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“El ritual de la reconciliación”, la escultura colombiana en el Vaticano
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José Augusto Rivera Castro, escultor colombiano nacido en el municipio de Herveo, departamento del Tolima, ha dedicado su vida artística a producir obras que tienen que ver con acontecimientos nacionales, siempre en la perspectiva de hacer reflexionar al público acerca de ideales sublimes que tiendan a la justicia, la solidaridad, la esperanza, la reconciliación y la paz.
En esta línea creó la escultura “El ritual de la reconciliación” que, según afirma, “tiene todo que ver con la vida violenta que hemos vivido a través de tantos años en Colombia” y que en el momento que la pensó, la relacionó con la firma del acuerdo de paz para nuestro país, en Cuba. “Mi reflexión fue: si ese acuerdo de paz se firma con la guerrilla más numerosa y que más dolor le ha causado a este país, entonces lo que sigue es el perdón y la reconciliación, tal como lo ha planteado el Papa Francisco en todos los lugares del mundo donde él ha ido a predicar”.
Para conocer más sobre esta escultura que, muy pronto, estará en los jardines del Vaticano, nos reunimos virtualmente con Rivera Castro, y hoy compartimos esta entrevista con ustedes.
¿Por qué un grupo de personas abrazándose? Explíquenos la obra
Bueno, el asunto es que aquí tenemos un problema que no es de unos individuos, o de unas familias, o de unos vecinos, sino que es un problema de toda la nación en todos los confines del territorio patrio, es decir, es un asunto de todos y al que todos tenemos que enfrentar y solucionar de la mejor manera. Entonces yo quise representar un grupo grande de personas. Pero este asunto, ahora que hablaba del Papa, no es solamente de Colombia, sino que es un asunto que concierne a muchas nacionalidades, podría decir que concierne a la humanidad entera. Por eso, la versión final de “El ritual de la reconciliación”, que va a estar en los jardines del Vaticano, es representando las diferentes etnias de la humanidad que nos conforma.
En nuestro país siguen los actos de violencia por distintos actores. A pesar de todo este panorama, que a veces se ve desalentador, usted sigue llamando la atención a través de su obra para recordarnos que la esperanza nunca se debe perder.
Sí, es desalentador desde la perspectiva que se mire. Por ejemplo, si tú lo miras desde la perspectiva del desarme de miles de hombres que pertenecieron a la guerrilla de las FARC, eso nos debe animar mucho. Ahora, si tú lo miras desde la perspectiva de los políticos que andan enfrentados, los unos desprestigiando y pretendiendo acabar los acuerdos, y los otros acreditándolo y hablando desde su interés político, otra será la perspectiva.
La mía es la perspectiva de quien quiere mirar la vida nacional como la miran los profetas, vaticinando que vendrán tiempos mejores porque es la única posibilidad que le queda al artista. El mismo Papa Francisco nos pide que realicemos obras que sean esperanzadoras para la humanidad. En ese sentido todas mis obras, a lo largo de mi vida, han sido esperanzadoras. He sido testigo de mi época, cada una, en cada lugar donde la he dejado, le da al público la posibilidad de hacer una interpretación esperanzadora sobre los destinos de nuestra patria.
Esta obra ha sido elaborada en miniatura y ha recorrido varios lugares de Colombia. ¿Qué representa para usted que este trabajo sea reconocido y, sobre todo, sea tenido en cuenta como símbolo de paz en los diferentes espacios donde ha llegado?
Has mencionado algo supremamente importante para el artista. Uno realiza una escultura, pero desde mi punto de vista no es una obra de arte hasta tanto el público no la reconozca como tal, no le dé el valor simbólico que el artista quiso representar allí en la obra. Y, entonces, el camino que ha tenido esta escultura yo lo puedo titular desde La Chinita, Apartadó, Urabá… hasta el Vaticano, porque en cada una de las instancias, de los espacios, de los eventos donde la escultura ha sido presentada ha ido ganando reconocimientos y te los voy a nombrar brevemente.
El primero es que en el evento de perdón que recibieron las FARC a las víctimas en el barrio La Chinita de Apartadó, donde cometieron una masacre, allí la escultura fue ubicada en el atril de los oradores para que recibiera el evento. Después la escultura fue llevada al Senado de la República para proponer que la obra fuese entregada al Papa Francisco como un reconocimiento del compromiso con los otros. Y en la Nunciatura Apostólica, al lado de tantos regalos que le llevaron al Papa, él se detuvo, consideró la escultura, la interpretó, la sintió y decidió llevársela para el Vaticano.
Y, luego, cuando tomamos la decisión de proponerle al Papa Francisco que esa escultura la queríamos hacer monumental como una donación del pueblo colombiano en reconocimiento a su formidable pastoral social por el mundo en torno al perdón, la paz y la reconciliación, en la gobernación del Vaticano el cardenal Giuseppe Bertello, le dio su reconocimiento y agradeció que tuviéremos esa iniciativa y nos ofreció ubicarla en el lugar donde más peregrinos concurrieran en el Vaticano, y lo hacen en condiciones normales 10 millones de personas.
Estuvimos con el director de cultura del Vaticano e, igualmente, le dio su valor y la comparó con otras obras que han tenido importancia en la historia de la humanidad, como el Guernica de Picasso y dijo: “Esta escultura podría llegar a representar este periodo de la historia de la humanidad”.
Finalmente, estuvo en las oficinas de la doctora Barbara Jatta, directora de los museos del Vaticano y ella dijo: “No solamente queremos la escultura monumental en los jardines del vaticano, sino queremos esta maqueta que nos estas trayendo para integrarla a la colección del museo de arte contemporáneo de los museos del Vaticano”.
Así, por donde ha pasado la obra, a las comunidades donde hemos ido a mostrarla, ha gustado mucho y hasta la han comprado, porque las distintas versiones que yo he hecho de “El ritual de la reconciliación” se han ido vendiendo, lo cual nos está sirviendo para financiar la obra monumental. En cada uno de esos lugares la escultura ha encontrado un reconocimiento, las personas le han dado valor y quieren tener la obra para que ella le hable a todas las personas que la vean del compromiso de quien la posee, pero también del interés, para que quienes la vean se sumen y se conviertan en ciudadanos tejedores de reconciliación.
¿Usted mismo le entregó la obra de arte al Papa Francisco?
No, el procedimiento fue que una comisión del Congreso de la República se desplazó a la Nunciatura Apostólica, el nuncio la recibió, y la ubicó junto con los demás presentes para el Papa. Ya no estábamos en tiempo cuando el Senado propuso ser incluidos en un protocolo especial, porque esto fue preparado con mucha anticipación y ya nosotros llegamos fuera del tiempo para integrarnos en el protocolo.
¿Cómo ha sido el proceso para que la escultura llegue al Vaticano?
El primer momento fue cuando el Papa dio su veredicto sobre la obra y se la llevo. Vino luego un segundo momento y fue comprender las razones del Papa para llevarse la obra y, entonces, yo traduje un libro del Papa que se llama: “Mi idea del arte” y comprendí que al Papa le podía llegar perfectamente la idea de hacerla monumental, puesto que él dice que las obras de arte deberían servir para apoyar la evangelización y “El ritual de reconciliación” es un apoyo poderoso para el interés que tiene el Papa sobre la reconciliación en el mundo.
Entonces, entendiendo eso, busqué el apoyo de la Cancillería colombiana y el doctor Carlos Holmes Trujillo, quien ya me había apoyado en el pasado para un monumento a la paz en Medellín, me apoyó y le pidió al doctor Jairo Aníbal Riaño, en ese entonces embajador de Colombia en la Santa Sede, para que hiciera gestiones a fin de que este proyecto fuera aprobado por el Vaticano. Cuando esto comenzó yo me desplace a Roma y acompañé al embajador en todas estas cuestiones.
Fue una iniciativa mía, fue una iniciativa apoyada por la cancillería, gestionada por el embajador de Colombia ante el Vaticano logrando la aprobación del Estado Vaticano. No obstante, por gestión de humildes migrantes latinos en el Vaticano, el proyecto logró llegarle directamente al Papa Francisco y él nos mandó la razón de que esa escultura le importaba mucho y la quería en los jardines del Vaticano.
Con esas dos aprobaciones yo regresé a Colombia y he estado en dos actividades: una, en la realización escultórica y, dos, apoyando la gestión de los recursos que está en cabeza de una entidad que se llama Crónica, especializada en apoyar proyectos como este.
Y, en este momento, ¿cómo avanza el proyecto de la obra?
Bueno, la escultura tiene varios momentos: el proceso escultórico. El primero de ellos se llama modelado, que es lograr la figura definitiva que uno quiere tener en la obra; ese trabajo lo hicimos en medio de las cuarentenas y logramos terminarlo definitivamente.
El segundo momento es llevar la escultura a la fundición. Aquí se hace todo un recorrido que comienza con moldes de silicona, luego en esos moldes se hace un vaciado de la escultura exactamente igual, pero en cera, y esas ceras se cubren con un molde refractario que se calienta; entonces la cera se derrite y el espacio que ocupaba la cera lo ocupará después el bronce que es ya el momento de vaciar el bronce en los moldes para empezar a encontrar de nuevo la escultura.
La escultura va a ser en bronce y tendrá un color dorado, porque yo considero que la reconciliación es un tesoro que los pueblos del mundo deben cuidar y deben preservar.
¿De qué manera se está subsidiando esta propuesta? ¿Quiénes lo están apoyando?
Inicialmente, antes de la pandemia, habíamos hablado con la Conferencia Episcopal porque tuvimos la oportunidad de presentar el proyecto un año atrás al episcopado que se reunió en Bogotá y éste ofreció apoyo al proyecto. Conseguida esa adhesión de la Conferencia Episcopal, entonces nos reunimos con ellos para planear la difusión del mensaje a todas las parroquias y a todos los empresarios amigos de la Iglesia a fin de conseguir apoyo. Pero a los dos días entramos en cuarentena y todo ese plan quedó ahí, porque los templos tuvieron que cerrar y en este momento la población en general se encuentra en una situación muy difícil y, entonces, no es apropiado lanzar esta campaña.
No obstante, hay empresas y entidades que no sufrieron tan duro el impacto de la pandemia, entonces hemos recurrido a ellas y hemos encontrando donaciones que nos han permitido llevar la escultura hasta el punto donde está hoy. Es tener ya tres fundiciones de las 30 que tenemos que hacer porque la escultura se secciona por partes. Entonces tres de esas partes ya las tenemos fundidas y estamos trabajando para conseguir recursos y seguirlas fundiendo. Tenemos en perspectiva varias ofertas económicas, pero también se pueden vincular mediante la recolección de chatarra de cobre y eso es algo que el pueblo católico y las comunidades pueden hacer sin un esfuerzo tan grande, porque es buscar en sus casas y pedirle a los amigos y los vecinos que seleccionen de las cosas desechables que tienen, el material metálico de color amarillos que llamamos cobre.
Esta es una campaña en la que aún estamos cortos, pero que deberíamos emprender en algún momento porque, por más difícil que sea la situación de las personas, ayudar a conseguir esta chatarra no es nada engorroso.
La recolección de chatarra también cuenta. Por decir algo, hay empresas del sector eléctrico que tienen cables y quitan cables eléctricos, esa chatarra nos puede servir a nosotros. Entonces también va el mensaje para los empresarios que nos puedan ayudar.
¿En dónde se podría hacer el contacto para aquellas personas que quisieran donar la chatarra de cobre?
Pues yo estoy pretendiendo tener una reunión con monseñor Elkin Fernando para proponerle que difundamos ese mensaje, que le pidamos al pueblo católico ese propósito. Entonces si lo logramos, el punto de acopio serían las parroquias. Pero aún no lo tengo hablado, conversado y mucho menos aprobado.
Pero en los colegios sí hemos desarrollado una labor que hemos denominado tejiendo reconciliación y le pedimos a los estudiantes que reúnan la chatarra y en el momento en el que sea presencial la educación ellos vayan y depositen la chatarra de cobre.
¿Cuáles son las medidas de la escultura y para cuándo se tiene previsto que este en los jardines del Vaticano?
La escultura tiene 2,50 metros de altura, 2,20 de largo y 2,00 de ancho; es una escultura bastante grande. El tiempo de entrega depende de varios factores: el primero, de cuando terminemos de conseguir los recursos, porque en el momento que se termine de pagar la escultura, ya se puede retirar de la fundición. Y el segundo factor depende de la evolución de la pandemia y la agenda del Papa en el Vaticano que está aún muy incierta.
Agradecimiento al Vaticano
El Papa y las autoridades del Vaticano tuvieron la generosidad de abrirle las puertas por primera vez a un artista americano en los jardines del Vaticano. Y eso, en gran parte, es un honor para Colombia, porque vamos a tener un mensaje muy poderoso de lo que surgió de nuestra situación ahora ante el mundo. Entonces cuando los peregrinos circulen por allí van a oír de parte del guía un mensaje esperanzador que nosotros mismos le estamos enviando al mundo.
Agradecimiento al episcopado
Para terminar, tenemos un agradecimiento muy grande a la Conferencia Episcopal y en especial para monseñor Elkin Fernando, porque nos han apoyado en la medida de las posibilidades incondicionalmente, incluso nos enviaron una carta llamando a todo el mundo a vincularse al proyecto. Es importante decirlo porque a todo señor todo honor.
Para mayor información del artista, podrán comunicarse en el correo electrónico: [email protected]
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Jue 18 Jun 2026
En Colombia ya peregrina una reliquia de San Francisco enviada desde Italia; la Diócesis de Santa Marta fue la primera en recibirla
La primera diócesis fundada en Colombia, Santa Marta, fue escogida para abrir el recorrido nacional de una reliquia de primer grado del santo de Asís enviada desde Italia. La iniciativa, promovida por la Orden de Frailes Menores en el marco del Jubileo Franciscano, busca llevar a distintas regiones de Colombia un mensaje de paz, reconciliación, cuidado de la creación y renovación espiritual.La peregrinación es protagonizada por un fragmento óseo de San Francisco de Asís, considerado una reliquia de primer grado. Se trata de un signo de profundo valor espiritual para la Iglesia, pues custodia la memoria viva de quien, hace ocho siglos, decidió seguir a Cristo con radicalidad evangélica, convirtiéndose en una de las figuras más influyentes de la historia del cristianismo.Una jornada de fe que reunió a la Iglesia en Santa MartaCientos de fieles, sacerdotes, religiosos y religiosas participaron en esta jornada que comenzó con actos de veneración en la Catedral Basílica de Santa Marta.Posteriormente, una procesión recorrió las calles del centro histórico de la ciudad, encabezada por sacerdotes diocesanos y miembros de la Orden de Frailes Menores, acompañando el traslado de las reliquias hasta la parroquia San Francisco de Asís, donde se celebró una solemne Eucaristía presidida por el obispo de Santa Marta, monseñor José Mario Bacci Trespalacios.Los participantes tuvieron, además, la oportunidad de recibir la indulgencia plenaria concedida en el marco de este Jubileo Franciscano.Santa Marta: una historia franciscana que vuelve a encontrarse con sus raícesLa elección de Santa Marta como punto de partida de esta peregrinación nacional tiene un profundo significado histórico y espiritual. Fue desde este territorio donde los frailes franciscanos comenzaron, hacia mediados del siglo XVI, una intensa labor evangelizadora que marcaría los orígenes de la Iglesia en Colombia.Durante la Eucaristía, monseñor José Mario recordó que la historia de la evangelización de Santa Marta está estrechamente ligada a la presencia de los hijos de San Francisco y destacó que esta herencia sigue viva en la identidad de la Iglesia local.“Santa Marta es franciscana desde su origen”, afirmó el prelado, al recordar la contribución que esta familia religiosa ha realizado durante siglos a la vida espiritual de la región mediante su predicación, cercanía a los pobres, vida fraterna y testimonio evangélico.Incluso, definió la llegada de las reliquias como un acontecimiento profundamente simbólico. “De algún modo, la llegada de estas reliquias constituye un regreso a casa”, expresó, al señalar que el legado espiritual de San Francisco no pertenece únicamente a la Orden Franciscana, sino que constituye un don para toda la Iglesia.La visita adquiere, además, una relevancia especial en el camino que recorre la diócesis hacia la celebración de los 500 años de su creación, prevista para el año 2033.San Francisco y la renovación que nace del EvangelioUno de los mensajes centrales de la celebración estuvo relacionado con la actualidad del testimonio de San Francisco para la Iglesia de hoy.Durante su homilía, monseñor Bacci invitó a contemplar al santo de Asís más allá de las imágenes que suelen asociarlo exclusivamente con la pobreza o el cuidado de la creación. Recordó que el núcleo de su experiencia espiritual fue su profunda configuración con Cristo y su decisión de dejar que el Evangelio transformara completamente su vida.“La grandeza de Francisco no consistió en criticar la Iglesia de su tiempo, sino en amarla. No pretendió reformarla desde fuera. Más bien, permitió primero que Cristo reformara su corazón”, afirmó.El obispo explicó que esa enseñanza conserva plena actualidad para los cristianos de hoy, pues las transformaciones verdaderamente fecundas nacen de la conversión personal y de una adhesión cada vez más profunda al Evangelio.“La historia demuestra que las reformas verdaderamente fecundas nunca comienzan con estructuras o estrategias. Comienzan con los santos. La Iglesia se renueva cuando hombres y mujeres vuelven a poner a Cristo en el centro de su vida”, señaló.A partir del ejemplo de San Francisco, también destacó el valor de la pobreza evangélica entendida no como miseria, sino como disponibilidad total ante Dios. Una actitud que permite descubrir la fraternidad universal, reconocerse hermano entre hermanos y asumir una relación de cuidado y responsabilidad con los demás y con la creación.Para el prelado, esta espiritualidad representa una inspiración para la Iglesia samaria en el camino hacia sus cinco siglos de historia. “También nosotros queremos para esta Iglesia, en camino hacia la celebración de sus 500 años, una transformación misionera que no es apenas de planes ni de proyectos, sino de testimonio renovado y creíble de Jesucristo y su Evangelio”, afirmó.Un mensaje vigente para ColombiaLa familia franciscana ha querido que esta peregrinación sea también una oportunidad para compartir con el país los valores que inspiraron la vida del santo de Asís: la fraternidad, la reconciliación, la paz, la sencillez y el cuidado de la casa común.En un contexto marcado por múltiples desafíos sociales, la figura de San Francisco vuelve a presentarse como un referente capaz de inspirar caminos de encuentro y convivencia.“Necesitamos renovar la esperanza y la fraternidad, sembrar la paz y la reconciliación, esos sentimientos que nos llevan a reconocernos como hermanos”, expresó fray Jorge Torregroza, secretario provincial de la Orden de Frailes Menores.Por su parte, fray Luis Alberto Toro, vicario provincial de OFM, afirmó que el santo de Asís continúa invitando a los creyentes a convertirse en “instrumentos de paz y de bien”, especialmente en tiempos que reclaman reconciliación y unidad.Una semilla de vida eterna para ColombiaBajo el lema “Francisco de Asís: una semilla de vida eterna”, la reliquia recorrerá durante los próximos meses diversas regiones del país como Barranquilla, Cartagena, Medellín, Pereira, Cali, Villavicencio, Bogotá y Bucaramanga. Visitará parroquias, comunidades religiosas y lugares significativos de la presencia franciscana en Colombia.La peregrinación se extenderá hasta enero de 2027 y constituye uno de los principales acontecimientos conmemorativos del Jubileo Franciscano en el país.Vea el informe audiovisual a continuación:
Jue 11 Jun 2026
Basílica del Señor de los Milagros de Buga no está vinculada a actividades de campaña política, aclaran Redentoristas
La comunidad de los Misioneros Redentoristas, administradora de la Basílica del Señor de los Milagros de Buga, emitió un comunicado oficial en el que aclaró su posición frente a diversas informaciones difundidas en medios de comunicación y redes sociales sobre la visita de candidatos a cargos de elección popular a este Santuario Nacional.La Basílica no apoya candidaturas ni movimientos políticosEn el pronunciamiento, los Redentoristas reiteran de manera categórica que la Basílica del Señor de los Milagros de Buga “no hace parte de ninguna campaña política, no promueve candidaturas y no apoya a ningún candidato o movimiento político”. Asimismo, recuerdan que su misión está orientada exclusivamente al anuncio del Evangelio, la promoción de la fe, la evangelización y el acompañamiento espiritual de los peregrinos que diariamente llegan a este lugar sagrado.La visita de candidatos corresponde a actos de carácter personalLa aclaración se produce luego de evidenciar la circulación de publicaciones relacionadas con la visita que el candidato presidencial Abelardo de la Espriella ha manifestado su intención de realizar a la Basílica el próximo 14 de junio. Frente a ello, la comunidad religiosa precisó que dicha presencia corresponde exclusivamente a una visita de carácter personal y privado, “como la de cualquier otro peregrino o fiel que acude a encomendarse al Señor de los Milagros”.Los Misioneros Redentoristas explican que, como Iglesia, no pueden impedir el ingreso ni la participación en las celebraciones litúrgicas de ninguna persona que desee acercarse a Dios, independientemente de sus convicciones políticas, sociales o ideológicas. Por ello, subrayan que el Santuario permanece abierto a todos los fieles en igualdad de condiciones.Actividades proselitistas son ajenas a la misión del SantuarioDe igual manera, la administración de la Basílica precisó que no tiene ninguna relación con actividades proselitistas, reuniones, concentraciones o cierres de campaña que eventualmente puedan desarrollarse en otros lugares de la ciudad. Según indica el comunicado, este tipo de actividades son “completamente ajenas a la misión y a las responsabilidades pastorales” del Santuario.La comunidad redentorista recordó además que, a lo largo de los años, la Basílica ha recibido la visita de numerosos servidores públicos, gobernantes, dirigentes políticos y candidatos de distintas corrientes, siempre en calidad de peregrinos y sin que ello haya implicado respaldo, adhesión o compromiso institucional alguno.Un llamado a preservar el carácter espiritual de la BasílicaFinalmente, los religiosos reiteraron que todos los ciudadanos son bienvenidos a participar en las celebraciones religiosas y a visitar este lugar de peregrinación, respetando siempre el carácter sagrado del templo y el sentido espiritual de las celebraciones.Asimismo, hicieron un llamado a preservar un ambiente de respeto, fraternidad y comunión, evitando interpretaciones que puedan confundir la misión evangelizadora de la Iglesia con actividades de carácter político-partidista.
Lun 1 Jun 2026
La Arquidiócesis de Barranquilla celebró dos legados de formación y misión: 60 años del Seminario Juan XXIII y 40 años de la visita de san Juan Pablo II
La Iglesia que peregrina en la región Caribe colombiana celebró los 60 años de existencia del Seminario Regional de la Costa Atlántica Juan XXIII, una institución que ha contribuido decisivamente a la formación de cientos de sacerdotes y al fortalecimiento de la misión evangelizadora en el norte del país.La conmemoración oficial tuvo lugar el pasado 26 de mayo en la Catedral Metropolitana María Reina de Barranquilla, mediante una solemne Eucaristía presidida por monseñor Pablo Salas Anteliz, arzobispo de Barranquilla, acompañado por los obispos de las provincias eclesiásticas de Cartagena y Barranquilla, sacerdotes, seminaristas, religiosos, religiosas, laicos y benefactores de esta casa de formación.La celebración estuvo marcada por un doble motivo de acción de gracias: los seis decenios de servicio del Seminario Regional Juan XXIII y los 40 años de la histórica visita de san Juan Pablo II a Barranquilla, acontecimiento que sigue vivo en la memoria eclesial de la región.Una obra que ha sostenido la misión evangelizadora del Caribe colombianoDesde la bendición de su primera piedra, el 24 de agosto de 1963, por iniciativa de monseñor Germán Villa Gaviria y los obispos de la entonces Provincia Eclesiástica de Cartagena, el Seminario Juan XXIII se consolidó como un proyecto de comunión eclesial al servicio de la formación de los futuros sacerdotes de la Costa Atlántica.Durante la celebración, monseñor Francisco Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, destacó el aporte de esta institución a la vida pastoral de la región:“Damos gloria y alabanzas al sacerdocio de Jesucristo y damos gracias por cada sacerdote que ha sido formado en esa casa porque ha ayudado a sostener la tarea misionera y evangelizadora de toda nuestra región Caribe”.Por su parte, el padre William Acosta Peralta, rector del Seminario, expresó su gratitud por quienes han acompañado y sostenido esta obra a lo largo de seis décadas: obispos, formadores, sacerdotes, benefactores y comunidades eclesiales que han contribuido a su desarrollo, conservación y fortalecimiento.Mirar el futuro con esperanza y responsabilidadMás que una mirada al pasado, el aniversario se convirtió en una oportunidad para reflexionar sobre los retos actuales de la formación sacerdotal.En su homilía, monseñor Pablo Salas subrayó que esta conmemoración se enmarca en el camino de preparación hacia el centenario de la Arquidiócesis de Barranquilla, que se celebrará en 2032. En este contexto, señaló que la prioridad no es únicamente la renovación de la infraestructura del Seminario, sino también el fortalecimiento integral de los procesos formativos.El Arzobispo insistió en la necesidad de promover una formación más humana, comunitaria y cercana a la realidad contemporánea, que favorezca la madurez espiritual, intelectual y afectiva de los candidatos al sacerdocio. Asimismo, recordó que la Iglesia universal viene impulsando una reflexión profunda sobre la formación en los seminarios, inspirada en los principios de sinodalidad, comunión y cercanía con el Pueblo de Dios.“Los desafíos son enormes. Por lo tanto, esta celebración se constituye para nosotros en una providencial oportunidad para mirar más allá y seguir configurando nuestro Seminario según el querer de Dios y las necesidades de la Iglesia”, afirmó el prelado.En esa misma línea, destacó la importancia de formar sacerdotes con una profunda vida espiritual, capaces de vivir el ministerio desde el servicio, la cercanía y la alegría evangélica, respondiendo a los desafíos pastorales de nuestro tiempo.San Juan Pablo II: una memoria que sigue inspirando al Caribe colombianoLa Eucaristía también conmemoró los 40 años de la visita apostólica de san Juan Pablo II a Barranquilla, realizada en julio de 1986 y recordada como uno de los acontecimientos eclesiales más significativos para la región Caribe.Durante la celebración se expuso una reliquia de primer grado del santo pontífice, junto con la estola que utilizó durante su visita a la ciudad. Además, estuvo presente monseñor Víctor Antonio Tamayo Betancourt, obispo auxiliar emérito de Barranquilla, quien tuvo la responsabilidad de coordinar la visita papal hace cuatro décadas.Uno de los momentos más emotivos fue la coronación de la imagen de María Auxiliadora que san Juan Pablo II había coronado en 1986 ante miles de fieles reunidos en la actual Plaza de la Paz Juan Pablo II. El gesto evocó la profunda huella espiritual que dejó el Pontífice en la Iglesia colombiana.Al recordar aquella visita, monseñor Pablo Salas señaló que la bendición impartida por el Santo Padre continúa siendo implorada para Colombia, sus jurisdicciones eclesiásticas y sus seminarios, especialmente en un momento histórico que exige renovar la esperanza, fortalecer la comunión e impulsar una evangelización cada vez más cercana a las personas y sus realidades.Un legado que continúaLa jornada concluyó con la bendición de la nueva entrada del Seminario Regional Juan XXIII y un encuentro fraterno entre obispos, sacerdotes, seminaristas, familias y benefactores.Sesenta años después de su fundación, el Seminario Regional de la Costa Atlántica Juan XXIII continúa siendo signo de la comunión entre las Iglesias particulares del Caribe colombiano y una expresión concreta del compromiso de la Iglesia con la formación de pastores según el corazón de Cristo, llamados a servir con alegría, cercanía y espíritu misionero al Pueblo de Dios.Vea la nota audiovisual de la celebración:Conozca la historia completa del Seminario Regional de la Costa Atlántica Juan XXIII:
Jue 21 Mayo 2026
Conferencia Episcopal presenta guía litúrgica para orar por Colombia en la Vigilia de Pentecostés
La Conferencia Episcopal de Colombia presenta la guía litúrgica para acompañar la celebración de la Vigilia de Pentecostés este sábado 23 de mayo en las diferentes jurisdicciones eclesiásticas del país. Publicada bajo el lema “Un clamor al Espíritu Santo por la paz y la reconciliación”, propone vivir la solemnidad de Pentecostés como una intensa jornada de oración por Colombia, en medio de los desafíos sociales, humanitarios y de violencia que atraviesan distintas regiones del territorio nacional.Desde el inicio de la celebración, el subsidio invita a las comunidades a elevar “un clamor orante por la paz y la reconciliación” y a pedir al Espíritu Santo que “desarme los corazones, sane las heridas de la violencia y nos convierta en artesanos de justicia”.Un llamado a orar por Colombia en medio del contexto electoralLa publicación de este subsidio pastoral coincide además con el llamado que hicieron los obispos colombianos este 20 de mayo, en los mensajes dirigidos a los sacerdotes y al pueblo colombiano con motivo de las elecciones presidenciales de 2026. En esos pronunciamientos, los prelados invitaron a intensificar la oración por el país en el actual contexto nacional y pidieron aprovechar especialmente la Solemnidad de Pentecostés como un tiempo propicio para pedir al Espíritu Santo por la paz, el discernimiento y la reconciliación de Colombia.La propuesta litúrgica de la Conferencia Episcopal conecta el sentido teológico de Pentecostés con la realidad concreta del país. En la monición inicial, se reconoce que “el dolor y la violencia sacuden nuestra nación”, mientras se anima a los fieles a convertirse en “testigos valientes de la esperanza y constructores de una sociedad donde la vida sea sagrada”.Una vigilia centrada en las víctimas, la reconciliación y la esperanzaEl subsidio incluye una amplia liturgia de la Palabra, momentos de renovación bautismal y de la confirmación, oraciones por las víctimas, los jóvenes, las familias y quienes tienen responsabilidades públicas, así como un “Lucernario de los Siete Dones”, presentado como un signo de compromiso de la Iglesia con la paz en los territorios. Allí se afirma que “cada don es una herramienta de paz y un camino para la reconciliación”.En uno de los momentos centrales de la vigilia, las comunidades orarán explícitamente por quienes sufren las consecuencias del conflicto y por la transformación de quienes ejercen violencia. Entre las súplicas se pide al Espíritu Santo “tocar el corazón de piedra de los violentos” y moverlos “a la conversión”, reconociendo que “el respeto a la vida es la piedra angular de nuestra sociedad”.Una respuesta pastoral frente al dolor y la violenciaEl documento también hace referencia a realidades que afectan especialmente a las regiones del país, como el confinamiento, el reclutamiento de jóvenes, la exclusión social y el miedo generado por la violencia. En la reflexión propuesta para la Hora Santa, se afirma que Jesús se hace presente “en medio de nuestra ‘geografía del dolor’” y que el Espíritu Santo da la fuerza para ser “reparadores de brechas”.Además del contenido litúrgico, el subsidio ofrece orientaciones pastorales para que las celebraciones tengan un fuerte sentido comunitario y territorial. Se sugiere, por ejemplo, que en el lucernario participen representantes de distintas realidades sociales, como jóvenes, víctimas, líderes sociales o miembros de la vida consagrada, como signo visible del anhelo común de reconciliación.Pentecostés como oportunidad para renovar el compromiso con la pazLa oración final sintetiza el espíritu de toda la celebración: pedir a Dios que sane las heridas del país, fortalezca la unidad y haga de la Iglesia “verdaderamente sinodal”, capaz de “caminar juntos, escuchando el clamor del pobre, siendo artesanos de una esperanza que no defrauda”.Con este subsidio, la Conferencia Episcopal de Colombia busca ofrecer a las jurisdicciones eclesiásticas y comunidades parroquiales un instrumento común de oración, reflexión y esperanza, animando a la Iglesia en Colombia a vivir Pentecostés como una oportunidad para renovar su compromiso con la reconciliación, la defensa de la vida y la construcción de paz.