llama, envía y sostiene la misión, elevemos con humildad nuestras súplicas por la Iglesia y por todos los pueblos de la tierra.R/ Señor, haznos un solo cuerpo para una sola misión.1.Por la Iglesia universal, para que, unida en Cristo, sea signo de comunión y testigo fiel del Evangelio ante todos los pueblos. Oremos.2.Por los misioneros y misioneras ad gentes, para que, fortalecidos en la unidad con Cristo, lleven esperanza allí donde la vida clama por reconciliación. Oremos.3.Por todos los pueblos de la tierra, para que crezcan caminos de fraternidad, justicia, diálogo y paz. Oremos.4.Por nuestra comunidad, para que, iluminada por la Palabra y sostenida por la Eucaristía, viva como Iglesia en salida y comprometida con la misión universal. Oremos.Presidente:Padre bueno, tú que enviaste a tu Hijo para hacer de todos los pueblos una sola familia, escucha nuestras súplicas y haz de nosotros testigos ardientes de la esperanza que transforma el mundo. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
Vie 9 Oct 2026
Dios nos invita a una boda excepcional
VIGÉSIMOCTAVO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO11 Octubre 2026Primera lectura: Is 25,6-10aSalmo: Sal 23(22),1-3a.3b-4.5.6 (R. cf. 5a)Segunda lectura: Flp 4,12-14.19-20Evangelio: Mt 22,1-14I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓN:IntroducciónLa Apertura de una llamada universal a la salvación se había enunciado ya fuertemente en la liturgia dominical del domingo anterior (XXVII) en la expresión “arrendará la viña a otros labradores” y ahora se explicita esa apertura en la idea del banquete que se sirve y que no es acogido por los primeros destinatarios, que finalmente aparecen como los merecedores de la invitación.En esta liturgia dominical se va trazando un mensaje que se compone desde sus lecturas:•Un festín para todos es la imagen de Isaías que en medio de la oscuridad de una época de corrupción e injusticia presenta la invitación universal a la salvación, simbolizada en un banquete de fiesta.•El salmo recuerda que el Señor como Pastor habita en medio de su pueblo y conduce a su rebaño a praderas de hierba verde y prepara una mesa ante su pueblo.•Pablo en la carta a los Filipenses recuerda que en Cristo hay fortaleza y todo puede lograrse en él y a través de él.•Mateo presenta la apertura de la salvación ya no en la viña arrendada a otros labradores sino en el banquete ofrecido a todos los que se encuentren en disposición de entrar.Reunidos en Eucaristía es más comprensible la idea del banquete de fiesta donde todos pueden entrar y son acogidos.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Como viene sucediendo desde hace varios domingos, El Evangelista Mateo tiene un largo bloque de los capítulos 19 al 25 que trae el discurso escatológico acompañado del viaje hacia Jerusalén.Hay tres parábolas que van dirigidas a las autoridades judías vinculadas al Templo de Jerusalén y que abiertamente han sido reacias al ministerio de Jesús y que se creían poseedoras de la salvación y con derechos adquiridos: las parábolas son La de los dos hijos (21,28-32), los arrendatarios homicidas (21,33-46) y los invitados al banquete de bodas (22,1-14).El texto de este domingo tiene paralelo en Lucas 14,15-24 y está articulado prácticamente por dos parábolas: la del banquete y la del traje de bodas.El contexto sigue siendo una controversia con las autoridades judías y su rechazo a la misión de Jesús, que hace la invitación al banquete del reino, que ya está preparado y es signo de la salvación.El relato muestra que la comunidad cristiana leyó la historia de la destrucción de Jerusalén en el año 70 seguramente como una consecuencia del rechazo a Jesús (como se ve en el v.7).La parábola del traje de bodas implica un interés de Mateo por las acciones y comportamientos, por la vida adecuada de quienes son invitados, ese es el sentido del vestido.En el marco de la liturgia dominical, se presenta abiertamente la salvación como un banquete que Dios prepara (primera lectura) y al que conduce como un pastor a sus ovejas (salmo) pero se recuerda que es necesaria la fortaleza de la fe en Jesús (segunda lectura) para poder dar respuesta generosa a la invitación y tener actitudes concretas para esa respuesta.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?Si la liturgia ha venido hablando de apertura, ahora es el momento para pensar en la acogida: primero como respuesta a la invitación y segundo como espacio de búsqueda de los otros para el banquete.La Iglesia es la comunidad de la acogida y hoy más que nunca se debe pensar en una Iglesia hospital de campaña y en salida a las periferias existenciales, para que atrayendo a todos pueda generar también unas actitudes de encuentro y suscite obras de compromiso radical en comunidad y para con los de afuera, tal como dice el Documento final del Sínodo de la sinodalidad: “Viviendo el proceso sinodal hemos tomado nueva conciencia de que la salvación que hay que recibir y proclamar pasa a través de las relaciones. Se vive y se testimonia juntos.” (DFS 154).Hay una invitación para todos, pero también cada uno de los miembros de la comunidad debe volverse agente multiplicador de esta invitación. La misión implica salir a los cruces, a las periferias, para que el banquete pueda ser servido para todos.¿Qué decir de esta Palabra?•Dios prepara el banquete, invita a celebrar y a gozar porque la muerte es vencida y la salvación reina sobre todos.•Como Buen Pastor, Dios conduce y acompaña y aunque haya muchas situaciones de muerte y de la oscuridad muchas veces parezca reinar, él sabe llevar a pastos frescos de la vida.•En Cristo, la invitación se hace más concreta y su vida se vuelve vida para los creyentes. Sólo en él se puede encontrar fortaleza para afrontar la peregrinación.•Un banquete servido y todo dispuesto da muestras de la generosidad y del amor de una llamada, solo queda mostrar la generosidad de una respuesta y la disposición para querer hacer parte del banquete.Una Iglesia en camino sinodal es una comunidad en búsqueda, es una comunidad en salida que sabe que no puede permanecer tranquila y segura mientras muchos no estén dispuestos al banquete. La misión es un acto de comunión porque pone en función del otro. Banquete y salvación reclaman comunidad y misión.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?¿Cómo construir una espiritualidad sinodal? La oración es la base de la comunión y sin ella no es posible obtener resultados. Orar es construir siempre puentes con Dios y con los demás, por eso para pensar en el banquete suculento de la salvación hay que abrirse a la oraciónMotivo de oración para este domingo y como respuesta a esta palabra proclamada puede orarse con palabras del Prefacio de la plegaria eucarística de diversas circunstancias II:En verdad es justo y necesario,es nuestro deber y salvación,darte gracias siempre y en todo lugarSeñor, Padre santo,creador del mundo y fuente de toda vida:Porque no abandonas nunca la obra de tu sabiduría,sino que obras con tu providencia en medio de nosotros.Guiaste a tu pueblo Israel por el desiertocon mano poderosa y brazo extendido;ahora acompañas a tu Iglesia, peregrina en el mundo,con la fuerza constante del Espíritu Santoy la conduces por el camino de la vida temporalhacia el gozo eterno de tu reino,por Cristo, Señor nuestro.En la contemplación, debe resonar siempre una orden del Señor: “A todos los que encuentren llámenlos”. Contemplar debe llevar a ser misioneros en el testimonio y en la proclamación de una Palabra.Cuanto más eficaz sea la contemplación, mayor resultado en la misión se ha de encontrar. Solo quien sabe mirar con mirada limpia y escuchar con corazón prudente, puede ser testigo.Recomendaciones prácticas y litúrgicas a tener presente en el respectivo domingo:El lunes 12 hay una oportunidad para celebrar la diversidad étnica y cultural de la nación colombiana y así continuar con eco la celebración del domingo.II.MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria de la MisaHoy nuevamente el Señor nos ha preparado una fiesta y un banquete y espera que todos podamos hacer parte de esta convocatoria. El Banquete de la Eucaristía nos hace pensar en el amor infinito de Dios que nos espera y nos atrae, nos conduce y nos acompaña en la peregrinación de la vida. Acudamos todos a este banquete y dejemos que el Señor nos alimente y nos lleve a prados frescos.Monición a la Liturgia de la PalabraLa salvación es un don que Dios da y en la Palabra de Dios es presentado como una invitación, como una llamada a participar del banquete, del festín. Abramos nuestros oídos para escuchar y atender la llamada del Señor.Oración universal o de los fielesPresidente: Convocados a este banquete de fiesta, presentemos al Señor nuestra oración.R/. Pastor de tu pueblo, escucha nuestra oración.1.Padre santo que has preparado un pueblo bien dispuesto, acompaña la labor de nuestros pastores y haz que siempre sepan conducir a su pueblo hacia pastos frescos. Oremos al Señor.2.Padre santo, que en tu Hijo nos has fortalecido, acompaña a nuestros gobernantes para sepan construir estructura s de paz y justicia para todos. Oremos al Señor.3.Padre santo, tú que abres la puerta a todos los hombres, haz que todos sepamos acoger a los pobres y necesitados y les mostremos nuestra caridad viva y eficaz. Oremos al Señor.4.Padre santo, tú que nos has llamado a tu Iglesia, haz que siempre vivamos en comunión y demos frutos de vida para experimentar los beneficios de tu salvación. Oremos al Señor.Presidente:Padre santo, escucha nuestra oración no permitas que nos veamos privados de tu banquete. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Vie 2 Oct 2026
Tendrán respeto a mi hijo
VIGESIMOSÉPTIMO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO4 Octubre 2026Primera lectura: Is 5,1-7Salmo: Sal 80(79),9 y 12.13-14.15-16.19-20 (R. cf. 15c)Segunda lectura: Flp 4,6-9Evangelio: Mt 21,33-43I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓN:IntroducciónEl Domingo XXVII del tiempo durante al año en la liturgia de la Palabra se presenta una lectura eclesiológica de la realidad de la viña, que siempre alude a elección y a vida en comunidad. La sinodalidad, como rostro eclesial presenta la invitación al compromiso y a dar frutos, de acuerdo con lo que Dios ha sembrado y ha preparado.Las lecturas van trazando un horizonte claro de comprensión de la tarea y la misión de la Iglesia en el mundo:•“La viña del Señor de universo es la casa de Israel”. Dios ha preparado toda una historia desde la elección de su pueblo. No hay descuido en la preparación y en el proceso, todo ha sido signo de la bondad de Dios, pero no siempre los resultados ha sido los esperados.•“La viña del Señor es la casa de Israel” En el salmo se reconoce la elección, pero se reconoce la necesidad de invocar al Señor porque no se quiere estar solos ni abandonados.•“Pónganlo por obra y el Dios de la paz estará con ustedes”. Pablo invita a que la fe sea comprometida y fiel al Depósito transmitido.•“Arrendará la viña a otros labradores”. El Evangelio de Mateo plantea que el pueblo elegido no ha dado los frutos esperados y que por eso hay una decisión de apertura. No es un modelo de sustitución sino de continuidad, para que se experimente la conversión.1.Lectio:¿Qué dice la Sagrada Escritura?Los capítulos 19 al 25 de Mateo presentan el camino hacia Jerusalén y el discurso escatológico de Jesús. Jesús debe enfrentar a las autoridades judías, máxime cuando hace su entrada a Jerusalén y permanece allí. Nos encontramos en una sección del Evangelio de Mateo (21,28-22,14) que trae 3 parábolas de advertencia: La de los dos hijos (21,28-32), los arrendatarios homicidas (21,33-46) y los invitados al banquete de bodas (22,1-14), estas tres parábolas van dirigidas a las autoridades judías del templo que han rechazado la misión de Jesús. El texto de este domingo tiene paralelo en Mc 12,1-12 y Lc 20,9-19.Las autoridades del pueblo representadas en los arrendatarios de la viña (que representa a Israel), han manejado a su maño lo que se les había encargado y ya el evangelista muestra que se disponen también a acabar con el Hijo (que es Jesús) del dueño de la viña (que es Dios).El texto de Mateo cita en el 33 un texto de Isaías 5,1-2 sobre la preparación de la viña (Israel). La expresión “lo sacaron de la viña y lo mataron” es un anticipo de la pasión y la no sepultura.El v.42 menciona una cita del salmo 118,22-33 siguiendo el texto griego de los LXX.En el contexto de la liturgia dominical, el salmo responsorial brinda las luces para entender el mensaje cuando dice que “la viña del Señor es la casa de Israel” y así se entiende la primera lectura como una puesta en marcha de esa preparación que ha hecho Dios pero que, según el Evangelio, no pudo recoger lo que esperaba. La asegunda lectura nos pone en óptica de una vida basada en la oración, pero comprometida en las obras de justicia. Ya el Evangelio recoge todo para indicar que la bondad del Señor permite la elección y el cuidado, pero que es necesario asumir las responsabilidades en fidelidad y generosidad.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?Este domingo es un domingo que podría centrar su reflexión desde la imagen de la Iglesia como viña y allí el papel de todos en la comunidad podría ser lo que afirmó el Papa Benedicto XVI al ser elegido: “sencillo y humilde trabajador en la viña del Señor”.Si la imagen de la viña define la Iglesia hoy, es apenas plausible que se reconozca que la viña es propiedad del Señor y que todos somos labradores en ella y que todo lo que se haga se hace como “siervos inútiles”, en la fidelidad y la generosidad.Ser discípulo, que había sido definido desde las bienaventuranzas como un camino de pobreza, se configura ahora como una pobreza que en fidelidad reconoce qué le pertenece al Señor y qué le corresponde en misión a los labradores.¿Qué decir de esta Palabra?•La obra del Señor es maravillosa pero la libertad humana no siempre es coherente con esa bondad del Señor. Mientras la bondad siembra un producto de uvas de calidad, las malas decisiones humanas pueden producir uvas amargas. Dios espera que las obras del hombre sean siempre en el marco de la justicia.•Los hombres han de suplicar al Señor que no olvide nunca la viña: la proteja, la pode, la abone y le de vida.•Las obras de justicia que se esperan nacen de una transmisión de la fe: lo que se aprende produce resultados en buenas obras y Dios concede la paz.•Dios bendice a su pueblo y espera que sea fiel y produzca con generosidad, pero si la elección es olvidada y rechazada por los hombres, entonces la bendición y la elección se amplían y benefician a muchos.Una Iglesia sinodal esta siempre dispuesta a dejarse llevar por el Señor y sabrá siempre responder a sus mociones. Ser viña y ser labrador recuerda que Dios es el Señor y dueño, que es el verdaderamente absoluto y que nada ni nadie puede ocupar su lugar.Una Iglesia sinodal es una Iglesia que produce frutos en la justicia y en la caridad y sabe que la Palabra de Dios se hace carne en la historia, tal como expresa de la Biblia el Papa león en la Exhortación Dilexi te: “estas páginas han interpelado los corazones de los cristianos a amar y a realizar obras de caridad, como semillas fecundas que no cesan de producir fruto.” (DT 34).3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?El Documento final del Sínodo expresa que “Una espiritualidad sinodal exige también ascesis, humildad, paciencia y disponibilidad para perdonar y ser perdonado.” (DFS 43) y por eso para orar es necesario fortalecer esa espiritualidad sinodal que recuerdas siempre que la Iglesia es un cuerpo y que vive en un entorno que muchas veces puede ser hostil y hasta dañino para el fruto bueno y abundante de sus hijos.Es prioritario orar para saber dar buenos frutos en la humildad, una ayuda es el salmo 1:1 Dichoso el hombreque no sigue el consejo de los impíos,ni entra por la senda de los pecadores,ni se sienta en la reunión de los cínicos;2 sino que su gozo es la ley del Señor,y medita su ley día y noche.3 Será como un árbolplantado al borde de la acequia:da fruto a su tiempoy no se marchitan sus hojas;y cuanto emprende tiene buen fin.4 No así los impíos, no así;serán paja que arrebata el viento.5 En el juicio los impíos no se levantarán,ni los pecadores en la asamblea de los justos.6 Porque el Señor protege el camino de los justos,pero el camino de los impíos acaba mal.Para contemplar en este domingo sirve recordar la insistencia del Evangelio: “arrendará la viña a otros labradores” porque invita a tomar decisiones claras y contundentes para vivir el discipulado en la fidelidad.Esta decisión exige un modo concreto de vida, que implica la humildad para saber que el Señor es el todo de la existencia.Para contemplar en este domingo es necesario asumir una máxima: “el que no renuncia no puede ser discípulo” y por eso la mayor súplica de la comunidad en esta liturgia debe dirigirse al Señor con la intención de saber elegir, saber tomar las mejores decisiones para asumir con seriedad el compromiso del discipulado.La misión es posible si se hace en comunión con la Iglesia y en fidelidad al mandato del Señor, pero ello no será comprendido sin un proceso de abandono y de obediencia.El encuentro con Cristo en este domingo nos hará salir más convencidos de la misión y mucho más dispuestos a ser peregrinos, a no calcular más allá de lo necesario para poder responder a la voluntad de Dios. Calcular será discernir y tomar decisiones, pero nunca podrá ser la seguridad de que todo procede del cálculo, ya que la obra la dirige el Señor.II.MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria de la MisaLa Iglesia, viña del Señor y campo de labranza, necesita labradores fieles y perseverantes. Hoy en el día del Señor venimos a reunirnos como asamblea para cantar las alabanzas del Señor y experimentar la vida que brota del misterio pascual de Cristo. Ser Iglesia nos convoca y la Eucaristía nos envía para poder transitar la vida con la fe de los discípulos. Participemos con fe en esta celebración.Monición a la Liturgia de la PalabraPara obedecer es necesario escuchar, para ser fieles es necesario disponerse en el amor y en la cercanía con el Señor. Abramos nuestros oídos para atender la voz del Señor y dejemos que nos revele su voluntad y nos confíe la misión.Oración universal o de los fielesPresidente: A Dios que ha sabido ser Pastor y viñador en medio de su pueblo, presentemos nuestra oración.R/. Ven a visitar tu viña y escúchanos.1.Tú que has preparado el campo de tu Iglesia y has dispuesto todo para que produzca frutos de justicia y paz, fortalece la misión de los ministros ordenados, de los religiosos y los laicos, para que en fidelidad se pueda vivir la entrega generosa. Oremos al Señor.2.Tú que has sembrado tu viña para que produzca frutos de bondad, acompaña la labor de los gobernantes y así la humanidad experimente el florecimiento de la justicia y la paz. Oremos al Señor.3.Tú que custodias los corazones, fortalece a los necesitados y a quienes experimentan la vulnerabilidad de la vida, para que puedan ser agentes de fraternidad y produzcan obras de justicia. Oremos al Señor.4.Tú que nos has entregado a tu Hijo, Jesucristo, ilumina nuestra vida para que podamos fortalecer nuestras comunidades y seamos labradores eficaces y fieles de tu viña. Oremos al Señor.Presidente:Padre santo, que tu bondad sea nuestra fortaleza y siempre visites tu viña, la sepa que tu diestra plantó. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Vie 25 Sep 2026
Vosotros no recapacitasteis ni le creísteis
VIGESIMOSEXTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO.27 Septiembre 2026Primera lectura: Ez 18,25-28 Salmo: Sal 25(24),4-5ab.6-7. 8-9 (R. cf. 6a) Segunda lectura: Flp 2,1-11 Evangelio: Mt 21,28-32. ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIgual que el domingo anterior, el Evangelio nos propone nuevamente una parábola. Jesús, aproximándose a su Pasión y Muerte, encuentra en la explanada del Templo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo que se acercan a Él. Ante ellos contará, según Mateo, tres parábolas relacionadas con el rechazo al Mesías: la que hoy escuchamos; la de los viñadores malvados, que leeremos el próximo domingo (21, 33-45); y la del banquete de bodas, cuyos invitados desprecian la invitación. La parábola de los viñadores es central porque en ella aparece el Hijo, sacado fuera de la viña y asesinado, lo cual corresponde a la experiencia histórica de Jesús: eso fue, en efecto, lo que sucedió.La primera lectura nos presenta un breve texto del profeta Ezequiel que responde a una polémica del pueblo, que afirma: “No es justo el proceder del Señor”. El profeta replica: “Escucha, casa de Israel: ¿es injusta mi conducta o no es más bien injusta la de ustedes?”