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“Desde el corazón al ministerio”: la CXX Asamblea perfila orientaciones para una pastoral presbiteral integral
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En su tercer día, la Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano profundizó en la vida interior como fundamento del ministerio y avanzó en la definición de lineamientos concretos para fortalecer la identidad, la fraternidad y la misión de los presbíteros en el país, en medio de los desafíos sociales y eclesiales actuales.
Este miércoles 11 de febrero, la jornada inició con la Eucaristía presidida por monseñor Ricardo Tobón Restrepo, arzobispo de Medellín, quien encomendó de manera especial a los enfermos del país, en el marco de la XXXIV Jornada Mundial del Enfermo, celebrada por la Iglesia universal bajo el lema: “La compasión del samaritano: amar llevando el dolor del otro”. Concelebraron monseñor Farly Yovanny Gil Betancur, obispo de Montelíbano y administrador apostólico de Montería, y monseñor Óscar José Vélez, CMF, obispo de Valledupar.
Un llamado a la vida interior
En su homilía, monseñor Tobón centró su reflexión en la enseñanza de Jesús: “Nada hay en el exterior que manche al hombre; la maldad que sale del corazón es lo que mancha”, subrayando que el corazón es el núcleo donde se juega la autenticidad de la vida cristiana y sacerdotal.
“El corazón es el centro profundo. Es el templo donde habita el Espíritu Santo”, afirmó, advirtiendo que cuando la fe se reduce a esquemas mentales o posturas ideológicas puede derivar en intelectualismo, polarizaciones o fanatismos que esterilizan la misión.
En coherencia con el tema central de la Asamblea —“El Presbiterio en la Iglesia Sinodal”—, el Arzobispo de Medellín invitó a examinar cuatro dimensiones fundamentales desde la interioridad: la fe, la oración, la vida fraterna y la acción apostólica. Señaló que cuando se pierde el contacto interior con el Espíritu, el ministerio corre el riesgo de convertirse en “agitación, descoordinación, proselitismo y finalmente frustración”, dando paso al activismo y al desgaste.Por el contrario, explicó, cuando la vida brota del encuentro profundo con Dios, florecen los frutos del Espíritu y la santidad se entiende no como apariencia moral, sino como “la alegría interior de la misericordia de Dios”.
Orientaciones para una pastoral presbiteral integral
Tras la celebración eucarística, el trabajo central del día se concentró en la definición de orientaciones que servirán como fruto concreto de esta Asamblea para la implementación de una pastoral presbiteral integral.
Durante la mañana, obispos y sacerdotes —representando a las 14 provincias eclesiásticas que agrupan 78 jurisdicciones del país— trabajaron en grupos por provincias, revisando un documento base y aportando desde las realidades específicas de cada región. En la tarde, los obispos profundizaron las propuestas en sesión plenaria.
El padre Richard Nieto González, vicario general de la Arquidiócesis de Cartagena, subrayó que el propósito es que el documento que salga como fruto de este encuentro se convierta en una herramienta práctica para las Iglesias particulares:
“La idea es que salga de aquí un documento de trabajo que luego pueda leerse y aplicarse en las distintas diócesis y arquidiócesis de Colombia…Y que realmente ayude a los otros presbíteros que no participaron de este encuentro”.
El padre Wilmer Fabián Suárez Vargas, vicario general en el Vicariato Apostólico de Puerto Carreño, resaltó el valor del encuentro como experiencia de comunión y fortalecimiento vocacional, especialmente para quienes ejercen su misión en los territorios más apartados. Explicó que estos espacios también renuevan la esperanza y sostienen la misión:
“Donde hay un sacerdote está la voz de la esperanza…Hay situaciones de activismo, de cansancio, pero en ese activismo se puede también descansar y reposar en la presencia de Dios”.
Identidad, formación y cultura del cuidado
Varias de las intervenciones de los arzobispos participantes coincidieron en que la renovación del presbiterio pasa por fortalecer la identidad ministerial y la formación integral.
Monseñor Omar de Jesús Mejía Giraldo, arzobispo de Florencia, advirtió que en un mundo digital y en territorios marcados por el conflicto armado es urgente cultivar la interioridad: “Si no hay silencio, no hay vida interior…La casa donde habita Dios es mi propia interioridad”.
Por su parte, monseñor Hugo Alberto Torres Marín, arzobispo de Santa Fe de Antioquia, subrayó la necesidad de recuperar la conciencia del ministerio y responder a los contextos regionales: “Se necesita ante todo lograr que los clérigos recuperemos la identidad del ministerio que se nos ha encomendado”. Destacó, además, la importancia de formar la conciencia administrativa de los presbíteros: “Para saber manejar con justicia y con corazón de pobres los bienes de la Iglesia”.
En la misma línea, monseñor Pablo Emiro Salas, arzobispo de Barranquilla, insistió en la urgencia de acompañar de manera integral la formación inicial y permanente: “No podemos poner el énfasis en una faceta más que en otra…Tenemos que tener presentes todas las dimensiones para dar una formación integral de nuestros sacerdotes”.
Las orientaciones que se perfilan contemplan fortalecer la identidad sacerdotal, la fraternidad, la cercanía al obispo y al pueblo de Dios, y consolidar una auténtica cultura del cuidado que prevenga abusos y promueva ambientes sanos.
Este miércoles fue también el último día de participación de los sacerdotes delegados por las jurisdicciones para acompañar a los obispos; a partir de ahora, los prelados continuarán el trabajo durante las jornadas finales para consolidar las conclusiones que marcarán la ruta pastoral del presbiterio en Colombia.
Iglesia solidaria ante la emergencia invernal
Aunque reunidos en Bogotá, los obispos permanecen profundamente conectados con la realidad de los territorios que pastorean. La emergencia invernal ha dejado pérdidas humanas y materiales significativas en distintas regiones del país. Solo en el departamento de Córdoba se reportan cerca de 120.000 personas afectadas, además de daños en viviendas, cultivos, vías, escuelas y medios de subsistencia.
En este contexto, el Papa León XIV envió un mensaje de cercanía y oración que fue acogido por la Asamblea como un llamado a intensificar la solidaridad.
Monseñor Paolo Rudelli, Nuncio Apostólico en Colombia, subrayó el alcance universal de este gesto del Santo Padre: “Es un mensaje alentador, un mensaje del sucesor de San Pedro que nos dice su cercanía en la oración…Cuando un miembro de la Iglesia sufre, todos los demás miembros del cuerpo participan”.
El representante del Papa resaltó la importancia de que este mensaje haya sido escuchado no solo en Colombia, sino en distintos lugares del mundo: “Es un signo de cercanía, una palabra de aliento, una palabra de no sentirse solos…Seguramente este mensaje hoy no lo han escuchado solo en Colombia, lo han escuchado un poco en todo el mundo”.
Añadió que la solidaridad debe expresarse tanto en el plano espiritual como en acciones concretas: “Es un momento en donde tratar de mostrar nuestra solidaridad en el plan concreto…Pero también en el plan de una cercanía espiritual, de acompañar con la oración en este momento de dificultad”.
Desde las diócesis más afectadas, la Iglesia ha venido articulando esfuerzos pastorales y sociales para acompañar a las comunidades damnificadas. Monseñor Farly Yovanny Gil Betancur, obispo de Montelíbano y administrador apostólico de Montería, expresó: “No podemos dejar solos a nuestros hermanos damnificados…Vienen situaciones de crisis muy fuertes, económicas y sanitarias, y tenemos que seguir con corazón generoso”.
Por su parte, el arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, I.M.C., destacó que la Iglesia ya se encuentra movilizada a través de sus parroquias, pastorales sociales, bancos de alimentos y comités parroquiales, pero también subrayó la importancia de seguir convocando la solidaridad y de organizar la ayuda para que llegue efectivamente a quienes más lo necesitan: “Que ampliemos la caridad y la generosidad…Que nos unamos todas las parroquias, todas las comunidades, todas las instituciones…Y apoyemos también a través especialmente de nuestros bancos de alimentos en todo el país, una campaña solidaria de alimentos no perecederos”.
En este marco, hizo un llamado a fortalecer la Campaña de Comunicación Cristiana de Bienes 2026, impulsada por el Secretariado Nacional de Pastoral Social que se desarrollará en el contexto cercano de la Cuaresma, como un instrumento concreto para canalizar la solidaridad nacional en las diferentes jurisdicciones eclesiásticas del país: “Aprovechemos este tiempo propicio de Cuaresma, de caridad…Para que más allá de nuestras diferencias, pongamos en el corazón de nuestra preocupación a todos nuestros hermanos y hermanas que están experimentando un sufrimiento muy grande”. Retomando el lema de este año, concluyó: “La satisfacción del fiel es hacer el bien”.
De esta manera, mientras los obispos avanzan en la definición de orientaciones para fortalecer la vida y misión de los presbíteros, la Asamblea reafirma también su compromiso con el acompañamiento cercano y organizado a las comunidades que hoy enfrentan la dureza de la emergencia invernal en el país.
Vea a continuación el resumen informativo del tercer día en la CXX Asamblea:
La Eucaristía: centro de la vida eclesial
Mar 14 Jul 2026
El sacramento del matrimonio, una buena noticia
Vie 3 Jul 2026
La familia es un bien social primario
Mar 14 Jul 2026
Iglesias hermanas en el corazón del Vaupés
Vie 26 Jun 2026
Mar 14 Jul 2026
Papa León XIV designa a monseñor Juan Fernando Franco Sánchez como administrador apostólico de la Diócesis de Jericó
El Papa León XIV designó a monseñor Juan Fernando Franco Sánchez, obispo de la Diócesis de Caldas, como administrador apostólico de la Diócesis de Jericó, mientras el obispo electo, Diego Luis Rendón Urrea, recibe la ordenación episcopal y toma posesión canónica de esta Iglesia particular.Con esta designación, el Santo Padre garantiza la continuidad del gobierno pastoral de la diócesis durante el período de transición entre el ministerio de monseñor Noel Antonio Londoño Buitrago y el inicio del servicio episcopal de su sucesor.Monseñor Juan Fernando Franco Sánchez continuará al frente de la Diócesis de Caldas y, de manera simultánea, ejercerá temporalmente la responsabilidad de administrador apostólico de la Diócesis de Jericó hasta la posesión canónica del nuevo obispo.La Diócesis de Caldas y la Diócesis de Jericó hacen parte de la Provincia Eclesiástica de Medellín y mantienen una estrecha relación pastoral por su cercanía geográfica y eclesial en el departamento de Antioquia.
Lun 13 Jul 2026
Papa León XIV nombra nuevo obispo para la Diócesis de Jericó: Pbro. Diego Luis Rendón Urrea
Sacerdote de la Diócesis de Santa Rosa de Osos y hasta ahora rector de la Fundación Universitaria Católica del Norte y del Cibercolegio UCN, el padre Diego Luis Rendón Urrea será el octavo obispo de esta Iglesia particular del suroeste antioqueño, reconocida por su riqueza espiritual, misionera y cultural, y por ser la tierra natal de Santa Laura Montoya, primera santa colombiana.El padre Rendón Urrea sucede en esta misión episcopal a monseñor Noel Antonio Londoño Buitrago, quien acompañó pastoralmente la diócesis desde 2013 y presentó su renuncia al Santo Padre en agosto de 2024, tras cumplir los 75 años de edad, conforme a lo establecido por el Código de Derecho Canónico.De la educación superior católica al ministerio episcopalCon este nombramiento, el Papa León XIV confía la conducción pastoral de la Diócesis de Jericó a un sacerdote cuya trayectoria ha estado estrechamente vinculada a la educación y la evangelización.Durante los últimos años, el padre Diego Luis Rendón Urrea se desempeñó como rector general y representante legal de la Fundación Universitaria Católica del Norte y del Cibercolegio UCN, instituciones desde las que ha impulsado procesos de educación superior y formación virtual con identidad católica, al servicio de comunidades de distintas regiones del país.Trayectoria pastoral del nuevo Obispo de JericóEl padre Diego Luis Rendón Urrea nació el 3 de junio de 1967 en Rionegro, Antioquia. Realizó su formación filosófica y teológica en el Seminario Mayor de Santa Rosa de Osos y en la Universidad Santo Tomás de Medellín. Fue ordenado sacerdote el 21 de noviembre de 2000 para la Diócesis de Santa Rosa de Osos.Realizó estudios de especialización en Gerencia Educativa en la Universidad de San Buenaventura de Medellín y en Pedagogía de la Virtualidad en la Fundación Universitaria Católica del Norte. Adelantó, además, estudios de doctorado en Educación en la Universidad Nacional de La Plata, en Argentina.Entre los servicios pastorales que ha desempeñado a lo largo de su ministerio sacerdotal, se encuentran:- Vicario parroquial de la parroquia Inmaculada Concepción de Amalfi (2001).- Primer rector del Cibercolegio de la Fundación Universitaria Católica del Norte y vicario de Educación Católica (2002-2005).- Promotor vocacional y delegado de Pastoral Misionera (2005-2009).- Delegado de Pastoral Social y vicario de Pastoral de la Diócesis de Santa Rosa de Osos (2010-2011).- Capellán del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) en Bogotá (2011-2014).- Párroco de Nuestra Señora del Carmen, en Gómez Plata (2014-2015).- Miembro del Colegio de Consultores y del Consejo Presbiteral de la Diócesis de Santa Rosa de Osos (2022-2026).- Rector general y representante legal de la Fundación Universitaria Católica del Norte y del Cibercolegio UCN (2015-2026).Una diócesis con profunda tradición evangelizadoraLa Diócesis de Jericó fue creada el 29 de enero de 1915 mediante la bula Universi Dominici Gregis del Papa Benedicto XV. Está ubicada en el suroeste del departamento de Antioquia y extiende su jurisdicción pastoral sobre 15 municipios: Andes, Betania, Betulia, Caramanta, Ciudad Bolívar, Concordia, Hispania, Jardín, Jericó, La Pintada, Pueblorrico, Salgar, Támesis, Tarso y Valparaíso.La sede episcopal se encuentra en la ciudad de Jericó, donde está ubicada la Catedral de Nuestra Señora de las Mercedes. La diócesis cuenta con 30 parroquias, el Seminario Diocesano San Juan Eudes, comunidades de vida contemplativa y activa, así como la casa de retiros espirituales Lisieux.Esta Iglesia particular ocupa un lugar especial en la historia de la Iglesia en Colombia por ser cuna de Santa Laura Montoya Upegui, primera santa nacida en el país y fundadora de las Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena. También son hijos de este territorio el beato Juan Bautista Velásquez Peláez y el beato Jesús Aníbal Gómez Gómez, cuyos testimonios de fe continúan inspirando la vida cristiana y misionera de esta región.Con este nombramiento, la Diócesis de Jericó inicia una nueva etapa de su camino pastoral, manteniendo viva una tradición evangelizadora que durante más de un siglo ha contribuido significativamente a la vida de la Iglesia en Colombia.
Sáb 11 Jul 2026
Iglesia en Colombia plantea criterios para la renovación de la formación sacerdotal tras la CXXI Asamblea del Episcopado
Cinco días de oración, discernimiento, escucha y trabajo conjunto dejaron una convicción compartida entre los obispos de Colombia y los invitados especiales que participaron en la CXXI Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano: renovar la formación de los futuros sacerdotes es una tarea urgente para responder a los desafíos actuales de la Iglesia y del país.Del 6 al 10 de julio, más de 90 obispos, junto con rectores de seminarios, seminaristas, religiosos, laicos y profesionales vinculados a los procesos formativos, reflexionaron sobre el tema "La formación inicial al presbiterado en perspectiva sinodal misionera", en un ejercicio inédito de escucha y discernimiento compartido que permitió identificar retos, fortalecer consensos y proyectar caminos concretos para los seminarios de Colombia.El presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, IMC, destacó que uno de los principales frutos de la Asamblea fue confirmar la necesidad de seguir fortaleciendo una formación humana integral, capaz de preparar sacerdotes cercanos a las personas y a las realidades de sus comunidades."Constatamos que vamos avanzando, vamos tomando conciencia del valor de la formación humana integral de nuestros candidatos al ministerio sacerdotal, que sean personas cada vez más cercanas a las necesidades y preocupaciones de nuestras comunidades".El Arzobispo de Cartagena afirmó que la Iglesia aspira a formar ministros con una sana madurez humana y afectiva, capaces de construir relaciones fraternas con las distintas vocaciones del Pueblo de Dios, comprometidos con la opción preferencial por los pobres y con una auténtica actitud misionera que les permita responder a las periferias existenciales del mundo contemporáneo.Una formación que involucre a toda la IglesiaUno de los consensos más significativos de la Asamblea fue que la formación sacerdotal debe entenderse como una responsabilidad compartida por toda la Iglesia.En este sentido, monseñor José Mario Bacci Trespalacios, obispo de Santa Marta, afirmó que el proceso de renovación exige comprender de una manera nueva la identidad del ministerio presbiteral."El presbítero se comprende a sí mismo de manera plena en la vida de la Iglesia y desde el pueblo de Dios. No es una figura que está por encima, al lado o detrás, sino junto al pueblo de Dios."El obispo explicó que esta visión implica una formación en la que participen activamente familias, mujeres, jóvenes, sacerdotes, psicólogos y otros profesionales, de modo que el futuro presbítero aprenda desde el inicio a vivir relaciones eclesiales marcadas por la comunión, la escucha y la corresponsabilidad.Añadió que esta formación debe consolidar una identidad profundamente misionera, con sacerdotes capaces de escuchar, discernir y acompañar las realidades humanas. Asimismo, señaló que el futuro presbítero necesita una intensa vida espiritual que le permita leer los desafíos de su tiempo desde la fe y anunciar el Evangelio con respuestas concretas a las realidades actuales, haciendo presente el rostro misericordioso de Cristo en medio de las comunidades.En la misma línea, el rector del Seminario Mayor de Manizales, padre José Abel Sierra, resaltó que la Asamblea reafirmó la importancia de que toda vocación sacerdotal nazca de un encuentro personal con Jesucristo y crezca gracias al acompañamiento de toda la comunidad eclesial."Es muy importante la cooperación de todos. Son muchas las personas que tienen que ver en esa actividad de formar y acompañar al joven que quiere responder al Señor".También destacó que la cultura del cuidado debe seguir consolidándose en los seminarios para que estos sean ambientes sanos donde quienes serán futuros pastores aprendan también a cuidar de los demás.Comprender mejor a los jóvenes para acompañar sus vocacionesOtro de los acentos de la Asamblea fue la necesidad de renovar la manera como la Iglesia acompaña a las nuevas generaciones.Para monseñor Dimas Antonio Acuña Jiménez, obispo de El Banco, uno de los aportes más significativos fue comprender que los jóvenes necesitan ser conocidos desde su historia y no únicamente desde los desafíos propios de su tiempo.Inspirado en el pasaje de los discípulos de Emaús, afirmó que el acompañamiento vocacional exige cercanía, escucha y esperanza, para ayudar a reconstruir la historia personal de cada joven a la luz del Evangelio.Esta perspectiva se complementó con el llamado de monseñor José Camilo Arbeláez Montoya, obispo de Vélez, quien remarcó la necesidad de fortalecer la pastoral vocacional desde edades más tempranas.El prelado señaló que la Iglesia está llamada a acompañar a niños y adolescentes incluso antes de los últimos años del bachillerato, generando procesos continuos que permitan descubrir y madurar la vocación como un verdadero camino de discipulado.Seminarios que respondan a los desafíos del presenteLas reflexiones también coincidieron en la necesidad de seguir fortaleciendo el discernimiento vocacional, la preparación de los formadores y la articulación entre las diócesis.Monseñor Carlos Alberto Correa Martínez, obispo de Apartadó, destacó la importancia de impulsar procesos de discernimiento comunitario y regional que permitan responder de manera conjunta a los desafíos actuales.Por su parte, monseñor Israel Bravo Cortés, obispo de Tibú, recordó que las vocaciones nacen en contextos concretos, marcados muchas veces por el sufrimiento y la violencia, pero subrayó que precisamente allí continúa llamando el Señor."Las vocaciones están floreciendo. Aunque no aparecen en el número que quisiéramos, el Señor sigue llamando."Añadió que el gran desafío consiste en consolidar buenos equipos de formadores y comunidades que preparen pastores cercanos al dolor humano y comprometidos con la construcción de esperanza.Desde la vida religiosa, fray Alexander Martínez López, rector del Noviciado de los Agustinos Recoletos, destacó como uno de los mayores frutos de la Asamblea la decisión de fortalecer la formación de los formadores, consolidar criterios más claros para el discernimiento de quienes ingresan a los seminarios y seguir construyendo ambientes seguros desde la cultura del cuidado.Asimismo, valoró especialmente el carácter sinodal del encuentro."Ha sido muy gratificante poder trabajar juntos. Los señores obispos quieren trabajar en sinodalidad y comprenden la necesidad de vincular a todos los agentes de la Iglesia para construir estos proyectos."Una tarea que apenas comienzaLos participantes coincidieron en que las reflexiones desarrolladas durante estos cinco días solo darán fruto si se traducen en procesos concretos dentro de las diócesis y los seminarios del país.La psicóloga del Seminario Diocesano de Girardota, María Paula Zuleta Rendón, destacó la importancia de fortalecer el acompañamiento desde las etapas iniciales del discernimiento vocacional y recordó que la formación integral comienza desde los procesos de selección y continúa durante todo el camino formativo.Por su parte, el seminarista Juan Manuel Mendoza García, del Seminario Mayor Los Doce Apóstoles de Buga, valoró la posibilidad de ser parte de la reflexión de esta semana, como una riqueza para su proceso. Afirmó que una de las mayores enseñanzas de la Asamblea fue comprender que la formación sacerdotal es una responsabilidad de toda la Iglesia."Todo el proceso de formación no solamente les compete a los obispos y a los formadores; es una corresponsabilidad de toda la Iglesia."Con la clausura de la CXXI Asamblea Plenaria concluye el trabajo desarrollado durante estos cinco días en Bogotá, pero comienza una nueva etapa para las diócesis, provincias eclesiásticas y seminarios de Colombia. Los aprendizajes, desafíos y compromisos asumidos durante este encuentro serán ahora el punto de partida para seguir fortaleciendo una formación sacerdotal que, desde la comunión, el discernimiento y la misión, prepare pastores según el corazón de Cristo para responder a las necesidades de la Iglesia y de la sociedad colombiana.Vea a continuación los testimonios y momentos más destacados a través de la última emisión del informativo ‘Así va la Asamblea’:
Vie 10 Jul 2026
Formar sacerdotes con conciencia crítica, vida de oración y perseverancia en el ministerio: claves de Mons. Germán Medina
La renovación de la formación sacerdotal comienza por la conversión de quienes tienen la misión de formar. Ese fue el mensaje central de la homilía pronunciada por monseñor Germán Medina Acosta, obispo de Engativá y secretario general de la Conferencia Episcopal de Colombia, durante la Eucaristía con la que inició la última jornada de la CXXI Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano este viernes 10 de julio.La celebración fue presidida por monseñor Medina y tuvo como concelebrantes principales a monseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, y a monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, arzibispo de Tunja y vicepresidente.Al iniciar su reflexión, el Secretario General invitó a contemplar el camino recorrido por la Iglesia en Colombia con una mirada de gratitud, reconociendo el testimonio de quienes han dedicado su vida a la promoción de las vocaciones y a la formación de los futuros sacerdotes. A ese reconocimiento sumó el de párrocos, comunidades cristianas, docentes, colaboradores y laicos que han contribuido, desde distintas responsabilidades, a sostener la misión formativa de los seminarios del país.No obstante, advirtió que la Iglesia afronta un momento que exige renovar profundamente sus procesos de formación."Hoy afrontamos tiempos y realidades inéditas. Las nuevas generaciones de jóvenes plantean desafíos que interpelan profundamente nuestra acción evangelizadora y, de modo particular, la pastoral vocacional y la formación sacerdotal".Inspirado en el Documento Final del Sínodo sobre la Sinodalidad, explicó que uno de los frutos más importantes del discernimiento eclesial es la invitación a una auténtica "conversión de la formación". A partir de esa convicción, presentó tres prioridades para fortalecer la formación inicial al presbiterado.La primera, formar sacerdotes con una conciencia crítica iluminada por el Evangelio, capaces de construir paz y ejercer un discernimiento prudente frente a los desafíos del contexto actual.En ese contexto, monseñor Medina advirtió:“En el mundo contemporáneo existe la tendencia a instrumentalizar la religión y, en nuestro contexto, a utilizar la buena fe de la Iglesia con fines políticos”.Por ello, afirmó que la formación de los futuros presbíteros debe promover "una conciencia crítica de inspiración evangélica y profética, una sólida cultura de paz y el ejercicio de la prudencia y la sencillez".Además, al recordar la reciente audiencia de la Presidencia del Episcopado con el papa León XIV, destacó que, al compartirle algunos de los avances de la Iglesia colombiana en el ámbito de la cultura del cuidado, y particularmente de la atención y reparación a las víctimas, el Santo Padre los animó a continuar escuchándolas y acompañándolas en su dolor.El segundo acento estuvo centrado en la oración y el discernimiento.El Secretario del Episcopado Colombiano señaló que el camino sinodal ha permitido redescubrir el discernimiento personal, comunitario y eclesial como una manera de leer la realidad desde la fe y recordó que "nada reemplaza la oración personal, que sigue siendo el fundamento de toda vocación y de todo ministerio".Como tercer aspecto, invitó a formar sacerdotes capaces de vivir la esperanza y perseverar en medio de las dificultades propias del ministerio, convencidos de que "la fuerza del Evangelio es incontenible e irreversible" y de que "Dios permanece fiel y nunca abandona a quienes llama y envía".Al final de su homilía, el Secretario General de la Conferencia Episcopal de Colombia afirmó que la renovación de los seminarios solo será posible si comienza por la conversión de los propios pastores."La conversión de la formación comienza por nuestra propia conversión. Solo una Iglesia que se deja convertir puede formar ministros capaces de acompañar la conversión del Pueblo de Dios".Y concluyó con una invitación que sintetizó parte del espíritu que ha tenido esta CXXI Asamblea:"No podremos renovar los seminarios si antes no renovamos nuestra manera de ser pastores. No podremos formar discípulos misioneros si nosotros mismos no permanecemos cada día en la escuela del Maestro".Finalmente, encomendó a la Virgen María, Madre de los Sacerdotes, el camino emprendido por la Iglesia en Colombia para seguir formando "sacerdotes con corazón de pastor, hombres de oración y de discernimiento, prudentes, sencillos y libres, artesanos de paz, capaces de caminar con el Pueblo de Dios y de anunciar el Evangelio con alegría y esperanza".