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Obispos piden oración por los ministros ordenados y servidores de la Iglesia

Mié, 21/04/2021 - 11:55 editorCEC1

Tags: enfermos por covid pandemia oración iglesia colombiana obispos episcopado

La Conferencia Episcopal de Colombia se une en oración por la salud de obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas que, estando en cumplimiento de su labor pastoral, se han visto afectados por la pandemia del Covid-19.

De manera especial el episcopado pone en los brazos de María Santísima su intercesión por la pronta recuperación de monseñor José Luis Henao Cadavid, obispo de Líbano – Honda; monseñor José Libardo García Monsalve, obispo de Málaga Soatá y administrador apostólico de Cúcuta, y monseñor Ugo Pucci Banfi, obispo emérito de Santa Marta.

A los fieles de estas comunidades se les anima a mantener momentos de oración en los que pidan por sus obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, para que pronto puedan continuar con su trabajo evangelizador.

Finalmente, invitan a todos los ministros ordenados y fieles que desarrollan su labor en la Iglesia que cuiden su salud y se valgan de los medios necesarios, entre ellos la virtualidad, para seguir ejerciendo su tarea evangelizadora.

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En su novena versión, la Conferencia Episcopal de Colombia, a través del Secretariado Nacional de Pastoral Social (SNPS) y de la Comisión de Conciliación Nacional (CCN), realizó del 22 al 24 de noviembre el Congreso de Reconciliación, bajo el lema: “Abriendo Caminos de Diálogo y Esperanza”. Un espacio que ayudó a la reflexión acerca de los aportes que realiza la Iglesia Católica, los retos y desafíos en términos de reconciliación y construcción de paz, a la luz del evangelio y la doctrina social de la Iglesia. Conozca algunas de las conclusiones que directivas de la CEC y participantes reflejaron a través de su participación en en estos espacios.

Mié 30 Nov 2022

CONACED, sienta su postura frente a proyecto de ley sobre educación sexual en los colegios

En una misiva enviada este 29 de noviembre de 2022, a los Representantes a la Cámara del Congreso de la República, la Confederación Nacional Católica de Educación – CONACED, sienta su postura frente al Proyecto de Ley No 229 de 2021, por medio de la cual se “promueve y fortalece la educación integral en sexualidad a través de la formación, conocimiento y ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos y se dictan otras disposiciones”. Este órgano eclesial, observa que el PL 229 plantea una grave violación al derecho de libertad religiosa y de cultos al establecer en un inciso del parágrafo 3º del artículo 5º lo siguiente: “En ningún caso la educación integral en sexualidad podrá brindarse desde una moral religiosa particular”. Así mismo, añaden que dentro del PL 229 se “dispone de las personas vinculadas también a los Colegios privados -educadores, padres de familia, administrativos- para obligarlas a recibir una capacitación en un enfoque de Educación en la Sexualidad con el fin de cambiar su mentalidad y convicciones”. Frente a este articulado que está en trámite desde la legislatura anterior y para este periodo 2022, la presidencia y el Comité Ejecutivo Nacional de CONACED, piden a los honorables Congresistas se retire o archive el PL 229. DESCARGAR CARTA AQUÍ La Confederación Nacional Católica de Educación – CONACED Es una corporación colegial Católica de carácter privado, sin ánimo de lucro, que vincula a las delegaciones educativas de las Comunidades Religiosas y agremia a Federaciones de instituciones educativas identificadas con la misión educativa de la Iglesia, con la finalidad de asesorarlas, acompañarlas representarlas y visibilizarlas en el ámbito educativo Nacional e Internacional.

Mié 30 Nov 2022

Representantes de la etapa continental del Sínodo se reunieron en el Vaticano

Los presidentes y coordinadores de cada una de las siete regiones en que se ha dividido la realización de la Fase Continental del Sínodo sobre la Sinodalidad se han reunido en el Vaticano, convocados por la Secretaría del Sínodo, los días 28 y 29 de noviembre. De ello hacen un análisis el secretario general adjunto del Consejo episcopal Latinoamericano (Celam), y el director del Centro de Programas y Redes de Acción Pastoral del propio Celam. Compartir las experiencias, las dudas, los desafíos “Una reunión muy fructífera, donde se ha dado a conocer la programación, el itinerario de las asambleas continentales en cada una de las regiones”, en palabras del sacerdote Pedro Brassesco. El secretario general adjunto del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam), que coordina esta etapa en América Latina y Caribe, ve la reunión como “momento para profundizar en el Documento para la Etapa Continental, que es el documento base sobre el cual se van a realizar las deliberaciones y el proceso de discernimiento al que nos invita la Iglesia en este tiempo”. Brassesco ha insistido en que “hemos podido compartir las experiencias, las dudas, los desafíos que se van presentando para la realización de este momento del Sínodo”. Refiriéndose al encuentro con el Papa Francisco, que la mayor parte del tiempo fue dedicado a responder a las preguntas de los presentes, destaca que fue un diálogo muy ameno, y que el Santo Padre hizo “algunas indicaciones o sugerencias en torno a qué cosas tener en cuenta para la Etapa Continental del Sínodo”. La reunión con la Secretaría del Sínodo ha servido para profundizar en “la metodología de la conversación espiritual y el discernimiento comunitario que será el método que se va a aplicar, sobre todo durante la realización de las asambleas”, afirmó el secretario general adjunto del Celam. En relación con los aportes del Celam, Brassesco ha dicho que “pudimos compartir la experiencia en torno a la Primera Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe, que ha sido como algunos lo definen un laboratorio de sinodalidad y que nos permite tener como experiencia un camino hecho en torno a la sinodalidad que ahora seguimos transitando juntos en esta etapa de la Fase Continental del Sínodo”. Comunión de hermanas y hermanos en el tejido progresivo de esta Iglesia que es comunión “La fuerza del proceso sinodal actual se vive en clave de comunión: comunión universal, comunión continental y regional, pero sobre todo comunión de hermanas y hermanos en el tejido progresivo de esta Iglesia que es comunión, participación y misión”, según Mauricio López. El coordinador de la fuerza de trabajo responsable por la Fase Continental del Sínodo ve la reunión de estos días como “una genuina experiencia de intercambio de los caminos andados a partir de la escucha en la primera etapa del Sínodo, ahora en una perspectiva continental”. A ella se refiere como “una etapa inédita en los procesos sinodales a nivel continental, pero que abre perspectivas nuevas, distintas, donde los nuevos caminos responden también a las particularidades culturales, a los ritmos específicos, o a las dinámicas de continentes o regiones del mundo que también son sujetos eclesiológicos”. Mauricio ve como “esperanzador ir acompañando y escuchando los pasos dados, que desde hace meses hemos acompañado en la comisión de trabajo o task force continental, que tengo el privilegio de coordinar en todas las regiones del Planeta, con sus características particulares y diferenciadas, con sus ritmos específicos y con sus necesidades muy propias de cada realidad”. Especificidades de cada continente o región Mauricio ha hecho un breve análisis de cada uno de los siete continentes, regiones, en que se divide esta Etapa Continental. Con relación a Norte América, Estados Unidos y Canadá, recuerda que están viviendo por primera vez una articulación profundísima para escuchar al Pueblo de Dios. Igualmente destaca la riqueza histórica y eclesiológica de América Latina con toda la fuerza del Celam, con la CLAR y las Caritas, y a la luz de su Asamblea Eclesial en continuidad con el Sínodo Amazónico. En Europa, que se enfrenta a una gran diversidad cultural, relata los desafíos del secularismo y los gritos y llamados para responder a los signos de los tiempos, pero sin perder las claves del seguimiento del Señor en esta realidad tan importante para la Iglesia. La fuerza, la vida vibrante de África, que refleja una búsqueda de seguir creciendo y sirviendo en realidades fracturadas, fragmentadas, con dolores cotidianos, pero donde la fuerza de la fe sostiene, donde la fuerza de la comunión, en clave continental, pero en sus ocho regiones, también va dando nuevas respuestas para una Iglesia que está viva, profundamente viva y también con gran diversidad. Las tradiciones del Medio Oriente, con sus tradiciones profundas que también nos hablan de sinodalidad, pero que se enriquecen también de este proceso, donde se abre una perspectiva más eclesial y donde la fuerza de los ritos y de los Patriarcados también contribuye a la Iglesia en comunión global y recibe de ella también esta nueva perspectiva de una sinodalidad de Iglesia en clave de Iglesia Pueblo de Dios. El Asia que ha vivido 50 años de articularse en la Federación de Obispos de Asia, desde su situación específica, siendo minoría, donde el diálogo intercultural es clave, donde la diversidad de religiones también llama a una manera de estar de la Iglesia que contribuye desde lo pequeño, desde la fragilidad, desde la vulnerabilidad, pero ayudando también a construir nuevas posibilidades en este desafío multicultural de Asia. Finalmente, Oceanía, con la complejidad de las distancias, desde la vivencia de los archipiélagos y los desafíos socioambientales, pero que busca modos de responder a los desafíos asociados a Laudato Si´ y Fratelli tutti, la Evangelii Gaudium y dando un gran aporte a este proceso. Encuentro con el Papa sin prisa Del encuentro con el Papa, “durante dos horas, sin prisa, abrazando todos los reportes que llegaban de los siete continentes y regiones, y respondiendo a su estilo, con profunda libertad”, Mauricio López destaco la actitud del Santo Padre de “acompañar estos desafíos que nos invitan a la armonía en medio del caos de la realidad, al discernimiento para que sea el Espíritu Santo el protagonista principal, a reconocer la diversidad cultural que también enriquece, con estas migraciones que hacen parte de la fisonomía del mundo y de la Iglesia, y a reconocer que estamos en un mundo roto y en guerra”. Desde ahí ha insistido que “todo esto hace parte de este camino sinodal”. Mauricio ha reflexionado sobre lo abordado en la reunión en relación con la centralidad del discernimiento y de la conversación espiritual como el modo propio de una Iglesia que quiere ser mucho más camino en común, que parte del yo de la experiencia personal, a la escucha del tú, de ese tú diverso de todos y todas para construir un nosotros, en los consensos que den cuentan de lo que Él, Ella, Dios y el Espíritu, la Ruah, nos quieren ofrecer. Marcar los pasos siguientes Igualmente destaca las reuniones dentro de la fuerza de trabajo, integrada por una laica australiana, un sacerdote italiano, la coordinación del propio Mauricio, el apoyo de un laico brasileño, la guía del cardenal Grech y la colaboración de los subsecretarios del Sínodo, la Hna. Nathalie Becquart y Mons. Luis Marín, así como el equipo de comunicación, con Thierry Buenaventura, y todo el Secretariado del Sínodo, de quien dice ha hecho una labor extraordinaria en estos días. Ha sido un momento para definir los pasos a dar, las orientaciones metodológicas, las fechas de las asambleas continentales y el modo de acompañarlas desde la fuerza de trabajo y la Secretaría. “Un tiempo de gracia, nos sentimos felices de recibir una experiencia rica, profunda, de la fase diocesana y la síntesis con el Documento para la Etapa Continental, y ahora entramos en un acompañamiento de un discernimiento para la Fase Continental que ofrezca criterios que ayuden a la elaboración del Documento de Trabajo o Instrumentum laboris, y que eso siga fluyendo hasta la primera sesión de la Asamblea Ordinaria en octubre de 2023 y que continua hasta 2024”, destaca Mauricio López. Estamos ante algo que “es pura vida del Espíritu, porque sigue avanzando, el camino mismo es la experiencia, el camino de la sinodalidad se teje paso a paso, día con día, en clave de comunión, participación y misión”. Fuente: ADN Celam

Mar 29 Nov 2022

Presidente del episcopado sugiere pistas sobre cómo vivir el Adviento

Para dar inicio al tiempo de Adviento, los directores y funcionarios del Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano (SPEC), participaron este lunes 28 de noviembre, de una eucaristía presidida por monseñor Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia. Durante su homilía el prelado les animó a vivir este tiempo de gracia teniendo presente tres momentos especiales: El Adviento como esperanza de curación en la sociedad; el Advenimiento como luz para las familias; y un Adviento personal de puertas abiertas. El Adviento es la esperanza de sanación en la sociedad El prelado siguió su reflexión tomando las lecturas del día, animando a afianzar nuestra esperanza en que el Señor vendrá a curarnos, "no sabemos el día ni la hora, pero el viene a curar las heridas de la historia para darle plenitud". Dijo además que, el Adviento es la esperanza de curación, de liberación y de luz para nuestras vidas. "Ese Adviento de Dios, esa presencia de Dios que vendrá glorioso en plenitud, tendrá efecto y lugar primero en la sociedad". Exhortó a no adiestrarnos más para la guerra, antes bien dijo debemos "adiestremos para la reconciliación, para el diálogo, que nos adiestremos para manejar y gestionar nuestros conflictos, respetando la vida de los demás, es decir que no portemos armas, sino herramientas de trabajo para construirnos como sociedad". El Advenimiento del Señor son nuestras familias Monseñor Rueda afirmó que el tiempo de Adviento debe llevar a redescubrir a la familia como el lugar del Advenimiento, es decir, de la presencia gozosa del Señor en la historia familiar; y agregó que en todo hogar debe haber una luz que refleje ese amor de Cristo, que permita nuevas formas de relacionarse, nuevas formas de mirarse y acompañarse como familia. El Advenimiento de sanación personal Hacia el cierre de su mensaje, el directivo recordó que cada persona es una casa donde el Señor va a curar, como sanó al enfermo del centurión que nos sugiere el evangelio del día. “Cada uno de nosotros es una casa de puertas abiertas, si le abrimos las puertas de nuestro corazón y de nuestra vida, el Señor vendrá, él será luz, él estará en nuestra familia, estará en la sociedad, pero sobre todo estará en nuestra conciencia”. “El tiempo de Adviento nos llene a todos de bendiciones, que sus familias sean iluminadas por el amor del Señor en este tiempo que estamos iniciando y que el año litúrgico le dé a nuestra Iglesia y a todo el pueblo de Dios la alegría de caminar juntos, de caminar iluminados del Señor”, concluyó. Bendición de la corona de ADVIENTO Al comenzar este nuevo Año Litúrgico, monseñor Rueda Aparicio en unión con la comunidad cristiana presente, hizo una oración y bendijo la Corona con la que se inaugura también el tiempo de Adviento. Se encendió la primera vela que significa la vida, nuestra vida de gracia, y la esperanza de ser mejores y unirnos más como comunidad.