. Luego subraya la importancia de la actitud de quien reconoce sus acciones y está dispuesto a cambiar: “si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá”.En la segunda lectura retomamos la carta a los Filipenses, cuya lectura iniciamos el domingo pasado. Hoy encontramos un pasaje especialmente profundo. En el capítulo 2, el apóstol cita un himno muy antiguo de la primera comunidad cristiana, que proclama el abajamiento y la exaltación de Cristo: Él se despoja de sí mismo, asume la condición de esclavo y se hace obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Pero Dios lo exalta y le otorga “el Nombre que está sobre todo nombre”. Pablo recuerda este himno acompañado de una gran invitación: “Tengan entre ustedes los mismos sentimientos de Cristo Jesús”. Esta es la clave: Jesús es el modelo de vida del cristiano; asumamos sus mismos sentimientos.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? La primera parábola ―de la serie de tres del capítulo 21 de Mateo― nos invita a reflexionar sobre el rechazo que sufrieron los profetas antes de Jesús (la del próximo domingo mostrará el rechazo dirigido al mismo Señor). El Maestro lo resume con claridad: “Vino Juan a ustedes enseñándoles el camino de la justicia y no le creyeron”. Juan Bautista, el último y más grande de los profetas, quien preparó directamente el camino del Mesías, anunció el camino de la justicia, es decir, la adhesión fiel al querer de Dios. Sin embargo, ustedes, autoridades, no le creyeron. En cambio, publicanos, prostitutas y muchos pecadores sí acogieron su predicación, se convirtieron y cambiaron de vida. Ustedes, por el contrario, no se arrepintieron. Así, han rechazado la profecía: el mensaje de Dios transmitido a través de los profetas hasta Juan.La parábola presenta a dos hijos que reciben un mismo mandato del padre. Uno responde que sí, pero finalmente no cumple; el otro dice que no, pero luego recapacita y realiza lo que se le pidió. Como ocurre en muchas parábolas, todo concluye con una pregunta: ¿Quién de los dos hizo la voluntad del padre? ¿El que dijo sí solo de palabra o el que, con hechos, obedeció? La respuesta es evidente, por eso contestan: “El primero”, el que actuó.Jesús añade entonces: ustedes, ante Juan Bautista, han asumido una actitud de aparente aceptación; dijeron que sí, pero no creyeron, no se arrepintieron ni cambiaron de vida. Por eso, publicanos y prostitutas los preceden en el Reino de Dios: ellos sí escucharon y se dejaron transformar.Jesús se dirige, como hemos visto, a las autoridades judías de Jerusalén, que rechazan su enseñanza. Y les advierte: son más capaces de acoger el Reino quienes, aun siendo pecadores, escuchan y están dispuestos a cambiar. Ustedes, en cambio, refugiados en sus propias seguridades religiosas, permanecen iguales. No hay apertura, no hay verdadero camino de conversión pastoral.2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad? Cuántas veces escuchamos decir: “Si Dios existiera, no permitiría la maldad en el mundo”, lo cual equivale a afirmar: “No es recto el modo de actuar del Señor”. Sin embargo, la respuesta sigue siendo la misma: lo que no es correcto es nuestro modo de pensar y de actuar. Por eso es fundamental la actitud de quien reconoce lo que hace y cambia cuando es necesario; a esto podemos llamarlo “la importancia del examen de conciencia”. Quien descubre su error y se convierte se adhiere verdaderamente al Señor. Pero si persistimos en un comportamiento equivocado, rechazamos asumir “los sentimientos y las actitudes de Cristo”, aun cuando creamos servir a la religión y al anuncio del Evangelio.También aquí corremos el riesgo de ubicarnos entre quienes “ya actúan bien”, los que creen no necesitar conversión ni revisar su vida a la luz de los sentimientos y las actitudes de Jesús. Es indispensable una renovación de la mentalidad. En cambio, cuando reconocemos que podemos parecernos más a los publicanos y a las prostitutas de la parábola, se abre para nosotros la posibilidad real de cambiar.En lugar de resistir la presencia de Jesús y su palabra, acojamos en el corazón la exhortación de Pablo: “Tengan entre ustedes los sentimientos propios de una vida en Cristo Jesús”. Es decir, aprendamos a pensar como Cristo y a asumir sus actitudes: Él, el Hijo obediente, dice “sí” y cumple lo que dice. Ese es el modelo verdadero que debemos imitar. Para avanzar en ese camino, procuremos que la meditación diaria nos encuentre con la Palabra de Dios en nuestras manos.3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? Para vivir lo que reflexionamos anteriormente, lo mejor es hacer propio el salmo 24 que proclamamos en la liturgia de este domingo:“Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas, haz que camine con lealtad; enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador, y todo el día te estoy esperando.Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas; no te acuerdes de los pecados ni de las maldades de mi juventud; acuérdate de mí con misericordia, por tu bondad, Señor.El Señor es bueno y recto y enseña el camino a los pecadores, hace caminar a los humildes con rectitud, enseña su camino a los humildes”.MONICIÓN INTRODUCTORIA DE LA MISA Y ORACION DE LOS FIELES Introductoria de la MisaHoy, el Señor nos reúne para celebrar la Eucaristía en este Domingo XXVI del Tiempo Ordinario, invitándonos a abrir el corazón a su Palabra viva. Jesús nos presenta la parábola de los dos hijos para recordarnos que no basta decir “sí”: es necesario responder con obras, con un camino real de conversión. Dios, que es ternura y misericordia, nos enseña sus sendas y nos llama a asumir los sentimientos de Cristo, el Hijo obediente que se entrega por amor. Venimos como somos, con fragilidades y búsquedas, pero con el deseo sincero de dejar que Él transforme nuestra vida. Que esta celebración nos disponga a cambiar, a escuchar de verdad y a caminar en fidelidad. ¡Bienvenidos!A la liturgia de la Palabra Hoy, al disponernos a escuchar la Palabra de Dios, recordamos que cada instante de nuestra vida es un tiempo de gracia, una oportunidad ofrecida por el Señor para caminar hacia Él. Dios no quiere la muerte del pecador, sino que cada uno descubra el sendero que conduce a la vida. Por eso, san Pablo nos invita a dejarnos transformar interiormente, a asumir los mismos sentimientos de Cristo Jesús, cuyo amor se manifestó más en obras que en palabras. Abramos el corazón a esta llamada silenciosa pero firme, que nos impulsa a convertirnos, a abandonar nuestros caminos estrechos y a acoger la misericordia que Dios derrama generosamente sobre todos. Dejemos que su Palabra ilumine hoy nuestra historia.Oración de los fieles Presidente: Hermanos, oremos por los hijos que dicen “sí” y por aquellos que solo saben decir “no” a la invitación para trabajar en la viña del Padre. Y supliquemos todos juntos: Escúchanos, Señor.Por el Papa León y por los obispos que nos confirman en la fe, por los presbíteros y diáconos que nos sirven, y por todos los discípulos de Cristo. Oremos al Señor.Por los que buscan agradar a Dios, por los pecadores que se alejan del mal y por los justos que dejan de ser buenos, oremos al Señor.Por las personas muy seguras de sí mismas, por aquellos que reconocen su fragilidad y por todos los que se levantan cuando caen, oremos al Señor.Por nuestra asamblea del domingo, por sus miembros más activos y fieles, y por los que se niegan a servir a la comunidad, oremos al Señor.Oración conclusivaSeñor, Padre santo, haz nacer en cada uno de nosotros los mismos sentimientos de tu Hijo, que se entregó a la muerte por la humanidad, por Jesús Cristo nuestro Señor. Amén.