SISTEMA INFORMATIVO
Un camino sinodal de escucha, formación, transparencia y modos relacionales que prevengan abusos en la Iglesia: Hna. Gloria Liliana Franco
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Este lunes, 14 de octubre, durante la rueda de prensa ofrecida en el marco de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo, la hermana Gloria Liliana Franco Echeverri, presidenta de la Confederación Latinoamericana de Religiosos y Religiosas (CLAR) y madre sinodal, compartió detalles de los temas abordados durante el discernimiento realizado en la segunda semana de trabajo. Aspectos que se han enmarcado en la etapa de los itinerarios, estipulada en el Instrumentum laboris (documento que orienta el encuentro).
En sus intervenciones, la religiosa destacó la escucha, la formación, la transparencia y los modos relacionales que prevengan abusos, como elementos fundamentales que en el camino sinodal ayudan a construir una Iglesia coherente con el “modo de Jesús” y con los valores del Evangelio .
Escuchar a Dios, a los territorios y a la realidad
En cuanto a la escucha, la hermana Gloria Liliana recordó su importancia como eje transversal dentro de cualquier proceso de humanización, pues ayuda a generar conversión, transformación y credibilidad, especialmente a nivel de actitudes y estructuras, por cuanto implica un escucha integral, “a Dios, a los territorios y a la realidad”. Afirmó que, aunque aún falta camino, la Iglesia está aprendiendo a hacerlo y que los procesos sinodales ayudan en ello, como una especie de “laboratorios que nos capacitan para un mejor servicio”.
“Tenemos mucho que aprender todavía en la Iglesia y en la sociedad, porque muchas veces todos los seres humanos vamos con nuestros propios monólogos, ideas, paradigmas de las cosas. Pero creo que la escucha se va posicionando como el modo, como la manera de poder entender cuál es esa narrativa de lo que Dios tiene para decirnos a los seres humanos. Escuchar es la posibilidad de aproximarnos y de aproximarnos más serena, más sincera y más reverentemente al querer de Dios. Escuchar realmente nos transforma, nos convierte”, agregó la hermana Gloria.
Formación para ser verdaderos testigos
Frente al propósito de ser una “Iglesia sinodal en misión”, trazado durante la Asamblea, la presidenta de la CLAR afirmó que han reconocido la necesidad de fortalecer la formación desde un enfoque integral que parte de una base humana antropológica y de la realidad de cada contexto, involucrando a otros actores.
“Hacíamos mucho énfasis durante estos días en la importancia de la formación con otros, de hacer juntos el proceso de la formación que nos permita hacer nuestro ese modo y ese estilo de Jesús. En esta misma temática, la temática de la formación, sentíamos también la importancia de poner especialmente la mirada sobre los niños y sobre los jóvenes. Y en ese sentido validamos la importancia de las instituciones de Iglesia, colegios, escuelas, universidades, ONG, como plataformas que ayuden realmente a permear también nuevos modos de formación que nos permitan ser mejores testigos de cara al discernimiento”.
La transparencia y la rendición de cuentas como modos de "Ser Iglesia"
De acuerdo con la hermana Gloria, otros temas que han hecho parte del discernimiento de los últimos días en la Asamblea, han sido los de la transparencia y la rendición de cuentas, especialmente desde la lógica de la misión. Según la religiosa, esto denota la importancia de las estructuras participativas en la Iglesia, entre ellos, los consejos pastorales y económicos.
Más que como simples medios, la religiosa enfatizó en la necesidad de considerarlos como parte de una verdadera cultura que se tiene que anclar en la Iglesia y que tiene que permear sus modos identitarios y operacionales. Así los describió: “La transparencia y la rendición de cuentas como un modo de ser, como un modo de estar que tendríamos que intentar que fuera más natural”.
Revisar los modos relacionales y nombrar la realidad para prevenir abusos
Finalmente, en este espacio la hermana Gloria se refirió a la importancia de nombrar o reconocer la realidad, especialmente en el contexto de los abusos sufridos en el ámbito religioso.
La religiosa habló, especialmente, sobre los abusos sexuales y de poder a religiosas; se refirió al libro publicado en el años 2022 por la CLAR, titulado «Vulnerabilidad, abusos y cuidado en la vida religiosa femenina», producción que aborda de manera directa este tema y que fue producto de una investigación adelantada en América Latina y el Caribe, donde hay 150.000 religiosos.
“Poder decirnos las cosas, crear instancias de discernimiento, de análisis en los que sea posible escuchar a las víctimas, reparación, camino de sanación, camino de reconciliación. Creo que estos procesos sinodales y la dinámica en la que el Papa Francisco ha ido orientando su magisterio nos pone de cara a privilegiar la cultura del cuidado para situarnos en la reverencia respetuosa a la dignidad del otro”.
En este mismo contexto, también durante la rueda de prensa, Sheila Pires, secretaria de la Comisión para la Información, afirmó que en la Asamblea Sinodal fue muy valorada y aplaudida una charla asociada a la violencia que sufren las religiosas, incluidas las que están en formación: “no solo abusos sexuales, sino también de poder, de conciencia y de espiritualidad”, señaló Pires.
“Se dijo que hay mujeres religiosas que trabajan duro especialmente para llegar a los más vulnerables, pero las mismas mujeres cuando se enfrentan a cuestiones de abuso sexual o de otro tipo no expresan su preocupación”.
De acuerdo con Sheila, se propuso “introducir procedimientos y sistemas en las diócesis y conferencias episcopales para tratar estas cuestiones”. Además, poder revisar las políticas contractuales, para garantizar la dignidad a las mujeres consagradas y a los laicos en general.
Vea a continuación las intervenciones de la hermana Gloria Franco durante la rueda de prensa:
Sínodo de la Amazonía: el laboratorio de escucha para el Sínodo de la Sinodalidad
Durante un conversatorio adelantando en otro de los espacios de esta Asamblea Sinodal, la “Tienda de la Sinodalidad”, al que fue invitada la hermana Gloria Liliana Franco para reflexionar sobre la conexión entre el Sínodo para la Amazonía y el Sínodo de la Sinodalidad, la religiosa afirmó que, más allá de los desafíos que significó el Sínodo Amazónico, este fue un gran “laboratorio de escucha”.
En la reflexión sobre ambos procesos sinodales, adelantada junto al cardenal Michael Czerny, prefecto del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral, la hermana afirmó que a partir del Sínodo de la Amazonía la Iglesia aprendió a habitar los territorios para poder escuchar a las personas con respeto.
“Creo que este Sínodo de la Sinodalidad nos está poniendo de cara a un método que ha pasado la prueba del tiempo, de los años y de estos procesos de búsqueda sincera que se van haciendo en el corazón de la Iglesia, cuando con libertad nos disponemos”, explicó.
En este sentido, destacó la creación de la CEAMA (Conferencia Eclesial de la Amazonía) como uno de sus más importantes frutos concretos: “En un sentido, es una concreción de la sinodalidad, pero, por otro lado, y más importante, es la continuación del proceso, es seguir caminando juntos”.
La presidenta de la CLAR también enfatizó en que hizo hincapié en que lo que pase en los nueve países de la Amazonía no es únicamente responsabilidad de las personas que lo habitan, sino de “todos los ojos del mundo, de la Iglesia entera, pues tienen que estar volcados a este territorio, pero sobre todo a la conversión ecológica, a la necesidad de poder establecer modelos de desarrollo en donde los criterios comerciales no estén por encima del medio ambiente, o no estén por encima de los derechos humanos, y ahí, creo que todos como sociedad tenemos una gran responsabilidad”.
Por otra parte, la hermana Gloria resaltó la importancia del Sínodo de la Amazonía, para poner en un espacio protagonista y necesario, el rol fundamental de la mujer en la Iglesia. Notó cómo a partir de él varios obispos han fortalecido o creado ministerios para mujeres: “Son ellas las que están jaloneando también una Iglesia al estilo de Jesús”. Explicó que la sinodalidad no es otra cosa que aprender ese modo de Jesús, también con relación a este tema de las mujeres en la Iglesia.
Junto al cardenal Czerny, la hermana resaltó la necesidad de que más allá de lo que se concluya en Roma durante esta Asamblea, todos en la Iglesia y cada día, deben asumir la pertenencia y participación activa en esa construcción. Esto, de acuerdo con la religiosa, implica transcender la crítica pasiva: “Yo animaría a las personas a que no tengan miedo de participar, de ayudar a construir la Iglesia, de ayudar a ese Reino en la Iglesia”, puntualizó la hermana.
La Casa de la Sinodalidad en Colombia
Finalmente, la presidenta de la CLAR hizo referencia a la “Casa de la Sinodalidad”, un proyecto que adelantan en Bogotá para formar, especialmente a niños, en temas asociados a la Sinodalidad,para que aprendan nuevos modos relacionales, en los que se deje de ver al “otro” como enemigo, para considerarlo hermano, más allá de su fe o cultura, especialmente en medio de tantas heridas y conflictos que se padecen hoy.
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Iglesia Católica se une a la jornada de oración “Colombia, un solo corazón”, por las víctimas del terremoto
La Conferencia Episcopal de Colombia anima a las parroquias y comunidades eclesiales del país a unirse este viernes 28 de agosto a la jornada nacional de oración “Colombia, un solo corazón”, en memoria de las víctimas del terremoto del pasado 10 de agosto y como expresión de solidaridad con las familias y comunidades afectadas.La Iglesia Católica en Colombia se unirá este viernes 28 de agosto a la jornada nacional de oración “Colombia, un solo corazón”, convocada desde la Capellanía de la Presidencia de la República, para elevar una plegaria por quienes han sufrido las consecuencias del terremoto que el pasado 10 de agosto afectó diferentes regiones del país.En este contexto, la Conferencia Episcopal de Colombia anima a las parroquias, comunidades y demás espacios de oración a participar de esta jornada, haciendo de ella un momento de comunión, memoria y solidaridad con quienes viven el dolor de la pérdida, la incertidumbre y las consecuencias de la emergencia.La participación de la Iglesia en esta iniciativa se inscribe en un camino de oración que las comunidades católicas del país han venido recorriendo desde los primeros días de la emergencia. El pasado 16 de agosto, la Conferencia Episcopal de Colombia había convocado directamente a una Jornada Nacional de Oración con quienes viven el dolor de la pérdida, la incertidumbre y las consecuencias del terremoto. A esta intención se han sumado también diversas jurisdicciones eclesiásticas, que han promovido celebraciones, velatones, momentos de oración y otras expresiones de cercanía con las comunidades afectadas.Una oración por las víctimas, sus familias y quienes sirvenPara acompañar esta jornada, la Conferencia Episcopal de Colombia ha dispuesto un subsidio litúrgico que puede ser utilizado por las parroquias y comunidades que deseen unirse a la iniciativa.El material propone como texto bíblico de referencia las palabras del Salmo 46: “El Señor es nuestro refugio y fortaleza, una ayuda siempre presente en la angustia”. Desde esta perspectiva, la oración reconoce el sufrimiento provocado por el terremoto, pero también invita a poner la esperanza en Dios y a fortalecer la solidaridad entre los colombianos.La oración universal incluida en el subsidio contempla distintas intenciones: por quienes perdieron la vida y por sus familias; por los damnificados, heridos y demás víctimas; y por quienes continúan prestando su servicio en medio de la emergencia, entre ellos los organismos de socorro, miembros de la Fuerza Pública, personal de salud y voluntarios.Asimismo, invita a dar gracias por la respuesta de solidaridad que ha unido a Colombia y a la comunidad internacional en torno a las personas afectadas, y a pedir que esta solidaridad pueda mantenerse como respuesta concreta ante el sufrimiento de los hermanos.La oración final pide especialmente por el descanso eterno de los fallecidos, el consuelo de las familias, la recuperación de las víctimas y los heridos, y el sostenimiento de quienes han resultado damnificados, así como por todos aquellos que continúan acompañándolos y atendiéndolos.Unirse como Iglesia y como paísCon esta jornada, la Iglesia Católica en Colombia renueva su cercanía con las comunidades que han sufrido las consecuencias del terremoto y anima a mantener viva la oración por ellas.Las parroquias y comunidades que deseen participar pueden incorporar el subsidio litúrgico preparado para esta jornada, disponible para su consulta y uso.
Mié 26 Ago 2026
“Educar y servir”: monseñor Diego Luis Rendón Urrea recibió la ordenación episcopal
En una celebración marcada por la acción de gracias, la comunión eclesial y el llamado al servicio, monseñor Diego Luis Rendón Urrea recibió este 25 de agosto la ordenación episcopal como nuevo obispo de Jericó. La Eucaristía tuvo lugar en la Catedral Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, de Santa Rosa de Osos, diócesis en la que desarrolló buena parte de su ministerio sacerdotal.La celebración reunió a arzobispos y obispos, entre ellos monseñor Francisco Javier Múnera Correa, presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, y monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, vicepresidente de la CEC, quienes acompañaron la ceremonia en representación de la Presidencia del episcopado colombiano. También estuvieron presentes sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas, familiares, autoridades civiles y fieles de distintas comunidades que han acompañado el camino vocacional y ministerial del nuevo obispo.Para la Diócesis de Santa Rosa de Osos, la celebración tuvo un significado particular. Monseñor Luis Albeiro Maldonado Monsalve, obispo de esta Iglesia particular y primer ordenante, destacó que se trataba de un momento en el que “nuestra diócesis de Santa Rosa entrega un hijo para servir a la hermana Iglesia de Jericó”. El prelado resaltó además que la presencia de las distintas comunidades eclesiales constituía una expresión de la unidad y la fe que vinculan al pueblo de Dios y un impulso para la misión de la Iglesia en Colombia.Del bautismo al ministerio episcopalEl ministro consagrante principal fue monseñor Jairo Jaramillo Monsalve, arzobispo emérito de Barranquilla, quien 59 años atrás había bautizado a Diego Luis Rendón Urrea en la Catedral de Rionegro. Durante la homilía, recordó este particular recorrido vocacional y presentó la ordenación episcopal como la continuidad de un camino que comenzó en el bautismo, pasó por el ministerio sacerdotal y ahora alcanza la plenitud del sacramento del Orden.“No se trata de un ascenso”, afirmó monseñor Jaramillo, al explicar que el episcopado supone una configuración más profunda con Cristo, Cabeza, Pastor y Esposo de la Iglesia. Desde esta perspectiva, recordó que el obispo está llamado a enseñar, santificar y gobernar, entendiendo el gobierno eclesial como un servicio al pueblo de Dios.El arzobispo emérito de Barranquilla invitó al nuevo obispo a asumir estas tareas desde la oración, la comunión, la cercanía y la misericordia. Le pidió ser “hombre de Dios antes que hombre de gestión” y mantener la oración como una prioridad de su vida pastoral, para que las comunidades puedan reconocer en su pastor a un hombre que intercede por ellas.También lo exhortó a cuidar la comunión con el Papa, los obispos, los sacerdotes, la vida consagrada, los seminaristas, los laicos y las autoridades, así como a mantener una especial cercanía con quienes viven situaciones de pobreza, enfermedad, privación de la libertad o abandono.“Sal a las periferias”, fue otra de las invitaciones dirigidas a monseñor Diego, animándolo a visitar las veredas y parroquias y a estar cerca de quienes sufren. El llamado estuvo acompañado por una exhortación a ejercer el ministerio con “entrañas de misericordia” y con la actitud del Buen Pastor.En este contexto, monseñor Jaramillo afirmó que el pueblo de Dios que peregrina en Jericó espera al nuevo pastor “no con miedo, sino con mucha esperanza”, y encomendó su ministerio a la intercesión de la Virgen María.Una historia vocacional marcada por la educación y el servicioEn sus palabras al finalizar la celebración, monseñor Diego Luis Rendón Urrea expresó su gratitud al Papa León XIV por el llamado al ministerio episcopal y a los obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas, familiares, formadores y comunidades que han acompañado su camino vocacional.De manera especial, recordó su tierra natal, Rionegro; sus años de juventud y formación; la experiencia pastoral vivida en la Diócesis de Riohacha; y su paso por la Diócesis de Santa Rosa de Osos, donde ejerció como presbítero y desarrolló diversos servicios pastorales y educativos.También recordó los 15 años de servicio en la Fundación Universitaria Católica del Norte, institución desde la que vivió, según sus propias palabras, la misión de “evangelizar educando”.Este recorrido encuentra una síntesis en el lema que acompañará su ministerio episcopal: “Educar y servir” —Docere et servire—, inspirado en el capítulo 13 del Evangelio de san Juan, donde Jesús, Maestro, lava los pies de sus discípulos.Para monseñor Diego, este lema expresa el propósito de una vida entregada a formar y cuidar al pueblo de Dios. “Porque amar es servir”, afirmó, al explicar que el servicio exige sacrificio y que la verdadera entrega nace de mantener los ojos fijos en Jesús.Una Iglesia que habla el lenguaje del amorEn sus primeras palabras como obispo, monseñor Diego también hizo referencia al llamado del Papa León XIV a promover el diálogo, la reconciliación y la paz, y a ser ejemplo de comunión y fraternidad.Ante los desafíos del tiempo presente, señaló que la Iglesia está llamada a ofrecer una respuesta desde el amor: “ser una Iglesia que hable el lenguaje del amor para sanar heridas, construir puentes y anunciar con fuerza el Reino de Dios en unidad”.Con esta disposición, inicia una nueva etapa de su servicio pastoral, dejando la Diócesis de Santa Rosa de Osos para ponerse al servicio de la Iglesia particular de Jericó.De Santa Rosa de Osos a JericóMonseñor Diego Luis Rendón Urrea fue nombrado por el papa León XIV el pasado 13 de julio como octavo obispo de Jericó. Esta Iglesia particular del suroeste antioqueño tiene una profunda tradición espiritual y misionera y es reconocida, entre otros aspectos, por ser la tierra natal de santa Laura Montoya, primera santa colombiana.La ordenación episcopal celebrada en Santa Rosa de Osos constituye así un nuevo paso en el camino hacia su ministerio como pastor de esta comunidad. La Diócesis de Jericó ha señalado que su posesión canónica está prevista para el 5 de septiembre de 2026, en la Catedral Nuestra Señora de las Mercedes de Jericó.Al encomendar este nuevo servicio, monseñor Diego puso su ministerio bajo la protección de la Santísima Virgen María, Reina de los Apóstoles y Madre de las Misericordias; de Nuestra Señora de las Mercedes, patrona de Jericó; de san José y de santa Laura de Jericó, así como de los beatos Marianito de Jesús, Juan Bautista Velásquez y Jesús Aníbal Gómez.“Gracias a todos y por favor continúen orando por mí”, pidió finalmente el nuevo obispo, al comenzar este camino de servicio a la Iglesia de Jericó.
Mié 26 Ago 2026
Falleció monseñor Francisco Antonio Nieto Súa, obispo emérito de Engativá
La Iglesia en Colombia agradece a Dios por la vida y el ministerio de un pastor que sirvió durante más de cinco décadas, en distintos ámbitos de la vida eclesial y en varias regiones del país.La Conferencia Episcopal de Colombia comunica con profundo pesar el fallecimiento de monseñor Francisco Antonio Nieto Súa, obispo emérito de Engativá, ocurrido en la noche de este martes 25 de agosto, a los 77 años de edad.Nacido en Panqueba, Boyacá, el 17 de septiembre de 1948, monseñor Nieto dedicó más de cinco décadas al servicio de la Iglesia, primero como sacerdote y posteriormente como obispo. Su ministerio pastoral lo llevó a acompañar comunidades en Bogotá, Soacha, San José del Guaviare y Engativá, además de prestar diversos servicios en la formación de sacerdotes y en otros ámbitos de la vida eclesial.La velación se realizará a partir de las 3:00 p. m. de este miércoles 26 de agosto en las Salas de La Candelaria, ubicadas en la calle 98, en Bogotá.Las exequias se celebrarán el viernes 28 de agosto, a las 11:00 a. m., en la Catedral San Juan Bautista, ubicada en el barrio La Estrada, en Bogotá. La Eucaristía será presidida por el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá.Un ministerio marcado por la formación y el servicio pastoralMonseñor Francisco Antonio Nieto cursó sus estudios de primaria en su municipio natal y posteriormente realizó el bachillerato en el Colegio José Joaquín Ortiz de Tunja. Ingresó luego al Seminario Mayor San José de la Arquidiócesis de Bogotá, donde adelantó los estudios de Filosofía y Teología.El 30 de noviembre de 1973 recibió la ordenación sacerdotal por imposición de manos del entonces arzobispo de Bogotá, cardenal Aníbal Muñoz Duque.Durante sus primeros años de ministerio ejerció como vicario parroquial de la Sagrada Eucaristía, en Bogotá, y de San Bernardino, en Soacha. Posteriormente fue párroco de Santa Lucía, en Bogotá.Entre 1980 y 1983 amplió su formación en Roma, donde obtuvo la licenciatura en Historia de la Iglesia en la Pontificia Universidad Gregoriana. A su regreso a Colombia se vinculó al Seminario Mayor San José de Bogotá, donde durante más de una década ejerció como director, formador y profesor.Posteriormente fue párroco de San José de Calasanz y, desde diciembre de 2000, vicario episcopal para la Zona Pastoral del Espíritu Santo de la Arquidiócesis de Bogotá. En diferentes momentos también se desempeñó como arcipreste y fue miembro del Consejo Presbiteral y del Colegio de Consultores de esta jurisdicción.Su trayectoria y servicio a la Iglesia fueron reconocidos en 2007, cuando recibió la distinción de Capellán de Su Santidad.El ministerio episcopal: del Guaviare a EngativáEl 22 de octubre de 2008, el papa Benedicto XVI lo nombró obispo titular de Teglata de Numidia y auxiliar de la Arquidiócesis de Bogotá. Recibió la ordenación episcopal el 17 de noviembre de ese mismo año.En 2011 fue nombrado obispo de la Diócesis de San José del Guaviare, sede que asumió canónicamente el 11 de marzo. Durante ese mismo año, la XCI Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal de Colombia lo designó como delegado ante el Consejo Directivo del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA).El 26 de junio de 2015, el papa Francisco lo nombró obispo de Engativá. Tomó posesión canónica de esta sede el 27 de julio del mismo año y allí permaneció como pastor durante casi nueve años.Al cumplir los 75 años de edad, monseñor Nieto presentó su renuncia al oficio de obispo diocesano, conforme a lo establecido por el Código de Derecho Canónico para los obispos que alcanzan esta edad.El 29 de junio de 2024, el papa Francisco nombró a monseñor Germán Medina Acosta como nuevo obispo de Engativá. Monseñor Nieto continuó como administrador apostólico de la diócesis hasta el 23 de agosto de 2024, cuando su sucesor tomó posesión canónica de la sede. Desde entonces, permaneció como obispo emérito de Engativá.Su interés por la comunicación al servicio de la evangelizaciónEntre los distintos ámbitos de servicio que marcaron su ministerio, monseñor Francisco Antonio Nieto tuvo un particular interés por las comunicaciones y su aporte a la misión evangelizadora de la Iglesia.Hizo parte de la Comisión Episcopal de Comunicaciones de la Conferencia Episcopal de Colombia, desde donde acompañó iniciativas relacionadas con la presencia de la Iglesia en los medios y con el uso de la comunicación como herramienta para anunciar el Evangelio.También estuvo vinculado a Cristovisión, donde fue miembro del Consejo Superior y presidente de la Junta Directiva, contribuyendo al desarrollo de este proyecto de comunicación católica.Su interés por la historia de la Iglesia estuvo igualmente presente a lo largo de su trayectoria. Fue miembro de las Academias de Historia Eclesiástica Nacional y de Bogotá, ámbitos desde los cuales cultivó el estudio y la memoria de la vida de la Iglesia en Colombia.Una vida entregada al servicio de la IglesiaCon su partida, la Iglesia en Colombia despide a un pastor que durante más de cinco décadas hizo de su ministerio sacerdotal y episcopal un camino de servicio a Dios y a las comunidades que le fueron confiadas.La Conferencia Episcopal de Colombia expresa sus condolencias a sus familiares, a la Diócesis de Engativá, a la Arquidiócesis de Bogotá, a las comunidades que acompañó durante su ministerio y a todos quienes compartieron con él su camino de servicio eclesial.Los obispos de Colombia elevan su oración por el eterno descanso de monseñor Francisco Antonio Nieto Súa y piden al Señor que conceda consuelo y fortaleza a quienes hoy lamentan su partida. Con esperanza cristiana, la Iglesia encomienda su vida a Dios, confiando en la promesa de la resurrección.Monseñor Francisco Antonio Nieto Súa, obispo emérito de Engativá, descanse en la paz de Cristo.
Mar 25 Ago 2026
Dona Nobis 2026: la colecta de la Iglesia Católica en Colombia que este año también llegará a las diócesis afectadas por el terremoto
La Conferencia Episcopal de Colombia presenta oficialmente Dona Nobis 2026, la colecta anual que invita a los fieles a contribuir al sostenimiento de la misión evangelizadora en el país. Este año, la iniciativa también sumará esfuerzos a la respuesta de la Iglesia ante la emergencia ocasionada por el terremoto del pasado 10 de agosto. La jornada central será el domingo 30 de agosto.“Una Iglesia, una misión, una esperanza que nos une” es el lema de Dona Nobis 2026, una jornada de oración y solidaridad promovida por la Conferencia Episcopal de Colombia para fortalecer el trabajo que desarrollan las distintas áreas del pastorales en las jurisdicciones eclesiásticas y desde las instancias nacionales de la Iglesia .En el mensaje de lanzamiento, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, explica que esta colecta permite respaldar la labor evangelizadora que se realiza en el país, tanto desde las Iglesias particulares como desde los diferentes departamentos del Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano.“Dona Nobis es la colecta que cada año propone la Conferencia Episcopal de Colombia para que, juntos, podamos sostener la misión de la Iglesia en nuestro país: anunciar el Evangelio, acompañar a nuestras comunidades y estar cerca de quienes más lo necesitan”.Una colecta para sostener la misión evangelizadoraLos aportes de Dona Nobis contribuyen al desarrollo de diversas acciones pastorales en áreas como catequesis, liturgia, formación de agentes, familia, promoción y defensa de la vida, estado laical y comunicaciones, entre otras.Asimismo, permiten respaldar la misión de los diez vicariatos apostólicos del país, ubicados en territorios donde la presencia eclesial responde a importantes desafíos pastorales y sociales, y contribuir al sostenimiento de obispos eméritos que, después de años de servicio, requieren este apoyo.“Esta misión se hace posible a través de cada Iglesia particular, pero también gracias al trabajo que se articula a nivel nacional desde los diferentes departamentos del Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano”, señala monseñor Múnera.Este año, la solidaridad también se suma a la respuesta ante el terremotoLa edición 2026 adquiere una dimensión particular debido a la emergencia que vive el país tras el terremoto del pasado 10 de agosto.Por esta razón, lo recaudado durante la jornada también llegará a las diócesis más afectadas, con el propósito de respaldar los procesos de atención y recuperación que adelantan junto a las poblaciones que han sufrido las consecuencias de la emergencia.“Ante tantas familias y comunidades que han vivido las fuertes consecuencias del terremoto, queremos que la solidaridad de toda la Iglesia también se haga aquí presente. Por eso, lo recaudado durante la colecta también llegará a las diócesis más afectadas, para apoyar los procesos de atención y recuperación a sus comunidades”, explica el presidente del episcopado colombiano.Esta dimensión de la Colecta Dona Nobis se articula con “Con Colombia, hasta el último rincón”, iniciativa de la Conferencia Episcopal de Colombia y del Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana que busca movilizar la solidaridad y articular la respuesta de la Iglesia Católica ante la emergencia.La estrategia tiene como centro a las comunidades y busca poner las capacidades pastorales e institucionales de la Iglesia al servicio de quienes más lo necesitan. En este contexto, las diócesis y sus equipos locales continúan acompañando a las poblaciones afectadas y participando en los procesos de atención y recuperación.Tres maneras de sumarse a Dona NobisLa Conferencia Episcopal de Colombia propone vivir esta jornada a través de tres acciones concretas: orar, donar y difundir.Los fieles están invitados, en primer lugar, a orar por la misión de la Iglesia y por las comunidades que atraviesan situaciones de dificultad.También pueden realizar su aporte el domingo 30 de agosto en las parroquias de todo el país o, en cualquier momento, mediante los canales habilitados por la Conferencia Episcopal de Colombia.Los aportes pueden hacerse en línea a través de www.cec.org.co/donanobis o mediante consignación o transferencia bancaria:Bancolombia – Cuenta de ahorrosNo. 963-000014-99A nombre de: Conferencia Episcopal de ColombiaNIT 860.021.725-1Banco de Bogotá – Cuenta de ahorrosNo. 078-34683-0A nombre de: Conferencia Episcopal de ColombiaNIT 860.021.725-1Finalmente, la CEC invita a difundir la campaña, para que más personas conozcan esta iniciativa y puedan vincularse a la jornada.Al hacer este llamado, monseñor Francisco Múnera recuerda que Dona Nobis es también una oportunidad para renovar el sentido de pertenencia a una misma comunidad de fe y expresar, mediante gestos concretos, la solidaridad con quienes más lo necesitan:“Los invito a vivir esta jornada como una oportunidad para compartir, para sentirnos parte de una misma Iglesia y para seguir llevando esperanza ‘Con Colombia, hasta el último rincón’”.Vea a continuación el mensaje del Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia: