SISTEMA INFORMATIVO
Iglesia capacitó en prevención de abusos a 1.200 personas de la Provincia de Cartagena
Tags: cultura del cuidado prevención de abusos protección de Menores iglesia colombiana iglesia católica colombiana conferencia episcopal de colombia arquidiócesis de cartagena provincia eclesiástica de cartagena
Entre entre el 31 de mayo y el 3 de junio, tres ciudades y cerca de 1.200 personas acogieron el nuevo llamado hecho por la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) a través de su iniciativa de formación en prevención de abusos denominada ‘Iglesias Particulares Seguras y Protectoras’. En esta oportunidad, el turno fue para la Provincia Eclesiástica de Cartagena integrada por la Arquidiócesis de Cartagena, las diócesis de Montería, Sincelejo, Magangué y Montelíbano, así como por el Vicariato Apostólico de San Andrés y Providencia.
Esas seis jurisdicciones eclesiásticas del país fueron las encargadas de convocar, a través de sus obispos y equipos diocesanos, a sacerdotes, religiosas, seminaristas, catequistas, agentes de pastoral, representantes de colegios católicos y miembros de movimientos apostólicos, quienes participaron de manera activa en las diferentes jornadas de capacitación realizadas en las ciudades de Cartagena, Sincelejo y Montería.
Los talleres y charlas desarrolladas en esta quinta versión de la estrategia pedagógica estuvieron a cargo de monseñor Luis Manuel Alí Herrera, obispo auxiliar de Bogotá y secretario general de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), junto a tres miembros del Consejo Nacional para la Cultura del Cuidado y profesionales del equipo de trabajo del Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano (SPEC).
Durante las capacitaciones se abordaron aspectos de tipo canónico, procesos integrales de prevención, líneas operativas y buenas prácticas para el cuidado, y comunicación con enfoque preventivo. Así mismo, se socializaron las líneas guía para la cultura del cuidado de la CEC, documento que orienta el trabajo que adelanta actualmente la Iglesia colombiana en este sentido.
Mientras avanza la construcción de la cultura del cuidado, la evangelización continúa
Por su parte, monseñor Farly Yovani Gil Betancourt, obispo de la Diócesis de Montelíbano, ha indicado que en este proceso preventivo es fundamental apostarle inicialmente al cuidado de las vocaciones y de la identidad sacerdotal y laical en Iglesia colombiana. Esto, de acuerdo con el prelado, ayuda a brindar mayores garantías para el cuidado de los destinatarios de la acción pastoral, de manera especial, de niños, jóvenes y adolescentes.
Monseñor Gil agregó también que estos desafíos no pueden detener la misión propia de la Iglesia: “ante todas esas realidades, de manera especial, no podemos dejar de evangelizar. Al contrario, nuestra tarea es seguir evangelizando, buscando esos entornos seguros que nos ayuden a seguir construyendo el reino de Dios”.
Una misión sinodal por la cultura del cuidado en la Iglesia colombiana
De acuerdo con el monseñor Luis Manuel Alí, hacer de todos los lugares y contextos de la Iglesia colombiana lugares seguros, es tarea de todos sus miembros, consagrados y laicos. “Este es un signo de sinodalidad, porque la sinodalidad es caminar juntos y saber que todos necesitamos comprometernos en estas iniciativas”, puntualizó el obispo.
Al respecto, monseñor Ramón Alberto Rolón Güepsa, Obispo Diócesis de Montería agregó que esta cultura del cuidado debe ayudar a mirarnos “como verdaderos hermanos, a cuidarnos los unos a los otros y a caminar en esperanza; el Señor nos ha llamado a que seamos corresponsables cada uno de nuestra salvación y de la salvación del otro, y en este camino sinodal esta corresponsabilidad se hace más necesaria y exigente”.
Por su parte, el padre José David Osorio, delegado de la Oficina del Buen Trato de la Diócesis de Montería, agregó que este proceso de formación debe despertar “en cada líder, en cada catequista, en cada sacerdote, en la conciencia de mostrar a Cristo”, a través de acciones transparentes, verdaderas y auténticas, “que lleven a construir y a mejorar un ser humano que es un proyecto de Dios”.
Lo que sigue para las Iglesias particulares de la provincia
Más allá de estas primeras capacitaciones regionales, esta iniciativa de la Conferencia Episcopal de Colombia busca ayudar consolidar los equipos diocesanos de protección de menores, equipos de atención a víctimas, equipos que apoyen la implementación de protocolos de prevención, y a los que son responsables de adelantar los procesos canónicos. Por esto, en términos de proyección, el Secretario General de la CEC enfatizó en que “la idea es que cada una de las personas en las diócesis, en las iglesias particulares de esta provincia, sigan trabajando las líneas guías y aplicándolas ahora en los protocolos, en los códigos de conducta, en la ruta de atención”.
Al respecto, monseñor Francisco Múnera Correa, arzobispo de Cartagena, afirmó que es necesario abrir los espacios y canales necesarios para que todas las personas que requieren ser escuchadas en estos casos, se sientan acogidas y apoyadas. Por esto, el padre Richard Nieto, Vicario General de esta arquidiócesis puntualizó que “el primer desafío es poder responder de manera concreta con una oficina de la cultura del cuidado, pero no oficina como lugar, sino la oficina como realmente todo un sistema que nos va a permitir articularlo con todos los desafíos que tenemos a nivel de la Arquidiócesis. Ahí están los desafíos pastorales, los desafíos que tenemos con los colegios arquidiocesanos, con Talita Kum”. Esto último, se refiere a un programa enfocado en atender la problemática de explotación sexual presente en Cartagena.
Por su parte, el obispo de Montería afirmó: “ahora nos corresponde a nosotros seguir caminando. Ciertamente necesitamos mayor organización, mayor promoción y conocimiento de todos los protocolos que hemos diseñado, que hemos trabajado. Nos hace falta crecer más con la comunidad”.
El siguiente turno será para la Provincia Eclesiástica de Popayán
Para finalizar la primera etapa de este proceso de formación que inició en octubre del 2022 en la Arquidiócesis de Florencia gracias al apoyo solidario de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, los días 14 y 15 de junio se estará desarrollando la sexta versión de estas capacitaciones en la ciudad de Pasto, donde se reunirán los obispos y representantes de las seis iglesias particulares que integran la Provincia Eclesiástica de Popayán.
Monseñor Alí ha dicho que, se espera, poder iniciar en el próximo mes de septiembre la segunda etapa de formación en las provincias restantes para que, de esta manera, en un año se pueda culminar el primer recorrido de las jornadas en la totalidad del país.
Para conocer más sobre el trabajo de la Iglesia colombiana por una cultura del cuidado, ingrese AQUÍ.
La migración, una realidad que nos sigue interpelando
Vie 25 Sep 2026
Por el cuidado del agua
Jue 24 Sep 2026
Jue 1 Oct 2026
“Que la Iglesia sea una casa abierta": Papa León XIV pide acompañar y orar por quienes enfrentan dificultades de salud mental
El Santo Padre invita a rezar para que la Iglesia sea una casa abierta, capaz de acompañar sin juzgar a quienes enfrentan dificultades en su salud mental y de integrar este cuidado en la vida y misión de las comunidades.La Iglesia en Colombia se une a la intención de oración confiada en este mes de octubre por el Papa León XIV a la Red Mundial de Oración del Papa: “Por la pastoral de la salud mental”. A través de la iniciativa “Reza con el Papa”, el Santo Padre invita a los fieles y a todas las personas de buena voluntad a orar para que la pastoral de la salud mental se integre en toda la Iglesia, contribuyendo a superar el estigma y la discriminación que enfrentan las personas con enfermedades mentales.La propuesta del Pontífice pone en el centro a quienes viven situaciones de ansiedad, depresión u otras enfermedades mentales, muchas veces en silencio y en medio de experiencias de soledad, incomprensión o estigmatización. En este contexto, el papa León XIV pide que la Iglesia sea una “casa abierta”, un espacio seguro donde todos tengan un lugar y donde las personas puedan ser escuchadas y acompañadas sin juicios ni miedo.Una Iglesia que acompaña y no descartaEn la oración, el Papa León XIV se dirige al “Dios de la vida”, que conoce las luces, sombras y heridas silenciosas que habitan el corazón humano. Desde allí, presenta ante el Señor a quienes enfrentan dificultades en su salud mental y recuerda que Dios los llama por su nombre, con ternura, y que en Él encuentran dignidad y esperanza.La plegaria también contiene una petición de perdón por las veces en que la comunidad ha mirado hacia otro lado y ha contribuido al estigma y la discriminación hacia las personas con enfermedades mentales. El Papa pide que la Iglesia se convierta en una comunidad que acompaña y no descarta, que escucha sin juzgar y se acerca sin miedo.La intención se extiende, además, a quienes acompañan y cuidan: profesionales de la salud, familiares, voluntarios y todas aquellas personas que, desde distintos ámbitos, tienden puentes de comprensión y consuelo. Para ellos, el Pontífice pide fortaleza y compasión.Finalmente, el papa León XIV invoca al Espíritu Santo para que la Iglesia aprenda a acoger e integrar el cuidado de la salud mental en la vida y en la misión de sus comunidades, de manera que pueda ser signo vivo de una misericordia que acompaña, sostiene y restaura.Una realidad que interpela a la sociedad y a la IglesiaLa intención de oración responde a una realidad que afecta a millones de personas en el mundo. La Organización Mundial de la Salud señala que cerca de mil millones de personas viven con algún trastorno mental y advierte que el estigma, la discriminación y las dificultades para acceder a servicios de calidad continúan siendo obstáculos importantes para quienes necesitan atención.La situación también tiene una incidencia particular en niños y adolescentes. La OMS estima que uno de cada siete jóvenes entre los 10 y los 19 años experimenta un trastorno mental, mientras que muchos de estos casos permanecen sin reconocer o sin tratamiento. La organización advierte, además, que quienes viven con estas condiciones son especialmente vulnerables a la exclusión social y a la discriminación.Ante esta realidad, la Iglesia está llamada a fortalecer espacios de acogida y acompañamiento, en articulación con las familias, las comunidades y los profesionales que brindan atención especializada. La pastoral de la salud mental no busca sustituir el trabajo de los profesionales de la salud, sino ofrecer también cercanía, escucha, acompañamiento y una comunidad en la que cada persona pueda experimentar que su dignidad es reconocida.“No podemos hacerlo solos”El Papa León XIV ya se había referido a la salud mental durante la vigilia de oración con jóvenes celebrada en Barcelona el 9 de junio de 2026. En respuesta al testimonio de una joven que compartió su experiencia con la depresión, el Pontífice llamó la atención sobre las presiones y expectativas que pueden afectar los equilibrios fundamentales de las personas y, al reflexionar sobre el dolor y la soledad, afirmó: “no podemos hacerlo solos”.Esta expresión ilumina también la intención de oración de octubre: frente al sufrimiento que muchas personas experimentan en silencio, la respuesta cristiana pasa por fortalecer comunidades capaces de acompañar, escuchar y acoger. Se trata de que nadie tenga que afrontar solo sus heridas y de que la Iglesia pueda ser un lugar donde las personas encuentren cercanía, dignidad y esperanza.Oración del Papa León XIV por la pastoral de la salud mental:En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.Dios de la vida,Tú conoces lo más íntimo de nuestro corazón,las luces y sombras que nos habitan,las heridas silenciosas que a veces nadie ve.Hoy te presentamos a nuestros hermanos y hermanasque enfrentan dificultades en su salud mental,que sufren en soledad con ansiedad, depresión o cualquier otra enfermedad mental.Tú los llamas por su nombre, con ternura,y en Ti encuentran dignidad y esperanza.Perdónanos por las veces que hemos mirado hacia otro lado,alimentando el estigma y la discriminaciónhacia las personas con enfermedades mentales.Haz que tu Iglesia sea casa abierta,espacio seguro donde todos tengan lugar,comunidad que acompaña y no descarta,que escucha sin juzgar y se acerca sin miedo.Te pedimos, Señor, por quienes cuidan:profesionales, familiares, voluntarios,hombres y mujeres que con paciencia y amortienden puentes de comprensión y consuelo.Dales fortaleza y compasión para sostener.Envía tu Espíritu sobre nosotros,para que aprendamos a acoger e integrar el cuidado de la salud mentalen la vida y en la misión de nuestras comunidades y de toda la Iglesia,y así lleguemos a ser un signo vivo de tu misericordia,que nunca abandona y siempre restaura.Amén.Vea el video de la oración del Papa a continuación:
Mié 30 Sep 2026
Tras peregrinar con María, la Arquidiócesis de Medellín se dispone a vivir octubre misionero
Cerca de 1.300 personas participaron en la tradicional Peregrinación Mariana de la Arquidiócesis de Medellín. La jornada fue encabezada por el arzobispo de Medellín, monseñor Ricardo Tobón Restrepo, y el obispo auxiliar, monseñor José Mauricio Vélez García. Familias, jóvenes, sacerdotes, religiosas y fieles se unieron en esta jornada que cada año prepara a la Iglesia particular para vivir octubre, Mes Misionero.El 26 de septiembre, acompañados por la Virgen del Seminario, los peregrinos caminaron unidos en oración hasta el Seminario Mayor de Medellín. Durante el recorrido, los participantes encomendaron sus intenciones, la vida pastoral de la Iglesia particular y los frutos de este mes de las misiones que celebra la Iglesia Universal.La jornada concluyó con la celebración de la Eucaristía, presidida por el arzobispo de Medellín, monseñor Ricardo Tobón Restrepo. En su homilía, el prelado centró su reflexión en la bienaventuranza proclamada en el Evangelio y destacó que escuchar la Palabra de Dios y ponerla en práctica permite descubrir el sentido de la fe y avanzar hacia una vida transformada por ella.“La Palabra de Dios no es una teoría, es una persona a la que nos unimos para que se haga carne en nosotros”, afirmó el arzobispo, subrayando así la relación entre la escucha de la Palabra y la vida concreta de los creyentes.Monseñor Tobón también presentó a la Virgen María como modelo de quien escucha la voluntad de Dios y responde con toda su vida. En este sentido, vinculó la peregrinación con el camino misionero que la Iglesia está llamada a recorrer:“Qué hermosa esta jornada: estar reunidos en torno a la Madre y con ella reconocer quiénes somos, a dónde vamos y qué tenemos que hacer”.
Mar 29 Sep 2026
Liberar y cuidar: Iglesia en Colombia profundiza sobre nuevos criterios para el Ministerio del Exorcismo
El tercer curso nacional de formación para exorcistas reunió en Bogotá a sacerdotes y delegados de distintas regiones para profundizar en protocolos, criterios de discernimiento y prácticas pastorales orientadas a proteger la dignidad de las personas atendidas.En Colombia, el Ministerio del Exorcismo avanza hacia una práctica pastoral cada vez más consciente de la responsabilidad que implica acompañar a personas que atraviesan situaciones de especial vulnerabilidad. Esta fue una de las principales conclusiones del tercer curso nacional de formación para exorcistas, organizado por la Comisión Episcopal y el Departamento de Doctrina de la Conferencia Episcopal de Colombia, bajo el lema “Liberar y Cuidar: El Ministerio del Exorcismo desde la Cultura del Cuidado”.El encuentro, que contó con la participación de cerca de 80 representantes de distintas jurisdicciones eclesiásticas del país y con aportes de expertos nacionales e internacionales, dio continuidad a los dos cursos anteriores, centrados en “Exorcismo y oración de liberación” y “Discernimiento y espiritualidad, pilares del sacerdote exorcista y su equipo”. En esta tercera edición, la reflexión se concentró en cómo incorporar de manera concreta la cultura del cuidado, la normativa eclesial y criterios de actuación responsable en este ministerio.“La figura del exorcista la debemos no solo valorar, sino también cuidar”, señaló monseñor José Mauricio Vélez García, obispo auxiliar de Medellín y presidente de la Comisión Episcopal de Doctrina de la CEC, al explicar que se trata de un servicio que requiere formación, discernimiento, oración y comunión con el obispo. El prelado recordó que el exorcismo es un sacramental de la Iglesia y que su ejercicio corresponde al sacerdote que ha recibido legítimamente este encargo de parte del obispo.El cuidado de la persona, en el centroUno de los principales énfasis del curso fue la necesidad de que quienes ejercen o acompañan este ministerio tengan claridad sobre los riesgos de generar nuevas afectaciones en personas que ya llegan a la Iglesia en condiciones de fragilidad. El padre Iván José Ruiz Vidal, delegado para el Ministerio del Exorcismo de la Arquidiócesis de Cartagena, destacó este desafío: “En la medida en que nosotros adoptamos el cuidado dentro de nuestro ministerio, pues evitamos entrar en revictimización”.Desde esta perspectiva, el cuidado no se planteó como un elemento adicional al ejercicio del exorcismo, sino como un criterio transversal que debe orientar la relación con quienes solicitan acompañamiento. Esto implica respetar su dignidad, intimidad y libertad; ofrecer una escucha adecuada; evitar actuaciones que puedan producir nuevas heridas y reconocer cuándo una situación requiere la intervención o el acompañamiento de otros profesionales.El padre Gabriel Londoño Sepúlveda, sacerdote exorcista de la Arquidiócesis de Bogotá, sintetizó este enfoque en dos direcciones: el cuidado del ministro hacia las personas que atiende y el cuidado de quienes acuden a él en el ejercicio de su ministerio. Para ello, subrayó la importancia de actuar desde la verdad, el amor, una recta doctrina, la escucha y el acompañamiento pastoral.Discernir antes de intervenirOtro de los aprendizajes centrales fue la necesidad de fortalecer el discernimiento. Las reflexiones abordaron la importancia de evitar atribuciones apresuradas de carácter espiritual frente a situaciones que pueden tener dimensiones psicológicas, psiquiátricas, médicas o sociales.Monseñor José Mauricio Vélez insistió en que el sacerdote exorcista debe contar con criterios suficientes para distinguir las distintas realidades que pueden estar presentes en una persona que solicita ayuda. De ahí la importancia de una formación que permita conjugar la dimensión espiritual con las herramientas provenientes de otras disciplinas.En la misma línea, las ponencias sobre los criterios para el discernimiento de la acción extraordinaria del maligno, las directrices para el ministerio del exorcismo y los posibles abusos en el uso del ritual profundizaron en la necesidad de actuar con prudencia, rigor teológico, formación, oración y trabajo interdisciplinario.El curso también abordó situaciones relacionadas con prácticas de ocultismo y algunas terapias alternativas, planteando la prevención y la formación de las comunidades como herramientas necesarias para que los fieles puedan desarrollar criterios de discernimiento frente a las distintas propuestas espirituales que encuentran en la sociedad contemporánea.Prevenir abusos y fortalecer la responsabilidadLa cultura del cuidado también llevó a revisar posibles formas de abuso en el ejercicio del ministerio, incluidos aquellos que pueden surgir por desconocimiento, actuaciones inadecuadas o interpretaciones erróneas del ritual.Monseñor Rubens Miraglia Zani, exorcista de la Diócesis de Bauru, en Brasil, uno de los conferencistas internacionales del encuentro, llamó la atención sobre la necesidad de fortalecer la vigilancia episcopal y la formación de quienes participan en este servicio. También recordó que no toda persona que se presenta como exorcista cuenta con la autorización eclesial para ejercer este ministerio.De acuerdo con el sacerdote brasileño, esta claridad resulta particularmente relevante en contextos en los que personas que buscan una respuesta inmediata frente a situaciones de sufrimiento pueden quedar expuestas a prácticas que no corresponden al ejercicio legítimo del ministerio de la Iglesia.“No hacemos de nombre propio sino en nombre de la Iglesia y, por lo tanto, hay que seguir lo que nos pide la misma Iglesia”, afirmó el sacerdote brasileño.En este sentido, monseñor Vélez recordó también que el exorcista es un sacerdote nombrado por el obispo y que los fieles pueden acudir a sus respectivas jurisdicciones eclesiásticas para conocer quién ha recibido este encargo. Esta claridad busca favorecer el orden pastoral y prevenir que personas vulnerables terminen recurriendo a quienes actúan al margen de la autoridad y de las normas de la Iglesia.Una responsabilidad que involucra al exorcista y a su equipoEl curso amplió, además, la reflexión sobre quienes acompañan al sacerdote exorcista. La selección, formación, acompañamiento y actuación de los auxiliares fueron abordados como elementos necesarios para garantizar que todo el equipo comprenda los límites de su servicio, actúe con discreción y permanezca en comunión con la autoridad eclesial.Entre los elementos identificados durante los talleres se destacó la necesidad de fortalecer competencias relacionadas con el discernimiento, la formación doctrinal y canónica, el equilibrio humano y espiritual, el trabajo interdisciplinario y la capacidad de reconocer señales de alerta en la práctica pastoral.La reflexión sobre la cultura del cuidado incluyó también el cuidado del propio sacerdote exorcista, tanto en sus dimensiones física y psicológica como espiritual, así como la importancia de evitar actitudes de protagonismo o autorreferencialidad que puedan desvirtuar el sentido eclesial del servicio.De la reflexión a líneas de acciónUno de los aportes metodológicos del encuentro fue el trabajo desarrollado en ocho mesas, organizadas según las provincias eclesiásticas. Este ejercicio permitió compartir experiencias territoriales, reconocer desafíos comunes y plantear propuestas para fortalecer el ministerio en las distintas jurisdicciones.El análisis de las normas canónicas y la construcción de un mapa de competencias permitieron, además, trasladar las reflexiones a situaciones concretas de la práctica pastoral. Las conclusiones recogidas durante estos ejercicios serán objeto de una posterior sistematización por parte de la Conferencia Episcopal de Colombia.Para el padre Carlos Guillermo Arias, director del Departamento de Doctrina de la CEC y coordinador de la organización del curso, este proceso se inscribe en la responsabilidad de continuar ofreciendo herramientas de formación para quienes prestan este servicio en las Iglesias particulares.La proyección, de acuerdo con lo trabajado durante el encuentro, apunta a mantener una formación permanente, fortalecer la articulación entre las jurisdicciones eclesiásticas, consolidar criterios comunes de actuación y profundizar en protocolos y líneas de acción que permitan responder de manera responsable a las situaciones que llegan a este ministerio.“Es relevante seguir formándonos y ojalá tuviésemos la posibilidad de seguir formando también otro mayor número de sacerdotes”, señaló el padre Iván José Ruiz, quien insistió en que la tarea no puede reducirse a una comprensión exclusivamente espiritual de las situaciones que afectan a las personas, sino que debe considerar también las circunstancias sociales y las afectaciones a la dignidad humana.Así, el tercer curso nacional dejó como uno de sus principales desafíos hacer de la cultura del cuidado una práctica permanente del Ministerio del Exorcismo en Colombia: un servicio ejercido en comunión con el obispo, con sólida formación espiritual, doctrinal y canónica, capacidad de discernimiento, apertura al trabajo interdisciplinario y especial atención a la dignidad y protección de las personas vulnerables.Vea el informe audiovisual con los momentos y testimonios más destacados:
Lun 28 Sep 2026
Octubre Misionero 2026: cinco semanas para renovar el compromiso evangelizador en Colombia
El 18 de octubre de 2026, Colombia se unirá a la celebración de los 100 años del DOMUND, una jornada instituida por el Papa Pío XI que invita a todos los bautizados a renovar su compromiso misionero a través de la oración, el sacrificio y la cooperación económica.La Iglesia Católica en Colombia se prepara para vivir el Octubre Misionero 2026, un mes de intensa animación y compromiso evangelizador que tendrá su punto culminante el próximo domingo 18 de octubre con la celebración del DOMUND (Domingo Mundial de las Misiones). Este año, la jornada alcanza su centésima edición, un hito histórico que la Iglesia universal conmemora con gratitud y esperanza.Bajo el lema “Uno en Cristo, unidos en la misión”, propuesto por el Santo Padre León XIV, las Obras Misionales Pontificias de Colombia (OMP) han dispuesto un material pastoral y formativo para que las parroquias, comunidades religiosas, colegios y fieles en general se sumen a esta celebración; incluye la guía para la celebración Octubre Misionero 2026 y la Revista Misiones en su edición 864, que ofrece reflexiones, actividades y signos concretos para vivir cada semana de octubre.Un siglo de misión y apoyoLa Jornada Mundial de las Misiones fue instituida en 1926 por el Papa Pío XI, a propuesta de la Obra de la Propagación de la Fe. Desde entonces, cada penúltimo domingo de octubre, los católicos del mundo entero se unen en oración y generosidad para apoyar la labor evangelizadora de la Iglesia en los territorios de misión, especialmente en las Iglesias jóvenes, pobres o perseguidas.En su mensaje para esta jornada centenaria, el Papa León XIV recordó que “la unidad de los discípulos no es un fin en sí misma: está ordenada a la misión”, y exhortó a toda la Iglesia a “continuar con alegría y celo en el Espíritu Santo el camino misionero, que requiere corazones unificados en Cristo, comunidades reconciliadas y disponibilidad para colaborar con generosidad y confianza”.Cinco semanas para renovar el compromiso misioneroLa guía para este celebración propone un itinerario espiritual y pastoral dividido en cinco semanas, cada una con un énfasis particular:Primera semana (1 al 3 de octubre): María nos une en el camino misionero. La Virgen María, primera discípula misionera, es presentada como modelo de escucha, disponibilidad y servicio. Se sugiere el rezo del Rosario Misionero, visitas misioneras con la imagen de la Virgen y la consagración de las familias a María.Segunda semana (4 al 10 de octubre): Orar juntos para transformar el mundo. La oración es el alma de toda acción misionera. Se proponen Horas Santas Misioneras, cadenas de oración por países en conflicto y momentos de adoración al Santísimo.Tercera semana (11 al 17 de octubre): Unidos a Cristo, ofrecemos nuestra vida por la misión. Se destaca el valor redentor del sufrimiento ofrecido con amor, especialmente por los enfermos, adultos mayores y quienes atraviesan dificultades. Se invita a visitar hospitales y centros geriátricos.Cuarta semana (18 al 24 de octubre): Uno en Cristo compartimos con alegría. La cooperación económica es una expresión visible de comunión misionera. Se motiva la alcancía misionera, bazares solidarios y la ofrenda especial para las Obras Misionales Pontificias.Quinta semana (25 al 31 de octubre): Llamados a servir unidos en Cristo. Oración por las vocaciones misioneras nativas, para que muchos jóvenes respondan con valentía al llamado del Señor. Se sugiere una Hora Santa Vocacional y un Rosario Misionero de clausura.El DOMUND 2026: una oportunidad para la generosidadEl domingo 18 de octubre, las parroquias de todo el país realizarán la colecta anual del DOMUND, cuyos fondos son distribuidos por las Obras Misionales Pontificias, en nombre del Papa, para sostener proyectos de evangelización, formación de seminaristas, catequistas, obras sociales y atención a comunidades en los cinco continentes. Los fieles podrán contribuir de tres maneras:-Realizando la ofrenda directa en sus parroquias.-Consignando en la cuenta de ahorros de Bancolombia nº 20557000743, a nombre de la Pontificia Obra de Propagación de la Fe.-Haciendo el aporte en línea, a traves de la página web de OMP.Un llamado a la comunión y la esperanzaEl director nacional de las Obras Misionales Pontificias de Colombia, el padre Samir García Valencia, invita a todas las jurisdicciones eclesiásticas a vivir intensamente este Octubre Misionero y a unirse a la celebración del centenario del DOMUND: “Esta jornada nos recuerda que todos los discípulos de Cristo somos misioneros, llamados a anunciar el Evangelio con nuestra vida. De manera concreta, durante este mes respondemos a este compromiso mediante la oración, el sacrificio y la ofrenda generosa por la misión”.Descargue la guía para la celebración: