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pandemia

Mar 21 Jul 2020

Obispo de Santa Marta: "Lecciones que nos deja el Covid-19"

En medio del ambiente santo e histórico de la Catedral Basílica Menor de Santa Marta, Monseñor Luis Adriano Piedrahita Sandoval, Obispo de esta Iglesia particular, en la Eucaristía del XVI domingo del tiempo ordinario, dijo que, “el estado de pandemia nos ha dejado lecciones que son como caminos señalados por Dios”. Esto invita a reconocer la fragilidad humana en todas sus vertientes. Tomando la lectura del evangelio San Mateo 13, 24 – 43, dejó claro que, “dicha fragilidad deja ver la limitación, la debilidad, la indefensión, la incapacidad e impotencia para afrontar la adversidad que supera nuestras previsiones y capacidades”. Así entonces, nos llamó a “ser más humildes, menos prepotentes y arrogantes, a dejar de creernos menos dioses y más creaturas”. Recordó que cada uno está en capacidad de aportar a un mundo nuevo, entrando en sintonía con Dios. Según esto, es importante revitalizar la vida comunitaria fortalecer la responsabilidad social y la solidaridad. El prelado fue enfático al hacer un paralelo entre lo biológico y lo social: “Se habla de aplanar la curva de contagios por el coronavirus. Igualmente es necesario aplanar la curva de la pobreza, de la carencia, de las desigualdades sociales, de la inequidad, discriminación, polarización, indiferencia, del daño ambiental causado por la ambición en el uso de los recursos naturales”. Por lo que continuó diciendo que “es urgente repensar el modelo de desarrollo para hablar de una casa común y de una sola familia, como nos lo decía el Papa, para que viajemos en la misma barca”. Como pastor del rebaño diocesano de Santa Marta, pidió a sus ovejas cuidar diligentemente la semilla del Evangelio sembrada, protegerla de la mala hierba que trata de ahogarla, de tal manera que se conserve como una buena espiga de trigo, para ser fermento en el mundo a través de nuestras buenas obras, por más pequeñas e insignificantes que ellas sean. Fuente: Of. de comunicaciones diócesis de Santa Marta

Vie 17 Jul 2020

La otra mejilla

Por: Mons. Pedro Mercado Cepeda - Creo que el sector religioso en Colombia está llamado a dar ejemplo en este difícil momento que como Nación afróntamos. Hemos de practicar lo que predicamos: la vida es sagrada y debe estar por encima de cualquier interés. Ahora bien, dado que nuestra Constitución consagra el derecho de libertad religiosa que, como todo derecho fundamental, puede ser restringido sólo por motivos de particular gravedad, las autoridades nacionales y locales deben entender que la cuestión de la apertura de los templos no debería equipararse con la de otros espacios o servicios, como restaurantes, bares y discotecas. El tema del culto requiere un trato y un razonamiento diferenciados en razón de su naturaleza y finalidad. Es comprensible que, ante el crecimiento de la pandemia en Bogotá, el culto público pueda permanecer restringido en la capital todavía por un tiempo. Hay que evitar poténciales focos de contagio. Y el sector religioso comparte con las autoridades, incluida la alcaldesa de Bogotá, la preocupación por la salud de todos los colombianos. Hemos por ello acatado y apoyado todas las medidas de prevención, incluso con el dolor que para nosotros representa no poder brindar personalmente a nuestros fieles la ayuda espiritual que, ahora más que nunca, necesitan. No hemos nunca dicho que los templos deban abrirse hoy o mañana. Somos conscientes de la gravedad de la situación. No obstante, es también necesario reconocer que es factible establecer medidas para facilitar una apertura gradual, controlada y segura de los lugares de culto. En efecto, nuestros protocolos de bioseguridad, redactados con el acompañamiento del Ministerio de Salud, son más estrictos que los aprobados para otros espacios -esos sí muy concurridos- que ya han abierto sus puertas, aunque con algunas restricciones, en la ciudad de Bogotá y en nuestro país. Por eso, ha dolido enormemente a los líderes religiosos, ejemplares en el apoyo que han brindado a las medidas de prevención asumidas por el Gobierno y por la misma alcaldesa de Bogotá, el lenguaje agresivo y discriminatorio utilizado recientemente en su contra por la mandataria de los bogotanos. Lenguaje lamentable, injustificable e inexacto, carente de empatía, producto de la pasión más que de la razón. Esperamos una rectificación de su parte. Pero, a pesar de la ofensa, ponemos la otra mejilla como nos enseñó Jesús, invitándola a un diálogo abierto y sincero, sin prejuicios de parte y parte. Pensar distinto no nos hace enemigos. Y no es hora de orgullos heridos y mezquindades, Colombia nos necesita unidos y trabajando juntos. Pero, atención, el tema no es sólo de “lenguaje”. En el fondo, se trata de una cuestión de democracia, derechos y libertades que va más allá del caso puntual de la alcaldesa y sus destempladas declaraciones. Un debate debe darse: en circunstancias de grave crisis, cuáles son los límites de nuestros gobernantes para ejercer sus funciones y extraordinarias atribuciones. Veo con preocupación que algunas autoridades, no sólo locales, han asumido posturas "mesiánicas” y “paternalistas” que hacia el inminente futuro pueden degenerar en peligrosas formas de autoritarismo. Hoy, en Colombia, el Congreso se reúne virtualmente, los ciudadanos no pueden protestar, tienen movilidad restringida y no pueden congregarse para orar. Grave situación que no puede ser mantenida indefinidamente. El sector religioso y académico deben estar atentos a esta preocupante realidad que limita nuestras libertades y derechos. El debate hay que darlo, tomando desde ahora precauciones y medidas correctivas, para evitar que a la mortal pandemia del covid pueda sobrevenir una tragedia todavía peor, la del tentador “populismo” y el recurrente “caudillismo” que ha plagado de sangre y muerte nuestra historia. Que el covid no termine por infectar la democracia. Mons. Pedro Fernando. Mercado Cepeda Presidente del Tribunal Eclesiástico de Bogotá

Jue 16 Jul 2020

En tiempo de pandemia, la vida religiosa acompaña a las familias

Atendiendo los grandes retos de convivencia que afronta la familia y las comunidades en este tiempo de pandemia, la Conferencia de Religiosos de Colombia (CRC) , a través de la Comisión de Justicia y Paz, con el apoyo de Pax Christi y de la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosas y Religiosos (CLAR), se darán a la tarea de orientar, con un ciclo de conferencias virtuales, el tema de la relación afectiva que se vive al interior de estos entornos. "Los tiempos que vivimos representan un reto para la convivencia, ya que además de la amenaza del COVID19, las condiciones de restricción de movilidad y de confinamiento posibilitan permanecer más tiempo juntos en familia. Ese “estar juntos” puede ser ocasión para que se manifiesten violencias latentes en el tejido familiar, pero, también una oportunidad para reforzar los tejidos relacionales y de cuidado de los unos a los otros", expresa un comunicado emitido por las instituciones organizadoras. Estos encuentros virtuales, que hacen parte del trabajo de acompañamiento que la vida religiosa hace a los colombianos, ayudarán a afrontar y aceptar este tiempo difícil que atraviesa el mundo de una manera más amigable; así también servirán para brindar elementos que aporten a un reencuentro con la familia y a los ambientes en que nos movemos. En este contexto, se adelantarán cuatro conferencias que estarán soportadas a través de la plataforma virtual Meet (https://meet.google.com/hds-qrvs-gay), la primera inicia este 22 de julio de 4:00 a 5:30 p.m. y contará con la ayuda de profesionales en los saberes de: resolución de conflictos personales y familiares; fármaco-dependencia; y promoción de salud y desarrollo humano. Ellas son las psicólogas Carolina Vanegas y Claudia Patricia Siabato, y la pedagoga Claudia Yulieth León. Los conversatorios se realizarán los miércoles 22 y 29 de Julio y 5 y 12 de agosto de 4:00 a 5:30 p.m. los interesados en participar lo podrán hacer ingresando al formulario de inscripción: https://forms.gle/rCasDoFQYse6MpLB7 para mayor información pueden comunicarse al correo electrónico [email protected] [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar comunicado[/icon]

Mar 14 Jul 2020

Caridad, cuidado, esperanza

Por: Mons. Víctor Manuel Ochoa Cadavid - El momento que vivimos es un momento complejo, que exige de todos nosotros reflexión y análisis.Con la difusión del virus COVID-19 se han suscitado muchos cambios y necesitamos reflexionar y profundizar en elementos importantes de nuestra vida, quiero con los queridos lectores de LA VERDAD, entrar en algunos de ellos. Caridad:Los tiempos difíciles que vivimos han revelado la fragilidad de la humanidad, pero han servido para que reconozcamos los valores que nos distinguen y la grandeza de la fe que nos sostiene.La Iglesia Católica, como lo ha hecho a lo largo de los siglos ha mostrado su mejor rostro en la vivencia de la caridad.En efecto, hemos reconocido que es justamente en estos tiempos cuando se revela de modo singular toda la grandeza humana que nos regala la fe, la que nos motiva a compartir, a ser generosos, a reconocernos en el hermano y a generar todas las posibilidades para poder vivir la solidaridad con un espíritu verdaderamente fraternal, con un espíritu de caridad.El balance de nuestra caridad, el trabajo de muchos laicos, sacerdotes, religiosos y religiosas, la generosidad de los benefactores, tiene que crecer. Quiero que pensemos en todas las iniciativas que se han desarrollado para podernos ayudar, para podernos acompañar, para sentir la gracia de la fe y la alegría de ser comunidad. No ha faltado la Palabra Divina, predicada y anunciada con gozo, no ha faltado la celebración de la fe, recurriendo a tantos y tan valiosos medios de comunicación: La Emisora Vox Dei y el Periódico La Verdad, los modernos medios de transmisión en las redes sociales, y no ha faltado la oportuna y bendecida oportunidad de asistir a los necesitados, de estar cerca del que sufre.Vivamos lo que nos resta de esta situación tan compleja que ha generado la pandemia del CORONAVIRUS con la convicción profunda que nos da la fe, con la fraternidad iluminada por la caridad, con la gozosa disponibilidad para compartir con amor. El cuidado: En latín cuidar se dice curar. Sí, cuidarnos es curarnos, acompañarnos fraternalmente, servirnos mutuamente con responsabilidad y alegría. Cuidarnos se volvió un imperativo social, un compromiso que nos exige las más firmes actitudes, que nos pide agotar todos los esfuerzos para que el hermano, el vecino, el amigo, el que no conocemos, sea objeto de nuestra atención y de nuestro cuidado.Tenemos que pensar en el bien de los otros, que es nuestro bien y hace parte de nuestro cuidado. Por eso es preciso conocer y acatar las disposiciones, incluso en las mismas exigencias que se piden para poder reabrir el culto y nuestras Iglesias, Capillas y Oratorios, hay una llamada que procede del mismo Dios, el que nos invita a actitudes de solidaridad iluminadas por la fe, el que nos pide asistir con amor a los enfermos y a los necesitados, el que nos pide que en todo momento hagamos el bien y vivamos todo lo bueno:Dice San Pablo“ Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; pónganlo en práctica”(Filipenses 4, 8). Es allí donde debemos inspirarnos para vivir con responsabilidad todo lo que se nos pida para nuestro bien, todo lo que se nos requiera inspirado en el bien común. Que ninguno desacate las recomendaciones y disposiciones que se nos pidan para fomentar el cuidado y la responsabilidad de defender la vida de los demás y la vida propia. Por eso hay que acatar todas las normas que se nos pidan, ser rigurosísimos en el aseo de las casas, lugares de trabajo, espacios personales y comunes, no poner en riesgo la vida y la salud propia y ajena. Cuando se pueda reabrir el culto divino (rápidamente con la ayuda de Dios), pienso que la observancia de los cuidados debe convertirse para nosotros en un acto de fe: Cuido, me cuido, los cuido porque somos hermanos, porque somos hijos del mismo Dios, porque el otro es reflejo de mi vida, porque en los que nos rodean Dios nos habla, nos ama, nos reclama fraternidad: Vamos a “curarnos”, es decir, vamos a cuidarnos como un acto de fe y de amor. Tiempo de esperanza:En estos tiempos no faltan profetas del desconsuelo y abundan los interpretes trágicos de las cosas, los que leen los sucesos y miran en ellos castigos y reprensiones divinas. No se nos olvide que nuestra fe nos anuncia un Dios misericordioso y justo, que ama y que quiere nuestro bien, que no destruye su obra, sino que la quiere llevar a su plenitud. Hemos de ser anunciadores de la esperanza, personas que, inspiradas con la luz del Evangelio, propongan, prediquen, anuncien y celebren el amor de Dios y su bendición, que seamos los alegres profetas de la vida, de la verdad, de la misericordia, que no nos encerremos en el egoísmo, que nos ayudemos mutuamente a vencer la desesperación y la angustia de estos tiempos complejos con la fuerza de la fe y con la luz de Dios. Vendrán momentos difíciles, faltará empleo, dinero, alimentos, pero en medio de las dificultades Dios nos ayudará y nos acompañará y fortalecerá a sus hijos. Dios recompensará a esta ciudad y Diócesis por su trabajo a favor de los pobres y necesitados. Nos ayude la Virgen Santísima a quien celebrábamos en su misterio y presencia en Chiquinquirá. Nuestra querida Virgen del Rosario, la ‘Kacika’ es madre que cuida y bendice su familia. Nos ayude San José, él que cuidó de tal modo la Sagrada Familia, que se convirtió para todos en promesa de celestial protección. + Víctor Manuel Ochoa Cadavid Obispo de la Diócesis de Cúcuta

Vie 10 Jul 2020

Mons. Elkin Álvarez presentará los principios pastorales de la cultura del buen trato para escuelas, familias e iglesias

El Programa Centralidad de la Niñez (PCN) anuncia que la cuarta entrega de la serie de teleconferencias ‘Ternura y Cultura del Buen Trato antes, durante y después de la pandemia’ estará a cargo de Monseñor Elkin Álvarez, obispo auxiliar de Medellín y Secretario General de la Conferencia de Obispos de Colombia, quien presentará “Los principios pastorales de la Cultura del Buen Trato en escuelas, familias e iglesias durante el Covid-19”. La cita es para el día martes, 14 de julio de 2020, a las 10.00 de la mañana (hora local de Bogotá) y la moderación de este encuentro estará a cargo de Harold Segura, director de Fe y Desarrollo de World Vision América Latina y además socio fundador del PCN. La teleconferencia será en la plataforma zoom y será transmitida en vivo por las cuentas de Facebook del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) y el Programa Centralidad de la Niñez. También está disponible la opción modo oyente para quienes deseen recibir materiales en sus correos de estas teleconferencias y actividades del Programa Centralidad Niñez a través de sus socios en huellasdeternura.org/teleconferencias. Sobre el ponente Realizó estudios de Teología Bíblica en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. En Colombia se especializó en Doctrina y Pastoral Social de la Iglesia en la Universidad Católica de Oriente en Rionegro. Desde la Conferencia Episcopal y el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) ha impulsado acciones de prevención, formación e implementación de protocolos de protección de niños, niñas y adolescentes en las 76 jurisdicciones eclesiásticas de Colombia. Ha desempeñado cargos como rector y ecónomo del Seminario Nacional de Cristo Sacerdote de La Ceja (2000-2003 ); Colaborador local de la Nunciatura Apostólica en Bogotá (2003-2010) y Director de los Departamentos de Ministerios Ordenados y de Vida Consagrada de la Conferencia Episcopal de Colombia (20 l 0-2012). Sobre el Programa Centralidad de la Niñez Esta serie de teleconferencias está dirigida a agentes de pastoral de la infancia, líderes evangélicos, docentes y todas aquellas personas vinculadas al trabajo con niñez. Se ha pensado desde una vertiente ecuménica de la mano de especialistas de talla continental y mundial. En la página de Facebook de Centralidad de la Niñez podrán desfrutar de la transmisión en vivo. El Programa Centralidad de la Niñez (PCN) es una mancomunidad interinstitucional creada en 2009, está integrada por el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), World Vision América Latina, Cáritas Latinoamérica, la Federación Internacional Fe y Alegría, la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosos (CLAR), Confederación Interamericana de Educación Católica (CIEC) y el Movimiento Juntos con la Niñez y la Juventud. Fuente: Comunicaciones Programa Centralidad de la Niñez (PCN)

Jue 9 Jul 2020

Al cierre de la CX Asamblea obispos invitan a superar todo tipo de “pandemias”

Al concluir la 110 Asamblea Plenaria del Episcopado, que se realizó de manera virtual del 6 al 8 de julio, los obispos han emitido un mensaje al pueblo colombiano, donde advierten que el coronavirus que azota no solo al país sino al mundo entero, tiene que llevarnos a enfrentar las grandes “pandemias” que vive hoy la humanidad. “En nuestro país, el coronavirus nos tiene que llevar a ponernos de frente a las “pandemias” que nos están destruyendo desde hace mucho tiempo, a las problemáticas que no hemos podido resolver y a los grandes y graves males que no nos permiten avanzar como nación y construir el bien para todos”. Al enumerar estas “pandemias históricas” como son: La ya profunda brecha social, la pobreza, el desempleo, la marginación y la falta de oportunidades para las comunidades más vulnerables, las deficiencias estructurales de los servicios de salud y de educación, la corrupción tanto pública como privada, el narcotráfico y el microtráfico, el asesinato de líderes sociales y todos los atentados contra la vida y la dignidad humanas, los actos contra la naturaleza y la infraestructura y, sobre todo, la guerra, la violencia y la muerte en sus diversas formas y expresiones, observan que superar estas problemáticas exige un compromiso de manera individual y colectivo. Luego de una lectura hecha desde los diferentes tópicos de la realidad del país, los obispos ofrecen 9 puntos que servirán como desafíos para superar todo tipo de pandemias desde la esperanza, el compromiso y la unidad. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar comunicado[/icon]

Jue 9 Jul 2020

Ayudas de la Diócesis de Cúcuta a través de sus instituciones en tiempos de pandemia

La Diócesis de Cúcuta frente a la pandemia de la COVID-19, ha permanecido cerca a los fieles dando aliento tanto espiritual como material. Siempre viviendo la caridad de Cristo, se están mitigando las necesidades básicas de los más pobres. Con alimentación y elementos de aseo, la Iglesia católica cuida de la población más vulnerable de la ciudad, área metropolitana y zona rural. Cada ayuda llega a la población previamente identificada y caracterizada por los laicos, sacerdotes, religiosos y voluntarios de cada una de las comunidades parroquiales. Asimismo, desde los proyectos que ejecuta la Corporación de Servicio Pastoral Social (COSPAS) de la diócesis de Cúcuta y que abarcan desde madres cabeza de hogar, hasta migrantes, que habitan en las periferias de la ciudad y que requerían de censo, también sirvieron de caracterización para la entrega de ayudas. Han sido varios meses, donde la diócesis con sus limitados recursos no ha abandonado a sus hermanos, ha contribuido a sostener la fe de los creyentes valiéndose de su estructura de comunicaciones, ofreciendo diariamente la Santa Misa, el rezo del Santo Rosario, variedad de contenido en formación cristiana, tanto en la Emisora Vox Dei, como en el periódico La Verdad, que se difundía en formato digital. Acompañando esta difícil situación, la Iglesia particular de Cúcuta ha brindado desde el inicio del Aislamiento a la fecha, más de 90.689 mercados completos y 13.185 paquetes con elementos de aseo, y 92 toneladas de alimento a instituciones de caridad. Una obra que ha sido posible gracias a tantos benefactores que han recibido en su interior el mensaje de vivir la caridad de Cristo. Fuente: Of. de comunicaciones diócesis de Cúcuta

Mié 8 Jul 2020

Frailes Dominicos convocan a jornada de oración por enfermos y fallecidos a causa de la pandemia

En el marco de la celebración de los 101 años de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá como reina y patrona de Colombia, los frailes dominicos convocan a los colombianos a unirse al gran homenaje nacional, que se realizará en memoria de todas las personas enfermas y fallecidas a causa del coronavirus. “Se trata de enviar un sentido mensaje de responsabilidad y autocuidado, pues hasta la fecha llevamos más de 3.000 muertes, una cifra que nos tiene que hacer entran en razón de que debemos ver la situación con seriedad, ya que de nosotros depende que esto pueda reducirse, señala Fray Carlos Mario Alzate Montes, O.P, rector del Santuario Mariano Nacional de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá. Bajo el lema: estamos contigo y no nos olvidamos de ellos, el Santuario Mariano Nacional esta recepcionando las fotografías de los colombianos y colombianas que se encuentran en clínicas y de aquellos que ya han fallecido a causa de la pandemia. Las personas que deseen unirse a este acto pueden enviar la fotografía de su familiar o amigo al WhatsApp 323 2242767. Las fotografías serán expuestas el próximo 8 y 9 de julio en la Basílica donde se realizará una solemne jornada de oración acompañada de un concierto en memoria a todos ellos. “Esta propuesta de oración no es algo nuevo, como hijos de Dios y seguros de la protección que nos brinda y nos ha brindado Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá en diversas ocasiones, nos acogemos nuevamente a su intercesión, pidiendo por el pueblo colombiano, especialmente por los que sufren. Recordemos que se atribuyen a nuestra Madre la liberación de Colombia de otras pestes y epidemias que afectaron nuestra nación y al mundo entero. Por eso, en estos días queremos unirnos a toda la Iglesia y pedir por aquellos que se encuentran enfermos a causa del coronavirus y por las familias que han perdido un ser querido”, asevera Fray Miguel Canedo, O.P, coordinador de liturgia de la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá. La jornada, que se realizará a puerta cerrada, podrá seguirse en directo a través de las plataformas digitales del Santuario con la siguiente programación: 8 de julio: A partir de las 5:00 p.m., acto religioso y concierto 9 de julio: 12:00 m., acto conmemorativo y solemne celebración eucarística En Facebook se podrá encontrar como Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá y en Youtube como Virgen de Chiquinquirá. Fuente: oficina de prensa y comunicaciones Santuario Mariano Nacional de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá.