SISTEMA INFORMATIVO
Representantes de la etapa continental del Sínodo se reunieron en el Vaticano
Tags: sínodo de la sinodalidad etapa continental celam papa francisco acción pastoral Iglesia
Los presidentes y coordinadores de cada una de las siete regiones en que se ha dividido la realización de la Fase Continental del Sínodo sobre la Sinodalidad se han reunido en el Vaticano, convocados por la Secretaría del Sínodo, los días 28 y 29 de noviembre.
De ello hacen un análisis el secretario general adjunto del Consejo episcopal Latinoamericano (Celam), y el director del Centro de Programas y Redes de Acción Pastoral del propio Celam.
Compartir las experiencias, las dudas, los desafíos
“Una reunión muy fructífera, donde se ha dado a conocer la programación, el itinerario de las asambleas continentales en cada una de las regiones”, en palabras del sacerdote Pedro Brassesco. El secretario general adjunto del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam), que coordina esta etapa en América Latina y Caribe, ve la reunión como “momento para profundizar en el Documento para la Etapa Continental, que es el documento base sobre el cual se van a realizar las deliberaciones y el proceso de discernimiento al que nos invita la Iglesia en este tiempo”. Brassesco ha insistido en que “hemos podido compartir las experiencias, las dudas, los desafíos que se van presentando para la realización de este momento del Sínodo”.
Refiriéndose al encuentro con el Papa Francisco, que la mayor parte del tiempo fue dedicado a responder a las preguntas de los presentes, destaca que fue un diálogo muy ameno, y que el Santo Padre hizo “algunas indicaciones o sugerencias en torno a qué cosas tener en cuenta para la Etapa Continental del Sínodo”.
La reunión con la Secretaría del Sínodo ha servido para profundizar en “la metodología de la conversación espiritual y el discernimiento comunitario que será el método que se va a aplicar, sobre todo durante la realización de las asambleas”, afirmó el secretario general adjunto del Celam. En relación con los aportes del Celam, Brassesco ha dicho que “pudimos compartir la experiencia en torno a la Primera Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe, que ha sido como algunos lo definen un laboratorio de sinodalidad y que nos permite tener como experiencia un camino hecho en torno a la sinodalidad que ahora seguimos transitando juntos en esta etapa de la Fase Continental del Sínodo”.
Comunión de hermanas y hermanos en el tejido progresivo de esta Iglesia que es comunión
“La fuerza del proceso sinodal actual se vive en clave de comunión: comunión universal, comunión continental y regional, pero sobre todo comunión de hermanas y hermanos en el tejido progresivo de esta Iglesia que es comunión, participación y misión”, según Mauricio López. El coordinador de la fuerza de trabajo responsable por la Fase Continental del Sínodo ve la reunión de estos días como “una genuina experiencia de intercambio de los caminos andados a partir de la escucha en la primera etapa del Sínodo, ahora en una perspectiva continental”.
A ella se refiere como “una etapa inédita en los procesos sinodales a nivel continental, pero que abre perspectivas nuevas, distintas, donde los nuevos caminos responden también a las particularidades culturales, a los ritmos específicos, o a las dinámicas de continentes o regiones del mundo que también son sujetos eclesiológicos”. Mauricio ve como “esperanzador ir acompañando y escuchando los pasos dados, que desde hace meses hemos acompañado en la comisión de trabajo o task force continental, que tengo el privilegio de coordinar en todas las regiones del Planeta, con sus características particulares y diferenciadas, con sus ritmos específicos y con sus necesidades muy propias de cada realidad”.
Especificidades de cada continente o región
Mauricio ha hecho un breve análisis de cada uno de los siete continentes, regiones, en que se divide esta Etapa Continental. Con relación a Norte América, Estados Unidos y Canadá, recuerda que están viviendo por primera vez una articulación profundísima para escuchar al Pueblo de Dios. Igualmente destaca la riqueza histórica y eclesiológica de América Latina con toda la fuerza del Celam, con la CLAR y las Caritas, y a la luz de su Asamblea Eclesial en continuidad con el Sínodo Amazónico. En Europa, que se enfrenta a una gran diversidad cultural, relata los desafíos del secularismo y los gritos y llamados para responder a los signos de los tiempos, pero sin perder las claves del seguimiento del Señor en esta realidad tan importante para la Iglesia.
La fuerza, la vida vibrante de África, que refleja una búsqueda de seguir creciendo y sirviendo en realidades fracturadas, fragmentadas, con dolores cotidianos, pero donde la fuerza de la fe sostiene, donde la fuerza de la comunión, en clave continental, pero en sus ocho regiones, también va dando nuevas respuestas para una Iglesia que está viva, profundamente viva y también con gran diversidad. Las tradiciones del Medio Oriente, con sus tradiciones profundas que también nos hablan de sinodalidad, pero que se enriquecen también de este proceso, donde se abre una perspectiva más eclesial y donde la fuerza de los ritos y de los Patriarcados también contribuye a la Iglesia en comunión global y recibe de ella también esta nueva perspectiva de una sinodalidad de Iglesia en clave de Iglesia Pueblo de Dios.
El Asia que ha vivido 50 años de articularse en la Federación de Obispos de Asia, desde su situación específica, siendo minoría, donde el diálogo intercultural es clave, donde la diversidad de religiones también llama a una manera de estar de la Iglesia que contribuye desde lo pequeño, desde la fragilidad, desde la vulnerabilidad, pero ayudando también a construir nuevas posibilidades en este desafío multicultural de Asia. Finalmente, Oceanía, con la complejidad de las distancias, desde la vivencia de los archipiélagos y los desafíos socioambientales, pero que busca modos de responder a los desafíos asociados a Laudato Si´ y Fratelli tutti, la Evangelii Gaudium y dando un gran aporte a este proceso.
Encuentro con el Papa sin prisa
Del encuentro con el Papa, “durante dos horas, sin prisa, abrazando todos los reportes que llegaban de los siete continentes y regiones, y respondiendo a su estilo, con profunda libertad”, Mauricio López destaco la actitud del Santo Padre de “acompañar estos desafíos que nos invitan a la armonía en medio del caos de la realidad, al discernimiento para que sea el Espíritu Santo el protagonista principal, a reconocer la diversidad cultural que también enriquece, con estas migraciones que hacen parte de la fisonomía del mundo y de la Iglesia, y a reconocer que estamos en un mundo roto y en guerra”. Desde ahí ha insistido que “todo esto hace parte de este camino sinodal”.
Mauricio ha reflexionado sobre lo abordado en la reunión en relación con la centralidad del discernimiento y de la conversación espiritual como el modo propio de una Iglesia que quiere ser mucho más camino en común, que parte del yo de la experiencia personal, a la escucha del tú, de ese tú diverso de todos y todas para construir un nosotros, en los consensos que den cuentan de lo que Él, Ella, Dios y el Espíritu, la Ruah, nos quieren ofrecer.
Marcar los pasos siguientes
Igualmente destaca las reuniones dentro de la fuerza de trabajo, integrada por una laica australiana, un sacerdote italiano, la coordinación del propio Mauricio, el apoyo de un laico brasileño, la guía del cardenal Grech y la colaboración de los subsecretarios del Sínodo, la Hna. Nathalie Becquart y Mons. Luis Marín, así como el equipo de comunicación, con Thierry Buenaventura, y todo el Secretariado del Sínodo, de quien dice ha hecho una labor extraordinaria en estos días.
Ha sido un momento para definir los pasos a dar, las orientaciones metodológicas, las fechas de las asambleas continentales y el modo de acompañarlas desde la fuerza de trabajo y la Secretaría. “Un tiempo de gracia, nos sentimos felices de recibir una experiencia rica, profunda, de la fase diocesana y la síntesis con el Documento para la Etapa Continental, y ahora entramos en un acompañamiento de un discernimiento para la Fase Continental que ofrezca criterios que ayuden a la elaboración del Documento de Trabajo o Instrumentum laboris, y que eso siga fluyendo hasta la primera sesión de la Asamblea Ordinaria en octubre de 2023 y que continua hasta 2024”, destaca Mauricio López. Estamos ante algo que “es pura vida del Espíritu, porque sigue avanzando, el camino mismo es la experiencia, el camino de la sinodalidad se teje paso a paso, día con día, en clave de comunión, participación y misión”.
Fuente: ADN Celam
La Eucaristía: centro de la vida eclesial
Mar 14 Jul 2026
El sacramento del matrimonio, una buena noticia
Vie 3 Jul 2026
La familia es un bien social primario
Mar 14 Jul 2026
Iglesias hermanas en el corazón del Vaupés
Vie 26 Jun 2026
Mar 14 Jul 2026
Papa León XIV designa a monseñor Juan Fernando Franco Sánchez como administrador apostólico de la Diócesis de Jericó
El Papa León XIV designó a monseñor Juan Fernando Franco Sánchez, obispo de la Diócesis de Caldas, como administrador apostólico de la Diócesis de Jericó, mientras el obispo electo, Diego Luis Rendón Urrea, recibe la ordenación episcopal y toma posesión canónica de esta Iglesia particular.Con esta designación, el Santo Padre garantiza la continuidad del gobierno pastoral de la diócesis durante el período de transición entre el ministerio de monseñor Noel Antonio Londoño Buitrago y el inicio del servicio episcopal de su sucesor.Monseñor Juan Fernando Franco Sánchez continuará al frente de la Diócesis de Caldas y, de manera simultánea, ejercerá temporalmente la responsabilidad de administrador apostólico de la Diócesis de Jericó hasta la posesión canónica del nuevo obispo.La Diócesis de Caldas y la Diócesis de Jericó hacen parte de la Provincia Eclesiástica de Medellín y mantienen una estrecha relación pastoral por su cercanía geográfica y eclesial en el departamento de Antioquia.
Lun 13 Jul 2026
Papa León XIV nombra nuevo obispo para la Diócesis de Jericó: Pbro. Diego Luis Rendón Urrea
Sacerdote de la Diócesis de Santa Rosa de Osos y hasta ahora rector de la Fundación Universitaria Católica del Norte y del Cibercolegio UCN, el padre Diego Luis Rendón Urrea será el octavo obispo de esta Iglesia particular del suroeste antioqueño, reconocida por su riqueza espiritual, misionera y cultural, y por ser la tierra natal de Santa Laura Montoya, primera santa colombiana.El padre Rendón Urrea sucede en esta misión episcopal a monseñor Noel Antonio Londoño Buitrago, quien acompañó pastoralmente la diócesis desde 2013 y presentó su renuncia al Santo Padre en agosto de 2024, tras cumplir los 75 años de edad, conforme a lo establecido por el Código de Derecho Canónico.De la educación superior católica al ministerio episcopalCon este nombramiento, el Papa León XIV confía la conducción pastoral de la Diócesis de Jericó a un sacerdote cuya trayectoria ha estado estrechamente vinculada a la educación y la evangelización.Durante los últimos años, el padre Diego Luis Rendón Urrea se desempeñó como rector general y representante legal de la Fundación Universitaria Católica del Norte y del Cibercolegio UCN, instituciones desde las que ha impulsado procesos de educación superior y formación virtual con identidad católica, al servicio de comunidades de distintas regiones del país.Trayectoria pastoral del nuevo Obispo de JericóEl padre Diego Luis Rendón Urrea nació el 3 de junio de 1967 en Rionegro, Antioquia. Realizó su formación filosófica y teológica en el Seminario Mayor de Santa Rosa de Osos y en la Universidad Santo Tomás de Medellín. Fue ordenado sacerdote el 21 de noviembre de 2000 para la Diócesis de Santa Rosa de Osos.Realizó estudios de especialización en Gerencia Educativa en la Universidad de San Buenaventura de Medellín y en Pedagogía de la Virtualidad en la Fundación Universitaria Católica del Norte. Adelantó, además, estudios de doctorado en Educación en la Universidad Nacional de La Plata, en Argentina.Entre los servicios pastorales que ha desempeñado a lo largo de su ministerio sacerdotal, se encuentran:- Vicario parroquial de la parroquia Inmaculada Concepción de Amalfi (2001).- Primer rector del Cibercolegio de la Fundación Universitaria Católica del Norte y vicario de Educación Católica (2002-2005).- Promotor vocacional y delegado de Pastoral Misionera (2005-2009).- Delegado de Pastoral Social y vicario de Pastoral de la Diócesis de Santa Rosa de Osos (2010-2011).- Capellán del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) en Bogotá (2011-2014).- Párroco de Nuestra Señora del Carmen, en Gómez Plata (2014-2015).- Miembro del Colegio de Consultores y del Consejo Presbiteral de la Diócesis de Santa Rosa de Osos (2022-2026).- Rector general y representante legal de la Fundación Universitaria Católica del Norte y del Cibercolegio UCN (2015-2026).Una diócesis con profunda tradición evangelizadoraLa Diócesis de Jericó fue creada el 29 de enero de 1915 mediante la bula Universi Dominici Gregis del Papa Benedicto XV. Está ubicada en el suroeste del departamento de Antioquia y extiende su jurisdicción pastoral sobre 15 municipios: Andes, Betania, Betulia, Caramanta, Ciudad Bolívar, Concordia, Hispania, Jardín, Jericó, La Pintada, Pueblorrico, Salgar, Támesis, Tarso y Valparaíso.La sede episcopal se encuentra en la ciudad de Jericó, donde está ubicada la Catedral de Nuestra Señora de las Mercedes. La diócesis cuenta con 30 parroquias, el Seminario Diocesano San Juan Eudes, comunidades de vida contemplativa y activa, así como la casa de retiros espirituales Lisieux.Esta Iglesia particular ocupa un lugar especial en la historia de la Iglesia en Colombia por ser cuna de Santa Laura Montoya Upegui, primera santa nacida en el país y fundadora de las Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena. También son hijos de este territorio el beato Juan Bautista Velásquez Peláez y el beato Jesús Aníbal Gómez Gómez, cuyos testimonios de fe continúan inspirando la vida cristiana y misionera de esta región.Con este nombramiento, la Diócesis de Jericó inicia una nueva etapa de su camino pastoral, manteniendo viva una tradición evangelizadora que durante más de un siglo ha contribuido significativamente a la vida de la Iglesia en Colombia.
Sáb 11 Jul 2026
Iglesia en Colombia plantea criterios para la renovación de la formación sacerdotal tras la CXXI Asamblea del Episcopado
Cinco días de oración, discernimiento, escucha y trabajo conjunto dejaron una convicción compartida entre los obispos de Colombia y los invitados especiales que participaron en la CXXI Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano: renovar la formación de los futuros sacerdotes es una tarea urgente para responder a los desafíos actuales de la Iglesia y del país.Del 6 al 10 de julio, más de 90 obispos, junto con rectores de seminarios, seminaristas, religiosos, laicos y profesionales vinculados a los procesos formativos, reflexionaron sobre el tema "La formación inicial al presbiterado en perspectiva sinodal misionera", en un ejercicio inédito de escucha y discernimiento compartido que permitió identificar retos, fortalecer consensos y proyectar caminos concretos para los seminarios de Colombia.El presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, IMC, destacó que uno de los principales frutos de la Asamblea fue confirmar la necesidad de seguir fortaleciendo una formación humana integral, capaz de preparar sacerdotes cercanos a las personas y a las realidades de sus comunidades."Constatamos que vamos avanzando, vamos tomando conciencia del valor de la formación humana integral de nuestros candidatos al ministerio sacerdotal, que sean personas cada vez más cercanas a las necesidades y preocupaciones de nuestras comunidades".El Arzobispo de Cartagena afirmó que la Iglesia aspira a formar ministros con una sana madurez humana y afectiva, capaces de construir relaciones fraternas con las distintas vocaciones del Pueblo de Dios, comprometidos con la opción preferencial por los pobres y con una auténtica actitud misionera que les permita responder a las periferias existenciales del mundo contemporáneo.Una formación que involucre a toda la IglesiaUno de los consensos más significativos de la Asamblea fue que la formación sacerdotal debe entenderse como una responsabilidad compartida por toda la Iglesia.En este sentido, monseñor José Mario Bacci Trespalacios, obispo de Santa Marta, afirmó que el proceso de renovación exige comprender de una manera nueva la identidad del ministerio presbiteral."El presbítero se comprende a sí mismo de manera plena en la vida de la Iglesia y desde el pueblo de Dios. No es una figura que está por encima, al lado o detrás, sino junto al pueblo de Dios."El obispo explicó que esta visión implica una formación en la que participen activamente familias, mujeres, jóvenes, sacerdotes, psicólogos y otros profesionales, de modo que el futuro presbítero aprenda desde el inicio a vivir relaciones eclesiales marcadas por la comunión, la escucha y la corresponsabilidad.Añadió que esta formación debe consolidar una identidad profundamente misionera, con sacerdotes capaces de escuchar, discernir y acompañar las realidades humanas. Asimismo, señaló que el futuro presbítero necesita una intensa vida espiritual que le permita leer los desafíos de su tiempo desde la fe y anunciar el Evangelio con respuestas concretas a las realidades actuales, haciendo presente el rostro misericordioso de Cristo en medio de las comunidades.En la misma línea, el rector del Seminario Mayor de Manizales, padre José Abel Sierra, resaltó que la Asamblea reafirmó la importancia de que toda vocación sacerdotal nazca de un encuentro personal con Jesucristo y crezca gracias al acompañamiento de toda la comunidad eclesial."Es muy importante la cooperación de todos. Son muchas las personas que tienen que ver en esa actividad de formar y acompañar al joven que quiere responder al Señor".También destacó que la cultura del cuidado debe seguir consolidándose en los seminarios para que estos sean ambientes sanos donde quienes serán futuros pastores aprendan también a cuidar de los demás.Comprender mejor a los jóvenes para acompañar sus vocacionesOtro de los acentos de la Asamblea fue la necesidad de renovar la manera como la Iglesia acompaña a las nuevas generaciones.Para monseñor Dimas Antonio Acuña Jiménez, obispo de El Banco, uno de los aportes más significativos fue comprender que los jóvenes necesitan ser conocidos desde su historia y no únicamente desde los desafíos propios de su tiempo.Inspirado en el pasaje de los discípulos de Emaús, afirmó que el acompañamiento vocacional exige cercanía, escucha y esperanza, para ayudar a reconstruir la historia personal de cada joven a la luz del Evangelio.Esta perspectiva se complementó con el llamado de monseñor José Camilo Arbeláez Montoya, obispo de Vélez, quien remarcó la necesidad de fortalecer la pastoral vocacional desde edades más tempranas.El prelado señaló que la Iglesia está llamada a acompañar a niños y adolescentes incluso antes de los últimos años del bachillerato, generando procesos continuos que permitan descubrir y madurar la vocación como un verdadero camino de discipulado.Seminarios que respondan a los desafíos del presenteLas reflexiones también coincidieron en la necesidad de seguir fortaleciendo el discernimiento vocacional, la preparación de los formadores y la articulación entre las diócesis.Monseñor Carlos Alberto Correa Martínez, obispo de Apartadó, destacó la importancia de impulsar procesos de discernimiento comunitario y regional que permitan responder de manera conjunta a los desafíos actuales.Por su parte, monseñor Israel Bravo Cortés, obispo de Tibú, recordó que las vocaciones nacen en contextos concretos, marcados muchas veces por el sufrimiento y la violencia, pero subrayó que precisamente allí continúa llamando el Señor."Las vocaciones están floreciendo. Aunque no aparecen en el número que quisiéramos, el Señor sigue llamando."Añadió que el gran desafío consiste en consolidar buenos equipos de formadores y comunidades que preparen pastores cercanos al dolor humano y comprometidos con la construcción de esperanza.Desde la vida religiosa, fray Alexander Martínez López, rector del Noviciado de los Agustinos Recoletos, destacó como uno de los mayores frutos de la Asamblea la decisión de fortalecer la formación de los formadores, consolidar criterios más claros para el discernimiento de quienes ingresan a los seminarios y seguir construyendo ambientes seguros desde la cultura del cuidado.Asimismo, valoró especialmente el carácter sinodal del encuentro."Ha sido muy gratificante poder trabajar juntos. Los señores obispos quieren trabajar en sinodalidad y comprenden la necesidad de vincular a todos los agentes de la Iglesia para construir estos proyectos."Una tarea que apenas comienzaLos participantes coincidieron en que las reflexiones desarrolladas durante estos cinco días solo darán fruto si se traducen en procesos concretos dentro de las diócesis y los seminarios del país.La psicóloga del Seminario Diocesano de Girardota, María Paula Zuleta Rendón, destacó la importancia de fortalecer el acompañamiento desde las etapas iniciales del discernimiento vocacional y recordó que la formación integral comienza desde los procesos de selección y continúa durante todo el camino formativo.Por su parte, el seminarista Juan Manuel Mendoza García, del Seminario Mayor Los Doce Apóstoles de Buga, valoró la posibilidad de ser parte de la reflexión de esta semana, como una riqueza para su proceso. Afirmó que una de las mayores enseñanzas de la Asamblea fue comprender que la formación sacerdotal es una responsabilidad de toda la Iglesia."Todo el proceso de formación no solamente les compete a los obispos y a los formadores; es una corresponsabilidad de toda la Iglesia."Con la clausura de la CXXI Asamblea Plenaria concluye el trabajo desarrollado durante estos cinco días en Bogotá, pero comienza una nueva etapa para las diócesis, provincias eclesiásticas y seminarios de Colombia. Los aprendizajes, desafíos y compromisos asumidos durante este encuentro serán ahora el punto de partida para seguir fortaleciendo una formación sacerdotal que, desde la comunión, el discernimiento y la misión, prepare pastores según el corazón de Cristo para responder a las necesidades de la Iglesia y de la sociedad colombiana.Vea a continuación los testimonios y momentos más destacados a través de la última emisión del informativo ‘Así va la Asamblea’:
Vie 10 Jul 2026
Formar sacerdotes con conciencia crítica, vida de oración y perseverancia en el ministerio: claves de Mons. Germán Medina
La renovación de la formación sacerdotal comienza por la conversión de quienes tienen la misión de formar. Ese fue el mensaje central de la homilía pronunciada por monseñor Germán Medina Acosta, obispo de Engativá y secretario general de la Conferencia Episcopal de Colombia, durante la Eucaristía con la que inició la última jornada de la CXXI Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano este viernes 10 de julio.La celebración fue presidida por monseñor Medina y tuvo como concelebrantes principales a monseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, y a monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, arzibispo de Tunja y vicepresidente.Al iniciar su reflexión, el Secretario General invitó a contemplar el camino recorrido por la Iglesia en Colombia con una mirada de gratitud, reconociendo el testimonio de quienes han dedicado su vida a la promoción de las vocaciones y a la formación de los futuros sacerdotes. A ese reconocimiento sumó el de párrocos, comunidades cristianas, docentes, colaboradores y laicos que han contribuido, desde distintas responsabilidades, a sostener la misión formativa de los seminarios del país.No obstante, advirtió que la Iglesia afronta un momento que exige renovar profundamente sus procesos de formación."Hoy afrontamos tiempos y realidades inéditas. Las nuevas generaciones de jóvenes plantean desafíos que interpelan profundamente nuestra acción evangelizadora y, de modo particular, la pastoral vocacional y la formación sacerdotal".Inspirado en el Documento Final del Sínodo sobre la Sinodalidad, explicó que uno de los frutos más importantes del discernimiento eclesial es la invitación a una auténtica "conversión de la formación". A partir de esa convicción, presentó tres prioridades para fortalecer la formación inicial al presbiterado.La primera, formar sacerdotes con una conciencia crítica iluminada por el Evangelio, capaces de construir paz y ejercer un discernimiento prudente frente a los desafíos del contexto actual.En ese contexto, monseñor Medina advirtió:“En el mundo contemporáneo existe la tendencia a instrumentalizar la religión y, en nuestro contexto, a utilizar la buena fe de la Iglesia con fines políticos”.Por ello, afirmó que la formación de los futuros presbíteros debe promover "una conciencia crítica de inspiración evangélica y profética, una sólida cultura de paz y el ejercicio de la prudencia y la sencillez".Además, al recordar la reciente audiencia de la Presidencia del Episcopado con el papa León XIV, destacó que, al compartirle algunos de los avances de la Iglesia colombiana en el ámbito de la cultura del cuidado, y particularmente de la atención y reparación a las víctimas, el Santo Padre los animó a continuar escuchándolas y acompañándolas en su dolor.El segundo acento estuvo centrado en la oración y el discernimiento.El Secretario del Episcopado Colombiano señaló que el camino sinodal ha permitido redescubrir el discernimiento personal, comunitario y eclesial como una manera de leer la realidad desde la fe y recordó que "nada reemplaza la oración personal, que sigue siendo el fundamento de toda vocación y de todo ministerio".Como tercer aspecto, invitó a formar sacerdotes capaces de vivir la esperanza y perseverar en medio de las dificultades propias del ministerio, convencidos de que "la fuerza del Evangelio es incontenible e irreversible" y de que "Dios permanece fiel y nunca abandona a quienes llama y envía".Al final de su homilía, el Secretario General de la Conferencia Episcopal de Colombia afirmó que la renovación de los seminarios solo será posible si comienza por la conversión de los propios pastores."La conversión de la formación comienza por nuestra propia conversión. Solo una Iglesia que se deja convertir puede formar ministros capaces de acompañar la conversión del Pueblo de Dios".Y concluyó con una invitación que sintetizó parte del espíritu que ha tenido esta CXXI Asamblea:"No podremos renovar los seminarios si antes no renovamos nuestra manera de ser pastores. No podremos formar discípulos misioneros si nosotros mismos no permanecemos cada día en la escuela del Maestro".Finalmente, encomendó a la Virgen María, Madre de los Sacerdotes, el camino emprendido por la Iglesia en Colombia para seguir formando "sacerdotes con corazón de pastor, hombres de oración y de discernimiento, prudentes, sencillos y libres, artesanos de paz, capaces de caminar con el Pueblo de Dios y de anunciar el Evangelio con alegría y esperanza".