SISTEMA INFORMATIVO
Apostolado del mar y ríos ratifican su compromiso con la gente de zonas marítimas y ribereñas
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Al cierre del IV Encuentro Nacional del Apostolado del Mar y Ríos con el lema Naveguemos Juntos, culminado el 29 de julio en Cartagena, obispos, sacerdotes, seminaristas, académicos y representantes de organizaciones de pescadores partícipes de la jornada, ratificaron su compromiso de continuar trabajando en favor de la gente de mar, pescadores y familias de los litorales marítimos y ribereños, fortaleciendo la misión pastoral con la Stella Maris y la articulación de esfuerzos institucionales e intersectoriales.
La introducción integral del Apostolado del Mar dentro del plan pastoral, la estructuración transversal de una pastoral social que promueva el encuentro y una escuela al servicio de pescadores de mares y ríos, la formación virtual de laicos y líderes sociales, así como la instauración del día del pescador y del agua con intercambio de experiencias, corresponden a algunas de las apuestas que dejó este ejercicio de reflexión y construcción colectiva realizado en las instalaciones del Centro de Espiritualidad Madre Bernarda del Colegio Biffi en Cartagena, informó Monseñor Julio Hernando García, Coordinador Nacional del Apostolado del Mar y Ríos y Obispo de la Diócesis de Garagoa (Boyacá).
“Después de un encerramiento derivado de la pandemia y una situación que nos ha llevado a mirar la vida de otra manera, el volver a ponernos al frente de la realidad y el mundo para entrar en la búsqueda de una relación armónica con la casa común, representa uno de los grandes frutos del encuentro”, expresó Monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias, obispo del Vicariato Apostólico de San Andrés, Providencia y Santa Catalina.
“Cuando los pescadores tienen un apoyo de esta índole se sienten amparados, pues es un gremio de campesinos abandonados por el Estado y con estos encuentros se pueden gestionar mecanismos que nos permitan salir adelante”, dijo Manuel Peña Martínez, representante legal de la Asociación Municipal de Usuarios Campesinos de San Estanislao de Kotska- AMUCASEK (Bolívar).
La formación de seminaristas sobre la realidad que viven las personas que se movilizan a través de mares y ríos, será uno de los desafíos de las jurisdicciones de Istmina-Tadó, Tumaco, Barranquilla, Cartagena, Magangué, Santa Marta, y San Andrés y Providencia, reveló Lady Ruiz, representante del Apostolado del Mar y Ríos de la Diócesis de Garagoa (Boyacá).
“Encontramos que el espacio es particularmente especial porque la academia no tiene sentido si no se vierte al servicio de las comunidades, las ciudadanía y la sociedad; poder hacerlo es solamente posible si nos encontramos todos y si la academia escucha no solamente a sus comunidades marítimas y ribereñas, sino a los empresarios, industriales, instituciones, académicos y las regiones, para poder estudiar y producir conocimiento”, manifestó Marly Mardini Llamas, Directora del Observatorio de Actividades Marítimas y Portuarias de la Universidad de Cartagena.
Por su parte, el Capitán Víctor Hurtado, Gerente del Terminal Portuario COMPAS-Cartagena, expresó que para ellos “los principios, valores y la espiritualidad son verdaderamente valiosos, creemos que las personas que nos traen las cargas, sobre las cuales nosotros producimos nuestros resultados deben ser soportadas por alguien como lo viene haciendo la organización Stella Maris”.
Desde las Diócesis de Riohacha, Santa Marta, Barranquilla, Cartagena, San Andrés, Magangué, Istmina-Tadó y Tumaco, se consensuó sobre la necesidad de realizar una caracterización social con el fin de identificar las parroquias pesqueras, aledañas a los puertos ribereños y marítimos, y así en el mediano plazo, brindar capacitación a los sacerdotes para que puedan ejercer una pastoral del mar y ríos con sus pescadores, familias y marineros.
La apertura de casas del pescador como espacios de evangelización y de acompañamiento social y el impulso de la economía pesquera a través de los proyectos sociales de la Diócesis de Riohacha, Santa Marta, Barranquilla, Tumaco e Istmina-Tadó es otro de los compromisos del encuentro.
Por su parte, las Diócesis de Magangué y Sincelejo anunciaron el lanzamiento de la pastoral de las aguas en cabeza de Monseñor Ariel Lascarro Tapia, obispo de la Diócesis de Magangué.
La caracterización de las organizaciones de pescadores, así como la identificación de la zona pesquera y de las ciénagas del canal del Dique, en articulación con Pastoral Social, la Armada Nacional, pescadores artesanales, caseteros y asociaciones de mujeres son los compromisos de la Diócesis de Barranquilla.
La Diócesis de Istmina-Tadó por su parte, se comprometió a incluir la champa misionera en la Cátedra sobre la Pastoral del Mar y de los Ríos, con una proyección a treinta y cinco (35) años. También hizo un llamado a la Conferencia Episcopal Colombiana para que les preste asesoría y formación a los pescadores llamados a embarcar en la champa misionera, como parte del proceso formativo de los futuros sacerdotes.
La Diócesis de Tumaco promoverá la formación virtual de un grupo de sacerdotes y laicos que se interesen en el tema del apostolado del mar y ríos, así como la conformación de un equipo de trabajo dedicado al análisis y estudio de esta realidad marítima.
En esta oportunidad la Diócesis de San Andrés y Providencia anunció visitas a pescadores artesanales y al sector de acuicultores en lo que resta del año, hasta el 2023 y a propiciar un ejercicio de escucha permanente de esta realidad social a través de visitas a los lugares de siembra de los peces, casas y familias de pescadores.
Con estos compromisos cerró el IV Encuentro Nacional del Apostolado del Mar y Ríos, como fruto de un espacio de reflexión y de diálogo participativo que incluyó actividades espirituales, académicas, culturales, una rueda de prensa, la visita al Puerto COMPAS de Cartagena y el intercambio de experiencias y disertaciones en las que participaron obispos, sacerdotes, seminaristas y equipos de la Conferencia Episcopal Colombiana a través de la Pastoral de Migrantes del Secretariado Nacional de Pastoral Social, Diócesis de las jurisdicciones de Garagoa, Cartagena, Barranquilla, Santa Marta, San Andrés, Sincelejo, Buenaventura, Montería, Istmina-Atadó, Tumaco; académicos de la Universidad de Cartagena y la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, directivos y equipos de la Corporación Desarrollo y Paz, representantes de organizaciones sociales y pesqueras como el Grupo de Voluntarios de Visitadores de Barcos en Cartagena, la Granja Lismar, la Asociación de Mujeres para el Desarrollo Integral de Puerto Badel-AMUDIC, la Asociación Municipal de Usuarios Campesinos de San Estanislao de Kotska- AMUCASEK y la Corporación Artística y Cultural- Carreto.
Fuente: Of. de comunicaciones del SNPS
"Agua pasó por aquí, cate que no te vi"
Mié 14 Oct 2026
Con María en el mes de las misiones
Lun 5 Oct 2026
Vie 21 Ago 2026
Obispos confían al padre Diego Meza Gavilanes el liderazgo de la Pastoral Social en Colombia
El sacerdote, designado por los obispos colombianos durante la Asamblea Plenaria de julio, asume esta responsabilidad en medio de la emergencia provocada por el terremoto del pasado 10 de agosto. Una de sus primeras misiones será fortalecer y articular la respuesta de la Iglesia en los territorios afectados, en el marco de la iniciativa “Con Colombia, hasta el último rincón”.El padre Diego Meza Gavilanes asumió la dirección del Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas Colombiana, luego de ser designado para esta responsabilidad por los obispos del país durante la CXXI Asamblea Plenaria del episcopado colombiano, realizada en julio.Su llegada a la Pastoral Social nacional ocurre en un momento especialmente desafiante para Colombia. Apenas iniciada esta nueva responsabilidad, el sacerdote se ha incorporado al trabajo que adelanta el Sistema Nacional de Emergencias de Cáritas Colombiana para acompañar a las comunidades afectadas por el terremoto del pasado 10 de agosto y fortalecer, desde el ámbito nacional, la respuesta de la Iglesia a esta emergencia.En este contexto, el padre Diego también asume el liderazgo de la iniciativa “Con Colombia, hasta el último rincón”, impulsada por la Conferencia Episcopal de Colombia para articular esfuerzos y llevar solidaridad, acompañamiento y apoyo a las comunidades afectadas, especialmente a aquellas que se encuentran en zonas rurales, dispersas o con mayores dificultades para acceder a la ayuda.Una experiencia construida desde los territoriosOriundo del municipio de Ospina, Nariño, y sacerdote de la Diócesis de Ipiales, el padre Diego Meza llega a esta responsabilidad con una trayectoria estrechamente vinculada al trabajo pastoral y social en los territorios.Desde julio de 2024 se desempeñaba como director de la Pastoral Social de la Diócesis de Ipiales, en la frontera colombo-ecuatoriana, donde acompañó procesos relacionados con paz y reconciliación, memoria histórica, participación política juvenil, agroecología, movilidad humana, género y desarrollo rural, en articulación con organizaciones de cooperación internacional.Su experiencia también incluye la docencia y la investigación social. Es doctor en Ciencias Sociales por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma y cuenta con un máster en Metodología y Técnicas Avanzadas de Investigación Social de la Universidad Sapienza de Roma. Ha sido profesor de la Facultad de Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Gregoriana y del Centro de Estudios e Investigaciones Latinoamericanas (CEILAT) de la Universidad de Nariño.Entre sus publicaciones se encuentra el libro Trayectorias cruzadas. Catolicismos y Política en la América Latina Contemporánea, publicado por la Editorial Pontificia Universidad Javeriana, del cual es coeditor.Una Iglesia que ya está en los territoriosAl asumir la dirección del Secretariado, el padre Diego destaca una de las principales fortalezas con las que cuenta la Pastoral Social de la Iglesia para responder a situaciones de emergencia: su presencia permanente en las comunidades.“Una de las grandes fortalezas de la Iglesia es que no llegamos al territorio después de una emergencia. Ya estábamos allí antes de que esta ocurriera y permaneceremos después de ella”.Esta presencia, explica, se sostiene a través de las diócesis, parroquias, comunidades religiosas, agentes pastorales y voluntarios que acompañan de manera cotidiana a las comunidades.“La Iglesia tiene una presencia capilar a través de las diócesis, parroquias, comunidades religiosas, agentes pastorales y voluntarios. Esta presencia resulta especialmente importante en las zonas más olvidadas y periféricas”.Desde esta perspectiva, la respuesta ante el terremoto no parte de cero. La estructura territorial de la Iglesia permite identificar necesidades, acompañar a las comunidades y mantener el vínculo con ellas más allá de la atención inmediata de la emergencia.Escuchar para llegar a quienes pueden estar quedando por fueraUno de los primeros desafíos que asume el nuevo director es fortalecer la capacidad de la Pastoral Social para identificar las necesidades que no siempre aparecen en los grandes consolidados de una emergencia.Para ello, se contempla el despliegue de equipos técnicos en los territorios afectados, con especial atención a comunidades rurales dispersas, zonas urbanas, pueblos indígenas y afrocolombianos y familias que enfrentan mayores condiciones de vulnerabilidad.“En una emergencia quien más visibilidad tiene no necesariamente es quien más necesita la ayuda. Queremos que nuestras decisiones se basen en las necesidades reales de los territorios”, señala el padre Diego.En ese propósito, plantea una pregunta que orientará su trabajo al frente del Secretariado:“¿Quién está quedando por fuera de la respuesta?”La apuesta es que la atención de la emergencia pueda llegar no solo a los lugares más visibles o de más fácil acceso, sino también a aquellas comunidades que, por sus condiciones geográficas, sociales o económicas, pueden quedar rezagadas de los mecanismos de asistencia.Más allá de la emergencia: acompañar la recuperaciónPara el padre Diego Meza, la misión de la Pastoral Social no termina con la entrega de ayudas humanitarias. El acompañamiento debe proyectarse hacia la recuperación de las comunidades y la reconstrucción de sus proyectos de vida.Por eso, uno de los retos que plantea esta nueva etapa es contribuir a una recuperación que permita superar las condiciones de vulnerabilidad que ya existían antes del terremoto.“Nuestro reto no es solamente aportar a la reconstrucción de las viviendas destruidas, es evitar reconstruir las mismas vulnerabilidades que existían antes del terremoto. La reconstrucción será verdaderamente humana cuando una familia pueda recuperar no solamente su techo, sino también las condiciones para reconstruir su proyecto de vida”.Este enfoque se suma a los principales desafíos que seguirá acompañando el Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas Colombiana: la atención a las víctimas del conflicto armado, los procesos de paz y reconciliación, las dinámicas de movilidad humana y migración, el desarrollo rural y el cuidado de la casa común, entre otras realidades que afectan especialmente a las comunidades más vulnerables.Con la llegada del padre Diego Meza, la Pastoral Social de la Iglesia en Colombia inicia una nueva etapa de servicio nacional, marcada por la experiencia territorial, la escucha de las comunidades y el compromiso de acompañarlas antes, durante y después de las situaciones de emergencia.En medio de la actual emergencia, este trabajo se articula con el llamado de la Conferencia Episcopal de Colombia a estar “con Colombia, hasta el último rincón”, fortaleciendo la solidaridad y la presencia de la Iglesia allí donde más se necesita.
Jue 13 Ago 2026
Servicio Nacional de Emergencias de Cáritas articula la respuesta de la Iglesia en Colombia ante el terremoto
El Servicio Nacional de Emergencias del Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana articula la respuesta de la Iglesia en los territorios afectados, con especial atención a las comunidades rurales y de difícil acceso. Alimentación, agua, alojamiento temporal, salud y recuperación de medios de vida hacen parte de las necesidades identificadas.El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al país el pasado 10 de agosto continúa dejando una emergencia humanitaria cuya dimensión todavía está en proceso de consolidación. El balance preliminar entregado por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) este 13 de agosto confirmó que el número de fallecidos llegó a 273 personas. Además, 3.824 heridos, 40.753 familias afectadas y 377 personas desaparecidas; mientras continúan las labores de búsqueda y rescate en las zonas más golpeadas. Según el reporte situacional, 357 municipios de 13 departamentos y más de 1.100 viviendas están destruidas. Las dificultades de conectividad y acceso mantienen vacíos de información, especialmente en comunidades rurales y dispersas del Chocó.En este escenario, la Iglesia Católica colombiana ha activado, además de su presencia pastoral y de acompañamiento espiritual, su Servicio Nacional de Emergencias (SNE), una estructura del Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana destinada a articular la respuesta humanitaria de la red Cáritas en el país.“Para Cáritas, una de las principales preocupaciones es precisamente llegar a las comunidades que pueden estar quedando menos visibles dentro de la emergencia”, explica Luisa López, especialista Nacional de Emergencias de Cáritas Colombiana.Una red que conecta las necesidades con la ayudaLa respuesta se está articulando con las Pastorales Sociales de las jurisdicciones eclesiásticas afectadas, entre ellas Pereira, Istmina-Tadó, Quibdó, Manizales, Cartago, Cali, Palmira, Armenia, Ibagué, Buenaventura, Buga y Jericó, para identificar necesidades y priorizar a las comunidades con mayores dificultades de acceso.El más rienciente reporte del SNE señala como territorios prioritarios al Chocó, por la cercanía al epicentro, la dispersión de sus comunidades y las dificultades de comunicación y acceso; Risaralda, particularmente Pereira y Dosquebradas, por la afectación humana; y sectores del Valle del Cauca, especialmente Cali y Buenaventura, por la afectación de la infraestructura hospitalaria.El sistema articula también el trabajo con Bancos de Alimentos, otras jurisdicciones de la Iglesia y actores humanitarios, buscando que los recursos lleguen a los lugares donde realmente se necesitan y evitando duplicar esfuerzos.En términos operativos, el SNE recibe, orienta y canaliza los recursos y capacidades disponibles, mientras las jurisdicciones eclesiásticas y Cáritas diocesanas ejecutan la respuesta directamente en los territorios y acompañan a las comunidades afectadas.Atender lo urgente, sin perder de vista la recuperaciónLa primera evaluación realizada por la red Cáritas Colombiana en medio de esta emergencia identifica cinco grandes áreas de necesidad: alimentación y agua segura; elementos de higiene y cuidado personal; alojamiento temporal y protección para las familias que no pueden regresar a sus viviendas; atención en salud y acompañamiento emocional y psicosocial; y recuperación de medios de vida.El reporte nacional también identifica como prioridades la búsqueda y rescate, los kits de albergue, agua, saneamiento e higiene, salud física y mental, educación en emergencias y protección de niños, niñas y adolescentes.La respuesta, sin embargo, no se limita a los primeros días. Muchas familias han perdido herramientas de trabajo, pequeños negocios y otras fuentes de ingreso, por lo que la recuperación de los medios de vida será parte de las necesidades que deberán atenderse a medida que avance la emergencia.“La evaluación continúa. A medida que nuestros equipos puedan ingresar a las comunidades más aisladas, seguramente tendremos una identificación más precisa de las necesidades y podremos ajustar la respuesta humanitaria”, señala López.Esta labor resulta especialmente relevante en el Chocó, donde continúan las dificultades de conectividad y acceso a algunas comunidades. El reporte registra afectaciones importantes y señala que la información sobre personas damnificadas, viviendas averiadas, albergues y necesidades sectoriales por municipio todavía presenta vacíos.La solidaridad también necesita organizaciónEn el marco de la campaña “Con Colombia, hasta el último rincón”, la Conferencia Episcopal de Colombia y el Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana han invitado a personas, parroquias, comunidades, empresas y organizaciones a sumarse a la respuesta.Tanto los recursos recaudados por la campaña, como los de la ayuda de anunciada por el Papa León XIV a través del Dicasterio para el Servicio de la Caridad – Limosnería Apostólica, se incorporarán a una misma respuesta coordinada por el Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana junto con las jurisdicciones eclesiásticas y pastorales sociales diocesanas, quienes conocen de primera mano las necesidades de sus territorios.El modelo contempla tanto la movilización de recursos económicos como la canalización de ayudas en especie. En el caso de las donaciones en especie, estas pueden ser recibidas por las jurisdicciones afectadas, direccionadas a los Bancos de Alimentos más cercanos o, para zonas de mayor dificultad de acceso, canalizadas a través del SNPS-Cáritas Colombiana.“Detrás de cada vivienda afectada hay una familia, detrás de cada comunidad hay historias de vida y detrás de esta emergencia hay personas que necesitan saber que no están solas”, recuerda Lina López.La respuesta de la Iglesia busca precisamente que esa certeza pueda llegar también a los lugares más apartados: acompañar a las comunidades, identificar sus necesidades, articular la solidaridad y hacer llegar la ayuda hasta donde más se necesita.Canales de donación:Banco de BogotáCuenta de ahorros 081789224Titular: Secretariado Nacional de Pastoral Social - Cáritas ColombianaNIT: 860.039.273-3Bre-B: 0092651552BancolombiaCuenta de ahorros 82900024657Titular: Secretariado Nacional de Pastoral Social - Cáritas ColombianaNIT: 860.039.273-3Bre-B: 0092879108Vea a continuación el llamado de la Especialista de Emergencias:
Mié 12 Ago 2026
“Con Colombia, hasta el último rincón”: Iglesia activa campaña solidaria para apoyar a las comunidades afectadas por el terremoto
La Conferencia Episcopal de Colombia y el Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana convocan a las jurisdicciones eclesiásticas, parroquias, comunidades de fe y agentes pastorales a acompañar a las comunidades afectadas, articular la ayuda y movilizar la solidaridad ante la emergencia que vive el país. La iniciativa incluye una campaña nacional de recaudo y una Jornada Nacional de Oración el próximo domingo 16 de agosto.Ante las afectaciones provocadas por el terremoto del pasado 10 de agosto, la Iglesia católica en Colombia articula una respuesta nacional para acompañar a las personas y comunidades afectadas y poner sus capacidades al servicio de quienes enfrentan las consecuencias de la emergencia.Bajo el lema “Con Colombia, hasta el último rincón”, la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) y el Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana hacen extensiva esta iniciativa que busca hacer visible la solidaridad y la caridad cristiana, acompañar a quienes sufren, articular la ayuda y sostener juntos la esperanza, especialmente en las comunidades que enfrentan mayores afectaciones.La cercanía del Papa y el llamado de la Iglesia en ColombiaEn un mensaje dirigido al pueblo colombiano con motivo de esta emergencia, monseñor Francisco Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, agradeció y transmitió la cercanía y oración del papa León XIV en sus recientes mensajes desde el Vaticano. Destacó, igualmente, los mensajes de solidaridad recibidos de diferentes Conferencias Episcopales de América Latina y el Caribe, América del Norte y Europa, así como de organizaciones nacionales e internacionales que han expresado su solidaridad con Colombia.La convocatoria de la IglesiaFrente a esta realidad, el llamado del Presidente del Episcopado Colombiano para todos los fieles en Colombia es a traducir la caridad cristiana en acciones concretas: acompañar, servir y poner las capacidades de las comunidades e instituciones eclesiales al servicio de quienes más lo necesitan.“Hoy necesitamos estar cerca, cerca de las familias que sufren, cerca de quienes tienen miedo y viven la incertidumbre, cerca de quienes buscan a sus seres queridos, cerca de quienes trabajan incansablemente por salvar vidas”, señaló monseñor Múnera.Las comunidades, en el centro de la respuestaLa campaña “Con Colombia, hasta el último rincón” buscará que las voces de las personas afectadas y de quienes las acompañan desde los territorios tengan un lugar central. Sacerdotes, religiosos, religiosas, agentes de pastoral, voluntarios y comunidades podrán compartir sus testimonios, las necesidades que enfrentan y las acciones que se desarrollan en cada lugar.Esta dinámica permitirá visibilizar la respuesta de la Iglesia desde los territorios y favorecer la articulación entre las distintas jurisdicciones eclesiásticas y otros actores que participan en la atención de la emergencia. Entre ellos, la Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia (ABACO).Campaña de recaudo para las comunidades afectadasComo parte de esta respuesta, el Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana habilitó distintos canales de recaudo de fondos que serán destinados a apoyar las acciones de atención a las personas y familias afectadas a través del Servicio Nacional de Emergencias, de acuerdo con las necesidades identificadas en los territorios.Los aportes pueden realizarse a través de los siguientes canales:Banco de BogotáCuenta de ahorros 081789224Titular: Secretariado Nacional de Pastoral Social - Cáritas ColombianaNIT: 860.039.273-3Bre-B: 0092651552BancolombiaCuenta de ahorros 82900024657Titular: Secretariado Nacional de Pastoral Social - Cáritas ColombianaNIT: 860.039.273-3Bre-B: 0092879108También es posible realizar donaciones en línea a través de la página web de Cáritas Colombiana.Jornada Nacional de Oración: domingo 16 de agostoComo parte de la respuesta de la Iglesia, la Conferencia Episcopal de Colombia convoca también a una Jornada Nacional de Oración el próximo domingo 16 de agosto en todas las parroquias y comunidades de fe del país.La invitación es a orar por quienes han perdido la vida, por sus familias, por los heridos y damnificados, por quienes continúan buscando a sus seres queridos y por quienes trabajan sin descanso en esta emergencia.La jornada también será una oportunidad para encomendar a Dios a los organismos de socorro, al personal de salud, a los voluntarios y a todas las personas que participan en las labores de búsqueda, rescate, asistencia y acompañamiento.Para facilitar la preparación de las celebraciones, la Conferencia Episcopal de Colombia pone a disposición un subsidio de oración y las orientaciones litúrgicas elaboradas para esta jornada.El material propone que las comunidades se reúnan en oración como una sola familia y que la celebración sea un espacio de consuelo, solidaridad y esperanza en medio de la emergencia.La Jornada Nacional de Oración recoge también el llamado del papa León XIV, quien, al expresar su cercanía con el pueblo colombiano, pidió al Señor que conceda a los afectados “los dones de la fortaleza espiritual y la esperanza cristiana”.Afectaciones en templos y espacios de la IglesiaEl terremoto también ocasionó daños en templos, casas curales, conventos, capillas y otras edificaciones eclesiales. Además de su dimensión religiosa y patrimonial, estos lugares son espacios donde se desarrolla la vida cotidiana de numerosas comunidades.Entre los daños reportados se encuentran los de la Catedral de Manizales, cuya torre sufrió un derrumbe parcial y quedó inclinada sobre la fachada, y la destrucción del templo del barrio El Carmen.En la Diócesis de Pereira se registraron graves daños en la parroquia Nuestra Señora del Carmen – Iglesia San José, el desplome del templo parroquial de Nuestra Señora de Guadalupe, en Dosquebradas, y afectaciones en la torre del templo parroquial de La Virginia.La Basílica del Señor de los Milagros de Buga presenta grietas en su cúpula central y caída de material, mientras que en la Basílica Nuestra Señora de la Pobreza de Cartago colapsó el techo de la nave central.En la Arquidiócesis de Popayán se reportaron daños en el templo de Santo Domingo y en templos parroquiales de El Tambo, Morales, Totoró y Caldono. En la Arquidiócesis de Cali, el Convento de La Merced sufrió el desplome de la cubierta del presbiterio y grietas en sus paredes.La Arquidiócesis de Ibagué informó daños estructurales en templos de Anzoátegui y del corregimiento de Balboa, además de afectaciones en la casa cural de la parroquia de Roncesvalles.Por su parte, la Diócesis de Jericó adelanta evaluaciones en varias edificaciones, entre ellas la Casa de Encuentros Lisieux, la Basílica Menor de Jardín, parroquias y capillas de Caramanta, Andes, Hispania y Tapartó, la Casa Cural de San José y el Seminario San Juan Eudes.En la Diócesis de Quibdó, ubicada en una de las zonas más afectadas por el sismo, se han informado daños estructurales en la casa episcopal y en algunos templos parroquiales. El balance continúa en consolidación debido a las dificultades de comunicación que persisten en algunas comunidades.También se han reportado afectaciones en templos y casas curales de las diócesis de Girardota, Cartago y La Dorada-Guaduas, así como en el Santuario de San José, en Venecia, Antioquia.Este es un balance preliminar, las jurisdicciones continúan realizando verificaciones y evaluaciones técnicas para determinar la magnitud de los daños y las medidas de seguridad y recuperación necesarias. Se calcula que pueden superar los 50 templos.El compromiso de la Iglesia con el país“Colombia nos necesita unidos. Acompañemos, sirvamos y oremos”, expresó monseñor Francisco Múnera, al convocar a la Iglesia y al país a responder juntos ante esta emergencia.Por esto, la Iglesia Católica en Colombia continuará articulando sus capacidades y acompañando a las comunidades afectadas a través de las jurisdicciones eclesiásticas, la pastoral social, las parroquias, comunidades religiosas, agentes pastorales y voluntarios que participan en esta respuesta nacional.Vea el mensaje del Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia a continuación:
Mié 1 Jul 2026
Iglesia Católica en Colombia articula respuesta nacional para apoyar a las comunidades afectadas en Venezuela
"Tendamos nuestra mano solidaria a Venezuela". Tras este llamado de los obispos, la Iglesia Católica en Colombia puso en marcha una amplia movilización solidaria para acompañar a las comunidades afectadas por los terremotos ocurridos en el país vecino. La respuesta articula la convocatoria nacional liderada por el Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas Colombiana con las múltiples iniciativas que las jurisdicciones eclesiásticas desarrollan desde sus propios territorios para fortalecer la atención humanitaria que la Iglesia brinda en Venezuela.La tragedia provocada por los terremotos del pasado 24 de junio continúa dejando profundas consecuencias humanitarias en Venezuela. En respuesta a esta emergencia, la Iglesia Católica en Colombia activó una estrategia de solidaridad que integra esfuerzos nacionales y locales para canalizar el apoyo de los colombianos hacia las comunidades damnificadas, en estrecha coordinación con la Iglesia venezolana.Esta respuesta es liderada, a nivel nacional, por el Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas Colombiana, organismo de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), y se desarrolla en articulación con la Conferencia Episcopal Venezolana, Cáritas Venezuela y la red internacional Cáritas, para garantizar que las ayudas lleguen de manera organizada, transparente y oportuna a quienes más las necesitan.Una emergencia que sigue reclamando solidaridadDe acuerdo con el más reciente informe de situación de Cáritas Venezuela, las necesidades humanitarias continúan siendo críticas. La atención médica, el acceso a agua potable, alimentos, albergues temporales, kits de higiene, protección y acompañamiento psicosocial hacen parte de las prioridades para atender a las familias damnificadas. Desde las primeras horas posteriores a la emergencia, la Iglesia en Venezuela mantiene desplegada una amplia red de atención a través de Cáritas Venezuela, las diócesis, las parroquias y cientos de voluntarios presentes en las zonas afectadas, en coordinación con Cáritas Internationalis y otros organismos humanitarios.Una respuesta que se multiplica en todo el paísLa convocatoria nacional liderada por el Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas Colombiana se complementa con las múltiples iniciativas que las jurisdicciones eclesiásticas vienen impulsando desde sus propios territorios.En distintas regiones del país, arquidiócesis, diócesis y vicariatos apostólicos, a través de sus pastorales sociales, parroquias y comunidades, han organizado colectas, campañas de sensibilización, jornadas de oración y otras acciones solidarias para acompañar al pueblo venezolano.Cada Iglesia particular desarrolla estas iniciativas de acuerdo con su realidad pastoral y sus posibilidades, pero todas convergen en un mismo propósito: expresar la cercanía de la Iglesia en Colombia y fortalecer la respuesta humanitaria que la Iglesia en Venezuela brinda a las comunidades afectadas.Entre las iniciativas que ya se conocen públicamente se encuentran las promovidas por las diócesis de Cúcuta, Riohacha e Ipiales, jurisdicciones de frontera que, por su cercanía histórica con el pueblo venezolano, han sido de las primeras en convocar a sus comunidades a esta expresión de fraternidad. También las arquidiócesis de Medellín, Barranquilla, Cartagena, Nueva Pamplona y Cali, así como las diócesis de Palmira y San José del Guaviare, han puesto en marcha campañas propias de solidaridad. Estos son solo algunos ejemplos de la amplia movilización que las Iglesias particulares vienen desarrollando en diferentes regiones del país para responder a esta emergencia. La información específica de los centros de acopio y otras cuentas habilitadas puede ser consultada por los fieles a través de los perfiles de cada Iglesia particular en redes sociales.Iniciativas que ayudan a reencontrar familiasLa solidaridad también se expresa en acciones pastorales que buscan responder a otras consecuencias de la tragedia.La Pastoral Social de la Diócesis de Palmira, además de promover una colecta económica y el acopio de ayudas, acompaña a familias colombianas que han perdido comunicación con sus seres queridos en Venezuela. Como respuesta a esta necesidad, habilitó un boletín digital con información actualizada sobre personas hospitalizadas tras los terremotos, con el propósito de facilitar su ubicación y contribuir al reencuentro de las familias.Este boletín, que se actualiza permanentemente de acuerdo con la información médica disponible, puede consultarse aquí.Asimismo, quienes cuenten con información que pueda contribuir a la localización de alguno de los pacientes podrán compartirla a través de los canales habilitados por la Pastoral Social de la Diócesis de Palmira.Bancos de alimentos y aliados fortalecen la respuestaLa movilización también cuenta con el respaldo de la Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia (ABACO) y de los bancos de alimentos diocesanos, que trabajan de manera coordinada con el Banco de Alimentos de Venezuela para fortalecer la atención a las comunidades damnificadas.A esta respuesta se suman alianzas establecidas por Cáritas Colombiana con Farmatodo, Redeban, Bancolombia, Mercado Libre (Mercado Pago), que amplían los canales de donación y facilitan que más personas puedan unirse a esta expresión de solidaridad.Canales nacionales para canalizar la solidaridadAdemás de las campañas promovidas por las jurisdicciones eclesiásticas desde sus propios territorios, la Conferencia Episcopal de Colombia, a través del Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas Colombiana, habilitó una convocatoria nacional para que quienes deseen canalizar sus aportes mediante esta red de la Iglesia puedan hacerlo de manera segura, transparente y articulada con la respuesta humanitaria que se desarrolla en Venezuela.Siguiendo recomendaciones recientes de Cáritas Venezuela, se invita a priorizar las donaciones económicas, pues las condiciones logísticas y los procesos aduaneros hacen que este sea, en la etapa actual de la emergencia, el mecanismo más eficaz para atender las necesidades de las comunidades afectadas.Las personas que deseen canalizar sus aportes económicos a través de del Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas Colombiana pueden hacerlo consignando en la siguiente cuenta bancaria:Banco de Bogotá- Cuenta de ahorros No. 081789224Titular: Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas ColombianaNIT: 860.039.273-3También podrán realizar sus donaciones a través del micrositio: https://donar.caritascolombiana.orgGracias al trabajo articulado entre Cáritas Colombiana, Cáritas Venezuela y la red internacional Cáritas, estos recursos fortalecerán la atención que la Iglesia ya brinda en las zonas afectadas, respondiendo de manera organizada y transparente a las necesidades más urgentes identificadas en el territorio.Claves de esta movilización- La Conferencia Episcopal de Colombia, a través del Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas Colombiana, coordina una convocatoria nacional para canalizar ayudas hacia Venezuela.- Las jurisdicciones eclesiásticas desarrollan, de manera autónoma y complementaria, campañas propias de solidaridad en distintas regiones del país.- La Iglesia en Venezuela, por medio de Cáritas Venezuela, las diócesis y las parroquias, lidera la atención humanitaria en los territorios afectados.- Las donaciones económicas son la forma más efectiva de apoyar la emergencia en esta etapa, de acuerdo con la recomendación de Cáritas Venezuela.- Toda la ayuda canalizada por la Iglesia fortalece una respuesta humanitaria articulada, transparente y basada en las necesidades identificadas en el terreno.Una solidaridad que se transforma en esperanzaEsta movilización nace, especialmente, del llamado que los obispos colombianos hicieron al pueblo colombiano para acompañar a los hermanos venezolanos con gestos concretos de fraternidad."Invitamos a los fieles católicos, a las comunidades eclesiales y a todas las personas de buena voluntad a manifestar su solidaridad mediante una respuesta generosa, organizada y oportuna, que contribuya a atender las necesidades de quienes han sido golpeados por esta emergencia".Como expresan los obispos en su mensaje, esta respuesta busca que Colombia siga caminando junto a Venezuela "en la fe y la esperanza, tendiendo nuestra mano solidaria para acompañar su dolor y contribuir a la reconstrucción de aquello que ha sido afectado".Así, la solidaridad se convierte en un signo concreto de comunión entre dos pueblos hermanos y en una expresión viva del compromiso de la Iglesia con quienes hoy atraviesan el sufrimiento y la esperanza de la reconstrucción.