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La esperada y emotiva posesión canónica de monseñor Dimas Acuña Jiménez en la Diócesis de El Banco
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Acogido por su clero, religiosas, cientos de fieles laicos y autoridades municipales, este lunes, 9 de septiembre, en la Catedral Nuestra Señora de La Candelaria, se llevó a cabo la ceremonia de posesión canónica de monseñor Dimas Antonio Acuña Jiménez, obispo de la Diócesis de El Banco. Monseñor Dimas se convierte en el tercer obispo de esta diócesis ubicada en el departamento del Magdalena, que fue erigida el 17 de enero de 2006.
El nombramiento del nuevo obispo por parte del papa Francisco se produjo el pasado 15 de mayo. Posteriormente, el 27 de julio, monseñor Dimas, recibió la ordenación episcopal en la Catedral Metropolitana María Reina y Auxiliadora de Barranquilla. Aunque la posesión de monseñor Dimas estaba prevista para el pasado 10 de agosto, por dificultades asociadas a su salud, la ceremonia tuvo que ser aplazada. De allí, que su recibimiento por parte de la Iglesia que peregrina en El Banco fuera masivo y emotivo.
Durante la homilía, monseñor Dimas narró el momento en que fue llamado a la Nunciatura Apostólica en Bogotá para ser notificado del nombramiento que le hizo el Santo Padre. Afirmó que, pese al miedo que sintió, se acogió a la voluntad de Dios frente a esa nueva misión y recordó una oración que hace todas las mañanas:
“El Nuncio me empezó a contar cuánto tiempo llevaban ustedes sin obispo. Yo también sabía, pero no era consciente de eso, de estar esperando un obispo. Y entonces empecé a hacer lectura de fe de todas las veces que el Señor me ha llamado y que yo he respondido que sí. Y tenía miedo. Y solamente a través de la oración pude encontrar algunas de estas palabras que les he comentado a ustedes, ponerme en las manos de Dios. Y por eso, a mí me gusta una oración que dice: Padre, me abandono en tus manos, haz de mí lo que quieras, sea lo que sea; te doy las gracias, lo acepto todo con tal que tu voluntad se cumpla en mí y en todas tus criaturas, no deseo nada más. Padre, yo te ofrezco mi alma, te la doy con todo el amor de que soy capaz, porque deseo darme y ponerme en tus manos y medida con infinita confianza, porque tú eres mi Padre”.
El Obispo de la Diócesis de El Banco también se refirió a la celebración litúrgica de este día en la Iglesia Universal, la fiesta de San Pedro Claver, recordando su figura como inspiración para la misión de pastorear esa Iglesia particular:
“Y por eso estoy aquí, y no por casualidad, hoy, día de San Pedro Claver, cuando entré a la habitación ayer, inmediatamente encontré un cuadro de San Pedro Claver que dejó el padre Rafael Castillo y para mí no existe la casualidad, porque la casualidad niega la providencia. Yo creo que Dios es providente y se vale de esos detalles para decirme que, así como acompañó a San Pedro Claver en su misión, “así también te voy a acompañar a ti”. Pidámosle al Señor que hoy venga a sanarnos de nuestra mano paralizada, para que podamos responder, como San Pedro Claver. Pidámosle al Señor que nos dé la gracia, que nos dé el Espíritu Santo para que nosotros experimentemos a través de la escucha de su Palabra, el cumplimiento de sus milagros en nosotros y a través de nosotros, en nuestras familias. Amén”.
Al final de la celebración, monseñor Pablo Emiro Salas Anteliz, arzobispo de Barranquilla, agradeció el Nuncio Apostólico en Colombia, monseñor Paolo Rudelli, por haber facilitado que el papa Francisco centrara su atención en dos sacerdotes del clero de la Arquidiócesis de Barranquilla para hacerlos obispos: monseñor Edgar Jesús Mejía Orozco, obispo auxiliar de Barranquilla y monseñor Dimas Acuña.
“Yo, particularmente, le agradezco no solamente la confianza que ha tenido con nuestra Arquidiócesis de Barranquilla de darnos dos obispos, uno de ellos para el Banco, sino que agradezco también el hecho de que me hubiera permitido a mí ordenar los obispos y hoy, en el caso concreto de monseñor Dimas, de venirle a darle posesión”.
Además, monseñor Salas agradeció a los fieles por la paciencia que han tenido para esperar a su nuevo obispo, tras el fallecimiento por causas naturales de monseñor Luis Gabriel Ramírez Díaz, en enero de 2023.
“Esta es una diócesis que el Señor en su proyecto de amor con ella le tendrá profundas bendiciones, porque ha sido una diócesis abnegada, sacrificada. Sus obispos, por diversas circunstancias, no han permanecido mucho tiempo entre ustedes y confiamos que el Padre Dimas aquí permanezca mucho tiempo entre ustedes”.
El Arzobispo de Barranquilla destacó que su presencia en esa ceremonia no solo fue desde su responsabilidad como metropolitano, sino desde la posibilidad de haber acompañado el crecimiento de monseñor Dimas en su servicio a la Iglesia y ser testigo de su calidad humana y pastoral para convertirse en un obispo que no antepone nada a la misión; un obispo que antes de pensar en sí mismo piensa en lo que el Señor le ha confiado que son sus ovejas y que está dispuesto a dar la vida por ellas.
“Monseñor Dimas, mi presencia aquí como metropolitano no solamente hace parte de mi responsabilidad como tal, sino también, es la presencia de un obispo que ha visto crecer al obispo que hoy hemos posesionado; que ha estado con él, que lo ha acompañado y sabe lo que deja aquí en El Banco. Deja un sacerdote lleno de fragilidades, como todos, pero un sacerdote dispuesto a entregar su vida en el servicio que la Iglesia le ha pedido, de eso no tengo la mínima duda”.
Monseñor Pablo Emiro también le manifestó a monseñor Dimas su apoyo y el de todos los obispos de la Provincia Eclesiástica de Barranquilla para acompañarlo en esa nueva misión, respetando su autonomía.
“Usted es un hermano más para nosotros. Estaremos detrás de sus necesidades, de sus urgencias, de sus sufrimientos y también de sus alegrías, pero también estaré yo, como su obispo, de donde procede, acompañando su caminar en la medida que usted lo requiera, porque cada obispo es autónomo en su diócesis, y esa autonomía, por supuesto, nosotros la respetamos, pero estamos ahí para ayudarlo, para acompañarlo”.
Finalmente monseñor José Mario Bacci Trespalacios, obispo de la Diócesis de Santa Marta, quien ejerció como administrador apostólico de El Banco desde enero de 2023, agradeció al clero, los religiosos y fieles por su acogida durante este tiempo. Expresó:
“Monseñor Dimas, aquí está el pueblo de Dios, de esta Diócesis de El Banco puesto en tus manos y en tu corazón, para que seas para ellos también reflejo de Jesucristo, Buen Pastor”.
Vea a continuación la transmisión de la posesión canónica:
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Jue 24 Sep 2026
Lun 28 Sep 2026
Octubre Misionero 2026: cinco semanas para renovar el compromiso evangelizador en Colombia
El 18 de octubre de 2026, Colombia se unirá a la celebración de los 100 años del DOMUND, una jornada instituida por el Papa Pío XI que invita a todos los bautizados a renovar su compromiso misionero a través de la oración, el sacrificio y la cooperación económica.La Iglesia Católica en Colombia se prepara para vivir el Octubre Misionero 2026, un mes de intensa animación y compromiso evangelizador que tendrá su punto culminante el próximo domingo 18 de octubre con la celebración del DOMUND (Domingo Mundial de las Misiones). Este año, la jornada alcanza su centésima edición, un hito histórico que la Iglesia universal conmemora con gratitud y esperanza.Bajo el lema “Uno en Cristo, unidos en la misión”, propuesto por el Santo Padre León XIV, las Obras Misionales Pontificias de Colombia (OMP) han dispuesto un material pastoral y formativo para que las parroquias, comunidades religiosas, colegios y fieles en general se sumen a esta celebración; incluye la guía para la celebración Octubre Misionero 2026 y la Revista Misiones en su edición 864, que ofrece reflexiones, actividades y signos concretos para vivir cada semana de octubre.Un siglo de misión y apoyoLa Jornada Mundial de las Misiones fue instituida en 1926 por el Papa Pío XI, a propuesta de la Obra de la Propagación de la Fe. Desde entonces, cada penúltimo domingo de octubre, los católicos del mundo entero se unen en oración y generosidad para apoyar la labor evangelizadora de la Iglesia en los territorios de misión, especialmente en las Iglesias jóvenes, pobres o perseguidas.En su mensaje para esta jornada centenaria, el Papa León XIV recordó que “la unidad de los discípulos no es un fin en sí misma: está ordenada a la misión”, y exhortó a toda la Iglesia a “continuar con alegría y celo en el Espíritu Santo el camino misionero, que requiere corazones unificados en Cristo, comunidades reconciliadas y disponibilidad para colaborar con generosidad y confianza”.Cinco semanas para renovar el compromiso misioneroLa guía para este celebración propone un itinerario espiritual y pastoral dividido en cinco semanas, cada una con un énfasis particular:Primera semana (1 al 3 de octubre): María nos une en el camino misionero. La Virgen María, primera discípula misionera, es presentada como modelo de escucha, disponibilidad y servicio. Se sugiere el rezo del Rosario Misionero, visitas misioneras con la imagen de la Virgen y la consagración de las familias a María.Segunda semana (4 al 10 de octubre): Orar juntos para transformar el mundo. La oración es el alma de toda acción misionera. Se proponen Horas Santas Misioneras, cadenas de oración por países en conflicto y momentos de adoración al Santísimo.Tercera semana (11 al 17 de octubre): Unidos a Cristo, ofrecemos nuestra vida por la misión. Se destaca el valor redentor del sufrimiento ofrecido con amor, especialmente por los enfermos, adultos mayores y quienes atraviesan dificultades. Se invita a visitar hospitales y centros geriátricos.Cuarta semana (18 al 24 de octubre): Uno en Cristo compartimos con alegría. La cooperación económica es una expresión visible de comunión misionera. Se motiva la alcancía misionera, bazares solidarios y la ofrenda especial para las Obras Misionales Pontificias.Quinta semana (25 al 31 de octubre): Llamados a servir unidos en Cristo. Oración por las vocaciones misioneras nativas, para que muchos jóvenes respondan con valentía al llamado del Señor. Se sugiere una Hora Santa Vocacional y un Rosario Misionero de clausura.El DOMUND 2026: una oportunidad para la generosidadEl domingo 18 de octubre, las parroquias de todo el país realizarán la colecta anual del DOMUND, cuyos fondos son distribuidos por las Obras Misionales Pontificias, en nombre del Papa, para sostener proyectos de evangelización, formación de seminaristas, catequistas, obras sociales y atención a comunidades en los cinco continentes. Los fieles podrán contribuir de tres maneras:-Realizando la ofrenda directa en sus parroquias.-Consignando en la cuenta de ahorros de Bancolombia nº 20557000743, a nombre de la Pontificia Obra de Propagación de la Fe.-Haciendo el aporte en línea, a traves de la página web de OMP.Un llamado a la comunión y la esperanzaEl director nacional de las Obras Misionales Pontificias de Colombia, el padre Samir García Valencia, invita a todas las jurisdicciones eclesiásticas a vivir intensamente este Octubre Misionero y a unirse a la celebración del centenario del DOMUND: “Esta jornada nos recuerda que todos los discípulos de Cristo somos misioneros, llamados a anunciar el Evangelio con nuestra vida. De manera concreta, durante este mes respondemos a este compromiso mediante la oración, el sacrificio y la ofrenda generosa por la misión”.Descargue la guía para la celebración:
Vie 25 Sep 2026
Monseñor Angelo Accattino invitó a los obispos colombianos a vivir el ministerio con paciencia, unidad y humildad
Monseñor Angelo Accattino presidió la Eucaristía y llamó a los pastores a vivir con paciencia espiritual, fortalecer su relación personal con Jesús y caminar unidos desde la diversidad.El cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá, junto con obispos y cardenales de distintas jurisdicciones eclesiásticas del país, sostuvo este viernes 25 de septiembre un encuentro fraterno de bienvenida con monseñor Angelo Accattino, nuevo nuncio apostólico en Colombia.La jornada tuvo lugar en la Curia Arzobispal de Bogotá y reunió a los obispos de la Provincia Eclesiástica de Bogotá y a arzobispos de otras regiones del país. Entre ellos, monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, arzobispo de Tunja y vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Colombia; monseñor Omar de Jesús Mejía Giraldo, arzobispo de Florencia; monseñor Omar Alberto Sánchez Cubillos, arzobispo de Popayán; monseñor Hugo Alberto Torres Marín, arzobispo de Santa Fe de Antioquia; monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez, arzobispo de Cali y a los cardenales Jorge Enrique Jiménez Carvajal, arzobispo emérito de Cartagena, y Rubén Salazar Gómez, arzobispo emérito de Bogotá.Según informó la Oficina Arquidiocesana de Comunicaciones, el encuentro inició con un espacio fraterno en torno a un café y continuó con la celebración de la Sagrada Eucaristía, presidida por el nuncio apostólico y concelebrada por los cardenales y obispos presentes.Una invitación a vivir el ministerio con paciencia y sabiduríaEn su homilía, monseñor Accattino agradeció la acogida y manifestó su disposición de poner al servicio de la Iglesia en Colombia sus capacidades y experiencia.A partir de la primera lectura, tomada del libro del Eclesiastés, el nuncio centró su reflexión en el sentido del tiempo y en la necesidad de vivirlo con sabiduría. Recordó que el tiempo no está bajo el control del ser humano, sino que es una oportunidad que Dios concede para actuar, esperar, escuchar y discernir.“Los tiempos son de Dios”, afirmó, al referirse a las distintas circunstancias que atraviesan las diócesis y que no siempre se desarrollan de acuerdo con lo previsto. Como ejemplo, mencionó las situaciones en las que una parroquia queda vacante y es necesario esperar antes de encontrar un nuevo párroco.Para el Nuncio, esta realidad puede ayudar a comprender que aquello que en un primer momento parece un fracaso o un tiempo perdido puede adquirir otro sentido con el paso del tiempo.“Eso requiere de fe. Eso requiere que nosotros nos pongamos en la escucha del Señor y, más que todo, que sepamos actuar siempre con humildad”, expresó.Por ello, invitó a los pastores a cultivar una “paciencia espiritual” y a mantener el corazón abierto a la acción de Dios.“¿Quién es Jesús para mí?”La reflexión sobre el Evangelio llevó a monseñor Accattino a plantear una pregunta dirigida a la experiencia personal de fe: “¿Quién soy yo para ti?”.El Nuncio explicó que, aunque las personas están acostumbradas a ofrecer respuestas sobre Dios, la Iglesia, la fe o la vida, la pregunta de Jesús conduce a un nivel más profundo: el de la relación personal con Él.“Es ahí donde somos interpelados por Dios en nuestra vida, como obispos, como arzobispos, como sacerdotes, como hombres y mujeres de fe”, afirmó.En este contexto, invitó a los pastores a cultivar espacios de meditación personal y a preguntarse por el sentido de su propia relación con Cristo: “¿Quién es Jesús para mí? ¿Por qué y cómo me ha llamado a este servicio?”.Caminar juntos sin perder la riqueza de la diversidadOtro de los énfasis de la homilía fue la necesidad de fortalecer la fraternidad y la unidad entre los pastores.Monseñor Accattino señaló que la soledad humana y espiritual puede convertirse en un desafío para cualquier persona y destacó el valor de encontrarse y caminar juntos.“Siempre hay tiempo para sentir la necesidad de estar juntos”, afirmó, destacando que la unidad permite sentirse acompañados y fortalecidos.Al referirse a la Conferencia Episcopal, precisó que caminar unidos no significa anular las particularidades de cada persona. Por el contrario, señaló que la diversidad puede enriquecer la unidad.“No hay que tener miedo en ser quienes somos, en dar lo que podemos dar para el bien de la humanidad. Todos. La unidad es esto: es poner juntos la unicidad de cada uno”, expresó.El Nuncio Apostólico destacó también que percibe en la Iglesia en Colombia una Iglesia “unida” y “fuerte”, que cuenta con el respeto de la gente y de las autoridades, y relacionó esta realidad con la formación de sus pastores.Finalmente, recordó que quienes ejercen el ministerio pastoral también necesitan reconocerse como parte del rebaño de Dios.“Nunca hay que olvidarse que también nosotros somos siempre ovejas del rebaño de Dios”, afirmó, al subrayar que la humildad es esencial para recibir de Dios aquello que luego se está llamado a entregar a los demás.El encuentro se realizó una semana después de la llegada de monseñor Angelo Accattino a Colombia. El nuevo representante pontificio llegó a Bogotá el pasado 18 de septiembre, tras su nombramiento por el papa León XIV el 15 de agosto. Su misión en el país retoma además un vínculo previo con Colombia, donde prestó servicio en la Nunciatura Apostólica entre 2001 y 2003.
Vie 25 Sep 2026
Diócesis de Santa Marta convoca a las familias a orar por la paz y reconstruir la fraternidad
La Vigilia familiar podrá realizarse entre este sábado 26 de septiembre y el domingo 4 de octubre. La iniciativa busca que hogares, parroquias y comunidades de fe se unan en oración ante la situación de violencia que afecta al Magdalena y, al mismo tiempo, invita a traducir la fe en gestos concretos de reconciliación, cuidado y fraternidad.En medio de la situación de violencia, temor y alteración del orden público que ha afectado a distintas comunidades del Magdalena, la Diócesis de Santa Marta convocó a una Vigilia familiar de oración por la paz y la reconciliación, con la invitación a que los hogares se unan durante los próximos días para orar por la paz y presentar ante Dios las necesidades de sus municipios, veredas, barrios y familias.La iniciativa, liderada por monseñor José Mario Bacci Trespalacios, obispo de Santa Marta, podrá realizarse este sábado 26 de septiembre o en cualquier día de la semana siguiente, hasta el domingo 4 de octubre, con el propósito de que toda la Diócesis pueda orar “con un mismo corazón”. Los párrocos también podrán adaptarla para celebraciones comunitarias.La iniciativa lleva por lema «Él es nuestra paz» (Ef 2,14) y está pensada para que padres, madres, abuelos, jóvenes y niños puedan participar juntos en un momento de oración. El subsidio litúrgico (documento orientador) preparado por la Diócesis propone hacer de cada hogar un espacio de encuentro con Dios, escucha de la Palabra y reflexión sobre la realidad que viven las comunidades.Una convocatoria que nace de una preocupación más ampliaLa Vigilia se inscribe en la respuesta que la Iglesia en Santa Marta ha venido ofreciendo ante la situación que atraviesa el territorio.El pasado 22 de septiembre, en medio del paro armado anunciado por las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, monseñor José Mario Bacci hizo un llamado al respeto de la población civil y pidió el cese de las medidas que estaban restringiendo la movilidad y el sustento de miles de familias.En ese mismo comunicado, la Diócesis expresó su disposición para acompañar mecanismos humanitarios orientados a proteger la vida y aliviar el sufrimiento de las comunidades de la Sierra.Dos días después, el obispo volvió a referirse públicamente a la situación y señaló que, además de las acciones encaminadas a recuperar el control territorial, es necesario avanzar en procesos de recuperación social, intervenciones humanitarias y acercamiento que permitan abrir nuevas oportunidades. En este contexto, habló de la necesidad de construir una “paz desarmada y desarmante”. La Diócesis ha presentado estos planteamientos como parte de su preocupación por la población civil y su disposición a acompañar iniciativas humanitarias.Es en esta perspectiva más amplia donde se ubica la Vigilia: no como una respuesta únicamente a una coyuntura de orden público, sino como una invitación a mirar las raíces de una realidad que viene dejando heridas en las comunidades y a fortalecer, desde la fe, los vínculos que permiten reconstruir la vida social.“Este templo empieza en cada hogar”En la circular mediante la cual presentó la Vigilia este 24 de septiembre, monseñor Bacci reconoce las heridas que la violencia, las amenazas y la extorsión han dejado en los campos, la Sierra Nevada, las riberas del río Magdalena y los barrios de las ciudades. Frente a ello, plantea que la reconstrucción del tejido social necesita también una transformación desde la fe, la reconciliación y la fraternidad.“Este templo empieza en cada hogar”, afirma el obispo al referirse a la familia como Iglesia doméstica y como primer lugar donde se aprende a orar, perdonar y reconocer al otro como hermano. Por eso, invita a que en cada casa de la ciudad y de la Diócesis se encienda una luz, se abra la Palabra y se levante la Cruz de la Paz como signos de una comunidad que busca reconstruirse desde Dios.La propuesta parte de una convicción expresada también en el subsidio: la oración permite interpretar la realidad desde la mirada de Dios y actuar en consecuencia para transformarla. Por eso, la Diócesis invita a vivir este momento de oración sin prisa y con el corazón abierto, pero también pide que lo que se rece se convierta en acciones concretas de cuidado, cercanía y reconciliación.Una vigilia para toda la familiaEl subsidio propone preparar en cada hogar un pequeño altar con una Biblia abierta y una vela o cirio. También contempla una “Cruz de la Paz” y siluetas de manos o palomas de papel, en las que cada integrante de la familia puede escribir o dibujar una palabra o intención relacionada con la paz.La celebración incluye la escucha de la Palabra, una meditación, un espacio de diálogo familiar, una oración universal y un gesto de reconciliación. Uno de los momentos centrales es el signo “Derribando muros, construyendo paz”, mediante el cual cada miembro de la familia presenta ante la Cruz de la Paz una intención por su barrio, municipio, colegio o familia.La propuesta también busca que niños y jóvenes tengan una participación activa. Las preguntas para el diálogo familiar los invitan a identificar situaciones de burla, rechazo, indiferencia o miedo que puedan estar presentes en sus entornos y a pensar cómo contribuir a derribar esos “muros”. A los adultos se les propone reflexionar sobre cómo evitar que el temor frente a las noticias de violencia termine convirtiéndose en indiferencia o parálisis.Orar por quienes sufren y por quienes tienen responsabilidadesLas intenciones de la Vigilia ponen rostro a las distintas realidades que preocupan a la Iglesia en el territorio. Se ora por los niños y jóvenes de Santa Marta, Ciénaga, Zona Bananera, Aracataca, Fundación y los pueblos del río; por las familias que enfrentan desplazamiento, extorsión, desempleo o la pérdida de seres queridos; y por las comunidades afectadas por la violencia.También se eleva una oración por quienes tienen en sus manos decisiones políticas, de seguridad y de justicia en el departamento, pidiendo que actúen con honestidad y rectitud y que protejan la vida humana. Asimismo, se pide por quienes siembran violencia y discordia, para que puedan abandonar las armas y emprender caminos de justicia, reconciliación y respeto por la vida.La Vigilia concluye con una oración por el Magdalena que pide que la fe no sea un refugio para huir de la realidad, sino una fuerza para permanecer y transformar; una fuerza capaz de generar redes de solidaridad, perdón, justicia y fraternidad y de hacer de las familias, barrios, veredas y comunidades espacios donde se proteja la vida y se siembre esperanza.Una invitación a toda la DiócesisMonseñor José Mario Bacci pidió a los párrocos y a los Equipos Parroquiales de Animación Misionera hacer llegar el subsidio a las familias y difundirlo en las celebraciones dominicales, grupos apostólicos, instituciones educativas y medios digitales de las parroquias, con el propósito de que ningún hogar quede sin la posibilidad de unirse a esta cadena de oración.Así, mientras el territorio avanza en la recuperación de sus actividades cotidianas tras los hechos recientes de orden público, la Iglesia en Santa Marta propone mirar también hacia una tarea de más largo aliento: reconstruir los vínculos sociales que la violencia deteriora y cultivar, desde los hogares, una cultura de fraternidad, reconciliación y cuidado de la vida.
Jue 24 Sep 2026
Alimentos, equipos y voluntarios: la respuesta de la Iglesia ante emergencia por incendios en el Tolima
La Arquidiócesis de Ibagué, a través de la Pastoral Social y el Banco Arquidiocesano de Alimentos ha movilizado ayudas humanitarias, voluntarios y equipos para apoyar a las comunidades y a los organismos de socorro que enfrentan la emergencia.Más de 5.000 familias afectadas por los incendios forestales que desde finales de julio golpean diferentes zonas del Tolima han recibido el acompañamiento de la Iglesia Católica a través de la Arquidiócesis de Ibagué, que ha desplegado una respuesta que incluye ayudas humanitarias, voluntariado y equipos para apoyar la atención de la emergencia.Al 22 de septiembre, las autoridades departamentales reportaban 270 incendios forestales atendidos en 44 de los 47 municipios del Tolima, con ocho conflagraciones activas y dos controladas. Ese mismo día, la Gobernación señaló que el departamento completaba 50 días de incendios y que más de 60.000 hectáreas habían sido deterioradas por el fuego.La emergencia ha dejado afectaciones ambientales, daños en zonas rurales y pérdidas para comunidades campesinas, además del impacto sobre la fauna silvestre. Frente a esta realidad, el Banco Arquidiocesano de Alimentos de Ibagué y la Pastoral Social han llevado ayudas directamente a las comunidades afectadas.La Iglesia llega a las zonas afectadasEn el municipio de Coello, uno de los territorios afectados por los incendios, la Arquidiócesis entregó 3.035 kilos de ayudas, entre alimentos, agua, elementos de aseo, cobijas, linternas y colchonetas.La atención también llegó a las veredas Chagualá, Cunira, Dosquebradas y Santa Bárbara, en el corregimiento de Coello, donde fueron entregados alimentos, colchonetas, linternas y frazadas a familias damnificadas.“Gracias a nuestros hermanos en Colombia, que a pesar de tantas situaciones, están ayudando a nuestro Tolima”, explicó el padre José Ferney Quimbayo Garrido, director del Banco Arquidiocesano de Alimentos de Ibagué, quien destacó la participación de parroquias, empresas, voluntarios, otros bancos de alimentos y la Pastoral Social en esta respuesta.Más de $100 millones en ayudas y equiposLa respuesta de la Iglesia también ha buscado apoyar a quienes están en primera línea frente al fuego.Además del apoyo espiritual, el Banco Arquidiocesano de Alimentos puso a disposición de los equipos de emergencia una motobomba para fortalecer su capacidad de respuesta. La adquisición del equipo fue posible gracias a la articulación entre la Arquidiócesis de Ibagué, la Pastoral Social, ABACO (Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia), empresas, benefactores y ciudadanos.De acuerdo con el padre Quimbayo, la Arquidiócesis también ha destinado más de 100 millones de pesos en diferentes elementos para atender la emergencia, entre ellos bombas estacionarias, equipos de fumigación de espalda, elementos de protección, agua y mercados.Una respuesta que moviliza a parroquias y voluntariosLa emergencia ha generado además una amplia movilización de voluntariado. Los días 3 y 4 de septiembre, jóvenes, adultos, empresas, instituciones y ciudadanos participaron en una jornada convocada por el Banco Arquidiocesano de Alimentos para clasificar y organizar los productos destinados a las familias afectadas.Las parroquias de la Arquidiócesis también se han sumado con aportes económicos y voluntarios, mientras otros bancos de alimentos del país han contribuido con donaciones. Entre ellos, el Banco de Alimentos de Zipaquirá, que entregó ayudas para apoyar a las familias afectadas por estas conflagraciones en el Tolima.La respuesta continúa mientras el departamento enfrenta una de las temporadas de incendios forestales más prolongadas registradas en este periodo. Desde el territorio, la Arquidiócesis de Ibagué mantiene el acompañamiento a las comunidades afectadas y articula esfuerzos con organizaciones, empresas, voluntarios y organismos de socorro para atender las necesidades que deja la emergencia.En palabras del padre Quimbayo, se trata de una respuesta que ha sido posible gracias a la solidaridad de distintos sectores: una red que permite que las ayudas lleguen a las familias y que también contribuya a fortalecer la capacidad de quienes trabajan para contener el fuego.Vea el informe audiovisual a continuación: