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Fallece monseñor Fabio Duque Jaramillo, obispo de Garzón
Tags: monseñor fabio duque obispo de garzón fallecimiento Liturgia
Un mensaje de condolencia envió el episcopado, tras conocer el sensible fallecimiento del obispo de Garzón, monseñor Fabio Duque Jaramillo, O.F.M., ocurrido el día hoy miércoles 09 de febrero, en la ciudad de Medellín.
El presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá; el vicepresidente, monseñor Omar Alberto Sánchez Cubillos, arzobispo de Popayán; y el secretario general, monseñor Luis Manuel Alí Herrera, obispo auxiliar de Bogotá, expresaron su cercanía a la Orden de los Hermanos Menores, a los fieles de la Iglesia de Garzón y a los familiares del obispo fallecido.
"Nos unimos en oración rogando al Señor para que reciba en su glorioso Reino a Mons. Fabio Duque, gran pastor que entregó su vida al servicio de la Iglesia colombiana".
El Episcopado recuerda a este insigne obispo como un hombre con alto sentido de servicio misionero y apasionado por el tema de la liturgia, lo que le permitió como presidente de la Comisión Episcopal de Liturgia, hacer un gran aporte en este campo a la Iglesia colombiana.
Biografía:
Monseñor Fabio Duque Jaramillo, OFM, nació en Armenia el 12 de mayo de 1950. Ingresó en la Orden de los Hermanos Menores en Medellín, el 15 de diciembre de 1970, hizo su profesión temporal el 15 de Enero de 1972 y su Profesión solemne en Bogotá, el 1º de Febrero de 1975. Recibió el Sagrado Orden del Presbiterado en Armenia el 29 de Noviembre de 1975. Después de su ordenación sacerdotal, adelantó estudios de Licenciatura en Filosofía y Teología en la Universidad San Buenaventura, Bogotá y Doctorado en Sagrada Liturgia en San Anselmo, Roma (1985-1990).
Cargos que desempeñó: Vice-Maestro de Novicios (1975-1977); Vice-Maestro de Profesos Temporales (1977-1979); Superior y Párroco en Chimichagua (Cesar), (1979-1981); Director del Departamento de Vida Consagrada del Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano (1982-1985), Miembro del Consejo Máximo de la Universidad de San Buenaventura (1984-1985), Director del Departamento de Catequesis del Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano (1984-1985), Superior del Convento de San Bernardino en Bogotá (1990-1991), Decano de la Facultad de Teología y Profesor de Liturgia y Patrística de la Universidad San Buenaventura en Bogotá (1990-1992), Profesor del Instituto de Teología Misionera de los Padres Redentoristas en Bogotá (1990-1992), Director Académico del Centro de Estudios Pastorales Cardenal Aníbal Muñoz Duque para Religiosos y Religiosas en Bogotá (1991-1992),
Administrador Parroquial (1992) y Vicario Parroquial (1993) en la Parroquia de San Francisco de Asís en Barranquilla, Profesor de Liturgia Sacramentaria y Patrística del Seminario Regional Arquidiocesano Juan XXIII en Barranquilla (1993), profesor invitado de Liturgia en el Instituto “Regina Mundi” en Roma (1996-1997), Predicador de Retiros al Clero diocesano y religioso, Predicador de Retiros espirituales de Religiosas, Asesor de Capítulos Provinciales de Religiosas, Visitador de varios Monasterios de Religiosas de Clausura, Miembro del Equipo de Coordinación del Servicio para el diálogo de la Orden de los Hermanos Menores, dependiente de la Curia General, Presidente de la Comisión para el diálogo con las culturas de la Orden de los Hermanos Menores del Gobierno General de la Orden.
Actividad en el Consejo Pontificio de la Cultura: Oficial del Pontificio Consejo de la Cultura, estuvo encargado del Área de lengua española y portuguesa (1994-1997); Subsecretario del Pontificio Consejo de la Cultura (1997-2003); participó en la Comisión IV de la UNESCO como miembro de la Delegación de la Santa Sede en las Conferencias Generales de 1999-2001 y 2003; participó como Jefe de la Delegación de la Santa Sede en la Mesa Redonda de los Ministros de la Cultura de los países miembros de la UNESCO sobre el “Patrimonio cultural inmaterial de la humanidad” convocada en Estambul en septiembre de 2002; en calidad de Oficial y Subsecretario del Consejo participó en numerosos encuentros regionales en América Latina y Europa en representación del mismo.
El 29 de Noviembre de 2003 Su Santidad Juan Pablo II lo había nombrado Obispo de Armenia.
El 12 de junio de 2012 había sido designado por el Papa Benedicto XVI como obispo de Garzón (Huila)
Por el cuidado del agua
Jue 24 Sep 2026
Recibir la vida como un don de Dios (Mt 2, 1-12)
Jue 10 Sep 2026
Mar 8 Sep 2026
Obispos de Colombia reflexionan sobre los retos y oportunidades de la inteligencia artificial en la misión de la Iglesia
Entre el 2 y el 4 de septiembre, 65 obispos de Colombia participaron en el curso anual de formación permanente para el episcopado, organizado por la Presidencia de la Conferencia Episcopal de Colombia. En esta oportunidad, el encuentro estuvo centrado en la inteligencia artificial, su uso y aplicación en la administración y en la gestión pastoral de la Iglesia.Tuvo como propósito favorecer un espacio de formación y discernimiento integral sobre esta tecnología, abordando sus fundamentos epistemológicos, sus alcances antropológicos y sus desafíos ético-teológicos, con miras a identificar posibilidades concretas para su utilización al servicio de la misión de la Iglesia.A través de ponencias, conversatorios, talleres y mesas temáticas, los obispos se acercaron a la historia y los aspectos generales de la inteligencia artificial, así como a sus implicaciones para la dignidad humana, las relaciones sociales, la ética, la comprensión de la inteligencia y la praxis pastoral.Entre los especialistas que acompañaron el proceso estuvieron Juan Manuel Vicaría Delgado, director del Centro de Inteligencia Artificial para la Alta Dirección de INALDE Business School de la Universidad de La Sabana; el padre Euclides de Jesús Eslava Gómez, director de la Maestría en Teología de la Universidad de La Sabana. También acompañó el curso el padre Fidel Oñoro Consuegra, CJM.En las mesas temáticas, Wilmar Roldán, Santiago Sierra, Reinaldo Bernal y Alfonso Flórez, profesores de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana, bajo la orientación de la decana Edith González Bernal, ofrecieron perspectivas sobre la dignidad humana y las relaciones sociales, la algorética, los fundamentos epistemológicos de la inteligencia y las posibilidades de la inteligencia artificial para la praxis pastoral y la creación de pensamiento.La agenda incluyó también la presentación de la encíclica Magnífica humanitas, una demostración del Asistente CEC 2026 GPT ante situaciones de responsabilidad episcopal, un conversatorio sobre inteligencia artificial y pastoral y un taller teórico-práctico sobre inteligencia artificial generativa para la pastoral, orientado por el Mg. Wilson Libardo Beltrán Chitiva.Una herramienta al servicio de la misiónPara los obispos participantes, uno de los principales aprendizajes de estas jornadas fue la necesidad de conocer y comprender una realidad tecnológica que ya hace parte de la vida cotidiana, pero que plantea nuevos desafíos para la Iglesia.El cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia, destacó que la formación permitió reconocer la necesidad de seguir incursionando en el conocimiento de la inteligencia artificial para poner sus posibilidades al servicio de la misión evangelizadora.“La inteligencia artificial hay que acogerla, hay que acompañarla, es decir, pastorear estos escenarios. Pero además hay que aprovecharla y ponerla al servicio de la misión”.Desde su perspectiva, estas herramientas pueden contribuir a optimizar el tiempo y el trabajo, organizar información y establecer vínculos entre diferentes procesos y entidades. Sin embargo, subrayó que su utilización debe mantener en el centro a la persona humana y su dignidad.En este sentido, señaló tres aspectos fundamentales: comprender al ser humano como camino y proceso permanente; recuperar la importancia del corazón y de la sabiduría, más allá de la simple acumulación de datos; y preservar la dimensión comunitaria de la vida humana.“Estamos hechos para vivir nuestro camino y nuestro corazón, nuestra conciencia en comunidad, en fraternidad”.Formarse para formarEl arzobispo de Barranquilla, monseñor Pablo Emiro Salas, resaltó que la inteligencia artificial constituye una realidad que la Iglesia está llamada a asumir y comprender, no solamente por su impacto en la sociedad, sino también por las posibilidades que ofrece para la evangelización. Señaló también el desafío de que los obispos no solo se formen personalmente, sino que puedan contribuir posteriormente a la formación de sacerdotes y fieles en el uso de estas nuevas tecnologías para el servicio pastoral.“Desde esa realidad de ser pastores, servidores de la comunidad, podemos entonces usar todas también las bondades que tiene la inteligencia artificial para poder servir mejor a las personas que se nos han confiado”.Al mismo tiempo, monseñor Salas subrayó la importancia de abordar las implicaciones éticas de estas tecnologías. Advirtió que, por importantes que sean, las herramientas de inteligencia artificial no pueden reemplazar la presencia del Espíritu Santo ni la relación personal y afectiva entre las personas.“Son ayudas y tenemos que aceptarlas, tenemos que acogerlas y tenemos que implementarlas sin que ellas terminen por deshumanizar nuestra relación de personas y nuestros vínculos”.Una oportunidad para la catequesis y la acción socialPara monseñor Omar de Jesús Mejía, arzobispo de Florencia, la formación permitió reconocer en la inteligencia artificial una herramienta que puede contribuir al cumplimiento de la misión evangelizadora de la Iglesia, siempre que sea acompañada por una adecuada formación y discernimiento.El prelado destacó la necesidad de formar a los presbiterios y a los fieles, al tiempo que planteó posibilidades concretas para aprovechar estas herramientas en la catequesis, la enseñanza y la acción social.“¿Cómo podemos ponerla en práctica? Primero, interesándonos por formarnos, formar nuestros presbiterio, formar nuestros fieles. Y segundo, tratar de, a través de la inteligencia artificial, hacer mucho más práctica nuestra catequesis, nuestras enseñanzas y nuestra acción social”.Una formación que continúaAdemás de los contenidos académicos y técnicos, las jornadas de formación permanente fueron también un espacio de encuentro entre los obispos. El cardenal Rueda Aparicio destacó que la oración y el diálogo fraterno hacen parte esencial de estos espacios y señaló que, durante el encuentro, los pastores también pudieron compartir sobre la situación del país, particularmente sobre el contexto posterior al terremoto y sus consecuencias en el ámbito social y comunitario.El desafío planteado al cierre de la formación es, por tanto, continuar profundizando y desarrollando procesos de autoformación que permitan a la Iglesia comprender los escenarios que abre la inteligencia artificial y discernir cómo incorporarla de manera responsable.La formación dejó así una perspectiva compartida: la inteligencia artificial puede ser una herramienta valiosa para la Iglesia, siempre que permanezca al servicio de la persona, de la comunidad y de la misión evangelizadora, sin sustituir aquello que es esencialmente humano.En palabras del Cardenal: “Bienvenida la inteligencia artificial y bienvenida la posibilidad de aprovecharla para la evangelización”.Vea a continuación las principales reflexiones:
Lun 7 Sep 2026
Una nueva etapa pastoral inicia la Diócesis de Jericó con la llegada de su octavo obispo: monseñor Diego Luis Rendón Urrea
La posesión canónica, celebrada el sábado 5 de septiembre en la Catedral Nuestra Señora de las Mercedes, abrió una nueva etapa pastoral para esta Iglesia particular del suroeste antioqueño, marcada por más de un siglo de historia de misión y evangelización.En un ambiente de alegría, comunión eclesial y esperanza, monseñor Diego Luis Rendón Urrea tomó posesión canónica como octavo Obispo de la Diócesis de Jericó, durante una Eucaristía celebrada en la Catedral Nuestra Señora de las Mercedes, con la participación de obispos, sacerdotes, seminaristas, comunidades religiosas, autoridades civiles, delegaciones parroquiales y numerosos fieles del Suroeste antioqueño.Una Iglesia con más de un siglo de historiaAl inicio de la celebración, monseñor Juan Fernando Franco Sánchez, obispo de Caldas y hasta ese momento administrador apostólico de Jericó, presentó al nuevo pastor la realidad de esta Iglesia particular: una diócesis centenaria, con una profunda identidad rural y arraigada en la fe de sus comunidades.La Diócesis de Jericó fue erigida el 29 de enero de 1915 por el papa Benedicto XV y actualmente está conformada por 15 municipios, 30 parroquias agrupadas en cuatro vicarías foráneas y un presbiterio que presta su servicio pastoral en el territorio diocesano y en otras Iglesias hermanas.En su intervención, monseñor Franco recordó que el nuevo Obispo no recibe solamente un territorio o una estructura pastoral, sino “una historia, un pueblo, un presbiterio, una vida consagrada, unas comunidades y numerosos fieles”, llamados a encontrar en su pastor cercanía, escucha, orientación y acompañamiento.Esta historia está profundamente vinculada al testimonio de santidad de la región. Santa Laura Montoya, primera santa colombiana, y los beatos Juan Bautista Velásquez Peláez y Jesús Aníbal Gómez Gómez hacen parte de la memoria espiritual de esta Iglesia y de su llamado a vivir la fe como una vida entregada al servicio.“Enseñar y servir”, una ruta para el ministerio episcopalDurante el rito de posesión fueron leídas las letras apostólicas mediante las cuales el papa León XIV nombró a monseñor Diego Luis Rendón Urrea como Obispo de Jericó. Posteriormente, monseñor Ricardo Tobón Restrepo, arzobispo de Medellín y metropolitano, lo condujo hasta la cátedra episcopal y le entregó el báculo pastoral, signos de la misión que recibe de enseñar, santificar y gobernar al Pueblo de Dios.En su mensaje, el arzobispo de Medellín invitó a la comunidad diocesana a recibir al nuevo pastor como una oportunidad para fortalecer la evangelización, la espiritualidad, la fraternidad y el compromiso social. A monseñor Diego Luis le pidió ser maestro de la verdad, constructor de unidad y servidor de una Iglesia llamada a ser signo de solidaridad y esperanza.En este contexto, cobró especial significado el lema episcopal elegido por el nuevo Obispo: “Enseñar y servir”, expresión que monseñor Franco propuso asumir como una verdadera hoja de ruta para cada decisión, encuentro, palabra y gesto de su ministerio.“Se ama si se sirve”En su primera homilía como Obispo diocesano de Jericó, monseñor Diego Luis centró su reflexión en el servicio como expresión concreta del amor cristiano.A la luz de la Palabra, recordó que la misión no puede asumirse como un privilegio, sino como una responsabilidad que se comparte y se pone al servicio de los demás. En particular, señaló que la Iglesia está llamada a acercarse a los pobres, los necesitados, quienes se encuentran alejados de Dios y quienes atraviesan situaciones de tribulación o han perdido la esperanza.“No esperemos a ser perfectos. Más bien crezcamos en el amor y en el servicio”, afirmó, al reconocer también la fragilidad humana como parte del camino de quienes están llamados a anunciar el Evangelio.El nuevo Obispo invitó además a los bautizados a no avergonzarse de su fe y a mostrar al mundo el rostro misericordioso de Dios. Para él, la experiencia cristiana encuentra en el servicio una expresión concreta del amor: “Se ama si se sirve”.“Si servimos es porque amamos, y si amamos, transformamos la nación, transformamos las vidas, transformamos el territorio”, expresó durante la celebración.Una Iglesia misionera y sinodalMonseñor Diego Luis manifestó su propósito de dar continuidad a la ruta pastoral que identifica a la Diócesis de Jericó: “El Reino de Dios que se proclama, el Reino de Dios que se celebra, el Reino de Dios que se realiza, el Reino de Dios que se vive”.Este camino, explicó, está llamado a fortalecer una Iglesia misionera y sinodal, en la que sacerdotes, religiosos, seminaristas, laicos y comunidades puedan caminar juntos en el encuentro con Dios y con los hermanos.En su homilía, evocó también la acogida que ha recibido desde su llegada al territorio diocesano, especialmente las manifestaciones de fe y esperanza de niños, jóvenes, adultos mayores y campesinos que salieron a los caminos para darle la bienvenida.“Hoy tenemos que hacer un esfuerzo grande. Los que hemos nacido en la fe, los que hemos recibido la gracia del bautismo, los que buscamos a Dios de todo corazón, no nos podemos perder en el camino”, señaló, invitando a los bautizados a asumir con responsabilidad el llamado a ser luz en medio de la sociedad.Gratitud y continuidad pastoralDurante la celebración, monseñor Diego Luis agradeció a monseñor Juan Fernando Franco Sánchez por su acompañamiento durante el período de administración apostólica, así como al Colegio de Consultores y al presbiterio diocesano por su disponibilidad para garantizar la continuidad de la misión evangelizadora.De igual manera, la comunidad elevó una oración por la salud de monseñor Noel Antonio Londoño Buitrago, obispo emérito de Jericó, reconociendo los 13 años de servicio pastoral que prestó al frente de esta Iglesia particular.Monseñor Diego Luis fue nombrado por el papa León XIV el 13 de julio de 2026 y recibió la ordenación episcopal el 25 de agosto en la Catedral de Santa Rosa de Osos. Con la posesión canónica celebrada este 5 de septiembre, inició oficialmente su servicio como pastor de la Iglesia que peregrina en el Suroeste antioqueño.Al concluir la celebración, la bendición con las reliquias de santa Laura Montoya puso esta nueva etapa pastoral bajo la protección de Nuestra Señora de las Mercedes, patrona de la Diócesis de Jericó.
Vie 28 Ago 2026
Mons. Ariel Lascarro Tapia será el Administrador Apostólico del Vicariato de San Andrés y Providencia
El nombramiento, realizado por el papa León XIV y dado a conocer por el Dicasterio para la Evangelización, se produce tras el traslado de monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias a la Diócesis de Yopal.El papa León XIV nombró a monseñor Ariel Lascarro Tapia, obispo de Magangué, como Administrador Apostólico del Vicariato Apostólico de San Andrés y Providencia, designación que fue dada a conocer por el Dicasterio para la Evangelización de la Santa Sede este 27 de agosto, tras la posesión canónica de monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias como obispo de Yopal.Con este nuevo encargo, monseñor Lascarro Tapia asumirá temporalmente el gobierno eclesiástico y el acompañamiento pastoral del Vicariato Apostólico de San Andrés y Providencia, mientras el Santo Padre dispone el nombramiento de su nuevo obispo, responsabilidad que ejercerá simultáneamente con su servicio pastoral al frente de la Diócesis de Magangué.Un servicio durante la sede vacanteEl Administrador Apostólico es quien recibe el encargo de gobernar temporalmente una Iglesia particular que se encuentra en sede vacante. En el ejercicio de esta misión, asume las responsabilidades propias del gobierno pastoral y administrativo de la jurisdicción, de acuerdo con las normas del derecho de la Iglesia y las disposiciones establecidas para su nombramiento.Entre sus responsabilidades se encuentran la atención a la vida pastoral de la Iglesia particular, el acompañamiento de sus comunidades, la administración de sus asuntos y la promoción de la comunión eclesial durante el período en que la sede permanece vacante.Un Vicariato directamente sujeto a la Santa SedeEl Vicariato Apostólico de San Andrés y Providencia comprende el territorio del departamento Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina y tiene su sede en la ciudad de San Andrés.Esta circunscripción eclesiástica hace parte de la Provincia Eclesiástica de Cartagena. Sin embargo, por su naturaleza de Vicariato Apostólico, está directamente sujeta a la Santa Sede.Esta condición explica que, ante la vacancia de la sede, el Santo Padre haya confiado a un obispo el servicio de Administrador Apostólico para garantizar la continuidad del gobierno y de la vida pastoral de esta jurisdicción, mientras se adelanta el proceso para designar a su nuevo pastor.Monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias ya inició su ministerio en YopalLa sede del Vicariato Apostólico de San Andrés y Providencia quedó vacante tras el nombramiento de monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias como obispo de Yopal.El pasado 29 de junio, el papa León XIV lo nombró para esta nueva misión episcopal, después de haber estado al frente del Vicariato Apostólico de San Andrés y Providencia desde 2016.El 27 de agosto, monseñor Sanabria Arias tomó posesión canónica como obispo de Yopal, en una celebración realizada en la Catedral San José de esta ciudad, dando inicio a su ministerio episcopal al servicio de la Iglesia particular de Casanare.Monseñor Ariel Lascarro TapiaMonseñor Ariel Lascarro Tapia nació en El Carmen de Bolívar el 3 de noviembre de 1967. Fue ordenado sacerdote el 22 de octubre de 1994 y ha desempeñado diferentes servicios pastorales y eclesiales.El 21 de noviembre de 2014 fue nombrado por el papa Francisco como obispo de Magangué, Iglesia particular a la que continúa sirviendo.
Jue 27 Ago 2026
Monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias inició su ministerio como nuevo obispo de Yopal
En una celebración marcada por la comunión episcopal, sacerdotal y laical, monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias asumió este jueves 27 de agosto el pastoreo de la Diócesis de Yopal, luego de su nombramiento por parte del papa León XIV el pasado 29 de junio.La Catedral San José de Yopal fue escenario este jueves 27 de agosto de la posesión canónica de monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias como tercer obispo de la Diócesis de Yopal. La celebración reunió a obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, seminaristas, autoridades civiles y militares, delegaciones parroquiales, movimientos apostólicos, fieles laicos y familiares del nuevo pastor.Como metropolitano de la provincia eclesiástica a la que pertenece la Diócesis de Yopal, monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, arzobispo de Tunja y vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, tuvo a su cargo la lectura de las letras apostólicas mediante las cuales el papa León XIV confió a monseñor Sanabria Arias esta nueva misión pastoral.El nombramiento había sido anunciado por la Santa Sede el pasado 29 de junio. Hasta entonces, monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias se desempeñaba como vicario apostólico de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, servicio que ejerció desde 2016 y desde el cual ahora llega a la Iglesia particular de Yopal. La celebración contó también con la presencia de los anteriores pastores de esta diócesis: monseñor Misael Vacca Ramírez, actual arzobispo de Villavicencio, y monseñor Édgar Aristizábal Quintero, actual obispo de Duitama-Sogamoso. A ellos se sumaron los obispos de la Provincia Eclesiástica de Tunja y otros pastores de diferentes jurisdicciones eclesiásticas del país, como expresión de la comunión que caracteriza la vida de la Iglesia. En representación de la Nunciatura Apostólica en Colombia, estuvo monseñor In Je Hwang.También acompañaron la celebración sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos provenientes del Vicariato Apostólico de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, comunidad eclesial que acompañó a monseñor Sanabria durante los años de su ministerio episcopal en el Caribe colombiano.“Más que un territorio le entregamos una misión”Durante la celebración, el padre Jeison Andrey Salguero, quien estuvo al frente de la diócesis como administrador diocesano durante el periodo de sede vacante, dio la bienvenida al nuevo obispo en nombre de la comunidad eclesial de Yopal.Al recordar la historia de esta Iglesia particular y agradecer el servicio de quienes la han pastoreado, destacó que monseñor Sanabria Arias recibe una diócesis con fortalezas y desafíos, comunidades que necesitan ser revitalizadas, sacerdotes que entregan generosamente su vida, familias que buscan permanecer firmes, jóvenes que esperan ser escuchados y personas que necesitan experimentar el rostro misericordioso de Cristo.“Más que una estructura, hoy queremos entregarle una familia; más que una institución queremos entregarle un pueblo y más que un territorio le entregamos una misión”, expresó el sacerdote.El administrador diocesano manifestó además la disposición del clero y de las comunidades para caminar junto al nuevo obispo, poniendo a su servicio sus dones, experiencia y voluntad de trabajar por una Iglesia “más unida, más cercana, más servidora, más misionera”.La Diócesis de Yopal permanecía en sede vacante desde el 19 de julio de 2024, fecha en la que monseñor Édgar Aristizábal Quintero dejó esta jurisdicción para asumir como obispo de Duitama-Sogamoso.Una Iglesia que reconoce a Cristo como único PastorEn su primera homilía como obispo de Yopal, monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias centró su reflexión en el mandato misionero de Jesús: “Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio”, afirmando que con estas palabras comienza su ministerio episcopal en la diócesis casanareña.A partir de las lecturas proclamadas durante la celebración, presentó tres aspectos que, según explicó, definen su comprensión de la misión episcopal.El primero es reconocer a Dios como el único y verdadero Pastor. Recordó que el obispo no es dueño de la comunidad, sino colaborador del Buen Pastor, llamado a guiar, escuchar y acompañar al pueblo de Dios. En este sentido, retomó una reflexión del papa Francisco para señalar que el obispo debe saber estar “al frente” para orientar, “en medio” para escuchar y “detrás” para acompañar y levantar a quienes puedan quedar rezagados.El segundo eje planteado por el nuevo obispo es el propósito de avanzar hacia una Iglesia sinodal, en la que todos los bautizados puedan participar activamente en la misión evangelizadora.“Una Iglesia sinodal nos invita a caminar juntos”, afirmó, señalando tres desafíos concretos: reconocer que la verdad se busca comunitariamente bajo la guía del Espíritu Santo; superar las polarizaciones y convertir las tensiones en oportunidades para el discernimiento; y promover un estilo participativo en el que laicos y consagrados tengan voz activa en la misión de la Iglesia.Para monseñor Sanabria, la sinodalidad implica vivir desde la “mentalidad de Cristo”, poniendo en el centro la comunión y el servicio.Santidad y misión para una Iglesia abierta a su territorioEl tercer aspecto de su reflexión estuvo dirigido especialmente al presbiterio de Yopal. El nuevo obispo subrayó que la santidad de los evangelizadores es indispensable para anunciar a Jesucristo y construir una Iglesia sinodal.También destacó que la misión de la Iglesia se extiende hacia todos aquellos que están llamados a creer y participar en ella, recordando que la misión evangelizadora no es tarea exclusiva de los ministros ordenados, sino que involucra a todo el pueblo de Dios.En esta perspectiva, invitó a fortalecer tanto la unidad al interior de la diócesis como su compromiso misionero hacia el territorio. Recordó el legado de los jesuitas, agustinos recoletos, capuchinos y otros religiosos que contribuyeron a la evangelización del Casanare, así como el testimonio de san Ezequiel Moreno, quien recorrió estos territorios llaneros con espíritu misionero.Al referirse a la identidad de la región, monseñor Sanabria destacó la riqueza natural de la Orinoquía y la necesidad de promover una ecología integral que involucre a las comunidades, trabajadores, empresarios, arroceros, ganaderos y petroleros, poniendo en el centro la dignidad humana y, particularmente, a las personas más pobres.“Que seamos una región acogedora, que valora su biodiversidad y la protege”, expresó.El nuevo obispo de Yopal también tuvo presente a las comunidades que atraviesan situaciones de sufrimiento en Colombia y llamó a no olvidar a las familias afectadas por diferentes catástrofes y situaciones difíciles.Al concluir su homilía, encomendó su ministerio y la vida de la Diócesis de Yopal a Nuestra Señora de los Dolores, pidiendo su protección para acompañar la misión evangelizadora de esta Iglesia particular.