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El Sermón de las Siete Palabras y las carencias de las regiones
Tags: sermon siete palabras semana santa obispos del país violencia regional
El abandono que viven regiones como La Guajira; el daño ambiental que ha sufrido el Chocó, debido a la minería ilegal, y las múltiples manifestaciones de violencia contra las mujeres hacen parte de las reflexiones de la Iglesia católica este año, en la interpretación del Sermón de las Siete Palabras, como se les conoce a las siete últimas frases que Jesús pronunció durante su crucifixión, antes de morir.
El país ha sufrido por décadas la violencia y la corrupción. Por ello, la Iglesia pide que este 2016 sea el año de la paz, la misericordia y el perdón. Y como es tradición de EL TIEMPO, hoy Jueves Santo ofrece a sus audiencias la lectura del Sermón que cada viernes de la Semana Mayor convoca a los fieles católicos.
En esta oportunidad, jerarcas de distintas zonas del país tomaron las palabras de la Biblia para aterrizarlas a la realidad regional, con la intención de invitar a los fieles a la reflexión. Participaron obispos y arzobispos de La Guajira, Chocó, Huila, Valle del Cauca, Boyacá, Meta y Bogotá.
Frente a la paz, los prelados señalaron que el país espera la luz de un posconflicto de justicia y paz después de tantos años de guerra y sufrimiento. Y añadieron que la paz no empieza en una isla caribeña, sino en el corazón de los colombianos y con obras, no con palabras.
1. Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen
Monseñor Óscar Urbina O., arzobispo de Villavicencio
“Todos somos habitados por un deseo natural de venganza. Estamos demasiado marcados por el ojo por ojo, diente por diente. Por eso llegamos a preferir la justicia por nuestras propias manos. Jesús muere como ha vivido, lleno de bondad y misericordia. Jesús muere amando, ofreciendo a los pecadores el perdón del Padre. Jesús se ha dejado clavar en la cruz convirtiéndola en una auténtica cátedra desde la cual nos enseña cómo amar. Hasta el final ora por sus perseguidores y, más aún, los excusa: ‘No saben lo que hacen’.
La violencia engendra violencia, como una cadena sin fin. Jesús pide romperla, nos pide no replicar con otros lo que hemos sufrido. Perdonar no implica ignorar las injusticias cometidas ni aceptarlas con indiferencia. Perdonamos para romper la espiral del mal y para rehabilitar al otro dándole la oportunidad de que actúe de manera distinta en el futuro.
El perdón cambia nuestras relaciones en la familia y la sociedad porque abre una nueva puerta a la convivencia sana. Caminaremos hacia una sociedad colombiana más fraterna y humana si abandonamos el camino de la venganza, del odio y las represalias.
El perdón en nuestra sociedad cada día más violenta –que se manifiesta en las palabras, las actitudes, los silencios en los distintos escenarios de nuestras vidas, porque sufrimos humillaciones, engaños, infidelidades, abusos y agresiones– sanará nuestras heridas. El perdón no es fácil, pero el cristiano perdona porque se siente perdonado en primer lugar por Dios”.
2. Yo te aseguro, hoy estarás conmigo en el paraíso
Monseñor Juan Carlos Barreto, obispo de Quibdó
“Jesús conoció el reino de Dios, que tiene una dimensión temporal y una eterna. El reino es el mismo Jesús. Cuando lo aceptamos a él, el reino de Dios entra a ser parte de nuestra vida personal, familiar, laboral y social. El paraíso del que Jesús habla es su mismo reino. En Chocó, ese paraíso terrenal es fácilmente percibido por la abundante explosión de vida. La biodiversidad que se conjuga en la selva, los ríos y el mar es una expresión de ese paraíso en el que nuestro padre quiso que vivieran sus hijos. Pero es un paraíso destruido por el hombre. La minería irresponsable, la falta de cultura ciudadana, el abandono del Estado, el accionar de grupos armados y los potenciales de empresarios capitalistas han perturbado la belleza y la fecundidad del territorio chocoano. Los ríos y quebradas están contaminados por mercurio, químicos utilizados para los cultivos ilícitos y el mal manejo de residuos sólidos. La sedimentación impide la navegabilidad y los peces son escasos y amenazan la salud humana. La selva ha sido devastada por las retroexcavadoras y por la implantación de cultivos ilícitos. La tala irracional de árboles y los incendios provocados por manos criminales con el objetivo de ampliar las fronteras agrícolas y ganaderas han destruido muchas especies. La resurrección de Cristo es una esperanza para el pueblo chocoano, que espera la luz de un posconflicto de justicia y paz después de tantos años de guerra y sufrimiento”.
3. Mujer, he ahí a tu hijo; hijo, he ahí a tu madre
Monseñor Héctor Henao, director de Pastoral Social
“El evangelio de San Juan nos dice en el capítulo 19 que junto a la cruz de Jesús estaba su madre. Jesús, al verla cerca al discípulo que tanto quería, le dijo a ella: ‘Mujer, ahí tienes a tu hijo’. Luego dijo al discípulo: ‘Ahí tienes a tu madre’. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa. Tal vez nosotros seamos caracterizados por nuestro nombre, pero aquí Jesús identifica a María y a San Juan por la relación profunda que tienen con él.
Identificarnos en profundidad es reconocer la dignidad de cada ser humano, reconocer en particular la dignidad de las víctimas. Pero María no se encierra en el dolor, ella se abre más allá y vuelve a ser madre. Aquí deberíamos pensar en las situaciones que en Colombia han vivido miles de mujeres.
Las estadísticas dicen que ocurren cuatro asesinatos al día solo por el hecho de ser mujeres. También la situación de las mujeres que fueron secuestradas, de muchas víctimas de distintas formas de violencia, de aquellas que fueron obligadas a abortar en la guerra; nos hablan de mujeres que son explotadas sexualmente, de muchas que viven el maltrato en sus familias. En esta hora estamos invitados a ser fieles a la entrega que Jesús hace, cuando entrega a María a manos de su discípulo amado y él en manos de la virgen.
Ese es un gesto de solidaridad, es el primer paso de reconciliación, el que nos abre el camino para construir una nueva sociedad, en el caminar juntos y en el construir un orden en el que se respete la dignidad de todo ser humano”.
4. Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Monseñor Héctor Salah Zuleta, obispo de Riohacha
“El sentimiento de abandono que experimentan hoy tantos seres es multicausal y conduce a caminos de desesperación. Creados por el amor de Dios, que es comunidad, y para vivir el amor en comunidad, el sentimiento de soledad y abandono es una de las mayores calamidades que atenta contra la estabilidad emocional y humana.
En los últimos meses, La Guajira ha estado presente en los medios. Esta hermosa tierra situada donde nace la patria, plena de recursos naturales, riquezas del subsuelo y gran calidad de su gente, padece la gran calamidad humanitaria desatada por el abandono. Abandonada por el Estado, por sus gobernantes, abandonada en la enorme soledad de su enigmático y silencioso desierto. Hoy podría gritar La Guajira como el Señor en la cruz: ‘¿Por qué me han abandonado?’.
A través de los tiempos y a pesar de los astronómicos recursos económicos recibidos en el pasado, registra los peores indicadores del país en todos los campos económicos y sociales. Dios no abandona al hombre ni quiere que esté solo. En la mayoría de las dificultades que padecemos somos nosotros los que abandonamos a Dios.
Este año especialmente dedicado a recibir y practicar misericordia debe ser el inicio de tiempos mejores. Recibir la misericordia que Dios nos ofrece, porque conoció y vivió nuestra realidad, y por ello es capaz de ponerse en nuestros zapatos; así nuestra recuperación nos conducirá a ponernos en los zapatos de los demás para comprender su abandono y ofrecer obras de misericordia para acompañar a los que sufren”.
5. Tengo sed
Monseñor Fabio Duque, obispo de Garzón
“Quién de nosotros, si hubiera estado junto a la cruz y hubiera escuchado las palabras ‘Tengo sed’, no hubiera corrido a ofrecer un vaso de agua. Hay gente que pasa horas y horas acompañando a Cristo en el sagrario, lo cual está bien, pero olvida a Cristo presente en los desvalidos. Hay gente que invierte mucho en cuadros suntuosos de Jesucristo, en crucifijos valiosos, pero no se digna ni a mirar a Jesucristo presente en huérfanos, gamines, desempleados y obreros humillados y mal remunerados. Esta gente, educada en la gazmoñería, en la falsa piedad, rinde culto al Cristo pintado en una pared, pero desprecia al Cristo presente en el pobre. Hay dos excusas camufladas de humanismo para no socorrer a Jesucristo en el pobre. Unos dicen que hay que evitar todo paternalismo, dar una limosna es humillar a la gente. Pero hay quienes pretenden asesinar su conciencia y apaciguar sus sentimientos de culpa dando limosnas ridículas que no equivalen a la millonésima parte de lo que discretamente, con guante blanco, han robado a los mismos que aparentan socorrer. Estos discretos robos a menudo se presentan como legales, hay leyes cuya astuta interpretación justifica la explotación sistemática e injusta. Este Jesús que grita ‘Tengo sed’ es el mismo que en el sermón del monte había dicho: ‘Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados’”.
6. Todo está consumado
Monseñor Héctor Epalza, obispo de Buenaventura
“Este es el texto del evangelista San Juan: ‘Había allí una jarra con vinagre. Los soldados colocaron en la punta de una caña una esponja empapada en vinagre y se la acercaron a la boca. Jesús lo probó y dijo: Todo está cumplido’.
Cuando a una persona se le confía una misión y es el responsable, y le ha puesto su alma y corazón puede decir con enorme satisfacción: ‘Todo está cumplido’. Este Viernes Santo llega para que la humanidad mire a Cristo crucificado y aprenda de él que vale la pena la existencia humana, no con excesiva autonomía y libertinaje, sino con una entrega generosa.
Para poder exclamar con los labios o con la mente al final de la existencia ‘Todo está cumplido’, se requiere renunciar al egoísmo, a los ídolos del poder, a la vida fácil y al espejismo de falsa felicidad. Desde que Dios se hizo hombre, la victoria sobre el mal y la violencia son posibles. El día en que a Colombia llegue la paz podremos decir que todo está cumplido.
Nuestra patria, sumida por décadas en la violencia y la corrupción, necesita matricularse en la escuela del evangelio del perdón, de la reconciliación, de la bondad, de la ternura, del amor y de la misericordia. Ese es el evangelio de Jesucristo. La paz de Colombia no empieza en una isla caribeña, sino en el corazón de los colombianos, dispuestos a amar no con palabras, sino con obras.
Cuando nos comprometamos a ser artesanos de la paz en todos los rincones de nuestra patria dolorida, entonces, al final de nuestra vida, como Jesucristo, podremos exclamar: ‘Todo está cumplido’”.
7. Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu
Luis Augusto Castro, arzobispo de Tunja
“Déjenme contarles que una niña quedó atrapada en el segundo piso de un edificio. Era su casa. Todos habían salido corriendo cuando hubo un incendio y ella no pudo salir. Ahí quedó en la ventana, ya anochecía. De pronto ella escuchó una voz: ‘Tírate de allá arriba’. Era su papá. Ella le contestó ‘no te veo, no me puedo lanzar porque no te veo’. Él le dijo que no importaba porque él sí la veía y con sus manos la iba a agarrar para que no le pasara nada. Esta niña se lanzó confiada en las manos de su padre. Las palabras que trae Jesús son de confianza en su padre. Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Que esas palabras de Jesús sean también para nosotros, para que tengamos la confianza, la fe grande de ponernos en las manos de Dios. No pensar que nosotros solos lo podemos todo, sino que verdaderamente necesitamos la guía, la luz, la sabiduría que él nos puede ofrecer. Que el Señor los bendiga a todos, especialmente en estos días santos”.
Autor: Diario El Tiempo
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La Arquidiócesis de Barranquilla celebró dos legados de formación y misión: 60 años del Seminario Juan XXIII y 40 años de la visita de san Juan Pablo II
La Iglesia que peregrina en la región Caribe colombiana celebró los 60 años de existencia del Seminario Regional de la Costa Atlántica Juan XXIII, una institución que ha contribuido decisivamente a la formación de cientos de sacerdotes y al fortalecimiento de la misión evangelizadora en el norte del país.La conmemoración oficial tuvo lugar el pasado 26 de mayo en la Catedral Metropolitana María Reina de Barranquilla, mediante una solemne Eucaristía presidida por monseñor Pablo Salas Anteliz, arzobispo de Barranquilla, acompañado por los obispos de las provincias eclesiásticas de Cartagena y Barranquilla, sacerdotes, seminaristas, religiosos, religiosas, laicos y benefactores de esta casa de formación.La celebración estuvo marcada por un doble motivo de acción de gracias: los seis decenios de servicio del Seminario Regional Juan XXIII y los 40 años de la histórica visita de san Juan Pablo II a Barranquilla, acontecimiento que sigue vivo en la memoria eclesial de la región.Una obra que ha sostenido la misión evangelizadora del Caribe colombianoDesde la bendición de su primera piedra, el 24 de agosto de 1963, por iniciativa de monseñor Germán Villa Gaviria y los obispos de la entonces Provincia Eclesiástica de Cartagena, el Seminario Juan XXIII se consolidó como un proyecto de comunión eclesial al servicio de la formación de los futuros sacerdotes de la Costa Atlántica.Durante la celebración, monseñor Francisco Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, destacó el aporte de esta institución a la vida pastoral de la región:“Damos gloria y alabanzas al sacerdocio de Jesucristo y damos gracias por cada sacerdote que ha sido formado en esa casa porque ha ayudado a sostener la tarea misionera y evangelizadora de toda nuestra región Caribe”.Por su parte, el padre William Acosta Peralta, rector del Seminario, expresó su gratitud por quienes han acompañado y sostenido esta obra a lo largo de seis décadas: obispos, formadores, sacerdotes, benefactores y comunidades eclesiales que han contribuido a su desarrollo, conservación y fortalecimiento.Mirar el futuro con esperanza y responsabilidadMás que una mirada al pasado, el aniversario se convirtió en una oportunidad para reflexionar sobre los retos actuales de la formación sacerdotal.En su homilía, monseñor Pablo Salas subrayó que esta conmemoración se enmarca en el camino de preparación hacia el centenario de la Arquidiócesis de Barranquilla, que se celebrará en 2032. En este contexto, señaló que la prioridad no es únicamente la renovación de la infraestructura del Seminario, sino también el fortalecimiento integral de los procesos formativos.El Arzobispo insistió en la necesidad de promover una formación más humana, comunitaria y cercana a la realidad contemporánea, que favorezca la madurez espiritual, intelectual y afectiva de los candidatos al sacerdocio. Asimismo, recordó que la Iglesia universal viene impulsando una reflexión profunda sobre la formación en los seminarios, inspirada en los principios de sinodalidad, comunión y cercanía con el Pueblo de Dios.“Los desafíos son enormes. Por lo tanto, esta celebración se constituye para nosotros en una providencial oportunidad para mirar más allá y seguir configurando nuestro Seminario según el querer de Dios y las necesidades de la Iglesia”, afirmó el prelado.En esa misma línea, destacó la importancia de formar sacerdotes con una profunda vida espiritual, capaces de vivir el ministerio desde el servicio, la cercanía y la alegría evangélica, respondiendo a los desafíos pastorales de nuestro tiempo.San Juan Pablo II: una memoria que sigue inspirando al Caribe colombianoLa Eucaristía también conmemoró los 40 años de la visita apostólica de san Juan Pablo II a Barranquilla, realizada en julio de 1986 y recordada como uno de los acontecimientos eclesiales más significativos para la región Caribe.Durante la celebración se expuso una reliquia de primer grado del santo pontífice, junto con la estola que utilizó durante su visita a la ciudad. Además, estuvo presente monseñor Víctor Antonio Tamayo Betancourt, obispo auxiliar emérito de Barranquilla, quien tuvo la responsabilidad de coordinar la visita papal hace cuatro décadas.Uno de los momentos más emotivos fue la coronación de la imagen de María Auxiliadora que san Juan Pablo II había coronado en 1986 ante miles de fieles reunidos en la actual Plaza de la Paz Juan Pablo II. El gesto evocó la profunda huella espiritual que dejó el Pontífice en la Iglesia colombiana.Al recordar aquella visita, monseñor Pablo Salas señaló que la bendición impartida por el Santo Padre continúa siendo implorada para Colombia, sus jurisdicciones eclesiásticas y sus seminarios, especialmente en un momento histórico que exige renovar la esperanza, fortalecer la comunión e impulsar una evangelización cada vez más cercana a las personas y sus realidades.Un legado que continúaLa jornada concluyó con la bendición de la nueva entrada del Seminario Regional Juan XXIII y un encuentro fraterno entre obispos, sacerdotes, seminaristas, familias y benefactores.Sesenta años después de su fundación, el Seminario Regional de la Costa Atlántica Juan XXIII continúa siendo signo de la comunión entre las Iglesias particulares del Caribe colombiano y una expresión concreta del compromiso de la Iglesia con la formación de pastores según el corazón de Cristo, llamados a servir con alegría, cercanía y espíritu misionero al Pueblo de Dios.Vea la nota audiovisual de la celebración:Conozca la historia completa del Seminario Regional de la Costa Atlántica Juan XXIII:
Jue 28 Mayo 2026
El Congreso Nacional de Liturgia proyectó la construcción del cancionero litúrgico para la Iglesia en Colombia
La Iglesia católica en Colombia dio un nuevo paso en el fortalecimiento de su vida litúrgica con la realización del Congreso Nacional de Liturgia 2026, convocado por la Conferencia Episcopal de Colombia a través de su Comisión Episcopal de Liturgia y el Departamento de Liturgia del Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano.Del 19 al 21 de mayo, más de 270 personas provenientes de las 78 jurisdicciones eclesiásticas del país —entre obispos, sacerdotes, delegados episcopales de liturgia, directores de ministerios de canto litúrgico, músicos, religiosos y laicos— se reunieron para reflexionar sobre uno de los aspectos centrales de la vida de la Iglesia: la celebración del misterio de la fe a través de la liturgia y el canto sagrado.El Congreso tuvo como propósito avanzar hacia la construcción de un cancionero litúrgico nacional, una iniciativa que busca fortalecer criterios comunes para el canto litúrgico en Colombia y ayudar a que las celebraciones expresen cada vez más la riqueza espiritual, teológica y comunitaria de la liturgia católica.“Fue un espacio de reflexión y de formación para nuestra Iglesia colombiana que tiene que ver, particularmente, con algo que es nuclear de la vida de la Iglesia: el celebrar el misterio del Señor”, afirmó monseñor José Saúl Grisales Grisales, obispo de Ipiales y presidente de la Comisión Episcopal de Liturgia.Un Congreso para reflexionar sobre el presente y el futuro del canto litúrgicoLa agenda académica incluyó ponencias, paneles y conversatorios sobre composición litúrgica, espiritualidad del músico católico, ministerio del canto, participación de la asamblea, iniciación cristiana, canto gregoriano e inculturación de la música sagrada.El invitado internacional del encuentro fue monseñor Marco Frisina, reconocido compositor de canto litúrgico y director del coro de la Diócesis de Roma, maestro de capilla de la Catedral de Roma y rector de la Basílica de Santa Cecilia en Trastevere, cuya presencia marcó profundamente la reflexión pastoral y musical del Congreso.Al cierre del encuentro, monseñor Frisina valoró especialmente la riqueza musical y el entusiasmo pastoral que encontró en las comunidades colombianas vinculadas al ministerio litúrgico.“Han sido unos días bellísimos al encontrar la realidad colombiana que gira en torno a la animación musical litúrgica”.El sacerdote italiano aseguró además que Colombia posee una identidad musical que representa una oportunidad significativa para seguir fortaleciendo la vida celebrativa de la Iglesia:“Creo que Colombia tiene por sí misma una vocación musical que debe cultivar”.Monsñor Frisina destacó especialmente el compromiso de jóvenes, sacerdotes y músicos que sirven en las parroquias y, bajo la perspectiva del cancionero nacional, animó a consolidar procesos que permitan que la música litúrgica siga ayudando al pueblo de Dios a vivir más profundamente la oración y la fe.El canto litúrgico como parte esencial de la celebraciónUno de los énfasis más fuertes del Congreso fue comprender que el canto litúrgico no es un elemento decorativo dentro de la celebración, sino parte integral de la acción litúrgica de la Iglesia.“El canto litúrgico no es algo que se añade, sino una manera de celebrar nuestra alegría de que el Señor nos comunica vida cuando nos encontramos con Él en la liturgia”, explicó monseñor José Saúl Grisales.Desde esa perspectiva, el encuentro permitió identificar importantes desafíos pastorales que hoy representan también oportunidades de renovación y formación para las comunidades católicas del país: fortalecer los procesos de formación litúrgica y musical, promover una participación más activa de las asambleas y profundizar en la identidad espiritual y ministerial de quienes sirven a través de la música.Un documento base trabajado durante el Congreso insiste precisamente en la necesidad de impulsar procesos permanentes de formación litúrgica para sacerdotes, seminaristas, músicos y fieles laicos, así como en recuperar el valor del canto sagrado como expresión auténtica de la fe celebrada.Hacia la construcción de un cancionero litúrgico nacionalEl padre Jairo de Jesús Ramírez Ramírez, director del Departamento de Liturgia, explicó que el trabajo adelantado durante estos días constituye el punto de partida de un proceso eclesial más amplio:“Con todo este material que hemos intentado recoger fruto de las grandes ponencias y de los diálogos y momentos de escucha, vamos a comenzar entonces a confeccionar el cancionero litúrgico para entregarlo a todos los directores de canto litúrgico del país, a los sacerdotes y a los señores obispos”.El sacerdote aclaró además que el proceso deberá continuar posteriormente en la Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano y en el Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.Formación y espiritualidad para el servicio del canto litúrgicoOtra de las reflexiones centrales del Congreso estuvo relacionada con la comprensión del músico litúrgico como un verdadero ministro al servicio de la oración y de la comunidad.“El músico debe comprender que es un ministerio al que está llamado, igual de importante a los otros ministerios”, afirmó Cristina Lopera, licenciada en música y estudiante de Teología de la Universidad Pontificia Bolivariana.La participante destacó también que estos espacios permiten integrar la formación musical con la dimensión espiritual, pastoral y teológica del servicio litúrgico.En la misma línea, el padre Juan David Muriel, doctor en liturgia, docente de la Universidad Pontificia Bolivariana en la Arquidiócesis de Medellín, recordó que el canto litúrgico tiene una profunda dimensión evangelizadora y comunitaria:“Si el canto litúrgico permite la plegaria, permite la unidad y fomenta la santidad, es un canto para hacer parte de la estructura misma de nuestra celebración”.El padre Muriel señaló que uno de los grandes desafíos es seguir fortaleciendo procesos formativos que ayuden a las comunidades a comprender mejor el sentido de la música dentro de la liturgia y a consolidar una mayor participación de toda la asamblea celebrante.Una Iglesia que busca celebrar con belleza, participación y comuniónEl Congreso también dejó planteada la necesidad de recuperar el valor de la “misa cantada” y de seguir promoviendo celebraciones vivas, participativas y profundamente arraigadas en la espiritualidad litúrgica de la Iglesia.“Qué bueno que nosotros hiciésemos conciencia y realidad de cantar la misa para Dios, porque solamente puede cantar un corazón enamorado”, expresó el padre Etilio Aldana Lozano, delegado episcopal de Liturgia en la Diócesis de El Espinal, refiriéndose a una reflexión compartida por el padre Juan David Muriel durante el congreso.Al cierre del encuentro, los participantes coincidieron en que el Congreso no solo permitió reflexionar sobre música y liturgia, sino fortalecer la experiencia de comunión y sinodalidad entre las Iglesias particulares del país.Tras este encuentro, la Iglesia colombiana reafirma su compromiso con una liturgia viva, seria, sencilla y hermosa, donde el canto siga siendo camino de oración, evangelización, participación y encuentro con Cristo.Vea a continuación el informe audiovisual del evento:
Mié 27 Mayo 2026
Obispos colombianos piden a candidatos presidenciales cuidar la institucionalidad, respetar los resultados electorales y contribuir a la paz
La Conferencia Episcopal de Colombia pide a los candidatos y candidatas a la Presidencia y Vicepresidencia de la República favorecer “un clima nacional de serenidad y paz” antes y después de las elecciones del próximo 31 de mayo, así como manifestar explícitamente su respeto al orden institucional y a los resultados que arrojen los comicios.En un mensaje firmado por la Comunidad de Presidencia el episcopado colombiano, los obispos advierten que la responsabilidad de quienes aspiran a conducir el país “es altísima, crucial y delicada”, especialmente en el actual contexto nacional.Por ello, insisten en que hoy “resulta prioritario contribuir a disponer los ánimos de la población para promover la convivencia pacífica y evitar toda forma de violencia entre los colombianos”.“Artesanos y arquitectos” de la pazLos obispos subrayan que, en este momento decisivo para la nación, se espera de los líderes políticos una actitud comprometida con la reconciliación y el bien común. Citando al Papa Francisco, el mensaje recuerda que de los candidatos “se espera, de manera especial, que sean ‘artesanos’ y ‘arquitectos’ de la paz”.Uno de los llamados centrales del comunicado está relacionado con el fortalecimiento de la confianza democrática. En ese sentido, los prelados afirman que será “motivo de confianza y esperanza para el país contar con la manifestación explícita de todos ustedes sobre el respeto al orden institucional y a los resultados que arrojen los comicios electorales”.“Abandonar la lógica del odio, la venganza y el miedo”Los obispos también exhortan a los distintos actores políticos y sociales a evitar discursos y actitudes que profundicen la polarización y la confrontación.“Tenemos la oportunidad de abandonar, por el bien de todos los colombianos, la lógica del odio, la venganza, el miedo, la violencia y la muerte”, expresa el mensaje.Además, la Conferencia Episcopal de Colombia plantea la necesidad de fortalecer los caminos del encuentro y del diálogo, incluso en medio de las diferencias políticas e ideológicas. Retomando una expresión del Papa Francisco en Christus Vivit, el comunicado exhorta a “tejer ‘el puente humano’, reconocer los puntos de encuentro y proyectar el país mejor que necesitamos, soñamos y anhelamos”.Una invitación a la reconciliación y al bien comúnEn el mensaje se insiste que Colombia puede avanzar hacia escenarios de mayor unidad y reconciliación si prevalece el respeto por la dignidad humana, la vida y el bien común.En ese sentido, los obispos afirman que, pese a las “graves contradicciones, desigualdades e injusticias” que afectan al país, los colombianos son capaces de “acercarnos, reconocernos, escucharnos, dialogar, reconciliarnos y unirnos en torno a un proyecto común de país”.Una oración por los líderes políticos y por ColombiaEl pronunciamiento concluye con una oración por quienes participan en la contienda electoral y por el futuro de Colombia. Allí, los prelados piden a Dios que ilumine y fortalezca a los candidatos, y elevan una súplica inspirada en palabras expresadas por el Papa León XIV en su primera encíclica, recientemente publicada, Magnifica Humanitas:"Padre de Nuestro Señor Jesucristo, dirige tu mirada bondadosa sobre estos hermanos y hermanas que aspiran a servir al pueblo colombiano desde la Presidencia y la Vicepresidencia de la República; que tu Espíritu descienda sobre ellos, los guíe, fortalezca e ilumine y que todos desarmemos nuestras actitudes y palabras para contribuir a desarmar nuestra tierra colombiana (cf. Papa León XIV, Magnifica Humanitas, 214)."Vea a continuación la lectura del comunicado por parte del Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia:
Lun 25 Mayo 2026
Magnifica humanitas: el papa León XIV pide humanizar el desarrollo tecnológico y “desarmar la IA”
El papa León XIV presentó este 25 de mayo la encíclica Magnifica humanitas, primer documento magisterial de su pontificado, dedicado a reflexionar sobre la dignidad humana, el trabajo, la justicia social, la paz y el bien común en el contexto de la inteligencia artificial (IA).Firmada el pasado 15 de mayo, en el marco del 135º aniversario de la encíclica Rerum novarum de León XIII, la carta propone una actualización de la Doctrina Social de la Iglesia frente a uno de los fenómenos más determinantes de la época contemporánea: el desarrollo acelerado de las tecnologías digitales y de la IA.En el documento, el Santo Padre advierte que la humanidad atraviesa “una elección decisiva”: construir “una nueva torre de Babel” o edificar una sociedad donde la tecnología esté verdaderamente al servicio de la persona humana y del encuentro entre los pueblos.Lejos de condenar el desarrollo tecnológico, el Pontífice reconoce que la inteligencia artificial puede contribuir al alivio del sufrimiento humano y abrir nuevas posibilidades para el desarrollo. Sin embargo, subraya que la tecnología “no es neutral” y que nunca debe imponerse sobre la dignidad de la persona ni quedar sometida únicamente a intereses económicos, militares o ideológicos.Una encíclica social para la era digitalDividida en cinco capítulos, Magnifica humanitas retoma los grandes principios de la Doctrina Social de la Iglesia y los proyecta sobre los desafíos contemporáneos relacionados con la inteligencia artificial, la economía digital, la manipulación de datos, la desinformación, las nuevas formas de desigualdad y los riesgos de deshumanización.El Papa insiste en que la dignidad humana no depende de la productividad, del rendimiento ni de la capacidad tecnológica. En ese sentido, alerta sobre modelos económicos y culturales que reducen a la persona a “un recurso que se usa y se explota” o a aquello que produce.También advierte sobre el riesgo de que el conocimiento y las tecnologías queden concentrados “en manos de unos pocos”, ampliando la brecha entre quienes participan de la revolución digital y quienes permanecen excluidos de ella.Verdad, educación y trabajo humanoUno de los llamados más fuertes de la encíclica está dirigido a la protección de la verdad y del pensamiento crítico en el entorno digital. El papa León XIV propone construir una verdadera “ecología de la comunicación”, capaz de enfrentar la desinformación, la manipulación algorítmica y la polarización.En este contexto, el pontífice resalta el papel de la educación y de la escuela como espacios fundamentales para formar personas libres, críticas y capaces de discernir. Incluso, invita a “educarse en el ayuno de la IA”, para evitar que las máquinas sustituyan la capacidad humana de preguntar, pensar y relacionarse.La encíclica dedica también una amplia reflexión al mundo del trabajo. El Papa reconoce que la automatización puede liberar al ser humano de tareas pesadas o repetitivas, pero advierte que la transición digital no puede justificar nuevas formas de exclusión, vigilancia o precarización laboral. Por ello, pide que los sistemas tecnológicos estén centrados en la persona y no únicamente en la eficiencia o el beneficio económico.“Desarmar la IA” y rechazar la lógica de la guerraEn uno de los apartados más contundentes del documento, el Santo Padre hace un llamado a “desarmar la IA”, evitando que las nuevas tecnologías sean absorbidas por dinámicas de competencia militar, control social o concentración de poder.El papa León XIV cuestiona la creciente automatización de los conflictos armados y afirma que “ningún algoritmo puede hacer que la guerra sea moralmente aceptable”. En esa línea, propone superar la teoría de la “guerra justa”, fortaleciendo en cambio el diálogo, la diplomacia, el multilateralismo y la cultura del encuentro.Asimismo, denuncia el crecimiento de la industria armamentística, la carrera nuclear, las guerras híbridas y el uso de la desinformación para alimentar el miedo y justificar el rearme.Una llamada a custodiar lo humanoA lo largo del texto, el Santo Padre reitera que el progreso tecnológico solo será auténtico si fortalece la fraternidad, la justicia y la paz. También llama la atención sobre nuevas formas de esclavitud y colonialismo vinculadas al control de datos, a la explotación de recursos estratégicos y a la mercantilización de las personas.En la conclusión de la encíclica, el papa León XIV invita a los fieles y a toda la sociedad a vivir esta nueva etapa tecnológica a la luz del Evangelio, promoviendo “la belleza de una magnífica humanidad habitada por Dios”.Recursos pastorales para profundizar la encíclicaJunto con la publicación de Magnifica humanitas, el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral puso a disposición un kit pastoral orientado a facilitar la comprensión, reflexión y aplicación del contenido de la encíclica en comunidades, instituciones educativas, ambientes pastorales y espacios de formación.El material incluye subsidios para cada capítulo del documento con síntesis temáticas, citas seleccionadas, preguntas para la reflexión personal y comunitaria, propuestas prácticas, referencias bíblicas y oraciones. Además, contiene actividades dirigidas a jóvenes y niños, así como infografías explicativas en varios idiomas.Los recursos pueden consultarse en el portal oficial del Dicasterio.