SISTEMA INFORMATIVO
Un gran amigo, sacerdote y comunicador llegó al cielo
Tags: padre camilo castellanos sacerdote comunicador fallecimiento sencillez Iglesia conferencia episcopal
Con esta sonrisa marcada en su rostro, durante el encuentro de delegados de comunicación que se celebró en el mes de septiembre de 2019 en la sede de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), donde participó como conferencista el padre Camilo Castellanos Cárdenas, es como deseamos recordar a este gran amigo, sacerdote y comunicador, quien hoy intempestivamente fue llamado a la casa del Padre Eterno.
Con la conferencia: ¿Cómo hacer presencia de Iglesia en el mundo de la opinión pública?, el padre Castellanos mantuvo en vilo en esta ocasión a quienes le escucharon, mostrando una vez más su sabiduría y sencillez frente a estos temas que le apasionaban abordar y compartir sin reserva alguna.
“El Departamento de Comunicaciones y Tecnología de la CEC despide con profundo dolor a este gran amigo, gran servidor de Dios y de la Iglesia desde su sacerdocio y profesión de comunicador social. Sin duda alguna, el padre Camilo hizo un significativo aporte a la pastoral de las comunicaciones en la arquidiócesis de Tuja, del que también alcanzamos a beneficiarnos a nivel nacional. Nos consuela saber que contamos en el cielo con ese gran amigo sacerdote y comunicador”, así lo expresó el padre Jaime Marenco Martínez, director del departamento.
La Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) y, de manera especial, la Comisión Episcopal de Comunicaciones, presidida por monseñor Francisco Nieto Súa, obispo de Engativá, se unen en oración de acción de gracias por la vida y ministerio del padre Camilo Castellanos durante su paso en la tierra. Asimismo, expresan su cercanía al arzobispo de Tunja, monseñor Gabriel Villa Vahos, al clero arquidiocesano, y a sus familiares y amigos, a quienes extienden un saludo de condolencia pidiendo de Dios el consuelo y la fortaleza por la partida de este ser tan querido por todos.
El cuerpo del padre Castellanos estará siendo velado en la funeraria San Francisco, de la ciudad de Tunja y sus exequias se realizarán este jueves 03 de diciembre a las 10:00 a.m. en la Catedral Basílica Santiago Apóstol en una ceremonia eucarística presidida por monseñor Gabriel Villa Vahos, que podrá verse a través del canal católico TeleSantiago de Tunja o por el canal de facebook de la arquidiócesis: https://www.facebook.com/telesantiago.tunja
Padre CAMILO CASTELLANOS CÁRDENAS
Nació en Samacá (Boyacá), en 1973. Realizó estudios en el Colegio Nacionalizado de Samacá. Estudios de Filosofía y teología en el Seminario Conciliar de Tunja, donde se ordenó como Sacerdote.
Fue profesional en comunicación social de la Universidad de Boyacá, especialista en producción de televisión de la Universidad Javeriana, especialista en ética y pedagogía de la Fundación Universitaria Juan de Castellanos, doctor en ciencias de la comunicación de la Universidad Pontificia Salesiana de Roma. Igualmente, realizó un posdoctorado en comunicación y conflicto en la Université de Paris.
Trabajó en el área de comunicaciones en la arquidiócesis de Tunja, desempeñándose como director de la pastoral de la comunicación, jefe de prensa y relaciones públicas, y como director de la Escuela de Humanidades. A lo largo de su trabajo en el campo de la comunicación, tuvo la oportunidad de realizar los proyectos de: creación del canal de televisión local sin ánimo de lucro, Telesantiago de Tunja, del Semanario Puente Boyacense, la emisora comunitaria Radio Milagro, del estudio de producción radiofónica Creator, de la página web de la Arquidiócesis de Tunja y de la emisora de interés público Juan de Castellanos FM Estéreo.
En canal católico Telesantiago de Tunja, fue productor general y director; en el periódico Puente Boyacense, fue director editorial. En los últimos años se desempeñó como decano de educación en la Fundación Universitaria Juan de Castellanos, director de la unidad editorial, jefe de la unidad asesora de comunicaciones y mercadeo, y director de la emisora Juan de Castellanos FM estéreo. Se desempeñaba como párroco de la comunidad parroquial de San Juan María Vianney de Tunja. Así mismo, fue el autor del libro: "La opinión pública en los medios de comunicación digital".
Lun 6 Jul 2026
Escuchar al país para formar a los futuros sacerdotes: así comenzó la CXXI Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano
La formación de los futuros sacerdotes comenzó este lunes escuchando la realidad del país. Ese fue el punto de partida de la primera jornada de la CXXI Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano, donde los obispos iniciaron un ejercicio de discernimiento sobre los desafíos sociales, eclesiales y juveniles que hoy marcan la misión de la Iglesia en Colombia.La jornada inició con la celebración de la Eucaristía de apertura, presidida por monseñor Juan Vicente Córdoba Villota, obispo de Fontibón, quien invitó al episcopado a ponerse en manos del Señor con fe y esperanza, fortalecer la fraternidad episcopal y renovar el compromiso evangelizador para responder, desde el Evangelio, a las realidades que vive el país.Posteriormente, durante la instalación oficial de la Asamblea, el presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, reafirmó que la renovación de la formación inicial al presbiterado constituye una prioridad para la Iglesia. También animó a los obispos a seguir consolidando una cultura del cuidado, promover la reconciliación, el diálogo y la paz, y hacer visible una esperanza que se traduzca en acciones concretas al servicio del bien común.Pero fue durante el trabajo de la tarde cuando la Asamblea entró de lleno en el tema central que la convoca: "La formación inicial al presbiterado en perspectiva sinodal misionera".Por primera vez, los obispos desarrollaron esta reflexión junto a 32 invitados especiales provenientes de distintas regiones del país: rectores y formadores de seminarios, seminaristas, religiosos, religiosas y laicos vinculados a la Organización de Seminarios de Colombia (OSCOL). Organizados en grupos mixtos, analizaron las realidades sociales y eclesiales de Colombia, compartieron cómo se vivió el reciente proceso electoral en sus territorios y reflexionaron sobre su impacto en las comunidades y en la misión de la Iglesia.Para monseñor Jesús Alberto Torres Ariza, obispo de San José del Guaviare, este ejercicio responde a una convicción fundamental:"Si algo tenemos que hacer nosotros es encarnarnos en la realidad en la que vivimos. No podemos desconocer la cultura ni la realidad política, social y religiosa de la gente; desde ahí podemos dar una palabra de fe y de esperanza".El trabajo continuó con un acercamiento a las realidades juveniles y a la situación actual de los seminarios en Colombia. Allí, los participantes coincidieron en la necesidad de comprender mejor los cambios culturales que viven las nuevas generaciones y su incidencia en los procesos de formación.El padre Fabián Andrés Riveros Pérez, salesiano de Don Bosco e invitado a orientar esta reflexión, explicó que hoy los jóvenes llegan a los seminarios en un contexto profundamente distinto:"Después de la pandemia y en plena irrupción de la cultura digital, no solamente cambia el mundo; también van cambiando las personas. Eso es lo que queremos aportar a esta reflexión".Desde la experiencia de quienes acompañan diariamente estos procesos formativos, también surgieron llamados a fortalecer una formación más cercana a la realidad social.Fray Diego Orlando Serna Salazar, formador de los Frailes Dominicos, señaló que los jóvenes "no son indiferentes a la realidad social del país" y que la formación debe ayudarles a estar más conectados con los contextos sociales, económicos y políticos donde ejercerán su ministerio.En ese mismo sentido, la psicóloga y formadora Ximena Ferreira destacó la importancia de incorporar diversas miradas al proceso formativo:"Los jóvenes que llegan hoy a nuestros seminarios vienen con una realidad distinta. Como laicos y formadores, queremos aportar a esa reflexión para poner en el centro al joven y comprender cómo llega hoy al seminario".La presencia de seminaristas también enriqueció el discernimiento de la jornada. Félix Novoa, seminarista de la Arquidiócesis de Cartagena, valoró la importancia de poder participar en esta reflexión con los obispos y afirmó que hacerlo, le permite comprender mejor el papel evangelizador de la Iglesia en los distintos territorios y reafirmó que la formación debe preparar sacerdotes que sean "gestores de paz, de amor y de reconciliación en una sociedad tan polarizada".Las conclusiones de estos primeros espacios de diálogo servirán como base para las reflexiones que continuarán durante la semana y para el mensaje final que los obispos entregarán al concluir la CXXI Asamblea Plenaria.Vea a continuación los testimonios y momentos más destacados a través del informativo ‘Así va la Asamblea’:
Lun 6 Jul 2026
Obispos de Colombia inician su CXXI Asamblea Plenaria con un llamado a renovar la formación sacerdotal y fortalecer la esperanza
En la apertura de la CXXI Asamblea Plenaria, el presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, IMC, invitó a fortalecer la comunión episcopal, renovar la formación inicial al presbiterado desde una perspectiva sinodal y reafirmar el compromiso de la Iglesia con la cultura del cuidado, la reconciliación y la esperanza para el país.La renovación de la formación de los futuros sacerdotes, el fortalecimiento de la comunión entre los obispos y el compromiso permanente de la Iglesia con la reconciliación, la cultura del cuidado y la esperanza para Colombia marcaron el mensaje con el que el presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), monseñor Francisco Javier Múnera Correa, I.M.C instaló la CXXI Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano.Ante los obispos reunidos en Bogotá, el también Arzobispo de Cartagena recordó que este encuentro constituye un tiempo privilegiado de oración, discernimiento y escucha, en el que los pastores están llamados a reconocer la acción del Espíritu Santo para responder, con fidelidad y creatividad, a los desafíos de la evangelización en el contexto actual.En sintonía con el tema central de la Asamblea —"La formación inicial al presbiterado en perspectiva sinodal misionera"—, monseñor Múnera señaló que la reflexión sobre la formación sacerdotal representa una prioridad para la vida de la Iglesia, pues de ella depende, en buena medida, la capacidad de seguir anunciando el Evangelio y acompañando a las comunidades en medio de las realidades que vive el país."Seguimos caminando en esperanza por una Iglesia sinodal, misionera y misericordiosa".Una Iglesia que forma para la misiónUno de los ejes centrales del mensaje fue la necesidad de fortalecer la formación inicial al presbiterado como un proceso integral que prepare sacerdotes capaces de escuchar, discernir, servir y caminar junto al Pueblo de Dios.El presidente de la CEC recordó que la Asamblea dedicará buena parte de sus trabajos a profundizar en la actualización de la Ratio Nationalis, documento que orienta la formación sacerdotal en Colombia, acogiendo las orientaciones del camino sinodal promovido por la Iglesia universal y respondiendo a los desafíos pastorales del contexto colombiano.En este sentido, subrayó que la renovación eclesial pasa necesariamente por la formación de pastores con profunda madurez humana y espiritual, capaces de vivir el ministerio desde la cercanía, la corresponsabilidad y el servicio."La anhelada renovación de toda la Iglesia depende en gran parte del ministerio de los sacerdotes".Una comunión que comienza por los obisposAl iniciar la Asamblea, monseñor Francisco Javier Múnera invitó también a los obispos a vivir estos días como una experiencia de auténtica fraternidad episcopal. Inspirado en el pasaje evangélico en el que Jesús llama, envía y escucha a los Doce, recordó que el ministerio episcopal encuentra su fuerza en la comunión y en la capacidad de discernir juntos la voluntad de Dios para la Iglesia."Llamó a los Doce, los envió y los escuchó".Más que un espacio de deliberación, explicó, la Asamblea es una oportunidad para compartir las alegrías, preocupaciones y desafíos de las Iglesias particulares, fortaleciendo la unidad que sostiene la misión evangelizadora.Una Iglesia que cuida y aprende de sus heridasDurante su intervención, el presidente de la Conferencia Episcopal reafirmó el compromiso de la Iglesia colombiana con la consolidación de una verdadera cultura del cuidado.Al acoger las orientaciones del reciente magisterio pontificio, insistió en la necesidad de promover comunidades cada vez más transparentes, corresponsables y seguras, fortaleciendo los procesos de prevención, atención y acompañamiento a las víctimas de abusos.En este contexto, invitó a asumir con decisión una actitud de conversión permanente que permita seguir construyendo ambientes donde prevalezcan la confianza, el respeto por la dignidad humana y el cuidado de las personas más vulnerables.Retomando una expresión del papa León XIV, afirmó:"Optemos por la claridad que ilumina y la franqueza que abre caminos".Un mensaje de esperanza para ColombiaLa parte final de la intervención estuvo dirigida a la realidad nacional. Monseñor Múnera recordó que la misión de la Iglesia no puede desvincularse de las alegrías y sufrimientos del pueblo colombiano. Por ello, animó a los obispos a seguir siendo promotores de reconciliación, diálogo, desarrollo humano integral y construcción de paz, especialmente en un momento que exige fortalecer la confianza, el respeto por las instituciones y el compromiso con el bien común.A la luz del reciente mensaje del papa León XIV a los obispos colombianos, reiteró que la esperanza cristiana debe traducirse en acciones concretas que contribuyan a sanar las heridas de la sociedad y a fortalecer la fraternidad entre los colombianos.Con ese horizonte, concluyó recordando que construir una sociedad más justa y reconciliada es una tarea compartida, en la que la Iglesia quiere seguir ofreciendo su aporte desde el Evangelio y el servicio a todas las personas."Buscar juntos el bien de todos, en la corresponsabilidad y en la fraternidad, no es una utopía, sino una posibilidad real".Con este llamado, el presidente de la Conferencia Episcopal dejó oficialmente instalada la CXXI Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano, invitando a los obispos a vivir estos días con apertura al Espíritu Santo, conscientes de que el discernimiento compartido y la comunión eclesial son el camino para seguir formando pastores según el corazón de Cristo y fortalecer la misión de la Iglesia al servicio de Colombia.
Vie 3 Jul 2026
Obispos de Colombia centrarán su CXXI Asamblea Plenaria en la formación de los sacerdotes
La misión de anunciar el Evangelio en medio de una sociedad cambiante plantea hoy una pregunta de fondo para la Iglesia: ¿cómo formar sacerdotes capaces de escuchar, discernir, acompañar y caminar junto al Pueblo de Dios? Esa será la reflexión que orientará la CXXI Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano, que reunirá, entre el 6 y el 10 de julio a más de 90 obispos en Bogotá para profundizar en la formación inicial al presbiterado desde una perspectiva sinodal y misionera.Inspirada en el lema "La formación inicial al presbiterado en perspectiva sinodal misionera", esta segunda asamblea del año tendrá como eje central el estudio y la actualización de los procesos formativos de los futuros sacerdotes, a la luz del camino sinodal que vive la Iglesia universal y de las realidades pastorales que interpelan hoy a la Iglesia en Colombia.De manera especial, los obispos compartirán en esta CXXI Asamblea con 32 invitados especiales provenientes de diferentes regiones del país, todos protagonistas en los procesos de formación. Entre ellos, rectores y formadores de seminarios, seminaristas, religiosos, religiosas y laicos vinculados a la Organización de Seminarios de Colombia (OSCOL). Esta será una apuesta por fortalecer la comunión eclesial y enriquecer, desde la escucha mutua, la preparación de quienes serán los futuros pastores de las comunidades.¿Por qué hablar hoy de la formación sacerdotal?La Iglesia Católica en Colombia entiende que la formación de un sacerdote comienza mucho antes de su ordenación. Es un proceso integral que busca fortalecer su dimensión humana, espiritual, intelectual y pastoral para prepararlo al servicio del Pueblo de Dios. Sin embargo, los profundos cambios sociales, culturales y eclesiales de las últimas décadas plantean nuevos desafíos para ese proceso.Las transformaciones en las dinámicas familiares, el crecimiento de las culturas digitales, las nuevas formas de participación de los jóvenes, el llamado permanente al cuidado de las personas más vulnerables y la necesidad de consolidar comunidades más corresponsables invitan a la Iglesia a revisar continuamente la manera como acompaña el discernimiento y la formación de quienes se preparan para el ministerio sacerdotal.Por ello, la CXXI Asamblea Plenaria centrará su reflexión en la implementación de la Ratio Nationalis para Colombia, documento que orienta la formación inicial al presbiterado y que ahora se fortalecerá desde las orientaciones del Sínodo sobre la Sinodalidad y el magisterio reciente de la Iglesia.Una formación con mirada sinodal y misioneraEl tema elegido para esta Asamblea expresa una convicción compartida por los obispos: la renovación de la Iglesia pasa, en buena medida, por la formación de sacerdotes capaces de vivir su ministerio desde la cercanía, la escucha, el discernimiento comunitario y el anuncio misionero del Evangelio.En ese horizonte, la reflexión buscará fortalecer los procesos de formación inicial para que respondan a las realidades del país y favorezcan el surgimiento de pastores que acompañen a las comunidades con espíritu de servicio, promuevan la comunión y animen una Iglesia cada vez más participativa y cercana.La perspectiva sinodal que inspira el trabajo de la Asamblea invita precisamente a comprender que la formación sacerdotal no es una tarea aislada de los seminarios, sino una responsabilidad compartida por toda la comunidad eclesial, donde obispos, sacerdotes, consagrados y laicos contribuyen, desde sus propios carismas y vocaciones, al crecimiento de la misión de la Iglesia.Una reflexión construida desde la escuchaEn coherencia con el tema central, la metodología de la Asamblea privilegiará el diálogo y el discernimiento comunitario.Las jornadas incluirán momentos de oración, celebración eucarística, ponencias, paneles, conversatorios, trabajo en grupos mixtos y encuentros por regiones y provincias eclesiásticas, propiciando el intercambio de experiencias entre obispos, formadores, seminaristas y demás participantes.Más que revisar un documento, el propósito será escuchar distintas voces, reconocer experiencias significativas y construir conjuntamente criterios que fortalezcan la formación sacerdotal en Colombia, respondiendo a los desafíos pastorales del presente y del futuro.Formar pastores para servir a la Iglesia y a ColombiaAunque la reflexión de la CXII Asamblea se centrará en la formación inicial al presbiterado, sus frutos trascienden la vida de los seminarios.La Iglesia entiende que la calidad de la formación de sus futuros sacerdotes influye directamente en la vida de las comunidades que acompañarán. De ella depende, en gran medida, la capacidad de anunciar el Evangelio con credibilidad, caminar junto a las familias, acompañar a los jóvenes, promover la reconciliación, fortalecer la cultura del cuidado y responder con cercanía a quienes experimentan el sufrimiento o la exclusión.Con esta nueva Asamblea Plenaria, los obispos de Colombia buscarán renovar su compromiso de seguir fortaleciendo una formación sacerdotal integral que responda a los desafíos del tiempo presente y prepare pastores capaces de caminar con el Pueblo de Dios, anunciar el Evangelio con esperanza y servir, desde la comunión y la misión, a la construcción de una sociedad más fraterna y solidaria.Vea a continuación la primera emisión del informativo del episcopado colombiano, en el marco de esta CXXI Asamblea Plenaria:
Jue 2 Jul 2026
El respeto por la vida humana, en el corazón de la intención de oración del Papa León XIV
En su intención de oración para julio de 2026, el Santo Padre invita a reconocer que toda persona, desde el primer instante de su existencia hasta su muerte natural, posee una dignidad inviolable. Su mensaje propone pasar de la oración a gestos concretos que protejan, acompañen y valoren cada vida humana.En un tiempo marcado por múltiples formas de violencia, exclusión e indiferencia frente al sufrimiento humano, el Papa León XIV invita a toda la Iglesia a volver la mirada hacia aquello que sostiene toda convivencia auténticamente humana: el respeto incondicional por la vida.Esta es la intención de oración que el Santo Padre confía a los fieles durante el mes de julio, a través de la iniciativa Reza con el Papa, promovida por la Red Mundial de Oración del Papa. En ella propone una oración que recuerda que cada persona es "un don sagrado que refleja tu rostro", llamado a ser acogido, protegido y amado durante toda su existencia.Más que una reflexión sobre un tema específico, la intención de este mes constituye una invitación a renovar la manera de mirar a los demás, especialmente a quienes experimentan mayor fragilidad.Toda vida posee un valor único e irrepetibleEn la oración, el Pontífice se dirige al "Señor de la vida" para agradecer el don recibido y pedir la gracia de reconocer "el valor único e irrepetible de cada ser humano".Desde esa certeza, pide aprender a acoger la vida sin condiciones, sostener con ternura la fragilidad, acompañar con respeto cada etapa de la existencia y defender con valentía a quienes no tienen voz.La plegaria también se convierte en un examen de conciencia cuando reconoce las veces en que la indiferencia o la cultura del descarte impiden descubrir en el otro a una persona digna de amor."Perdónanos, Señor, cuando caemos en la indiferencia o en la cultura del descarte, cuando dejamos de ver en el otro a un ser digno de amor", reza el Papa.Una oración que interpela la realidadLa intención de julio adquiere especial significado en un contexto donde millones de personas continúan viendo amenazada su dignidad por diversas formas de violencia, pobreza, abandono, discriminación y descarte.El Papa recuerda que el respeto por la vida no puede reducirse a una convicción teórica ni a una postura ética aislada. Implica reconocer el valor de cada persona en cualquier circunstancia, desde el inicio de su existencia hasta su muerte natural, especialmente cuando la fragilidad hace más necesario el cuidado de los demás.Su propuesta no nace de la confrontación, sino de una profunda conversión del corazón que permita construir una auténtica cultura del encuentro, donde nadie sea considerado descartable, inútil o sobrante.Una Iglesia que cuide y haga sentir a todos en casaEn uno de los momentos más significativos de la oración, León XIV pide que la Iglesia sea "un testimonio vivo del Evangelio de la vida", capaz de convertirse en un hogar donde toda existencia sea celebrada.Con esa petición, el Santo Padre recuerda que la misión de la comunidad cristiana no consiste únicamente en proclamar el valor de la vida, sino también en hacerlo visible mediante comunidades que acompañen, sostengan y acojan a quienes viven situaciones de mayor vulnerabilidad.La oración concluye con una súplica para que los creyentes aprendan a amar la vida "como Tú la amas: con ternura, fidelidad y entrega", haciendo visible ese amor mediante palabras y gestos concretos.Rezar para transformar la realidadCada mes, millones de personas en todo el mundo se unen espiritualmente a las intenciones que el Papa confía a la Iglesia a través de la Red Mundial de Oración del Papa.La iniciativa Reza con el Papa busca que la oración no permanezca únicamente en el ámbito personal, sino que impulse compromisos concretos frente a los grandes desafíos de la humanidad y de la misión evangelizadora de la Iglesia.Vea a continuación el Video del Papa: